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La hora de la verdad

Fuentes: Rebelión

Traducido para Rebelión por Carlos Sanchis

En este momento, Israel parece un paciente antes de una operación. Como toda operación importante, es peligrosa. El paciente espera que todo vaya bien, pero sabe que no hay garantía.

En 16 días, la evacuación de 21 asentamientos en la Franja de Gaza y 4 al norte de Cisjordania debe comenzar. Se supone que durará tres semanas.

¿ Qué parecerá el Estado de Israel el 7 de Septiembre? Casi nadie habla, ni siquiera piensa, en ello. El pensamiento colectivo rehúsa tratar de ello, como si faltaran cinco décadas y no simplemente cinco semanas. El asunto principal está en llevar la operación con seguridad. ¿ Quién se cuida de qué sucederá después?

Pero si uno siente alguna responsabilidad por el futuro de Israel, desde luego hay que pensarlo.

La situación en cinco semanas a partir de ahora depende, por supuesto, de qué sucederá durante estas cinco semanas. Esto es bastante imposible de prever. Imposible también de adivinar.

Hay varias posibilidades ampliamente divergentes, con muchas variaciones entre ellas.

Posibilidad 1: La operación se desarrolla tranquilamente. Mucho ruido, griterío, presión, amenazas suicidas. Nada más.

Nosotros hemos visto ya este escenario una vez, en los joviales días de Yamit en 1982. Los colonos se parapetaron en los tejados y fueron bajados en jaulas de hierro. Algunos de ellos se encerraron en fortines llenos de explosivos y amenazaron con volarse, únicamente para salir luego, sanos y enteros. Un joven delincuente llamado Tsachi Hanegbi ascendió a una alta torre y fue retratado como un héroe de Massada, entonces descendió nuevamente con tranquilidad y a su debido tiempo se convirtió en un ministro del gabinete. Mucha espuma blanca, ningún muerto, ningún herido. Esto puede suceder también esta vez.

Esta posibilidad es la preferida por Ariel Sharon, quien estuvo al mando de la evacuación de Yamit en aquel tiempo. Cuánto más ruido, más fácil será para él convencer al mundo (y aCondoleezza Rice) de la diáfana imposibilidad de evacuar los grandes asentamientos de Cisjordania.

Posibilidad 2: Habrá resistencia seria, el liderazgo de los colonos perderá el control, soldados y policías reaccionarán airadamente, la sangre será derramada. La mayoría del público se unirá detrás el ejército, que es parte del pueblo y considerado por muchos como el más santo de los santos. La minoría se volverá aún más extremista. La brecha entre los dos campos llegará a ser un abismo de odio.

Posibilidad 3: La operación se pulverizará al pararse en su mitad. Será imposible efectuar la evacuación. Los soldados y los policías serán incapaces – físicamente o mentalmente – de llevarla a cabo ante la determinada resistencia de los colonos y las masas de sus defensores, que afluirán al área. Sharon se enfrentará a la elección entre usar armas de todas clases – gases lacrimógenos, porras, balas recubiertas de goma, munición real – o admitir la derrota. El gobierno caerá.

Esta posibilidad es la preferida por el liderazgo de los colonos. Bloqueará cualquier oportunidad de desmantelar incluso el más pequeño de los asentamientos de Cisjordania. El Estado de Israel, en la práctica, capitulará al Estado de los Colonos.

Es imposible adivinar qué sucederá, porque una pistola y una persona loca – un colono con el cerebro lavado, un asesino solitario como Yig’al Amir o un soldado iracundo – serán suficientes para iniciara una gran explosión.

Si la operación se completa como está planificada, será un triunfo para Sharon. Será capaz de comenzar la próxima fase de su diseño grandioso.

El plan no es secreto. Desde luego, se ha anunciado a gritos por el mismo Sharon y por su confidente, Dov Weisglass. Lo plantearon más de una vez, tanto en conversaciones privadas como en declaraciones públicas.

El fin es anexionarse un área tan grande como sea posible sin incorporar un número importante de árabes. Esto es, la anexión de un 58% de Cisjordania a Israel y la creación de enclaves autónomos para los palestinos en sus pueblos y aldeas densamente pobladas.

A fin de efectuar este plan, Sharon ha elegido los métodos siguientes:

(a) Evitar cualquier negociación. Sharon, fuertemente, rechaza tener verdaderas negociaciones de clase alguna con el liderazgo palestino. Él sabe que tales negociaciones conducirán inevitablemente a la retirada de Israel a una Línea Verde ligeramente enmendada que, a lo sumo, permitiría la anexión de los bloques de asentamientos junto a la frontera de 1967. Por lo tanto, las negociaciones deben impedirse con cada pretexto posible: » No hay nadie con quien hablar», «Mahmoud Abbas es un débil», «No hablaremos con él hasta que destruya la infraestructura del terrorismo y la incitación», y cosas semejantes.

