Recomiendo:
0

Ascenso y dominio del neoliberalismo

La doctrina del shock aplicada en España

Fuentes: Rebelión

Algunas de las peores hipótesis que ciertos análisis especializados venían elaborando sobre el desarrollo de la crisis están resultando acertadas a la luz de los últimos datos que están apareciendo sobre la evolución económica en España. Para estos analistas, y los lectores que seguíamos de cerca sus reflexiones, los fuegos artificiales del gobierno Zapatero no […]

Algunas de las peores hipótesis que ciertos análisis especializados venían elaborando sobre el desarrollo de la crisis están resultando acertadas a la luz de los últimos datos que están apareciendo sobre la evolución económica en España. Para estos analistas, y los lectores que seguíamos de cerca sus reflexiones, los fuegos artificiales del gobierno Zapatero no tenían credibilidad, pero la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles también desconfiaban de un gobierno que venía enmascarando y decorando la crisis y sus consecuencias desde antes incluso de su inicio. Las hemerotecas están repletas de declaraciones cada vez menos creíbles, entre las cuales la famosa de los «brotes verdes» hizo fortuna.

La actitud se asemeja a la clásica actitud paternalista, en la que el progenitor busca calmar la ansiedad del niño ante un peligro, asegurándole que no va a pasar nada y que él va a solucionar el problema. Mala política la de un gobernante, y menos si se presenta como progresista, el poner todas las esperanzas para resolver los problemas en esta actitud paternalista y populista. Es simplemente una apuesta suicida porque si fuese una apuesta de azar contaría, al menos, con el 50% de posibilidades, pero en el caso que nos ocupa todos los indicios apuntaban a la situación actual.

En un artículo escrito a finales de agosto de 2009 1 se apuntaba ya que:

«La actitud del gobierno socialista frente a la crisis no ha sido muy diferente de la de otros gobiernos de países europeos, saliendo en ayuda de sectores económicos vitales, empezando por el financiero para frenar el agravamiento de la crisis, y esperando que en un tiempo no muy dilatado comience una recuperación económica que vuelva a poner en pleno rendimiento el funcionamiento del capitalismo. Esto significa priorizar la recuperación de la tasa de beneficios de las empresas, sacrificando gastos sociales y desechando un mayor protagonismo del sector público«.

Esa esperanza en la recuperación económica parece haber funcionado, al menos de momento, en algunos países europeos, pero no en otros, entre ellos España. La apuesta del gobierno socialista se ha saldado con un fracaso.

Igualmente, en dicho artículo se denunciaba la ofensiva de la patronal y la derecha por cambiar el modelo de relaciones laborales existente por otro más favorable a sus intereses, y por hacer retrocede los salarios y prestaciones sociales. Esta ofensiva no ha cesado ni un momento, pero ahora cuenta con un poderoso aliado, el sector financiero internacional de carácter especulativo.

Hace cinco meses hablábamos de la débil empalizada levantada por el gobierno frente a las pretensiones más agresivas de la patronal, y de la actitud de los sindicatos de mantener su apoyo al gobierno ante el temor a que la derecha en el poder tuviese menos contemplaciones y su posición se volviese aún más débil en esas condiciones.

El artículo finalizaba con varias notas de pesimismo, una de las cuales se está haciendo realidad en estos momentos, «El resultado es previsible, se refuerza el retroceso defensivo de los sectores sociales más expuestos a la crisis junto con el actor que sirve a esta defensa, el actual gobierno socialista, siempre y cuando esa defensa no fracase o sea abandonada, y un agravamiento de la situación socioeconómica lleve a un mayor éxito de la demagogia derechista«.

Desde agosto el numero de parados no ha cesado de aumentar, como ya lo hacía en meses anteriores, hasta situarse prácticamente en el 20%, y el gobierno advierte que esta tendencia se mantendrá en los próximos meses. Igualmente hemos asistido a un incremento de la xenofobia espoleada desde la derecha, como se ha mostrado claramente con los ejemplos de algunos ayuntamientos intentando marginar a los inmigrantes de las prestaciones sociales básicas.

La situación económica en España se ha agravado, el dato del paro sería definitivo para hacer esta evaluación, pero los especuladores internacionales miran además otras cifras, como el hecho de que no se haya superado la recesión el cuarto trimestre (-0,1%) -lo que se compara sobre todo con otros países europeos que si han empezado a crecer, al menos temporalmente- o que el déficit público haya alcanzado del 11%.

La ofensiva desatada por los especuladores internacionales ha tenido un efecto fulminante en la posición del gobierno socialista (no nos vamos a ocupar ahora de los posibles efectos a nivel europeo, con la acometida simultánea sobre varios países de la UE) y ha provocado un rápido y desordenado envío de señales, que demuestra un ataque de pánico por parte del gobierno Zapatero, y un giro a la derecha.

