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Carta abierta a Gustavo de Arístegui y Vicente Álvarez Areces

El PP considera un insulto llamar terrorista a Israel aunque viole el derecho internacional y los acuerdos de la ONU

Fuentes: Rebelión

El portavoz en la Comisión de Exteriores del ultraderechista Partido Popular en el Congreso, Gustavo de Arístegui, calificó el viernes de «falaz, insultante e inexacto» el libro-DVD «Internacionales en Palestina», porque «habla de Israel como Estado terrorista y genocida». La publicación fue financiada por el Gobierno de Asturias y editada por la Agencia Española de […]

El portavoz en la Comisión de Exteriores del ultraderechista Partido Popular en el Congreso, Gustavo de Arístegui, calificó el viernes de «falaz, insultante e inexacto» el libro-DVD «Internacionales en Palestina», porque «habla de Israel como Estado terrorista y genocida». La publicación fue financiada por el Gobierno de Asturias y editada por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) que dirige Rafael Palacios.

De Arístegui exigió una «explicación inmediata del presidente» asturiano, Vicente Álvarez Areces, pues a su entender el texto es «incompatible con el equilibrio y con la imparcialidad que una institución pública como» el gobierno autónomo debe tener. Desde el ejecutivo, Areces aseguró que el libro no expresa en modo alguno la opinión del Gobierno regional, el consejero de Justicia, Seguridad Pública y Relaciones Exteriores, Francisco Javier García Valledor, explicó que el libro «da voz a los que habitualmente no la tienen».

En el texto se relatan las experiencias de voluntarios internacionales de la ONG «Internatiobal Solidarity Movement», organización que realiza acciones de protesta no violenta contra la ocupación militar de Palestina. Valledor precisó que estas protestas se hacen desde el «triple compromiso» de la «defensa activa de los derechos humanos, de la legalidad internacional y del pacifismo como instrumento para la solución de los conflictos». Y reiteró que el gobierno asturiano «apoya y seguirá apoyando decididamente todas las iniciativas que desde los diferentes movimientos sociales impulsen la defensa de los derechos humanos y la legalidad internacional como instrumento para la solución de los conflictos, también el palestino, desde la perspectiva de la paz y la acción no violenta frente al terrorismo practicado por grupos o estados».

La siguiente carta es la respuesta a Gustavo de Arístegui y Vicente Álvarez Areces, de Alberto Arce Suárez, Director y responsable de «Internacionales en Palestina».

Se celebra constantemente en Europa la liberación de los campos de concentración nazis, se persigue a genocidas como Pinochet o Videla, España se suma a la Corte Internacional de Justicia y se repite una y otra vez «NUNCA MAS». Mientras tanto asistimos impertérritos a la paradoja de que el concepto de ocupación militar, encarcelamiento masivo, castigo indiscriminado, deportación y asesinato de población civil, que creíamos superado como instrumento para la construcción de Estados étnicamente puros, se encuentra aún triste y plenamente vigente a través del comportamiento sistemático del Estado de Israel.

Los métodos, muros, alambradas y torres de vigilancia de los campos del horror continúan lamentablemente entre nosotros. Ahora rodean Qalquilia, Tulkarem o Ramala y sus guardianes ahora hablan hebreo. El violinista del gueto de Varsovia llora su música mientras el ejército de Israel le mantiene encerrado en Palestina.

En 1948 el Estado de Israel cometió genocidio al expulsar a 700.000 palestinos de sus hogares y robarles sus tierras y derechos. La resolución 194 de la Asamblea de NNUU reconoce el derecho a retorno de los mismos en una decisión no cumplida. Desde 1967 ocupa ilegalmente un territorio que no le pertenece (resolución 242 de las NNUU) y lo coloniza del modo más salvaje posible, a través de asentamientos sobre tierra robada (su ilegalidad queda demostrada en la Resolución 446 del Consejo de Seguridad).

El Estado de Israel, además, trata de ser considerado régimen democrático pero a través de su Muro en Cisjordania adquiere la categoría de régimen de segregación racial y Apartheid (sentencia de 4 de julio de 2004 de Tribunal Internacional de Justicia que declara que el Muro es ilegal, debe ser demolido y los afectados indemnizados).

La historia es horrible. Más aún cuando conociendo perfectamente esta realidad, declarada ilegal por las instituciones internacionales, el Señor Gustavo de Arístegui, diplomático de carrera, se atreve a calificar el libro y los documentales publicados el gobierno autonómico asturiano en los que hablo de estos temas de «desde todo punto de vista, falaz, insultante, inexacto e incompatible con el equilibrio y con la imparcialidad que una institución pública como el Principado debe tener». Anunció además que su partido llevará a cabo iniciativas parlamentarias «para descubrir hasta el fondo cuál ha sido la voluntad que ha presidido este acto ignominioso con los impuestos de todos los asturianos, sin consultar a nadie y presentándolo con el apoyo firme, decidido e inequívoco del Gobierno de Asturias».

Quiero indicarle al Señor Arístegui, al Partido Popular y a sus amigos de la Embajada de Israel en Madrid que no me retracto de calificar al Estado de Israel y a sus cómplices de terroristas y genocidas contra el pueblo palestino y que continuaré escribiéndolo y filmándolo mientras un misil tomahawak no me señale como objetivo selectivo de su política de asesinatos. Probablemente, en todo caso, pida asilo y refugio en el edificio de la Consejería de Justicia y Relaciones Exteriores del Principado a la que aprovecho la ocasión para agradecer y felicitar por la coherencia y firmeza mostradas en su solidaridad con la causa palestina.

No tengo nada más que agregar respecto a las declaraciones del Señor Arístegui, como autor de los contenidos que el Gobierno del Principado de Asturias ha editado. Pero me gustaría terminar con una pregunta dirigida al Presidente del Principado de Asturias: Si lo expresado en mi libro y documentales, que se limita a la defensa de la legalidad internacional y su defensa a través de la resistencia estrictamente noviolenta no representa su postura ante la ocupación de Palestina, ¿Cuál es su postura? ¿Por qué no puede, el partido socialista, de una vez todas, perder el miedo a llamar a los terroristas y genocidas israelíes por su nombre real y dejarse de eufemismos culpables y colaboracionistas?