( b) «Unílateralismo». Después de la desconexión «unilateral» de Gaza, Israel fijará unilateralmente sus fronteras según su «seguridad y necesidades demográficas», determinadas por él mismo. Según los anuncios de Sharon, esto incluirá la anexión de » áreas esenciales de seguridad, los grandes bloques de asentamientos y el Gran Jerusalén». Significando: todo el valle del Jordán y las laderas orientales de la cordillera central palestina; el área de Jerusalén, Máaleh Adumim y toda el área entre ellas; todos los bloques de asentamientos y las carreteras que los conectan entre sí y a Israel.

( c) Implementación inmediata. Este no es un plan para alguna ocasión futura sino una orden operativa para hoy. Ya está siendo efectuado ahora mediante la finalización de la edificación del Muro, la construcción de nuevos asentamientos, especialmente en el área entre el Muro y la Línea Verde, y la construcción de nuevas carreteras.

(d) Desmantelamiento de asentamientos remotos. Los pequeños asentamientos ubicados en áreas que no van a ser anexionadas deben evacuarse. El anuncio de la intención de desmantelarlos permitirá a Sharon presentarse a sí mismo como un Hombre de Paz y obtener la aquiescencia estadounidense a su plan. Para este fin, todo será acompañado por vagas declaraciones sobre la intención de lograr una solución permanente con los palestinos alguna vez en el futuro, después que ellos eliminen » la infraestructura terrorista» e «interioricen» las nuevas fronteras de Israel.

Sharon todavía espera que después de la polvareda levantada por la «desconexión», tendrá éxito en llegar aun acuerdo con los colonos sobre este plan. Pero las oportunidades para ello son escasas. Son precisamente los pequeños asentamientos adentrados en los futuros enclaves palestinos que Sharon planea abandonar, los que alojan el núcleo duro del movimiento de colonos y son los centros del credo nacionalista – mesiánico. Uno no puede soñar siquiera evacuar lugares como Ophra, Beth-El, Yitshar, Brakha, Tapuakh y otros sin derramamiento de sangre, pase lo que pase en Gush Katif. El propósito verdadero de la pugna de los colonos en Gush Katif es asustar al público y convencerlo de que cualquier enfrentamiento futuro será aun más extremo.

El plan de Sharon representa un gran peligro para el futuro de Israel. Está basado en la asunción de que la paz con el pueblo palestino, y con todo el mundo árabe, no es ni deseable ni importante, comparada con lograr fronteras lo más amplias posibles para un Gran Israel. Si es puesto en práctica, conducirá al desplome de la Autoridad Palestina, empujará al pueblo palestino a los brazos de los movimientos islámicos extremos, y encenderá una guerra que durará muchos años.

Por el momento, las fuerzas israelíes por la paz están ocupadas promoviendo la desconexión de Gaza y peleado contra los colonos, entre otras cosas distribuyendo la cinta azul*. Sólo una pequeña parte radical continúa luchando contra el Muro, exponiendo su verdadera finalidad dentro de Israel y en el extranjero e incesantemente manifestándose contra su construcción en proceso. La mayoría de las fuerzas de la paz cantan hosannas personales a Sharon. Pero en el momento en que esta operación sea completada, todo el campo debe agruparse contra Sharon y su plan.

Las fuerzas de la paz deben comenzar sin demora a prepararse a sí mismas – mentalmente y prácticamente – para ese momento, cuando deban usar la dinámica de la retirada de Gaza a fin de lograr la retirada de todos los territorios palestinos. En otras palabras: Convertir la lucha contra los asentamientos de Gush Katif en una lucha contra todos los asentamientos que están en el camino de la paz con los palestinos.

No será fácil. Después del asesinato de Yitzhak Rabin, los colonos y sus defensores, con la finalidad del control del daño, comenzaron una bien publicitada campaña de «reconciliación». Esto puede suceder nuevamente. Ellos declararán que después de los colonos fueran «ahuyentados de sus hogares» y la gente fuera «separada», la orden del día deber ser reunir al pueblo a fin de «remendar la ruptura». Encontrarán fácilmente chupópteros de izquierdas quienes nuevamente caerán en la trampa. El fin verdadero, por supuesto, será impedir desmantelar los asentamientos de Cisjordania.

Desde luego, Ehud Olmert, un celebre asalariado del partido Likud y escudero de Sharon , sacado a puntapiés de esta campaña justo ayer, declaró que inmediatamente después de la desconexión, el país debe concentrarse enteramente en dos puntos: la reconciliación interna y resolver los problemas sociales. ¿ La paz? ¡Olvídelo!

Mientras estamos ocupados en una lucha, es difícil para nosotros dedicar atención alguna a la próxima y prepararnos para ella. Pero debemos hacerlo. La Hora de la Verdad se acerca rápidamente y en cinco cortas semanas estará aquí.

* La cinta azul identifica a los partidarios de la retirada de Gaza, en contraposición a la naranja, símbolo de los colonos.