Su compromiso verbal de reconducir el déficit desde el 11% actual al 3% en un par de años ha sido seguido por anuncios de medidas que garanticen a los especuladores internacionales que su compromiso es serio. Y de momento la andanada del gobierno contra las clases populares ha sido triple, un plan de austeridad de 50.000 millones de euros, un ataque al sistema de pensiones y un reforma laboral. La profundidad del ataque se verá en las próximas semanas cuando se concreticen más pormenorizadamente estos tres objetivos.

El giro aumenta el desconcierto entre las clases populares. Primero el gobierno mintió sobre la gravedad de la crisis, luego sobre la facilidad para salir de ella, más tarde sobre su promesa de no pasar la factura de la crisis a los sectores más débiles, finalmente sobre el argumento de que era necesario reformar las pensiones para garantizar su futuro. La sensación es que al gobierno solo le importaba ganar tiempo ante una situación para la que no tenía respuesta.

Pero la verdad ha salido a la superficie crudamente, el gobierno ofrece sacrificar a las clases populares para calmar la agresividad de los especuladores internacionales. La empalizada se ha roto.

A pesar del escaso tiempo transcurrido, quedan lejos todas aquellas promesas de los líderes mundiales en las cumbres del G-20 en el sentido de que se iba a refundar el capitalismo, se iba a atar corto a los especuladores internacionales para evitar nuevas crisis y nuevos sacrificios, o se iba a reducir el poder de Wall Street. Las máscaras están cayendo para los trabajadores y clases populares de Europa y otros países desarrollados. Pero no es necesario remontarse a la gran depresión de los años 30 del siglo pasado para ver lo que iba a pasar, solo hacía falta recordar las experiencias recientes de países asiáticos, de países del este europeo o latinoamericanos. Ese escenario que parecía lejano, e incluso exótico, se está instalando en Europa.

Los grandes poderes financieros que operan a nivel internacional, que hace poco más de un año demandaban el auxilio de todos los Estados para evitar hundirse y arrastrar con ellos a una grave crisis al sistema capitalista, hoy vuelven a mostrarse insolentes y arrogantes en la persecución de sus objetivos de siempre, la obtención de ganancias especulativas rápidas y fáciles.

Los objetivos pueden ser varios y ambiciosos; desmantelar las conquistas del Estado de Bienestar levantado en los tiempos en que el capitalismo se vio obligado a realizar concesiones; debilitar el euro; escarmentar a todos los que se atrevieron, incluso de manera moderada, a intentar regular las finanzas internacionales; o derrotar a los gobiernos socialdemócratas (tres de los países europeos objeto de los más duros ataques especulativos actuales fueron los que mejor resistieron el retroceso socialdemócrata en las últimas elecciones en Europa: Grecia, Portugal y España).

En el caso que estamos analizando, España, se dan las condiciones que describe Naomi Klein para aplicar la doctrina del shock 2. La situación de shock, en el caso de España, lo representa sobre todo la elevada cifra de paro, la velocidad con la que se ha creado y la ausencia de un proyecto claro para revertir la situación. En su excelente libro, esta autora describe la aplicación de esta doctrina durante los decenios en que tuvo lugar el ascenso y dominio del neoliberalismo.

Las resistencias en América Latina frenaron esta ofensiva neoliberal, que se vio aún más debilitada con el desencadenamiento de la fase dura de la crisis producida con el hundimiento de Lehrman Brothers. Pero tras un corto período de desconcierto parece que las fuerza neoliberales han vuelto a retomar la ofensiva. En algunos artículos anteriores me ocupé de la ofensiva reaccionaria desencadenada en América Latina 3. Ahora esa ofensiva se extiende sobretodo al flanco sur de Europa.

Lo que ocurra en España, lo que ocurra en el sur de Europa, lo que ocurra en América Latina forma parte de la misma ofensiva del neoliberalismo por retomar una senda que le fue cortada ante todo por la tenaz resistencia de los pueblos latinoamericanos.

Notas:

1 Jesús Sánchez Rodríguez, Crisis, ofensiva patronal y dificultades de la izquierda en España, Rebelión, Espaimarx

2 Noami Klein, La doctrina del shock, Ed. Paidos Ibérica, 2007

3 Jesús Sánchez Rodríguez, Las dificultades de las experiencias de reformismo radical en América Latina, Chile: ¿elecciones de consecuencias históricas?, Rebelión, Espaimarx, CEME

Se pueden consultar otros artículos y libros del autor en el blog: http://miradacrtica.blogspot.com/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.