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Después de que el Consejo de Transición del Sur declarase el autogobierno de Adén como prólogo de la secesión definitiva

¿Hasta dónde llegarán los “desacuerdos silenciados” entre Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos en la guerra de Yemen?

Fuentes: Rai al Yaum

La sorprendente declaración por parte del Consejo de Transición del Sur de Yemen de la autonomía de Adén y el estado de emergencia no es solo un duro golpe contra el gobierno legítimo del presidente Abderrabbuh Mansur Hadi, reconocido internacionalmente, sino también contra la coalición saudí-emiratí que está librando la guerra en Yemen contra el movimiento huzí Ansaralá y sus aliados, materializando el colapso de la débil trama puramente formal de esa alianza.

Las lluvias torrenciales que devastaron la ciudad de Adén y sus alrededores la semana pasada, dejando 21 víctimas mortales y destruyendo un gran número de edificios públicos y viviendas, fueron la gota que colmó el vaso en la ruptura de la coalición y que cortó definitivamente los lazos entre el Consejo de Transición del Sur y el gobierno legítimo en Riad. Los yemeníes de Adén se vieron solos y sin apoyos, servicios ni operaciones de rescate que les ayudasen frente a esa catástrofe, por lo que salieron a las calles en bulliciosas manifestaciones de protesta. El Consejo de Transición secesionista aprovechó esa indignación para anunciar el primer paso, y el más importante, en la ejecución de sus planes secesionistas: la autogestión.

De hecho, el Consejo de Transición era la fuerza que controlaba de facto Adén en el terreno militar y de seguridad. Ahora, tras la declaración del estado de emergencia y la autonomía, el Consejo ha empezado a consolidar su control administrativo y a eliminar las instituciones gubernamentales adscritas al gobierno de Hadi.

Las tropas del Consejo de Transición han tomado el control de todos los ministerios, el puerto de Adén, el aeropuerto y el Banco Central, y han prohibido al presidente Hadi que regrese a Adén. De este modo el gobierno legítimo pierde sus dos capitales principales: Sanaa Adén. Ahora tiene que buscar una tercera capital a la que trasladar las administraciones y el Consejo Central y que podría estar en la provincia de Hadramaut.

El acuerdo de Riad que firmaron el gobierno de Hadi y el Consejo de Transición el pasado noviembre consiguió detener los sangrientos enfrentamientos militares entre ambas partes en Adén. No obstante, no se ejecutó la parte más importante de aquel, a saber, el reparto de poder y la concesión de varios ministerios al Consejo de Transición. En otras palabras, el acuerdo puso fin a la guerra civil, pero no a la guerra mayor que se libra en Yemen, ya que al no cumplirse esas otras condiciones, sobre todo la relacionada con el reparto de poder, el fuego se mantuvo vivo bajo las cenizas, listo para prender de nuevo por cualquier causa o excusa, tal como ha sucedido y está sucediendo.

Hay un conflicto indirecto y “silenciado” entre las dos partes de la coalición árabe en la guerra de Yemen: el reino de Arabia Saudí, que apoya al gobierno del presidente Hadi, y los Emiratos Árabes Unidos, que presta apoyo militar y económico al Consejo de Transición del Sur además de entrenar a sus tropas y acompañarlos en sus planes secesionistas. Es interesante que las dos partes de este conflicto, de forma independiente o adjunta, nieguen su existencia y escondan la cabeza en la arena.

Se trata de otro episodio más de la fragmentación de Yemen, más particularmente del sur que podría regresar al sultanato imperante bajo la ocupación británica, antes de la independencia de 1967. Mientras tanto, el estado del norte va tomando forma rápidamente, y la oposición de cinco provincias (Hadramaut, Abyan, Shabwa, Al Mahra y Socotora) a la declaración de autogobierno del Consejo de Transición del Sur revela mucho a este respecto.

El movimiento huzí Ansaralá podría ser el principal beneficiario de estos procesos separatistas en el sur y de las posibles respuestas de rechazo o de apoyo creciendo en fuerza y en extensión: mientras sus regiones del norte están en calma, acaba de recuperar la provincia de Al Yuf, y buena parte de Marib. El movimiento y sus aliados se han convertido en una fuerza militar regional a tener en cuenta, y por ello no descartamos que Abdelmalik al Huzi, líder del movimiento, esté frotándose las manos alegremente en una de las cuevas de Saada, mientras sigue los acontecimientos desde el sur de Yemen… Solo Dios lo sabe.

Traducido del árabe por Luis Serrano Lora en el marco de un programa de colaboración de la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Granada y la Fundación Al Fanar.

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