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El polvorín de Oriente Próximo

Fuentes: Rebelión

Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

La característica principal de la historia y de la política de Oriente Próximo en la Edad Moderna y Contemporánea (durante los últimos 250 años) son los constantes conflictos internos y externos. Por eso, probablemente, el término «polvorín» es el que mejor describe a esta región (también a los Balcanes) que, durante un largo periodo, ha estado y está envuelta en conflictos, luchas y guerras mayores o menores.

Sin embargo, como en muchos otros casos, las raíces de los problemas modernos y contemporáneos están en gran medida en el pasado y, en consecuencia, los acontecimientos políticos actuales deben considerarse dentro de un trasfondo histórico más amplio. Los pueblos autóctonos han estado siempre en la encrucijada de diferentes civilizaciones e influencias político-culturales del exterior, lo que convirtió sus territorios en el campo de batalla de invasores extranjeros, incluso de Europa Occidental en la Edad Media (los cruzados).

Desde la primera mitad del siglo XVI hasta la segunda mitad del siglo XIX, la mayor parte de Oriente Próximo estuvo bajo el dominio del Imperio Otomano. Desde la segunda mitad del siglo XIX, los Estados de Europa Occidental (Francia, Reino Unido e Italia) empezaron a introducir gradualmente su control político, militar y económico-financiero sobre la región. Después de la Primera Guerra Mundial los colonialistas de Europa Occidental recibieron derechos formales de protección en Oriente Próximo en forma de mandatos (francés y británico) con una creciente afluencia de colonos judíos europeos en Palestina. A partir de 1918 se crearon nuevos Estados nacionales que se repartieron la tierra sin respetar las diferencias tribales ni las promesas occidentales (británicas) hechas a los árabes por su apoyo en 1916-1918, lo que finalmente dio lugar a problemas sin resolver hasta el día de hoy.

La proclamación del Estado sionista de Israel, el 14 de mayo de 1948, no hizo sino avivar aún más la situación política en Oriente Próximo y provocar una dura reacción árabe, que desembocó en tres grandes guerras árabe-israelíes y varias menores. Este conflicto es uno de los más largos de la historia moderna, ya que esos dos pueblos semitas –los árabes (musulmanes) y los judíos (sionistas)– llevan luchando por su coexistencia pacífica más de 60 años (o incluso 100, desde los años 20 del siglo pasado). Tras el final de la Guerra Fría 1.0 se produjeron dos invasiones de Estados Unidos y sus aliados en la región, inspiradas por el conflicto entre Irak y Kuwait, que desembocó en la Primera Guerra del Golfo en 1990-1991, seguida de las sanciones de la ONU. En el siglo siguiente, Estados Unidos y sus aliados (principalmente los británicos) iniciaron la Segunda Guerra del Golfo en 2003 con la agresión a Irak, supuestamente en busca de armas de destrucción masiva, lo que, junto con la invasión de Afganistán, supuso una amenaza geopolítica adicional en Oriente Próximo.

En la región se produjeron conflictos entre Estados, como la guerra entre Irán e Irak en los años 80 (de nuevo inspirada por Estados Unidos), o  guerras civiles dentro de determinados Estados en los que, por ejemplo, los fundamentalistas o extremistas islámicos desafiaron a los gobiernos oficiales (Egipto, Siria, Argelia, Yemen, Somalia o, previsiblemente, Irak en un futuro próximo). Otro tipo de conflictos son los que se producen porque algunas organizaciones o grupos locales, normalmente con ayuda extranjera, se oponen a los ocupantes, como en los Territorios Ocupados de Cisjordania y la Franja de Gaza, Kuwait o Afganistán. En la fase actual de los conflictos regionales en Oriente Próximo, la esperanza principal de los pueblos de la región es que la lucha entre el Israel sionista y sus vecinos musulmanes termine pronto mediante negociaciones pacíficas, la resolución de conflictos y el desarrollo económico, como finalmente ocurrió, por ejemplo, con el Reino de Jordania y Egipto (actualmente, Bahrein y los Emiratos Árabes también reconocen a Israel).

