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Elx se convierte en el laboratorio municipal de la ultraderecha

Fuentes: El Salto [Foto: Pintada contra la pobreza en una pared del barrio de Carrús de Elche (Pablo Miranzo)]

La ciudad más poblada del País Valencià gobernada por la coalición PP-VOX, que ha sido tradicionalmente un feudo de la izquierda, padece el auge de los franquistas.

El pasado 28 de mayo se celebraron unos comicios que se presentaban como una dura reválida para los ayuntamientos con gobiernos progresistas, las encuestas auguraban malos presagios para los partidos de izquierdas y acertaron. En Elche, tercera ciudad más importante de la Comunidad Valenciana por habitantes, el PSOE aspiraba a revalidar el gobierno de coalición con el grupo Compromís. Aunque fue la fuerza más votada y mantuvo los doce concejales electos, no consiguió alzarse con la mayoría del gobierno municipal al perder un concejal su socio en la anterior legislatura, de dos a uno.

El concejal que perdía Compromís lo ganó Vox, que dobló la cifra de votantes, alcanzando más de doce mil. El Partido Popular pasó de nueve concejales a once, pues le llovieron dos concejales debido al desplome de Ciudadanos, que de dos concejales se quedó en un rosco con apenas unos cientos de votos. El bloque de la derecha ganaba por catorce a trece y se venía pacto. El 28M sobre las once de la noche y con el 95% del escrutinio de los votos, Pablo Ruz, líder del Partido Popular hablaba a los periodistas locales que se congregaban en la puerta de la sede.

Un Ruz eufórico y completamente desatado proclamaba la victoria a pesar de no haber ganado las elecciones. Los periodistas ávidos de declaraciones preguntaron si había hablado con el alcalde, el socialista Carlos Gonzalez, pero este contestó que no. Sí había recibido felicitaciones de Aurora Rodil, la candidata alcaldable de Vox. “Intentaremos llegar a acuerdos con todas las formaciones políticas, el primero será un pacto por el empleo y la economía”, proclamaba Ruz. No había terminado el escrutinio y PP y Vox ya se habían puesto de acuerdo para formar coalición de gobierno municipal y así el Partido Popular abría la puerta del ayuntamiento ilicitano a la ultraderecha.

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Foto: Carteles de las pasadas elecciones municipales con la cara del nuevo alcalde Pablo Ruz (Pablo Miranzo)

Elche es socialista por mayoría desde el comienzo de la democracia, su masa obrera está ampliamente representada en la industria del calzado y uno de sus barrios, Carrús, el más poblado, ha aparecido recientemente en la prensa como el más pobre de España en renta per cápita. Sin embargo, en los distritos del barrio de Carrús, Vox se ha convertido en la tercera fuerza más votada. La formación de ultraderecha no ha hecho apenas mítines, no ha presentado su programa a los vecinos y sus encuentros se han centrado en las pedanías y en el campo pero ha duplicado sus votantes.

Y es que al parecer a Vox no le hace falta cambiar su tradicional discurso xenófobo, machista y reaccionario. Para los ilicitanos que lo han votado no es necesario casarse con su doctrina al cien por cien, hablan entre ellos en los bares y algunos coinciden en alguna parte de sus propuestas pero la mayoría hablan de la decepción que se han llevado con la izquierda. Más parece un voto indignado, de castigo a los que les han defraudado y así lo explica Carmen, camarera en un bar de Carrús en la zona del Parque de Francesc Cantó: ¨No estoy de acuerdo con cosas de Vox, sobre todo con el tema de la homofobia y la inmigración pero quiero orden, un cambio en el barrio” y sentencia “yo voy a votar a Vox en las próximas elecciones”.

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Foto: Interior del bar de Carrús en el que trabaja Carmen (Pablo Miranzo)

El bar donde trabaja Carmen se podría calificar de ambiente “Españita”: jubilados jugando al dominó en una mesa gastada de tantas partidas y coronada por la estampa de una vitrina giratoria de cd’s y películas X. “No dan dinero, esto ya no es un bar, es un club social”, comenta bromeando la camarera. A pocos metros del bar, Maria Eugenia da de comer todos los días desde hace 12 años a decenas de personas comida halal en el comedor Al Taufik (puertas abiertas). “Desde la crisis de 2008 el flujo de españoles no ha cesado en nuestro comedor”, comenta Maria.

Javier es uno de los beneficiarios que desde hace años come en este comedor como muchos otros que no tienen recursos, es un espacio que está abierto a cualquier persona que no pueda costearse una comida. Aunque la dieta es halal y la mayoría de beneficiarios son musulmanes, Javier es uno de los muchos españoles a los que la crisis de 2008 les pasó por encima. Su buena energía y amabilidad contrastan con la dureza de su testimonio.

