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Entrevista a Carol Díaz, investigadora y escritora («Project Niños»)

«El franquismo y la CIA hicieron del retorno de los niños de la guerra un infierno»

Fuentes: Naiz

La escritora Carol Díaz publica un libro sobre la operación Project Niños, hecha por la CIA en colaboración con el franquismo para interrogar y obtener información de los ‘niños de la guerra’ que volvieron. Obsesión contra el comunismo y doble padecimiento para 1.800 exiliados, en su mayoría vascos.

El triunfo del fascismo tras la Guerra Civil llevó a que un colectivo de menores, que la historia daría en llamar luego ‘niños de la guerra’, se exiliara en la Unión Soviética y huyera de la persecución franquista. Pero cientos de ellos volverían al Estado español en el buque Crimea casi dos décadas después.

La CIA vio una oportunidad para obtener información relevante sobre su gran rival en plena guerra fría. La dictadura, ultranacionalista, hizo gala de sus contradicciones y colaboró con ese servicio secreto extranjero para interrogar y en cierta forma torturar psicológicamente a 1.800 de los retornados.

Carol Díaz, autora. (NAIZ)

La escritora y periodista catalana Carol Díaz Tapia recoge en el libro ‘Project Niños’ esa historia desconocida de las víctimas españolas de la guerra fría (Penguin, 2025), cuya base ha sido el trabajo coral del cual participó en la realización de un documental de 2020.

Es periodista, guionista, escritora y se define como auténtica cuentista. ¿Qué significa esa definición? ¿Cuál de esas facetas es la que mas le representa?

[Se ríe] Lo puse así porque tenia mucho interés en poder escribir cuentos infantiles y al final también es verdad que los periodistas narramos historias. Creo que narramos cuentos que no tienen por qué ser inventados. Mi base es periodística, pero al final cuando estás trabajando en documentales o programas de entretenimiento es importante cómo lo cuentas, el guion. El guionista de ficción es muy distinto del de entretenimiento.

Su libro habla del informe desclasificado llamado Project Niños. ¿Qué dice? 

Project Niños es el nombre de una operación que la CIA la lleva a cabo en España entre 1957 y 1961, y que tiene como objetivo interrogar a los niños de la guerra que regresan de la Unión Soviética después de haber pasado 20 años allí. Este interrogatorio es muy importante por el contexto, el momento de la guerra fría y lo poco que se sabia de lo que ocurría dentro de la URSS. Esa información era muy codiciada por los servicios de inteligencia norteamericanos. Es como una segunda parte de sufrimiento para los niños de la guerra. Para entender este doble padecimiento por lo que les sucede cuando vuelven en 1956 y 1957 tenemos que ir al antes y ver quiénes fueron.

Habla de interrogatorios sistemáticos a los retornados. ¿Cómo fueron?

Desde el momento en que comienza la operación realizan más de 1.800 interrogatorios. No nos referimos a unas horas o un día, en muchas ocasiones los chicos hablan de semanas enteras. Durante esos cuatros años los interrogaron de forma sistemática, era un no parar y muy en profundidad. Había un hotel y un hostal en los cuales eran citados, en un contexto de dictadura franquista y seguidos constantemente por la Policía española. No era algo que tuvieran el lujo de decir que no o negarse. [Los interrogadores] eran un equipo integrado por gente de la CIA pero también por policías españoles. La CIA tenía interés en todo lo armamentístico y lugares estratégicos dentro de la Unión Soviética y a los españoles les interesaba saber qué vinculación podían tener con el Partido Comunista Español. Muchas veces los ponían en un aprieto, bastante difícil les era conseguir trabajo ya de por sí, y tenían que excusarse en el trabajo para irse a un interrogatorio a Madrid. Eso complicaba muchas veces la vida de toda esta gente.

¿Cómo sacó tajada la dictadura franquista de este plan?

Por un lado está la información que podían obtener, por su preocupación de que pudieran crear una célula comunista y reventar el sistema desde dentro. A nivel geopolítico era interesante porque durante mucho tiempo tanto España como la URSS estaban en el ostracismo, no estaban por la labor de hacer ninguna apertura a nivel internacional. Un tiempo antes estuvo la visita de Eisenhower a España, Stalin había muerto y eso permitió que poco a poco hubiera cambios. El franquismo entendió que para tener beneficios había que cooperar. España cedió las bases navales y aéreas y concedió en esa época. No hay un documento que certifique que esto se hizo por ese motivo concreto pero hubo una serie de consecuencias en lo que esto encajaba. España estaba aislada y puedes vivir aislado una cierta época pero no para siempre. En ese momento creo que Franco entendió que era momento de una apertura.

Hay una contradicción entre un discurso ultranacionalista del franquismo y ser servil con un servicio secreto extranjero, ¿no?

Sí, la verdad es que sí. Es la parte más delicada. No es fácil entender qué ganaba España en esto. No soy historiadora, pero por lo que entendí después de documentarme con esto, el franquismo sacó tajada en el sentido de que, ya no hablando geopolíticamente, sino cuando vinieron los niños de la guerra, se los veía como ‘uy pobrecitos’, los llamaban desleales, los desprestigiaron totalmente. El regreso de ellos fue resignificado por el franquismo a su favor. Cuando llega el buque Crimea a València no los va a recibir nadie, mientras que cuando a Barcelona llegaron los de la División Azul fue un despliegue enorme.

Recuerda en el libro el caso de Cecilio Aguirre Iturbe, que ‘Abc’ recoge que gritó «Viva España» aunque luego lo matizó. ¿La mayoría de los retornados eran vascos?

La mayoría de los que se fueron eran vascos, así que lo eran también los que vinieron. De las 1.800 entrevistas que se hicieron, generando dos mil informes que la CIA distribuyó luego en función de la información recabada, más de la mitad de los que vinieron volvieron luego a la URSS. La sociedad fue tan reacia, la situación fue tan bestia, que lo pasaron mal. A nivel familiar, social, laboral y policial tenían que decir todo el tiempo a donde iban. Y las mujeres lo pasaron mucho peor, venían de un país en el que podían trabajar y tenían algo de libertad y ahora la habían perdido.

Sobre Cecilio… tendrías que haberle visto la cara cuando le pregunté acerca de eso. Cuando le contamos lo del ‘Abc’ [en el documental} él dijo que era el primero que bajaba del barco Crimea, pero en ese momento entre los nervios y todo le dijeron «venga, dí algo», y pues bueno, dijo un «viva España». Lo dijo casual. Es verdad que tenia ganas de volver pero no por un tema patriótico. Ha fallecido ya Cecilio pero se puede decir que ‘Abc’ destacó eso porque también fue parte de la propaganda. 

Ese temor a que los repatriados ayuden al comunismo español «será el detonante para que las autoridades elaboren un plan de seguimiento continuado (…). Una acogida que los propios niños reconocerán con el tiempo como un auténtico infierno». ¿Por qué infierno?

Es que el interrogatorio había empezado antes en el propio Crimea… Tiene lugar el primer interrogatorio acerca de dónde eran, si habían formado parte de alguna asociación, quieren saber cómo son de peligrosos. Lo primero que hacen casi antes que puedan abrazar a sus familias es llevarlos a Zaragoza a un lugar donde los retienen un día o dos y no pueden salir hasta que un familiar los vaya a buscar. No los dejaban estar solos. Les habían dado una especie de DNI distinto al del resto de españoles, un documento que tenían personas delincuentes o prostitutas, estaban discriminados, en la diana constantemente. 

Si querían trasladarse de una ciudad a otra lo tenían que avisar, luego poco a poco la cosa se fue relajando. Se notaba el miedo a que vengan de repente casi 2.000 personas de un país comunista. Una de las cosas que más me ha fascinado es su nivel cultural, su capacidad de pensamiento crítico, y eran muy listos. Ellos decían deberle mucho a la URSS, los habían cuidado y muchos tuvieron educación universitaria. Pero no todos por igual porque no era un grupo homogéneo. Cada uno tuvo sus propias vivencias y también algunos lo pasaron muy mal y renegaban de la URSS.

¿Que fueran muchos vascos y de familias comunistas cree que fueron factores para que sufrieran más castigo?

Me decanto más por lo segundo que por lo primero. El factor vasco no fue un elemento que preguntáramos especialmente. No lo comentaron las personas. Creo que en ese momento no era tan importante, iban más por el hecho que venían de la URSS y el miedo era el comunismo.

Dice que «la información revelada por los repatriados españoles fue crucial para determinar el número de misiles intercontinentales de la URSS, y también para conocer detalles de su desarrollo tecnológico». ¿Cómo puede ser eso? ¿No exageraba la CIA en su análisis?

Bueno, era una de las dudas que teníamos cuando nos planteamos cómo abordar la serie documental. Y efectivamente dices «bueno, vamos a ver cuánta verdad hay» y si lo que cuenta este informe es verdad o no. Estuvimos buceando en la biblioteca online de la CIA durante muchísimo tiempo y encontramos muchos documentos en los que hacia referencia a los interrogatorios de los repatriados españoles en el 56 y eso nos fue dando pistas de que esa información había sido valorada por los diferentes departamentos [ministerios] y hablan de plantas donde se generaban misiles y cohetes.

Muchos de ellos trabajaban en plantas importantes que no hacían el cohete entero pero hacían parte de la maquinaria, Era un puzzle que iban cogiendo piezas y obtenían cierta información. Aunque les pareciera que no era importante, estaban obsesionados con dónde ubicar según qué lugar y qué había en esos lugares. Querían dibujar los mapas de ciudades y lugares y eso era importante  para el avión espía. Si decían donde había una estación de tren en un lugar en medio de la nada que era extraño, pues entonces seria porque podía haber una fábrica creando algún misil o relacionado con lo armamentístico. Esa era su forma de pensar. Luego, con el tiempo, ya esa información no era determinante para obtener más novedades, claro, pero hay que recordar que era una época en la que no existían satélites espías como sí hubo después. 

Ha entrevistado, según he visto, a 13 niños de la guerra que ahora son personas mayores. ¿Qué sensación le ha dejado? ¿Hay una deuda de memoria histórica con ellos?

Han sufrido muchísimo, sí. Cualquier guerra no es inocua, las consecuencias marcan de por vida. El caso de los niños de la guerra es más que evidente porque no fueron solo victimas de la Guerra Civil y de la Segunda Guerra Mundial sino que estuvieron en la diana de la Guerra Fría, sin beberlo ni comerlo. Se han ido encontrando todo. 

Y sí, claro que les debemos memoria histórica. Una de las cosas mas importantes es haber tenido la oportunidad de entrevistar a personas, fuentes corales directas, de una página de nuestra historia que es tan reciente y tan poco se sabe de ella. Poco nos falta para que tengamos oportunidad de seguir preguntándoles, porque ya quedan pocos. Tampoco lo valoramos tanto porque estamos sobresaturados de gente que habla a la cámara constantemente.

Cuando se publicó el libro, se lo quise entregar a dos niñas de la guerra en Barcelona y se los dí personalmente. Las dos coincidieron en lo mismo: «Mira que lo pasamos mal en la URSS, porque nuestro deseo era siempre volver a España, pero si llego a saber lo que me espera aquí, jamás hubiera vuelto». También destacaban que no habían elegido nada de lo que habían vivido. Lo dijeron Rosa y Vicenta. Es impactante. Los policías españoles les decían ‘si tanto te quejas de España, si tan mal estás, por qué no te vuelves al comunismo’. Y Vicenta me contó que a los de la CIA no les contaba nada, que le daba igual, pero que sí se enfrentaba a los policías españoles, aunque con miedo porque sabía de casos de interrogados que luego eran llevados detenidos.

Fuente: https://www.naiz.eus/es/info/noticia/20260407/el-franquismo-y-la-cia-hicieron-del-retorno-de-los-ninos-de-la-guerra-un-infierno