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Poco antes del crimen de Barbados

EE.UU. ignoró una propuesta de Costa Rica de extraditar a Bosch

Fuentes: Granma Internacional

EL Departamento de Estado de EE.UU. prefirió ignorar, en mayo de 1976, una propuesta del Gobierno de Costa Rica de extraditar al prófugo de la justicia norteamericana Orlando Bosch, entonces detenido en ese país centroamericano por posesión de pasaporte chileno falso. Unos meses más tarde, las autoridades venezolanas arrestaban a Bosch entre los principales sospechosos […]

EL Departamento de Estado de EE.UU. prefirió ignorar, en mayo de 1976, una propuesta del Gobierno de Costa Rica de extraditar al prófugo de la justicia norteamericana Orlando Bosch, entonces detenido en ese país centroamericano por posesión de pasaporte chileno falso. Unos meses más tarde, las autoridades venezolanas arrestaban a Bosch entre los principales sospechosos del atentado de Barbados, ocurrido el 6 de octubre de 1976, donde 73 personas perdían la vida en la explosión en pleno vuelo de una aeronave de Cubana de Aviación.

Lo demuestra, sin la menor duda, un telegrama oficial del ministro de Relaciones Exteriores interino de Costa Rica, Wilburg Jiménez Castro, dirigida al diputado Eduardo Mora Valverde, en el que revela un intercambio de notas entre ese Ministerio y el Departamento de Estado, en este mismo período.

En el documento, Jiménez Castro comunica primero al parlamentario que el Departamento de Estado informó a la Embajada de Costa Rica en Washington, por medio del Departamento de Asuntos para Centroamérica, que de acuerdo con informe recibido del FBI, grupos terroristas dirigidos por Orlando Bosch «intentarían actos de violencia en Costa Rica» con motivo de una reunión del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).

En esos mismos días, se produjo un atentado contra la Embajada de Costa Rica en Washington, sin que hasta la fecha hubiesen sido identificados. El referido atentado ocurrió el primero de agosto de 1975.

Luego, el Ministro revela a su interlocutor que cuando Orlando Bosch «fue arrestado en San José a principios del 76, con pasaporte chileno falso, con instrucciones superiores, se avisó a las mismas autoridades del Departamento de Estado de los Estados Unidos para que consideraran el interés de ese Gobierno de tramitar su extradición ya que era fugitivo de la justicia de ese país».

«Nunca se recibió respuesta alguna al respecto», concluye el mensaje.

La carta del Ministro fue publicada por el semanario Libertad, de Costa Rica, en su edición del 28 de octubre de 1976, bajo el título No aceptaron a Bosch cuando estaba en Costa Rica y ahora se lo piden a Venezuela, al señalar cómo las autoridades norteamericanas solicitaban desesperadamente a Caracas la extradición de Bosch, acusado de la explosión del avión de Cubana.

«El Gobierno de Costa Rica ofreció al Departamento de Estado entregarle a Bosch y éste guardó silencio», comentaba Libertad. «Pero ahora le pide a Venezuela que se lo entregue, probablemente por temor a que Bosch hable más de la cuenta».

EJECUTANDO LAS ORDENES DE GEORGE BUSH PADRE

Mientras Costa Rica esperaba acerca de Bosch una respuesta que no vendría, la CIA, que dirigía entonces George Bush padre, espera el cumplimiento de muchas otras tareas por parte del connotado terrorista que ya tiene apoyo de la Junta militar fascista de Augusto Pinochet.

El 11 de junio, poco después de su expulsión de Costa Rica, Bosch crea en las montañas de Bonao, República Dominicana -en instalaciones de la firma norteamericana Falconbridge- la Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), integrada por cinco grupos contrarrevolucionarios, orientada por la CIA y asociada al Plan Cóndor. La CORU realizará, a partir de ese mismo momento, decenas de acciones terroristas contra entidades cubanas, de países centroamericanos y europeos.

El 6 de julio, el Canciller costarricense denunció un plan de golpe de Estado contra el presidente Daniel Oduber. Ese día, el Ministro convocó a la prensa nacional e internacional para revelar este complot que, dijo, se estaba fraguando en Guatemala y era dirigido por Orlando Bosch y en el cual estaban comprometidas organizaciones latinoamericanas de extrema derecha.