Sin embargo, debemos preocuparnos aún más por el choque de civilizaciones en la región (predicho por S. P. Huntington en 1993) basado, de hecho, en diferencias culturales incompatibles. Probablemente, el choque cultural más grave en Oriente Próximo sea el de la globalización y el estilo de vida de tipo occidental, alimentados por la interacción con potencias externas (occidentales) compradoras de petróleo, pero que se oponen a los valores y la filosofía de vida tradicionales de Oriente Próximo y el islam. Para abordar estas cuestiones debemos destacar varios factores como características principales de la cultura árabe-islámica de Oriente Próximo:

1. Históricamente, en esta región la religión musulmana se mostraba, en principio,  tolerante hacia otras creencias.

2. Hay muchos musulmanes (árabes y no árabes) que apoyan el proceso de reformas democráticas en la región y luchan contra la distribución desigual de la riqueza dentro de sus Estados, especialmente los petroleros.

3. La mayoría de los habitantes de la región no apoyan el radicalismo/fundamentalismo islámico violento y especialmente su llamamiento a la yihad militar con el fin de cambiar la estructura política existente y promover su visión del mundo.

4. La civilización occidental está muy en deuda con los árabes por sus traducciones de conocimientos y tradiciones helenísticos cruciales durante la Edad Media, sobre todo en ciencia y medicina.

5. Los intelectuales y académicos islámicos no están, en principio, en contra de Occidente, pero temen el poder político y la influencia occidentales en sus sociedades, especialmente en lo que se refiere al materialismo y al colonialismo cultural.

6. Históricamente, la coexistencia bilateral enriquecedora entre musulmanes y occidentales es más la regla que una excepción.

7. De hecho, más de la mitad de los 1.600 millones de musulmanes del mundo no son árabes, la mayoría de los musulmanes no son fundamentalistas, y la mayoría de los musulmanes de Oriente Próximo (incluido Irán y excluida Turquía) son árabes.

8. Los musulmanes de la región de Oriente Próximo no son dogmáticamente homogéneos, ya que están divididos entre sí principalmente en dos ramas: la comunidad suní y la chií.

9. Factores económicos que escapan en gran parte a su control están empujando a Oriente Próximo hacia el mercado globalizado.

10. El Oriente Próximo contemporáneo es una región que atraviesa una importante transición social, política, cultural y económica.

No obstante, Oriente Próximo atrajo toda la atención mundial tras el 11-S de 2001 debido a los atentados terroristas cometidos en Nueva York y Washington por la organización radical islámica Al Qaeda, cuando sus miembros, dirigidos por el millonario saudí Osama bin Laden, estrellaron tres aviones secuestrados contra el World Trade Center de Nueva York y el Pentágono de Washington D.C., matando a más de 3.000 personas. Es muy importante señalar que 56 Estados musulmanes condenaron inmediatamente el acto terrorista por considerarlo contrario a los valores, las enseñanzas, el modo de vida y el Corán islámicos. Sin embargo, este atentado generó una guerra global estadounidense contra el terrorismo (islámico), acompañada de invasiones occidentales, ocupaciones y asesinatos masivos de civiles en Afganistán e Irak, lo que a ojos de muchos musulmanes se considera una moderna cruzada contra el islam.

La pregunta que debemos hacernos es: ¿qué puede llevar a los individuos de Oriente Próximo, especialmente a los jóvenes, a cometer cualquier tipo de atentado terrorista? Sin duda, detrás de un acto de este tipo hay un proceso más profundo de radicalización de la juventud árabe islámica por parte de fundamentalistas y extremistas islámicos pero, por otro lado, muchos miembros de la generación árabe más joven, incluidos aquellos que estudiaron en Occidente, tienen la sensación de ser oprimidos y humillados por los occidentales o simplemente provocados intencionadamente por, por ejemplo, la revista satírica francesa Charlie Hebdo. Algunos de estos jóvenes desilusionados son reclutados por redes militantes.

El Dr. Vladislav B. Sotirovic es profesor universitario retirado e investigador del Centro de Estudios Estratégicos de Belgrado, Serbia. Contacto: [email protected].

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