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EEUU: Cómo conducir la política hacia Cuba

Fuentes: Cuba Socialista

Algunas prestigiosas instituciones estadounidenses han publicado trabajos de investigación encaminados a recomendar a la nueva administración como debe conducir su política exterior, lo cual incluye a Cuba. He seleccionado cuatro de esas investigaciones, más una entrevista de prensa a Obama con el fin de analizar cualquier similitud que exista entre las mismas, tanto en los […]

Algunas prestigiosas instituciones estadounidenses han publicado trabajos de investigación encaminados a recomendar a la nueva administración como debe conducir su política exterior, lo cual incluye a Cuba.

He seleccionado cuatro de esas investigaciones, más una entrevista de prensa a Obama con el fin de analizar cualquier similitud que exista entre las mismas, tanto en los métodos como en los objetivos de estas. Este análisis debe permitirnos estar mejor preparados para enfrentar las acciones de nuestro enemigo.

1.- La entrevista de Caracol

El día 22 de septiembre, en una entrevista concedida a la revista colombiana Caracol, el entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos por el partido demócrata, Barack Obama realizó declaraciones en relación con Venezuela y Cuba.

Las declaraciones de Obama sobre la política que pensaba desarrollar en relación con Cuba, en cierta medida ratificaron lo que ha dicho con anterioridad y ha continuado repitiendo, aunque en esta oportunidad agregó algunas frases interesantes que puntualizan sus futuras acciones, las cuales están en concordancia con documentos y estudios realizados sobre este asunto.

«La libertad del pueblo de Cuba es de interés nacional. Creo que debemos montar presión al gobierno de Raúl Castro y los que integran su gobierno para que pongan en libertad a los presos políticos y crear libertad política, de prensa, de expresión, pero debemos movernos hacia una nueva era y una política diferente para avanzar hacia el siglo XXI y no quedarnos en el siglo XX», aseguro Obama.

Evidentemente, Obama se suma a la retórica reaccionaria que ha sido utilizada por todos los que han ocupado la Casa Blanca a partir del triunfo de la revolución, republicanos y demócratas. Le preocupa la libertad en Cuba. Es algo que considera propio del interés nacional de Estados Unidos. De acuerdo con su criterio, con las presiones que pueda hacer al gobierno de Cuba, luchará por la «libertad de los presos políticos y crear libertad política, de prensa y de expresión».

Si Obama piensa dedicarse a crear en Cuba las libertades que menciona, es porque considera que estas no existen. Su planteamiento de moverse hacia una nueva era, avanzar hacia el siglo XXI y no quedarse en el siglo XX es totalmente contraproducente cuando piensa repetir el mismo error cometido anteriormente por otros inquilinos de la Casa Blanca. Ponerle presión a Cuba es un serio error. Inmiscuirse en sus asuntos internos es la misma chapucería de siempre.

Nuevamente repitió a la revista Caracol la fórmula que pensaba emplear para reducir a la obediencia a los «insurgentes.» «Se puede comenzar aflojando las restricciones sobre las remesas (de dinero) que son enviadas (desde Estados Unidos) por los familiares de los cubanos» (a sus parientes en la isla). También «levantando las restricciones para que los cubanos-americanos puedan visitar a sus familiares en la isla con más frecuencia. Eso enviaría una señal que nosotros estamos dispuestos a manejar otra vía, pero creo que debemos mantener el embargo hasta que tengamos una señal clara que hay libertad en Cuba», añadió.

La manipulación del envío de remesas y el levantamiento de las restricciones de viajes a los cubano-americanos no deja ser parte de la politiquería propia del proceso electoral estadounidense. El bloqueo es otro asunto, de ahí que plantea lo mantendrá hasta estar seguro que existe «libertad» en Cuba.

Cuando analizo lo dicho por Obama, que no es cubano, no es un experto en Cuba, no habla español, ni ha visitado nuestra isla, llego a la conclusión de que sus palabras son la repetición de lo que sus asesores en política exterior le han dicho que diga.

Las posiciones de Obama pueden calificarse dentro de las acciones de diversionismo ideológico que algunos elementos de la clase dominante en Estados Unidos, utilizando los tanques pensantes, apoyados por la CIA y otros servicios especiales estadounidenses, han tratado de promover como vía alternativa para eliminar la revolución cubana.

