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Fundaciones, extraña propaganda y encuentros de básquet

Fuentes: Rebelión

Uso la terminología al uso, nada aconsejable desde luego. La Fundación Tripartida para la formación en el Trabajo es una entidad de ámbito estatal encargada de la gestión de las ayudas para las iniciativas de formación continua contempladas en los II Acuerdos Nacionales, acuerdos que fueron suscritos en su día por la administración del Estado, […]

Uso la terminología al uso, nada aconsejable desde luego. La Fundación Tripartida para la formación en el Trabajo es una entidad de ámbito estatal encargada de la gestión de las ayudas para las iniciativas de formación continua contempladas en los II Acuerdos Nacionales, acuerdos que fueron suscritos en su día por la administración del Estado, varias organizaciones empresariales y algunos sindicatos obreros.

El pasado martes, 27 de octubre, la Fundación se publicitaba en la prensa [1] con un anuncio firmado por la Unión Europea, Fondo Social Europeo, la CEOE, CEPYME, CC.OO, UGT, un sindicato más cuyas siglas no logro descifrar y el Ministerio de Trabajo e Inmigración del Gobierno de España. No tiene desperdicio el anuncio.

Con ostentosas mayúsculas se afirma: «FORMACIÓN: EL TIEMPO MEJOR EMPLEADO», señalando en letra más pequeña que en una situación como la actual, no se habla de crisis económica o civilizatoria desde luego, hay que avanzar; es tiempo no de silencio sino de aprendizaje, se apunta; es tiempo de mejorar «tu competencia profesional».

Después de este tuteo incomprensible, que se cuidarían muy mucho de usar ante otros sectores sociales e institucionales, se informa que el año pasado 2.400.000 trabajadores se formaron y, dato decisivo, 200.000 empresas se bonificaron en sus cotizaciones.

No se trata de negar la importancia de la formación de las clases trabajadores, desde luego. Sí, por qué no, el eje básico de esa formación que suele ser siempre, o en la inmensa mayoría de los casos, la realización de cursos o cursillos que sean útiles para el currículo profesional de los trabajadores, esto es, para las empresas que se beneficiarán posteriormente de la cualificación de esos mismos trabajadores. Esas mismas empresas que, por lo demás, como señala la publicidad, han recibido abonos por su contribución en este ámbito, es decir, por permitir que sus trabajadores adquieren una formación de la que luego extraen una neta rentabilidad.

¿Valen para algo estos cursos de formación en momentos de crisis como los actuales? En general, para poco, sobre todo para personas arrojadas al paro. Sirven, si acaso, para entretener en muchos casos, para generar ilusiones en sectores de las clases trabajadoras que andan desesperadas, con razón, por encontrar trabajo sea como sea, hayan sido despedidas o no recientemente, o vivan bajo el acecho de esa situación. Como los trabajadores de Lear de Roquetes (Tarragona), por ejemplo, o de tantos otros lugares.

El anuncio, además de esas curiosas afirmaciones, contiene un amplia imagen: el entrenador del equipo de baloncesto dando instrucciones, en algún tiempo solicitado, a los miembros de la selección, algunos de ellos, como es sabido, jugadores amplia y generosamente remunerados por la NBA y por empresas multinacionales que los usen para sus anuncios. ¿Qué sentido tiene asociar el tiempo pedido por un entrenador en un encuentro de básquet con el tiempo, muchas veces inútil por no resultar decisivo para la finalidad perseguida, dedicado a la formación en tal o cual habilidad profesional? ¿Es el tiempo mejor empleado? ¿A eso deben dedicar sus máximos esfuerzos los trabajadores?

Por lo demás, ¿a quién va dedicado realmente ese anuncio publicitario? ¿A los trabajadores y trabajadoras? ¿Qué les están diciendo realmente?

Debe ser cosa de las organizaciones trinitarias. Si el misterio de la Santísima Trinidad es y era insoldable incluso para una mente como la de Newton, la publicidad de la Fundación deja atónito al más espabilado del lugar. ¿En eso es razonable gastar el dinero público? Hay desde luego una interpretación no desechable: la referencia a las 200.000 empresas «bonificadas» en sus cotizaciones hacen pensar el blanco hacia el cual dirigido el anuncio. ¿Acariciar sus almas formativas?

Por lo demás, ese mismo día se informaba de la manifestación de 150 trabajadores de Air Comet, una de las empresas de Gerardo Díaz Ferrán, el presidente de la CEOE. Reclamaban el pago de sus nóminas atrasadas que, en algunos casos, alcanza los cinco meses de retraso. Air Comet tiene además importantes deudas con la Seguridad Social. Eso sí, su presidente asegura que la formación continua es muy, pero que muy importante. ¿Nos lo creemos? ¿Bajo palabra de honor del señor Díaz Ferrán?

Nota:

[1] Tomo como referencia el anuncio publicado en Público, 27 de octubre d 2009, p. 21.

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor mediante una licencia Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.