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Israel ve en la tragedia de Darfur una oportunidad para hacer propaganda

Fuentes: thepeoplesvoice.org

Traducido por Meritxell Mir i Roca

En un claro esfuerzo propagandístico, el gobierno israelí coordinado con organizaciones sionistas estadounidenses, ha decidido dar una relativamente pequeña suma de dinero para ayudar a los refugiados de Darfur.

La ministra de Asuntos Exteriores Tzipi Livni, quien se opone al retorno de los refugiados palestinos a sus casas, de donde fueron expulsados a punta de pistola por las bandas terroristas israelíes en 1948, citó el domingo 13 de mayo a cerca de la donación de 5 millones de dólares que eran para «aliviar la situación intolerable» en la región occidental del Sudán golpeada por la tragedia.

«Como ya dije delante de las Naciones Unidas el año pasado, hay algunos lugares donde el mundo debe actuar» Livni declaró.

De todos modos, Livni admitió que al menos una de las razones, sino la principal, para participar en el «Programa de Ayuda a Darfur» era » mejorar la imagen de Israel» en el extranjero.

En realidad, parece ser el objetivo principal de la propuesta de ayuda a Darfur, es decir «mejorar la mala imagen de Israel.»

Probablemente, Israel es uno de los principales estados criminales del mundo en lo referente al trato otorgado a los refugiados, dada la persecución sistemática al pueblo palestino y el rechazo absoluto al retorno de los refugiados palestinos a sus casas en lo que ahora es Israel.

De hecho, a parte del robo de tierras palestinas, la demolición de casas palestinas y la destrucción con bulldozers de fincas, campos y huertas, el gobierno israelí ha privado a los palestinos del libre acceso a comida y trabajo, forzando a numerosas familias palestinas al borde de la miseria e incluso de la hambruna. Pero Israel siempre tiene preparado un mantra para justificar esta práctica horrible: la resistencia palestina a la ocupación israelí.

Según un informe de las Naciones Un idas que se presentó en la Conferencia de Donantes unos meses atrás «el 37% de los palestinos de Cisjordania y de la franja de Gaza tuvieron problemas para conseguir comida en 2004. Otro 27% estaban en riesgo de encontrar las mismas dificultades»

Además, el informe mostraba que casi la mitad de «la población palestina es pobre, con un escandaloso porcentaje del 65% en la franja de Gaza» añadía.

«Un 16% de la población palestina, 550.000 personas, vivía con 1,5 dólares al día, y probablemente la cifra aumente a un 35% si la ayuda no llega a tiempo.»

Aún peor, es muy probable que la malnutrición de los niños en Cisjordania y especialmente en Gaza haya alcanzado el punto más alto desde 1967, y la razón principal es que Israel se niega a permitir que los palestinos en edad de trabajar puedan acceder a los puestos de trabajo.

Asimismo, Israel ha actuado de forma efectiva robando el dinero palestino mediante la retención de más de 750 millones de dólares de impuestos que tendrían que haber sido transferidos al gobierno palestino.

El rechazo firme de Israel a entregar los pagos mensuales, que representan un tercio del presupuesto de la Autoridad Palestina (AP), ha causado un colapso financiero en los antes llamados enclaves autónomos, debilitando la capacidad del gobierno de la AP para pagar el salario a unos 150.000 funcionarios.

Más allá del intento de mejorar su mala imagen, Israel espera que publicitando y anunciando «La ayuda judía a los refugiados musulmanes», Israel y los círculos sionistas serán capaces de conseguir «un elevado espacio moral» y desviar así la atención de las prácticas nazis de Israel hacia los pueblos de Oriente Medio, especialmente en el Líbano y en Palestina.

El año pasado, las fuerzas de aviación israelíes lanzaron 3 millones de bombas de racimo sobre el Líbano, causando la muerte y la mutilación de numerosos civiles.

Los 3 millones de bombas hubieran sido suficientes para matar o mutilar como mínimo a 3 millones de niños libaneses. En otras palabras, esa tormenta de bombas hubiera sido suficiente para crear un holocausto, o al menos medio holocausto.

Igualmente, Israel ha destruido las infraestructuras civiles básicas del Líbano y de la franja de Gaza, incluyendo estaciones eléctricas, calles, puentes e incluso escuelas y facultades, ocasionando miseria y sufrimiento a civiles inocentes.

Así pues, es difícil agradecerle a Israel su «buena obra» cuando su intención es desviar la atención de la brutalidad perpetrada en Gaza, Cisjordania y en el sur del Líbano y que este gobierno de mentalidad nazi pueda continuar sus políticas de apartheid y sus prácticas criminales contra los palestinos.

Normalmente se dice que la caridad empieza por casa. En el caso de Israel, no vemos ninguna caridad en casa. Así, los refugiados de Darfur son abandonados en campos de detención, igual que sus compañeros de sufrimiento, los cerca de 11.000 palestinos detenidos que se pudren en las cárceles israelíes por oponerse al sionismo.

De hecho, en lugar de caridad, lo que vemos son controles policiales, demoliciones, tierras confiscadas y la política satánica de llevar a la hambruna a millones de palestinos inocentes para «suavizarlos» y hacerles aceptar su estatus de esclavos.

También vemos reflejada crueldad, mucha crueldad, e insensibilidad, bajeza y un barbarismo indescriptible que sobrepasa la realidad.

Estos hechos no son aislados. Forman parte de una política sistemática llevada a cabo por el gobierno israelí para intimidar a los palestinos y obligarles a aceptar el apartheid y la perpetua ocupación. No declaró el ex oficial Dov Weisglass el año pasado que «pondremos a los palestinos a dieta».

Por todas estas razones, es necesario que la «caridad» israelí hacia los refugiados de Darfur se ubique en el contexto de los esfuerzos de propaganda de Israel, es decir para distraer la atención del brutal trato inhumano que el pueblo palestino recibe por parte de este estado.

www.thepeoplesvoice.org/cgi-bin/ blogs/voices.php/2007/05/13/p16762

Jaled Amayreh es un periodista palestino.

Meritxell Mir i Roca es miembro de Rebelión y Tlaxcala. Esta traducción es copyleft para uso no comercial: se puede reproducir libremente, a condición de respetar su integridad y mencionar a los autores, la traductora y la fuente.