Entre los días 26 y 29 de marzo, en Porto Alegre (Brasil), se llevó a cabo la Primera Conferencia Internacional Antifascista por la Soberanía de los Pueblos. El evento contó con la participación de más de 200 organizaciones de 40 países, así como de dirigentes de las principales fuerzas partidarias de izquierda de Brasil.
Con gran fuerza y voluntad, la conferencia logró poner en el centro del debate la necesidad de construir unidad entre las luchas y las fuerzas políticas para combatir el fascismo y avanzar en una agenda de lucha sostenida.
Fue destacable la presencia de los debates ecosocialistas en la conferencia y la comprensión de la urgencia de vincular los proyectos abiertamente fascistas con la cuestión ecológica y la crisis civilizatoria. El avance de la extrema derecha y de las tecnologías digitales, la proliferación de guerras genocidas, su impacto ambiental y la disputa por recursos estratégicos fueron puntos abordados en casi todas las plenarias.
En este contexto, la presentación del Manifiesto por una Revolución Ecosocialista impulsó un debate fundamental no solo sobre las problemáticas derivadas de la policrisis a la que se enfrenta la humanidad, sino que también destacó la importancia de acciones concretas capaces de organizar la lucha y construir procesos que avancen hacia otro modelo de sociedad.
Se destacó el manifiesto como un documento vivo, una herramienta para la acción —que ya viene siendo utilizado como orientador de los Encuentros Ecosocialistas Internacionales—, y un aporte político en el sentido de comprender las raíces de la crisis ecológica, vinculándola al saqueo, la expropiación, la acumulación y la concentración del capital en su etapa más agresiva.
El carácter propositivo del texto y el énfasis en los sujetos que están en la vanguardia de la lucha ecológica, como los pueblos originarios y campesinos, inspiran la militancia e invitan al diálogo con sectores que no son estrictamente ecosocialistas, pero que encuentran una apertura para pensar colectivamente una salida planificada del sistema capitalista expoliador.
A la vez, el manifiesto cuestiona el ideario colapsista presente en muchas corrientes ecologistas que pregonan un cataclismo apocalíptico, generalmente despolitizante y desmovilizador. El abordaje de temas centrales como el decrecimiento y la reconversión industrial, junto con un plan nítido de transición, permite que la perspectiva ecosocialista afronte la idea de que “ya no hay nada por hacer”. Por el contrario, afirma que queda mucho por hacer y que es necesario organizarse.
En este sentido, el manifiesto se presenta como una herramienta central, ya que permite vincular la lucha ecológica con la lucha sindical, lo que en la práctica ha contribuido a construir procesos más amplios y fortalecer la solidaridad de clase.
La preocupación por la cuestión ecológica es generalizada. Sin embargo, muchos sectores de izquierda continúan reproduciendo discursos y políticas desarrollistas. Por ello, resulta clave comprender el ecosocialismo como una forma diferente de relacionarse con la naturaleza, capaz de transformar el paradigma del socialismo productivista.
Si los primeros manifiestos tuvieron como objetivo introducir el debate ecológico en sectores donde aún no estaba presente —más allá de quienes ya impulsaban el ambientalismo—, y posteriormente alertar sobre la emergencia climática y la gravedad de sus consecuencias, en el contexto actual el Manifiesto por una Revolución Ecosocialista se constituye como una herramienta para enfrentar al fascismo, que presenta nítidamente una dimensión ecofascista.
Para ello, no es posible recurrir a una gramática eufemística: llamar las cosas por su nombre es fundamental para dar la batalla narrativa, social y política que exigen estos tiempos. Contra el fascismo, ecosocialismo. Frente a la crisis civilizatoria, ecosocialismo o extinción. No hay estrategia mejor estrategia para combatir al fascismo que la radicalidad.
La lucha continuará. La II Regional Antifascista tendrá lugar en Argentina, un territorio marcado por el terricidio y el austericidio bajo un liderazdo alineado al imperialismo. Es urgente sumar todos los esfuerzos para que este proceso crezca y se expanda por todos los rincones del mundo.
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