Señaló entonces cómo Bosch seguía usando un pasaporte oficial chileno con una cédula de identidad y una constancia de nacimiento falsificadas en Chile. «Ha llamado poderosamente la atención a las autoridades costarricenses que no obstante ser público el uso indebido por parte de Bosch de esos documentos chilenos, el Gobierno de Pinochet le mantiene los documentos y lógicamente con ello respalda sus actividades conspirativas», precisaba Libertad en su edición del 8 de julio.

Los complotados, afirmó entonces el Canciller, pensaban instaurar en Costa Rica un régimen de extrema derecha «y para ello contaban con la colaboración de las agrupaciones más reaccionarias de América Latina».

En Guatemala, donde había aparecido poco después de su expulsión de Costa Rica, Bosch se beneficiaba de sus lazos con el general Carlos Arana Osorio, ex presidente del país (1970-1974) y jefe de la corriente de ultraderecha más fanática.

El 10 de julio, la CORU realiza un atentado contra las oficinas de la línea aérea British West Indies, que representa los intereses de Cubana de Aviación en Barbados. Al día siguiente, ocurre un atentado contra Air Panamá, en Colombia, llevado a cabo por elementos de la CORU.
El 23 de julio, Gaspar Jiménez Escobedo asesina al funcionario del Instituto Cubano de la Pesca, Artagñán Díaz Díaz, en Mérida, Yucatán, cuando intenta secuestrar al cónsul cubano, bajo órdenes de la CORU.

El 9 de agosto, dos funcionarios cubanos acreditados en Argentina son secuestrados y asesinados por sicarios de esta organización.

A finales de agosto, bombas de C-4 estallaron en las oficinas costarricenses de Iberia y Nanaco Lines. Ambas empresas realizaban actividades comerciales con Cuba. De inmediato se atribuyó los atentados a contrarrevolucionarios cubanos radicados en ese país y vinculados con Orlando Bosch.

El 21 de septiembre de ese año fueron asesinados en Washington el ex canciller chileno, Orlando Letelier, y su colaboradora Ronnie Karpen Mofitt en una operación dirigida por el norteamericano Michael Townley, agente de la CIA que trabajaba con la DINA chilena, en coordinación con la CORU.

En septiembre de 1976, Jay Mallín, de la revista Time, escribe: «El éxito de Bosch tiene una explicación muy simple, él es del viejo estilo gangsteril de Chicago, si usted no paga, él le pone una bomba en su oficina, así de sencillo… Bosch es un extorsionista, no un patriota».

El 6 de octubre es destruido en pleno vuelo, en Barbados, un avión de Cubana de Aviación. Las investigaciones conducen de inmediato a Orlando Bosch y Luis Posada Carriles como principales autores intelectuales del crimen.

Varios documentos desclasificados de la CIA y el FBI demuestran que el Gobierno norteamericano conocía las intenciones de Bosch y Posada Carriles y ocultó pruebas a los tribunales.

PROFUGO DE LA JUSTICIA Y SOCIO DE LA CIA

• LA trayectoria terrorista de Orlando Bosch empezó desde mediados de 1960 cuando se vincula a las bandas contrarrevolucionarias del Escambray, en el Centro de la Isla. Investigaciones de la Comisión Permanente del Comité de Crímenes de la Cámara de Representantes de EE.UU., en 1978, sitúan en esa fecha su reclutamiento por la CIA.
En noviembre de 1968, un jurado de Miami declaró a Orlando Bosch Avila culpable de terrorismo contra varios barcos mercantes, y de la difusión de comunicados amenazantes a la prensa además de la realización de otros 40 actos terroristas ejecutados ese año en el Sur de Florida.

Fue entonces condenado a 18 años de prisión, lo que no le impidió dirigir, desde su celda, operaciones terroristas de su grupo, Poder Cubano.
El 15 de diciembre de 1972, es puesto en libertad condicional, y participa nuevamente en actividades criminales, al encabezar el grupo Acción Cubana. En 1974, la CIA le orienta abandonar el territorio norteamericano para eludir al FBI, que lo mantiene sospechoso, entre otras cosas, del asesinato de un rival, el cubanoamericano Elías de la Torriente.

Luego de los procesos de Barbados, Bosch fue liberado en febrero de 1988 por las entonces autoridades venezolanas, se trasladó a Miami con la ayuda de Otto Reich, entonces embajador en Caracas, y recibió el perdón presidencial de George Bush padre, el 20 de julio de 1990.

Con 79 años de edad, Orlando Bosch Avila está radicado tranquilamente en Miami y sigue promoviendo abiertamente el terrorismo.