2.- La recomendación del Council de enero de 1999

Uno de esos tanques pensantes, el Council on Foreign Relations (CFR), financiado principalmente por la familia Rockefeller, emitió un documento el 12 de enero de 1999 titulado Relaciones Cuba-Estados Unidos en el Siglo XXI, el mismo siglo al que se quiere mover Obama.

Dentro de los objetivos del documento se plantea que «los Estados Unidos pueden pasar ahora a la segunda etapa de su política a largo plazo hacia Cuba: trabajar para crear las mejores condiciones posibles para una transición pacífica en Cuba y el surgimiento de una Cuba libre, próspera y democrática en el siglo XXI»

¿Cuál es esa segunda etapa de la política hacia Cuba? ¿Cómo piensan crear las condiciones para la llamada «transición», que se menciona en el documento y después ha sido tomada como bandera contra Cuba, inclusive hasta por el propio Bush?

El documento plantea varias recomendaciones para crear el clima propicio para la «transición». Estas las divide en cuatro grandes epígrafes, uno de ellos dirigido a las acciones que deben realizarse de conjunto con la comunidad cubano-americana residente en Estados Unidos. Los pasos a dar para garantizar el clima deseado serían:

Terminar las restricciones sobre las visitas humanitarias.

Aumentar el tope de las remesas.

Permitir el retiro hacia Cuba de los cubano-americanos.

Promover la reunificación familiar.

Restablecer el servicio postal directo.

Cada una de estas recomendaciones están ampliamente explicadas en el documento y argumentada la forma en que contribuirían a la llamada «transición». Además de estas, el informe plantea otras veinte recomendaciones que agrupa por sectores como el cultural-académico, el comercial y el oficial. Un plan amplio y bastante completo de cómo conducir la subversión y tratar de minar en lo más profundo las bases de nuestra revolución.

La convocatoria a elecciones presidenciales en EEUU y la complicada situación política y económica que se vislumbraba, compulsó al Council on Foreign Relations a que emitiera un nuevo documento en Mayo del 2008, el cual tenía un enfoque más amplio y cuyo título fue Relaciones Estados Unidos-América Latina. Una nueva dirección para una nueva realidad.

Interesante experiencia, que sugiere un «cambio» total de política promovido por lo que sucedió con Cuba. A partir de lo planteado en el documento, se recomienda no romper relaciones, mantenerse y luchar desde adentro contra el gobierno del país donde está avanzando el «comunismo». Eso están haciendo en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil y Nicaragua.

3.- La recomendación del Council on Foreign Relations de Mayo del 2008

En el mes de Mayo del año actual, el tanque pensante estadounidense Council on Foreign Relations publicó un documento titulado «Relaciones Estados Unidos-América Latina. Una nueva dirección para una nueva realidad.» Este documento pretende ser una guía «actualizada» de cómo debe conducir la política exterior hacia América Latina, incluyendo Cuba, la nueva administración cuando asuma el gobierno de Estados Unidos.

Los fondos para la realización del mencionado proyecto, según plantea el propio documento, fueron suministrados entre otros por la Ford Fundation y la Kellog Foundation, organizaciones que frecuentemente son utilizadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para trasladar financiamiento a proyectos donde no es deseable que aparezca abiertamente el nombre de la tenebrosa agencia.

Para la realización del estudio se organizó un equipo de académicos y expertos en América Latina donde estaban incluidos, además de algunos miembros del exilio cubano, académicos de reconocida vinculación con los servicios de inteligencia estadounidenses. Estas personas forman parte del ejecutivo de Diálogo Interamericano, National Endowment for Democracy, Instituto Interamericano de Derechos Humanos, Departamento de Defensa, Consejo Nacional de Seguridad, USAID, American Express, Ford Foundation, Merrill Lynch & Co, el Nacional Intelligence Council y otros que representan los más altos intereses de la clase dominante en Estados Unidos.

Dentro de los académicos que participaron en la investigación que originó este informe se encuentran algunos conocidos por su hostilidad hacia Cuba, como son Peter Hakim, R. Rand Beers, Margaret E. Crahan, James T. Hill, y J. Patrick Maher. El director ejecutivo del proyecto lo fue Julia E. Sweig, que según el texto del documento, «contribuyó de forma significativa a la confección de este informe, suministrando ideas, orientando y apoyando durante el año en que estuvo trabajando el equipo».