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Foto: Sergio, de 48 años, en el comedor Al Taufik en el barrio de Carrús (Pablo Miranzo)

Javier, 48 años, perdió su trabajo en una fábrica como pegador de suelas en 2008, también se divorció y en 2009 se lanzó desde un tercer piso, de ahí las heridas en su cara, y la dificultad para encontrar otro trabajo: “Mayor de 45, la pierna llena de hierro, después de media hora caminando me tengo que sentar y por el daño en las vías respiratorias me resulta imposible volver a mi antiguo trabajo como pegador de suelas de calzado por los químicos que se respiran en los talleres. Quizá me haya vuelto más egoísta, pero he tenido 11 años de depresión, he acabado en la calle y siento tengo que centrarme en mí y ahora mismo llevo ya varias elecciones en las que no quiero votar”.

Maria Eugenia se considera una persona que no quiere entrar en política, sin embargo al preguntarle si como musulmana ella se siente incomodada o decepcionada por el auge de Vox en su barrio su respuesta sorprende: “no, de hecho uno de nuestros voluntarios es de ese partido”. Es una foto curiosa que rompe algunos moldes, ya que costaría creer que existe una persona que vote a VOX a la vez que colabora en un comedor halal dirigido por una mujer musulmana y cuyos beneficiarios son en su mayoría migrantes racializados.

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Foto: Una de las paredes del comedor ‘Al Taufik’ con una pizarra que recoge los nombres de los donantes de esta temporada (Pablo Miranzo)

En el sentir del vecindario se ha instalado la sensación de que los partidos de izquierdas se han olvidado del barrio, que de la vía para arriba, como tradicionalmente se conoce a Carrús, se le trata como a una pedanía, igual de olvidada. No hay más que ver el proyecto del carril bici, proyecto abanderado por Compromís durante toda la anterior legislatura, ni llega a Carrús ni a ninguna de las pedanías.

Los proyectos de rehabilitación de viviendas antiguas como es el caso de Porfirio Pascual, en la zona este del barrio, han creado gran malestar a los vecinos, ya que, aunque subvencionadas en su mayoría por fondos de la UE, el desembolso económico que han de hacer los propietarios supone un gran sacrificio para ellos y en algunos casos les va a resultar hasta imposible.

El voto en las pedanías

La gran mayoría de votos de las pedanías ilicitanas tradicionalmente han ido a parar a la derecha. En estas elecciones ha arrasado el PP pero el remanente ha caído para el partido ultra. La población de estas zonas en su mayoría se divide entre formar parte de la adinerada burguesía ilicitana, que vive en casas de campo con todos los equipamientos, y las familias de agricultores tradicionales del campo. Las continuas reivindicaciones de los vecinos de las pedanías para llevar los servicios esenciales de los ciudadanos a ellas han creado un enfrentamiento crónico con los distintos gobiernos municipales de la ciudad, que las derechas han sabido capitalizar.

Incluso en la pedanía de El Altet se ha creado un partido político para promover y dar visibilidad a sus demandas. El campo, la familia y la economía se han asentado como pilares básicos del discurso de VOX en la ciudad, no en vano han capitalizado sus demandas a la hora de pactar la coalición con el PP en esas tres concejalías. Aurora Rodil, la número uno, médica de familia, ultracatólica y emigrante argentina, se ha hecho cargo de la Concejalía de Familia y Mayores.

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Foto: Vistas del barrio de Carrús, dónde más ha subido el voto del partido ultra (Pablo Miranzo)

Su primera acción de gobierno ha sido organizar una fiesta para las parejas de vecinos con más de cincuenta años de matrimonio para ensalzar la familia tradicional. Samuel Ruíz Tena, nuevo concejal de Promoción Económica, Formación y Empleo ha tomado el cargo casi a la vez que el juzgado nº2 de Elche lo ha procesado por hacerse pasar por el marido de la excandidata de Vox, Amparo Cerdá, por obtener una factura de forma ilícita con la que pagaron la luna de miel a Ana Vega, portavoz autonómica en Les Corts la pasada legislatura, y a Mario Ortolà, concejal de Vox en el ayuntamiento de Alicante. En el escrito se le acusa de descubrimiento y revelación de secretos.

La fiscalía pide hasta ocho meses de prisión y ocho de inhabilitación del cargo de concejal y una multa económica. Y para cerrar el círculo la Concejalía de Pedanías, Campo de Elche y Vertebración Territorial ha ido a parar a Raúl Sempere Durá, al que ya, en el poco tiempo que lleva en el cargo, se le ha visto en varios actos deportivos en las pedanías. 

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/extrema-derecha/elx-laboratorio-gobierno-PP-Vox: