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“Carta a mis compañeros(as) de la coalición mundial del movimiento antiguerra” sobre Palestina

La centralidad de la cuestión palestina

Fuentes: Revista Viento Sur

En la última conferencia internacional del Movimiento antiguerra se decidió que la próxima se celebraría en Beirut en el Líbano. Era evidente que ningún militante israelí podría estar presente en Beirut en esa conferencia, sin embargo apruebo de todo corazón esa decisión. Es de la mayor importancia que el movimiento mundial antiguerra se enraíce en […]

En la última conferencia internacional del Movimiento antiguerra se decidió que la próxima se celebraría en Beirut en el Líbano. Era evidente que ningún militante israelí podría estar presente en Beirut en esa conferencia, sin embargo apruebo de todo corazón esa decisión. Es de la mayor importancia que el movimiento mundial antiguerra se enraíce en el mundo árabe que está en la línea del frente de la ofensiva imperialista que lleva a cabo allí dos batallas: Irak y Palestina. La ley israelí así como la ley sirio-libanesa hacen imposible, a mis colegas israelíes del «Alternative Information Center» (AIC), la participación en la conferencia de Beirut. Sin embargo es importante establecer una clara distinción: si la decisión árabe sobre los israelíes deriva de su batalla legítima contra la normalización de las relaciones con Israel, la ley israelí que prohíbe a sus ciudadanos viajar a los países árabes está por su parte basada en una política deliberada que intenta impedir cualquier cooperación entre activistas; más precisamente todo tipo de cooperación cuyo objetivo no sea la «normalización», es decir, la creación de una falsa impresión de paz y de normalidad, sino una cooperación con vistas a coordinar nuestros combates contra las guerras imperialistas, el sionismo colonialista y las ocupaciones en nuestra región. En esta carta querría poner el acento en esta guerra global así como en el movimiento antiguerra y la centralidad de la cuestión palestina. ¿Porqué Palestina es tan importante para los ojos de millones de activistas de la sociedad civil y política?. ¿Porqué en cada manifestación contra el neoliberalismo o contra la guerra, la bandera palestina está omnipresente, bastante más que la bandera irakí o cualquier otra bandera?. ¿Será porque la ocupación israelí es la más bárbara, la más asesina?. No; desgraciadamente, hay situaciones que son peores, como la de Chechenia donde el ejército ruso está llevando a cabo un verdadero genocidio.

¿Es porque el movimiento nacional palestino es una fuente de inspiración para los pueblos del mundo?. No; hay movimientos de liberación nacional más eficaces y más cercanos de la victoria que el movimiento palestino. Algunos «amigos de Israel» van a gritar que la centralidad de la cuestión del conflicto israelo-palestino es la confirmación del antisemitismo de los militantes antiguerra y antiglobalización. No puedo compartir una acusación tan difamatoria, sabiendo como nuestros movimientos en Europa, África, América o incluso en Asia han estado siempre en la vanguardia de las luchas contra el racismo incluso evidentemente el antisemitismo, lo que no es el caso de esos «amigos de Israel». En mi opinión, la centralidad de la cuestión palestina se explica por el hecho de que más que cualquier otro conflicto de los que se dan en nuestro planeta, concentra los contenidos de la guerra global lanzada por la administración Bush y sus aliados. En realidad, la cuestión palestina ha sido el laboratorio de esta guerra. Todos los métodos, todos los argumentos y las justificaciones, todas las imágenes y todas las técnicas han sido experimentadas en Palestina antes de ser puestas en práctica en otras partes del mundo. Si se miran los «check points» en Irak, se ha de constatar obligatoriamente que son la copia de los «puntos de control» en Palestina. Si se miran las terribles imágenes de tortura en las prisiones irakís, la mayor parte son viejos métodos israelíes. El concepto de unilateralismo, la declaración de las convenciones de Ginebra y más en general el orden político creado tras la segunda guerra mundial no son ya pertinentes. El marco de la nueva estrategia de Bush ha estado en el corazón de la política israelí de los diez últimos años. Más aún, desde 2000, Israel lleva a cabo una guerra preventiva, global y permanente contra los palestinos que son más que enemigos, pues son percibidos como «una amenaza existencia l».

¿Esto no nos recuerda nada?. Algunos intentan explicar la similitud entre las estrategias de Bush y de Sharon por el resultado de un «complot judío» tras el presidente americano, manipulándole para poner en marcha las políticas que sirven a los intereses de Israel. Pero hay una explicación más sencilla: en esta última quincena de años, un grupo de políticos americanos, israelíes y europeos, expertos, oficiales en la reserva y hombres de negocios han elaborado juntos una nueva visión del mundo, una nueva estrategia global tras la caída anticipada del bloque soviético. Varios de ellos tenían relaciones con el «Likud israelí». Son conocidos bajo el nombre de neoconservadores, y en varios centros de investigación y lobbies intelectuales (think-tanks) han elaborado los conceptos de «amenaza islamista», «choque de civilizaciones», «guerra preventiva global». Sus hipótesis principales son que el orden político global establecido tras la victoria sobre el fascismo ya no es pertinente, que la nueva amenaza no es ya el comunismo, «el fin de la historia», sino el terrorismo islamista y que los Estados Unidos tienen el derecho a proteger al mundo contra esta amenaza, que Israel está en el centro de esta nueva guerra mundial y que el unilateralismo americano debe reemplazar al multilateralismo de la ONU. Los neoconservadores israelíes llegaron al poder con Netanyahu y su grupo en 1996, cinco años antes de su llegada al poder en Washington: es la razón por la que se tiene la impresión de que la administración americana copia los métodos israelíes. En cierta medida, la política israelí contra los palestinos es una especie de laboratorio local para la estrategia de los neoconservadores a una escala global. Esta estrategia está basada en la recolonización del mundo, por ejemplo: imponer la dominación de los Estados Unidos y de sus aliados a través de los colaboradores locales, estableciendo así un sistema de apartheid mundial.

Esto ha fracasado en Palestina como está fracasando en Irak, gracias a la resistencia extraordinaria de los pueblos, incluso frente a una potencia militar ilimitada. Es por definición, una estrategia unilateral que utiliza la guerra preventiva con el objetivo de neutralizar los desafíos futuros que obstaculizarían su dominación global. En este comienzo del siglo XXI, no hay ya conflictos locales sino más bien batallas locales de una misma guerra colonial entre por un lado, el imperialismo estadounidense y sus aliados y por otro los pueblos del planeta que resisten contra los estragos del capitalismo global y la dominación colonial.

La segunda razón de la centralidad de la cuestión palestina es que la línea del frente de esta guerra global, permanente y preventiva se sitúa en la línea del frente en que Israel está construyendo el muro del apartheid. Al este del muro, en Qualquilya y en Tulkarem comienza el eje del mal, los «estados canallas»; al oeste del muro, en Kfar Saba y Zur Yigal comienza la civilización de Bush. Israel está en primera línea de la civilización que combate a los bárbaros, Palestina está en primera línea del ejército gigantesco de los pueblos del mundo que luchan contra la civilización de los Mac Donald, Microsoft, Mitsubishi y Lagardère. El muro no es solo el muro del apartheid entre los israelíes y los palestinos, es un moro de apartheid universal que separa el mundo en dos fuerzas sociales globales, en guerra sin cuartel a escala planetaria. La existencia de un enorme movimiento altermundialista y antiguerra en el seno mismo de los estados imperialistas es un desafío de gran envergadura a la estrategia de apartheid que intenta llevar al mundo hacia «el choque de civilizaciones». Es también el caso en Israel con la existencia de un movimiento anticolonialista, modesto por su tamaño pero crucial en su capacidad de desafiar en sus actividades cotidianas la puesta en marcha de un sistema de apartheid a gran escala y una política de guerra permanente, preventiva y colonial contra el pueblo palestino. Mientras estemos dispuestos a combatir contra el colonialismo y la ocupación, mientras haya soldados que se nieguen a servir en un ejército de ocupación y haya hombres y mujeres que luchen por una verdadera cohabitación, «ta ayush» entre los judíos y los árabes, aumentarán las oportunidades de evitar a los pueblos de la región una catástrofe.

La Gauche, 14 de noviembre de 2004
Traducción: Alberto Nadal

Michel Warcharski, animador del Alternative Information Center (AIC) en Israel, es periodista y escritor. Este artículo es una «Carta a mis compañeros/as de la coalición mundial del movimiento antiguerra», publicada por diario A-Safir de Beirut el 18 de septiembre de 2004, con ocasión de la Conferencia internacional del movimiento antiguerra. Este texto está disponible en francés en la página web de la Association France Palestine Solidarité. Michel Warcharski ha publicado entre otros: Israel-Palestina, el desafío binacional (Ed. La Catarata). A tumba abierta. La crisis de la sociedad israelí (Icaria editorial, Madrid, 2004), y con Michele Sibony, A contre-choeur, les voix dissidentes en Israël (Textuel, Paris 2003).