Aunque en el documento se hace mención a Cuba en distintos acápites, es a partir de la página 66, en el denominado «Abrir canales formales e informales con Cuba» donde de forma detallada se expresa la visión sobre Cuba de los miembros del proyecto y las recomendaciones a la nueva administración.

Por su contenido, el documento puede calificarse de irrespetuoso e insultante. Pudiera dársele otros calificativos adicionales, pues la hegemonía y la prepotencia se ponen de manifiesto en todas y cada una de las recomendaciones. La extensión del documento nos obliga en este momento a realizar un análisis selectivo de lo que el mismo expresa sobre Cuba.

El primer párrafo dedicado a nuestro país se inicia con el siguiente pronunciamiento «Cuba es un estado autoritario culpable de serias violaciones de los derechos humanos. Las organizaciones de derechos humanos estiman que en la actualidad existen en Cuba entre cien y doscientos prisioneros políticos.»

¿Pudieran los que confeccionaron el informe explicar porqué se califica a Cuba de un estado autoritario? Esa aseveración, que se presenta como una situación factual, sin explicar el fundamento de la misma, es parte de la campaña contra Cuba donde se trata de hacer ver que un pequeño grupo de personas son los que imponen su voluntad a un pueblo «sojuzgado» sin tomar en consideración sus necesidades y deseos.

Se presenta como otra aseveración que Cuba es culpable de serias violaciones de derechos humanos. ¿Quién fue el que nos declaró culpable? Debe haber sido la CIA y el Departamento de Estado, pues los órganos de Naciones Unidas, las organizaciones internacionales y los pueblos del mundo tienen otro criterio sobre este asunto.

Para terminar el párrafo se presenta como real otro de los aspectos de las campañas enemigas contra Cuba al exponer que las «organizaciones de derechos humanos» estiman que en la actualidad existen en Cuba entre cien y doscientos «presos políticos». ¿A que organizaciones de derechos humanos se refieren? A las que organiza, prepara y financia la CIA en nuestro país para tratar de hacer ver la existencia de una «disidencia», o las que reciben el financiamiento de la USAID por medio de Freedom House, el New Endowment for Democracy y otras que cumplen las órdenes de la Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos en la arena internacional.

Siguen repitiendo el calificativo de «presos políticos» para aquellos que han sido juzgados y sancionados por delitos comunes y de los que ninguno está en prisión por el simple hecho de haber expresado sus ideas políticas. Esto también forma parte de las campañas enemigas, de lo cual se hace eco el documento del Council on Foreign Relations como algo probado y comprobado que distorsiona la realidad y la imagen de Cuba.

Más adelante, en el propio acápite el documento expresa, «Estados Unidos puede jugar un papel positivo en promover valores de una sociedad abierta, con políticas que aseguren un mayor respeto para los derechos humanos de los cubanos y establezcan la base para un futuro pluralista en la isla».

¿La recomendación es que Estados Unidos «promueva valores»? ¿De que valores nos están hablando? ¿Por casualidad se refieren a los valores de la sociedad capitalista cuando hacen referencia a una «sociedad abierta»? Evidentemente se refieren a los valores de la sociedad más deshumanizada que ha existido sobre la tierra, donde cada cual lucha por destruir al prójimo, no por ayudarlo. Donde el individualismo y otras actitudes criticables son parte de lo que describió el Comandante en Jefe, Fidel Castro como «La ley de la selva» en su reflexión del 11 de octubre del 2008.

Por tercera vez exponen en el documento una referencia a los «derechos humanos», en esta oportunidad afirmando que los valores que promueva Estados Unidos asegurarán un mayor respeto sobre este asunto. Ya nuestro pueblo conoció el respeto a los derechos humanos que propugna el capitalismo. No solamente el hambre, la indigencia, el precarismo, la incultura, la insalubridad, sino también la forma criminal en que los sicarios de Batista asesinaban a los revolucionarios, mientras que el gobierno de Estados Unidos, en pleno conocimiento de aquellos crímenes y violaciones de los derechos humanos, además de la indiferencia, daban todo su apoyo económico y logístico al dictador. Aquel sí era un estado autoritario, por si los académicos y expertos sobre Cuba del Council on Foreign Relations se le ha olvidado.

