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Memoria histórica

Elección republicana

Fuentes: Rebelión

Si queremos que algo suceda, debemos poner los medios. ¿Quieres algo?: Haz por ello. La Historia nunca ha sido la misma, estamos en continuo movimiento, desde las más pequeñas variaciones hasta las más grandes, todas indican que el conjunto social, debido a que vence las resistencias, cambia las circunstancias y la perspectiva, gana la justicia, […]

Si queremos que algo suceda, debemos poner los medios. ¿Quieres algo?: Haz por ello. La Historia nunca ha sido la misma, estamos en continuo movimiento, desde las más pequeñas variaciones hasta las más grandes, todas indican que el conjunto social, debido a que vence las resistencias, cambia las circunstancias y la perspectiva, gana la justicia, modifica la relación de fuerzas en el campo político. Observen, antes del 2002 hablar de la Memoria Histórica resultaba ocasional, parecía estar fuera de la vista. Sin embargo la suma de esfuerzos republicanos dispersos sobre un derecho democrático y antifascista como es la recuperación de la Memoria Histórica, aunando energías ha puesto sobre la mesa el reconocimiento público de los defensores del gobierno republicano legítimo, la denuncia del golpe de Estado fascista, la denuncia de los crímenes masivos (bombardeos sobre la población civil, persecución y robo de las propiedades de los republicanos, fusilamientos en masa, implicaciones de la iglesia en todo ello…) declarados por la ONU y los tribunales internacionales como «Crímenes de Lexa Humanidad» -quiere decirse que no prescriben y deben ser juzgados los responsables- la ilegalidad de los supuestos juicios fascistas y sus condenas, la devolución a sus propietarios de lo usurpado, el pago de pensiones e indemnizaciones a los republicanos, la retirada de monumentos, placas y demás exposiciones fascistas, la corrección de los libros de Historia para que las nuevas generaciones conozcan la verdadera Historia y sean educadas en conceptos democráticos, etc., etc.

Esta reclamación política ha conseguido el mayor grado de unidad entre la población que se ha dado en muchos años, y esa unidad de importantes sectores sociales y políticos republicanos ha hecho que avancemos hacia la justicia, que extendamos el conocimiento en amplios sectores sociales y profundicemos en la democracia: hemos movido la rueda de la Historia. Si queremos algo, debemos poner los medios. ¿Quieres algo?: Busca a tus iguales y haced por ello.

Nunca antes los republicanos habíamos alcanzado tanta unidad, tanta presencia pública, ni tanta preocupación en los defensores y sucesores del franquismo; todo su poder económico y político bajo diferentes siglas han orquestado desde los medios de difusión campañas monárquicas, televisiones y radios poniendo a hablar a gente de servicio contra la Historia, separando a los jerarcas de sus posiciones en la Historia, cuentan relatos vacíos que buscan en el conjunto social la enajenación histórica y la admiración del lacayo, dedican periódicos y revistas del colorín a las alabanzas más serviles y medievales: besamanos, festines, rendición de pleitesías, y fotos, fotos, fotos para todas las edades. La Historia que se oculta es la que hace la verdad más evidente. La imagen traspasada de mando desde el terrible, se difumina tras la riqueza festiva, la ñoñez familiar y la proximidad fabricada.

Resumo lo que hace tan sólo unos días en una entrevista realizada a José Antonio Moreno Díaz, Presidente del Foro por la Memoria, declaraba con respecto a la Ley de la Memoria que se ha aprobado: «La mayor deficiencia de la Ley de la Memoria Histórica es que no anula las sentencias de los tribunales represivos franquistas». El esfuerzo republicano no ha roto esa línea de defensa del franquismo, los que se han negado a ello con tanta energía son conocidos de todos. Su responsabilidad histórica reluce como una corona de oro.

José Antonio Moreno Díaz señalaba cómo el proyecto inicial, que pretendía mantener que las dos partes eran igualmente culpables, equiparando a los defensores del gobierno legítimo republicano con los que dieron el golpe de Estado para derrocar la democracia e instaurar una dictadura, ese proyecto antihistórico y que enterraba la justicia, tuvieron que retirarlo debido a la combinación de tres factores: la labor de IU, ERC y algún otro en el Parlamento, la presión social, y las aportaciones de los colectivos de voluntarios que trabajan a favor de la Memoria Histórica empezando por la recuperación de los restos de los republicanos fusilados y enterrados en cunetas, fosas comunes, montes, campos de concentración, etc. Aquí podríamos decir que buscaron a sus iguales e hicieron por ello.

Ahora queda por recuperar, no se olvide que es también una labor colectiva, decía José Antonio Moreno Díaz, (recuperar decía) los valores que se hallaban en y por las y los que lucharon, las víctimas del franquismo, tales como el compromiso, el progreso social, la lucha por las libertades, la convivencia de socrática, el pluralismo, etc; pero también, aquellos valores que se hallaban vigentes en la propia caracterización del régimen republicano y que se traducen en su normativa, desde 1931 a 1939; unos ejemplos: la regeneración y transformación social, el laicismo y la separación entre iglesia y Estado, el interés por la instrucción-educación pública y la calidad de la misma, la incorporación de la mujer a la vida pública en todas sus facetas, la construcción de una cultura del pueblo y para el pueblo a través de bibliotecas populares, etc., etc., …, el pacifismo y la cooperación internacional.

Y recordar y explicar por qué se perseguían determinadas ideas y por qué a determinadas personas, quienes eran sus legitimadores (sociológicos, religiosos, económicos) etc.

Dicho proceso ha de ser colectivo, de la sociedad española, que es heredera de los procesos históricos. La memoria es de construcción social, colectiva y nos ha de llevar a la proyección pública, procurando no restringirla al ámbito privado, que debe tener su espacio, pero no de manera exclusiva. Exhumación de los luchadores, revisión de los libros de texto, nulidad de sentencias, recuperación de los lugares de la memoria, compensaciones a las personas privadas de libertad, mantenimiento del escalafón de quienes sirvieron a la República, eliminación de los símbolos franquistas, reconversión democrática del llamado «Valle de los caídos».

El debate esta abierto y ha calado en la opinión pública, es una cuestión ética, moral y de simple sentido común para la gran mayoría de los ciudadanos.

La aplicación de lo conseguido en la Ley depende de la presión de las fuerzas políticas republicanas que han de instar en las instituciones (parlamentos, autonomías, ayuntamientos, diputaciones, etc.) partidas presupuestarias para cubrir dichos trámites, garantizar el acceso al proceso de ilegitimidad de los antifascistas y sus familias, programas de ayuda específicos, vías de asesoramiento. Además de acciones específicas: mociones municipales para la retirada de símbolos franquistas concretos o nombres de calles y su cambio por el de personajes democráticos, etc.

La izquierda tiene sus raíces en la defensa de la II República; es una cuestión ideológica definirse y reconocerse en la lucha contra el franquismo y en la lucha por la democracia en este país. Son nuestras raíces y donde nos hemos gestado: es una muy honrosa herencia de la que, por coherencia, tenemos que hacer gala en nuestra praxis política cotidiana, en nuestras propuestas. Para saber donde se quiere ir, es importante donde se esta, pero también conocer de donde se viene: ese es parte del debate.

Finalmente, José Antonio Moreno Díaz me aportó una dirección de correo electrónico para quien busque un medio de información en internet: W.W.W. foroporlamemoria.es , y para unir fuerzas el correo electrónico: [email protected]

Finalizada la entrevista y recordando que estamos en tiempo de elecciones, me puse a pensar en quien o quienes habían impulsado y trabajado en pos de la defensa de la Memoria Histórica.