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Amaia Izko, abogada de Igor Portu y Mattin Sarasola, analiza en esta entrevista el juicio contra 15 guardias civiles acusado de torturas

«Este juicio debe ser un impulso para que la incomunicación desaparezca»

Fuentes: Apurtu.org

El juicio contra los guardias civiles acusados de torturar a Igor Portu y Mattin Sarasola se reanuda hoy. Los dos lesakarras han coincidido en que su arresto no fue violento y que tampoco intentaron huir, como sostienen sus captores. Ambos han ratificado las torturas que denunciaron en su día. Apurtu.org ha entrevistado a la abogada […]

El juicio contra los guardias civiles acusados de torturar a Igor Portu y Mattin Sarasola se reanuda hoy. Los dos lesakarras han coincidido en que su arresto no fue violento y que tampoco intentaron huir, como sostienen sus captores. Ambos han ratificado las torturas que denunciaron en su día. Apurtu.org ha entrevistado a la abogada Amaia Izko, defensora de los dos denunciantes, quien confía en que este juicio sea un paso más en la lucha contra la incomunicación y la tortura.

La expectación creada ante este juicio no es artificial. Quizás sea una de la ocasiones en las que más guardias civiles se han tenido que sentar en el banquillo de los acusados por un delito de torturas.

Sí, desde luego durante los últimos años sí. Lo cierto es que obtener cualquier prueba de tortura en el tiempo de la incomunicación es difícil. La incomunicación crea un muro de blindaje sobre lo que ocurre durante la detención, sobre el trato que se infringe al detenido, que hace muy difícil obtener cualquier prueba. De hecho para eso se incomunica. En este caso lo que ocurre es que las lesiones son de una gravedad que es el Juzgado de Guardia de Donostia quien interviene e incide desde el principio en ese periodo de incomunicación, por la gravedad de las lesiones y por la inevitable intervención del médico forense que ordena el traslado al hospital de Igor Portu. Eso hace que el juez de guardia actúe y eso es fundamental para llegar al punto en el que nos encontramos.

Pese a las evidencias de que Portu y Sarasola fueron torturados, los guardias civiles negaron los hechos.

Lo que hacen es negar la acusación. Lo han hecho durante toda la instrucción y lo hacen ahora. Tienen derecho a defenderse.

Hoy ha sido el turno de Igor y de Mattin. ¿Se han reafirmado en lo denunciado en un principio?

Si, si. Se han reafirmado en sus declaraciones y además añaden detalles. Ocurrieron tantas cosas, con tantos detalles, que claro, van saliendo cosas nuevas conforme se va reflexionando, se va interrogando… han ampliado incluso la denuncia de torturas que hicieron en sus primeras declaraciones.

¿Cuál es el ambiente que se ha vivido en la sala?

No ha habido ninguna expresión destacable por parte del tribunal. Cuando se habla de impasibilidad de los jueces habría que situarla en el juez central de instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, que permanece impasible durante 5 días sabiendo que hay una persona en el hospital con pronóstico grave como consecuencia de la detención y que ha denunciado torturas, y que hay otra persona detenida, que también presenta lesiones y que él las conoce, y no solo permite la continuación de la detención, sino que ni siquiera acude a controlar y comprobar a ver si se están respetando sus derechos. Además aumenta a cinco días la incomunicación. Eso es impasibilidad y un poco más.

Martxelo Otamendi, director de Egunkaria, decía en una charla sobre la tortura que «los detenidos son los detenidos del juez». Es el juez el que tiene que velar por los derechos de los detenidos…

En este caso Grande Marlaska, cuando le ponen delante a Mattin Sarasola y escucha su testimonio y comprueba que coincide con el Igor Portu, es cuando remite el testimonio. Pero durante el resto del tiempo, poniéndosele sobre la mesa indicios de que se están produciendo torturas, no hace nada. Y es el juez instructor el que tiene que garantizar los derechos de los detenidos. Esa posición de falta de celo y control judicial, en la sentencia de Egunkaria lo pone en evidencia el presidente de la Sala del Juzgado de lo Penal de la Audiencia Nacional, que critica la labor del juez instructor. Yo creo que esa falta de celo y control es extensible a todos los jueces de la Audiencia Nacional. No se puede olvidar que la familia de Mattin Sarasola, viendo el estado de Igor Portu, le pidió al juez que interviniera solicitándole el habeas corpus. Por lo tanto es el juez el que permitió que se siguieran produciendo malos tratos.

¿Cuales crees que son las principales evidencias que desmontan la versión ofrecida por el Ministerio de Interior y la Guardia Civil, que afirman que las lesiones se produjeron durante el arresto?

Creo que hay cuestiones que son claras: el testigo de la detención que afirma que no hay violencia ni forcejeo durante el arresto. La propia coherencia en las declaraciones de Portu y Sarasola, que dicen que no hay forcejeos. Y luego los informes médicos, que comparan estos informes con las declaraciones los detenidos y determinan que estas lesiones no son compatibles con las de un supuesto forcejeo, sino con lo que declaran los detenidos. Lógicamente la defensa de los guardias civiles presenta unos médicos que dicen lo contrario, y eso tendrá que dilucidar la sala.

El fiscal, lejos de acusar de forma tan contundente como lo habéis hechos vosotras, a puesto encima de la mesa que los guardias civiles actuaron movidos por un sentimiento de venganza y cita textualmente que estaban afectados por el atentado mortal contra dos guardias civiles en Capbreton un mes antes. ¿A continuado por esa línea argumentativa? ¿Se ha podido demostrar algo parecido?

Esa es una de las cosas más gratuitas que se han puesto encima de la mesa en este juicio. Los guardias civiles han dicho que no torturaron a los detenidos, por lo tanto ni más apesadumbrados ni menos apesadumbrados. No hay nada que apoye esa tesis del fiscal. Ni siquiera les ha preguntado por esa cuestión. Es que no tiene ninguna base. El fiscal mantiene la acusación, lo cual es positivo, pero hay que tener en cuenta que su postura es un poco forzada, lo cual es lógico, porque es el propio Ministerio de Interior el que salió en defensa de los guardias civiles haciendo de su versión la versión oficial de los hechos negando las torturas de raíz. Antes de empezar el juicio el Ministerio de Interior muestra su apoyo total a los guardias civiles. La fiscalía, que depende del gobierno mantiene una acusación, lo cual muestra un nivel de contradicción. Yo creo que en esa posición un poco complicada se está moviendo el fiscal. Y ante la obligación de tener que acusar basándose en esos informes forenses, mantiene lo justo. No trata de restar responsabilidad, pero si intenta justificar lo que es injustificable, el maltrato a los detenidos.

¿Crees que este juicio va a suponer un hito en la lucha contra la tortura?

Yo lo que quisiera es que sirviera junto a otros muchos elementos como un paso para que desaparezca la incomunicación que posibilita, ampara y garantiza desaparezca. Si sirve para ello habrá sido sin duda un hito.

Fuente: http://www.apurtu.org/?q=node/1505

Ver también:
Crónica del juicio