El párrafo termina planteando que esos «valores» establecerán las bases para un futuro pluralista en la isla. ¿De que se habla aquí? ¿De ir organizando una quinta columna que mine nuestro sistema y que esté en posición de poder tomar el poder en cualquier momento? Esto y otras acciones relacionadas con el llamado «futuro pluralista» se asocian directamente a la llamada «transición» como movimiento que se opone a lo que Estados Unidos denomina «sucesión» y que están perfectamente explicadas en el último plan confeccionado por la USAID para los próximos tres años, denominado » The Cuba Democracy and Contingency Planning Program» (Programa de Planificación para la Democracia y la Contingencia en Cuba), que seguramente los miembros del proyecto tomaron como base para realizar sus recomendaciones.

Los pasos a dar, con el fin de garantizar el que se establezca el ambiente propicio para iniciar la «invasión subversiva» que pueda ser portadora de los «valores» de la sociedad capitalista se describen en el documento. Sobre estos solamente entraré en el análisis de alguno de ellos, pues otros se incluyeron como tópicos en la campaña presidencial que se desarrolló en Estados Unidos.

Al parecer la recomendación del informe, de que la próxima administración pudiera utilizarlos como parte de su política exterior, ha sido tomada en consideración desde temprano.

Una de las recomendaciones plantea, «Trabajar más efectivamente con amigos en el hemisferio occidental y Europa para presionar a Cuba sobre su actitud ante los derechos humanos y por introducir más reformas democráticas.»

¿Presionar a Cuba? Al parecer nuevamente estos señores han desconocido la memoria histórica de las relaciones de Cuba revolucionaria, no solamente con Estados Unidos sino con todos los países con los que mantenemos relaciones diplomáticas. Cuando Cuba negocia, lo hace en igualdad de condiciones, exigiendo el debido respeto a nuestro país y a nuestras posiciones, sin admitir ingerencias de ningún tipo. Cuba no admite presión de tipo alguno.

El documento vuelve a mencionar los «derechos humanos». Al parecer a esta campaña enemiga le han aplicado métodos desarrollados por la Alemania nazi, entre los que se incluía que una mentira repetida muchas veces llegaba a creerse. Sobre las llamadas «reformas democráticas», las planteadas son las mismas que se establecen en el documento de la USAID ya mencionado.

Una recomendación que a todas luces resulta interesante es la que pasamos a exponer, «Conscientes de los últimos cien años de relaciones entre EEUU y Cuba, asegurar a los cubanos en la isla que EEUU mantendrán una relación respetuosa con una Cuba democrática.»

¿Que nos están diciendo los académicos del CFR en este párrafo? Realmente lo que están diciendo es que los últimos cien años de relaciones entre Estados Unidos y Cuba, incluyendo más de cincuenta años de la llamada «república», fueron irrespetuosos. Irrespetuosos cuando mantenían una total dominación sobre nuestro país y nos consideraban una colonia donde podían cumplimentar todos sus deseos. Irrespetuosos después del triunfo de la revolución, que falsamente han acusado de cuantos desafueros se les han ocurrido y a la que han tratado de eliminar utilizando los métodos más criminales que han podido desarrollar.

La futura relación de respeto se plantea única y exclusivamente con una Cuba «democrática». Ese pronunciamiento tiene varios significados. En primer lugar, es evidente que los señores del CFR consideran que ahora no hay una Cuba democrática, por lo tanto Estados Unidos continuará sin respetar a la Cuba actual. Consideran que en el futuro habrá una Cuba «democrática», por lo que se tratará por todos los medios de eliminar la Cuba «autoritaria» como la calificaron en el primer párrafo. ¿Cómo hacerlo? Siguiendo las recomendaciones del documento del Center on Foreign Relations.

En otro párrafo donde se plantea la conveniencia de eliminar las sanciones económicas, en su parte final se señala que, «el Congreso de EEUU deberá aprobar medidas legislativas, como se ha hecho con las ventas agrícolas, orientadas a liberar el comercio y los viajes a Cuba, que a la vez apoyen las oportunidades que se presenten para fortalecer las instituciones democráticas».

Las medidas legislativas que se mencionan en el documento no tienen el único propósito de liberar el comercio y los viajes a Cuba, lo que se haga debe utilizarse para fortalecer las «instituciones democráticas». ¿Cuáles son las «instituciones democráticas» a que se refiere el documento? Seguramente no serán la Federación de Mujeres Cubanas, los Comités de Defensa de la Revolución, la ANAP, la Asociación de Combatientes de la Revolución y otras organizaciones revolucionarias. Estoy seguro que todos sabemos a cuales se refieren, lo que ellos llaman «la sociedad civil».

Para terminare este análisis selectivo citaré el final de un párrafo que aparece en el cuerpo del informe. «El momento es el adecuado para mostrar al pueblo de Cuba, especialmente a las jóvenes generaciones, que existe una alternativa a la permanente hostilidad entre las dos naciones y que Estados Unidos puede jugar un papel positivo en el futuro de Cuba.»

¿Por qué a las jóvenes generaciones? Nuevamente el proyecto coincide con la estrategia que se ha planteado la CIA en sus planes diversionistas de influir en las jóvenes generaciones para tratar de apartarlas de las tradiciones de lucha del pueblo cubano, del independentismo, el internacionalismo y el antimperialismo. Apartarlos del pensamiento de Martí, Maceo, Gómez, Mella, Guiteras, Fidel, Raúl y tantos otros que se han distinguido por defender a la nación cubana en la época que les tocó vivir. Estamos seguros que cuando nuestros jóvenes tengan que defenderla, lo harán con el mismo ahínco de los que los precedieron.

El tratar de reinstaurar el dominio colonial no podía faltar, «Estados Unidos puede jugar un papel positivo en el futuro de Cuba.» Es insultante y una falta de respeto hacia nuestra nación el proclamar abiertamente que Estados Unidos puede jugar cualquier tipo de papel en el futuro de Cuba. Con eso sueñan los imperialistas, la mafia cubano-americana y los miembros del proyecto del CFR. El futuro de Cuba estará determinado única y exclusivamente por lo que logremos los cubanos con nuestro esfuerzo, sacrificio e inteligencia.

4.- El informe de Lowenthal a la Brookings Institution

También en el mes de mayo de este año, otro tanque pensante, en este caso la Bookings Institution publicó un trabajo del académico Abraham F. Lowenthal, titulado «Hacia el mejoramiento de la cooperación en las Américas» donde se hace referencia a como deben conducirse las relaciones con Cuba.

En la introducción de este trabajo, Lowenthal considera muy buena la iniciativa de la Brookings en «examinar como y cuando los Estados Unidos y los países de América Latina y el Caribe pueden reiniciar una sólida cooperación mutua y productiva en el Hemisferio Occidental». Cuando el académico utiliza la palabra «reiniciar» es porque considera que esa cooperación mutua y productiva está interrumpida, el lo explica sin temor alguno, e inclusive en el propio párrafo expresa que «no será necesariamente fácil el reconstruir un diálogo productivo».

Igualmente, de una forma clara y terminante, inicia el próximo párrafo expresando. «Nadie debe esperar que la próxima administración de Estados Unidos o el nuevo Congreso de prioridad a las relaciones con América Latina y el Caribe». Después de argumentar objetivamente su planteamiento reconoce la importancia creciente de América Latina para Estados Unidos y lo sustenta diciendo «América Latina es una de las regiones del mundo con mayor impacto en la vida diaria de los ciudadanos estadounidenses……. A pesar de la importancia cotidiana de América Latina para Estados Unidos, en los años recientes la política hacia la región ha sido totalmente inefectiva.»

En este último párrafo el señor Lowenthal declara que la política de Estados Unidos hacia la región ha sido «totalmente inefectiva». Esto él lo va explicando claramente en cada uno de los epígrafes de su informe y cuando se analiza porqué la considera «inefectiva», es precisamente porque los intereses de Estados Unidos se han visto perjudicados.

En el informe se plantea que muchos países han tratado de buscar soluciones económicas, nuevos mercados más ventajosos y relaciones más respetuosas con China, Rusia, Irán, la Unión Europea y otros. A esto le agrega los cambios políticos desarrollados en la región, que han cambiado por completo la situación que existía anteriormente y donde la política estadounidense tampoco se ha mostrado efectiva en impedirlos o en que retrocedan.

El epígrafe VIII del informe se dedica a Cuba. Este epígrafe comienza planteando que «La política hacia Cuba reclama nuevas respuestas acorde a los cambios ocurridos en el mundo». Señala que la política de negación, exclusión y embargo (bloqueo) se desarrolló en el contexto de la Guerra Fría y que no ha demostrado ser efectiva. La política de Estados Unidos, sugiere Lowenthal, debe tomar en consideración «la transición que se está llevando a cabo en la dirigencia de Cuba, la evolución y transformación generacional de la comunidad Cubano-Americana y el incremento de los intereses de Estados Unidos en el país»

Se recomienda que «en estos momentos el primer objetivo de la política estadounidense debe ser fomentar el criterio de que Cuba y Estados Unidos puedan establecer una colaboración en asuntos de interés mutuo: migración, energía, narcóticos, medio ambiente, salud publica y la prevención contra huracanes y otros desastres naturales.

Simultáneamente, Washington debe hacer todo lo posible por incrementar los contactos familiares, académicos y no gubernamentales, para ayudar a reconstruir las casi destruidas comunicaciones y la confianza……la nueva administración debe ofrecer el restablecimiento de relaciones diplomáticas sin poner condiciones para esto.»

Hasta aquí el documento plantea acciones lógicas, la mayoría de las cuales pudieran considerarse como muestras de buena fe y de interés político en que las relaciones entre ambos países mejoren. Lo planteado por Lowenthal en los párrafos anteriores, considero que sería posible analizarlo y en algunos casos aceptarlo, de acuerdo con los intereses de Cuba.

Sin embargo, en el último párrafo del epígrafe el académico estadounidense manifiesta el verdadero propósito de sus «aceptables» recomendaciones cuando dice: «Tomando como base el mejoramiento de las comunicaciones y el establecimiento de una amplia cooperación, Estados Unidos en colaboración con otros países, puede dar un mayor apoyo a los que en Cuba quieren construir instituciones y un gobierno democrático y la comunidad Cubano Americana tendría mayores posibilidades de jugar un papel importante en la recuperación y el desarrollo económico de la isla.»

Es decir que todas estas recomendaciones se realizan en función de apoyar a los que quieren acabar con la revolución, cambiar nuestra forma de gobierno e implantar lo que ellos en Estados Unidos califican como «democracia». Acabar con las instituciones que la revolución y el pueblo han fomentado para traernos otras «importadas» que se conviertan en instrumento de la dominación yanqui y para finalizar, que la comunidad Cubano Americana se haga dueña de nuestra economía, algo que solamente pudiera suceder si nuestra revolución fuera destruida.

Estas recomendaciones del señor Abraham Lowenthal permiten percatarse de que debemos ser en extremo cuidadosos con los ofrecimientos de nuestro enemigo. La manzana, como la de la bruja, puede estar envenenada.

5.- Otro documento de la Brookings.

La Brookings Institution emitió otro documento, también en mayo del 2008, que fue confeccionado por Lawrence Whitehead, Director del Centro de Estudios Mexicanos de la Universidad de Oxford, cuyo título es «Un Proyecto para las Américas: Promover la democracia y fortalecer la Ley».

En la introducción de este documento se plantea que Estados Unidos debe modificar su política. Califica la política actual de Estados Unidos como de «poder duro» y considera que deben dedicarse los esfuerzos necesarios para restaurar lo que califica como «poder blando». Esto requiere una redefinición de la política exterior estadounidense con el fin de enfatizar el apoyo a las «democracias» y al «cumplimiento» de las leyes.

Considera que debe trazarse una estrategia acorde con la situación que vive el mundo actual, que promueva el «multilateralismo» y el «respeto mutuo» en las relaciones con sus aliados. Todo esto debe ponerse en vigor principalmente en el Hemisferio Occidental, por existir en el mismo las mejores condiciones para que Estados Unidos establezca una adecuada «cooperación» con los países de la región.

La idea es ofrecer a los países de América Latina un tipo de relación más aceptable para que se alejen de los países europeos y de «tendencias contrarias a Estados Unidos, como las existentes en Venezuela y otros.»

Lo que en resumen se plantea por Whitehead es una especie de Doctrina Monroe con métodos más sofisticados, donde no aparezcan las cañoneras ni los marines. Utilizar más las presiones económicas y políticas disfrazadas de «multilateralismo», que debe ser aplicado por la Organización de Estados Americanos (OEA). El «respeto mutuo» debe fundamentarse en que exista paz y armonía entre todos los países del Hemisferio Occidental, lo cual se logrará cuando en todos ellos esté vigente la «democracia representativa» y las leyes que sustentan la misma, propias de la aplicación de la teoría del Destino Manifiesto, pero modernizada.

En resumen, serían las viejas doctrinas, pero con métodos más sofisticados, fundamentados en la subversión política, propios de lo que el llama «poder blando», que deben traer como resultado el «promover la democracia» (DP).

Este documento también dedica un epígrafe a la forma en que se debe «promover la democracia» en Cuba. Lo primero que se expone en el estudio es que las medidas para «promover la democracia» en la isla fueron codificadas por el Congreso de Estados Unidos en el año 1996 mediante la Ley Helms Burton. La administración Bush incrementó algunas sanciones y nombró en el Departamento de Estado un coordinador para la transición que debía efectuarse en el país.

«Todas estas medidas son consideradas contra productivas por muchos latinoamericanos, europeos e inclusive ciudadanos estadounidenses, incluyendo los cubano americanos. Para lograr los resultados deseados deben aplicarse medidas propias del «poder blando». Un acercamiento multilateral puede ser más efectivo para ayudar a los cubanos a liberarse y democratizarse. Este actuar también ayudaría a mejorar la imagen de EEUU en la región.»

«Poner fin al embargo (bloqueo económico) y comenzar a realizar inversiones y actividades comerciales, como lo hacen otras empresas extranjeras, sería un paso altamente positivo que reproduciría medidas tomadas en su momento con China y Vietnam, las cuales han dado magníficos resultados. Debe también darse todo tipo de libertades para viajar a Cuba, incluyendo visitas familiares, de negocios, académicas y culturales, todo lo cual debilitaría las posiciones de los que mantienen una línea dura contra Estados Unidos.»

A continuación se expone que de acuerdo con el control y los métodos con que trabaja, el Partido Comunista de Cuba debe retener el poder por largo tiempo, por lo que no pueden esperarse cambios drásticos en el régimen cubano. La recomendación que Whitehead realiza en este caso es que «sería más constructivo apoyar el régimen cubano actual, sobre la base de una relación pacífica y segura, que continuar con las campañas sobre las violaciones de derechos humanos y la falta de democracia. Paralelamente debe trabajarse con los aliados del hemisferio y otras regiones para ofrecer a la Habana incentivos que promuevan su liberación.»

«En otras palabras, los dividendos de un pragmatismo positivo serían mucho mayores que lo que pudiéramos obtener con la posición ideológica negativa que hemos mantenido sin éxito durante las últimas décadas la cooperación con los países europeos en lograr este empeño puede ser muy fructífera.»

Esta es la estrategia que se aconseja por el señor Lawrence Whitehead en el documento de la Brookings Institution. Utilizar el «poder blando» en lugar del «poder duro» para llevar las cosas nuevamente a su lugar. Eso traducido al español es la subversión política ideológica.

Si quieren liberar a Cuba es porque consideran que ahora no somos libres. Plantean implantar la democracia estadounidense en nuestro país donde existe una verdadera democracia, la cubana. Dentro del plan que sugiere este señor está el levantamiento del bloqueo, el incremento de todo tipo de contactos, comerciales, personales, familiares, académicos, culturales, en fin todo lo que permita penetrar la sociedad cubana con el objetivo de modificarla y que adopte el modelo estadounidense. La teoría del Destino Manifiesto.

Todo esto no sugiere que lo haga Estados Unidos directamente, la «ayuda» de los países europeos se considera importante para lograr estos propósitos.

6.- Conclusiones

Aunque con ligeras diferencias, los tres documentos sugieren «el cambio» en la política hacia Cuba. Esto significa levantar el bloqueo e incrementar todo tipo de viajes de carácter personal, familiar, comercial, académico y cultural.

También se recomienda no continuar con las campañas de los derechos humanos y la falta de «democracia» para crear un clima de «confianza» que permita incrementar la penetración y que no le de argumentos a los cubanos de «línea dura».

Los aliados, tanto europeos como latinoamericanos, deberán jugar su papel en los planes de «democratización».

En Estados Unidos existen dos tendencias de cómo conducir las actividades contra Cuba encaminadas a la eliminación de la revolución. Una de ellas es la tremendista que quiere mostrar su fuerza constantemente y eliminarnos de la faz de la tierra. La otra es la subversiva, que quiere minar nuestras bases y provocar la llamada «transición» como si fuera un movimiento interno, «democrático», en el cual Estados Unidos no aparezca públicamente aunque lo dirija y subvencione.

Lo principal es el objetivo que se trata de alcanzar con estas tendencias, en los cuales los documentos están de acuerdo: La destrucción de la Revolución Cubana.