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El Parlamento Europeo y su apoyo al «disidente» cubano Guillermo Fariñas

Fuentes: Martianos

Bien se conoce que, siguiendo instrucciones de Washington, varios parlamentarios europeos han hecho bastante propaganda contra la Revolución cubana e incluso otorgan premios a ciertos personajes creados, entrenados y financiados por Estados Unidos. Es tal el odio y frustración que sienten contra Cuba que insisten en conformar campañas de prensa, para que los ingenuos del […]

Bien se conoce que, siguiendo instrucciones de Washington, varios parlamentarios europeos han hecho bastante propaganda contra la Revolución cubana e incluso otorgan premios a ciertos personajes creados, entrenados y financiados por Estados Unidos.

Es tal el odio y frustración que sienten contra Cuba que insisten en conformar campañas de prensa, para que los ingenuos del mundo se crean sus falacias, maniobra que no por añeja haya perdido vigencia.

Años atrás uno de los estrategas estadounidenses de la llamada «Guerra Fría» declaró: «La manera de lograr una eficiente labor de propaganda, es que parezca que no hay labor de propaganda alguna».

Así se mantienen las cruzadas anticubanas en las que personajes despreciables como Guillermo Fariña, son elevados a la categoría de «víctimas del régimen».

En ese sentido el Parlamento Europeo lo recompensó con el premio Andrei Sajarov, con el propósito de hacer creíble sus acciones contrarrevolucionarias al servicio de Estados Unidos, pasando por alto sus estrechas relaciones con terroristas y asesinos connotados como Luis Posada Carriles, autor de la voladura de un avión civil cubano en pleno vuelo donde murieron 76 inocentes.

Posada Carriles también es autor de las bombas que fueron colocadas en varios hoteles de la Habana y que causaron varios heridos y la muerte de un turista italiano, situación que el Parlamento Europeo no condenó.

En 1977, en un artículo escrito por Carl Bernstein, para la revista Rolling Stone, detalló la influencia de la CIA en los medios de comunicación, algo que ya había sido desclasificado en la llamada Operación Mockinbird, en la cual la CIA reclutó a cientos de periodistas para ejecutar sus campañas mediáticas. De esto y mucho más relató el ex oficial CIA Philip Agee, quien abandonó las filas de la Agencia asqueado de tantas atrocidades.

Hace pocos días Martin Schultz, presidente del Parlamento Europeo hizo declaraciones divulgadas por la prensa, solicitándole a Fariñas que abandone su nueva huelga de «hambre y sed», que lleva a cabo desde hace 50 días, algo que increíble de creer para cualquier profesional del campo médico.

Fariñas tiene una amplia historia en este tipo de show mediático orientado desde Miami, con la finalidad de reforzar la opinión creada por ellos de la «violación» de los derechos humanos, especialmente en fechas cercanas a la discusión del tema en los organismos internacionales.

En los últimos veinte años ha realizado un total de 25 huelgas de hambre, la penúltima hace seis años para reclamar le instalaran internet en su casa y la liberación de un grupo de «opositores», permaneciendo 135 días hospitalizado con hidratación y nutrición parenteral, todo de forma gratuita.

Actualmente la lleva a cabo en su vivienda, algo parecido a la que hizo la contrarrevolucionaria Martha Beatriz Roque Cabello, en la cual aseguraba estar entre la vida y la muerte, agravado por su condición de diabética. El final fue puesto a conocimiento de la opinión pública por la TV cubana, demostrando en filmaciones como un vecino le compraba comida por encargo, suministrándosela clandestinamente a través de una ventana.

En aquella ocasión diplomáticos estadounidense la visitaron, como hacen ahora con Fariñas, haciendo el ridículo al comprobar las mentiras de su asalariada.

Esas acciones se diseñan para desprestigiar a la Revolución que Estados Unidos no ha podido derrocar, a pesar de someterla a una guerra económica, comercial y financiera desde hace casi 60 años, para liquidar por hambre y enfermedades a su pueblo, para el cual el Parlamento Europeo debería crear un premio especial a la resistencia, al soportar miles de actos terroristas, cientos de planes de asesinato a sus dirigentes, invasiones mercenarias, programas de desestabilización y la introducción de virus que han causado muchas muertes.

Paradójicamente, el Parlamento Europeo no asume la misma posición contra países de su entorno que no asisten a millones de refugiados que huyen de las guerras provocadas por Estados Unidos, ni premia a humildes africanos que luchan contra el hambre a que son sometidos como resultado del coloniaje de la propia Europa.

El Parlamento Europeo debería preocuparse más por lo que sufren millones de españoles, debido a la crisis económica y no precisamente por tener una economía socialista, acusar al Partido Popular por la llamada Ley Mordaza que coarta la libertad de expresión de los españoles y contra la Ley de desahucios por el impago de hipotecas, la que vulnera las normas de la Unión Europea.

Los antecedentes de Fariñas deberían contener a los europeos para no hacer más ridículos y recordar sus anteriores acusaciones de que querían asesinarlo; sus disputas con las llamadas «Damas» de Blanco y otros «disidentes», lo que quedó recogido en una carta del Departamento de Inmigración y Naturalización de la Florida, donde informaron que «a sugerencias de Guillermo Fariñas, quedaban denegadas las visas migratorias por tiempo indefinido y sin compromiso formal futuro, de un grupo de disidentes cubanos».

Otras de las acusadas por Fariñas hace pocos meses, fue Rosa María Payá Acevedo, según él por falsificar las 10 mil firmas recogidas y entregadas a la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, son falsas».

Días antes de declararse en huelga de hambre, el también «opositor» José Daniel Ferrer, de la llamada Unión Patriótica de Cuba, acusó a Fariñas desde Miami por su falta de acciones provocativas en las calles cubanas, retirándole su apoyo. Igual posición asumió la Fundación Nacional Cubano Americana.

Ante la posibilidad de perder más credibilidad y el dinero que mensualmente recibe, Fariñas tomó la decisión de volver al show que más sabe ejecutar, la «huelga de hambre».

No obstante, varios «disidentes» como Eliecer Ávila critican esa posición y este publicó una carta en las redes sociales en las que afirma entre otras cuestiones:

«Yo no formaré parte del club de los que empujan, aceptan, o promueven un acto tan horrendo que más que aportar alguna ganancia política, mancharía eternamente no solo nuestra historia, sino nuestras conciencias».

A Fariñas que lo compre quienes no lo conozcan.

Esperemos el final de esta nueva maniobra y lo que dirán los parlamentarios europeos, esos que muestran tener tan poca memoria, pues como dijo José Martí: «…Ni en el teatro debe haber nada teatral». 

Arthur González, cubano, especialista en relaciones Cuba-EE.UU., editor del Blog El Heraldo Cubano.

Fuente: http://martianos.ning.com/profiles/blogs/el-parlamento-europeo-y-su-apoyo-al-disidente-cubano-guillermo