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La mejor vacuna es relocalizar la economía

Fuentes: Ecologistas en acción

La globalización comercial como motor de la destrucción de la naturaleza.

Uno de los principales motores del aumento de las zoonosis (enfermedades que se transmiten de los animales a los seres humanos) es la destrucción a gran escala de la naturaleza por parte de la economía humana. Sobre todo en las regiones tropicales, que albergan mayor biodiversidad que las zonas frías y templadas y por ello también más patógenos.

La deforestación en los trópicos es especialmente peligrosa porque aumenta las zonas de contacto entre seres humanos y los potenciales patógenos y reduce la biodiversidad que actúa como factor protector. Esta deforestación tropical  se ha visto acelerada de forma dramática en las últimas décadas por la globalización comercial hasta el punto de que científicos como Rob Wallace afirman que esta relativamente reciente apertura de los bosques vírgenes a los circuitos de capital internacionales es una causa primaria de zoonosis.

Algunos estudios estiman que hasta el 39 % de la deforestación y el 23 % la pérdida de biodiversidad a nivel global están ligadas al comercio internacional (asociadas a la producción de mercancías destinadas a mercados internacionales) especialmente en países del Sur. Solo cuatro productos -carne de res, aceite de palma, soja y madera- fueron responsables del 40 % de la deforestacion tropical entre 2000 y 2011 en el Sudeste asiatico y Latinoamerica.

Cada vez más productos se convierten en commodities para la exportación, que se compran y venden en mercados financieros. Los países se ven empujados a una especialización productiva cada vez mayor y el abastecimiento de productos esenciales depende cada vez más de cadenas de valor muy largas que requieren el transporte de miles de toneladas de mercancías a grandes distancias.

Las macrogranjas de cerdos en España, por ejemplo, que necesitan piensos fabricados con soja brasileña para funcionar, exportan buena parte de su producción a países tan lejanos como China. Este sistema solo tiene sentido desde el punto de vista de la rentabilidad económica porque no se responsabiliza del desastre ambiental y social que genera, y tampoco de las enfermedades infecciosas emergentes que provoca.

La globalización comercial se ha construido y se continúa profundizando día a día a través de instituciones como el FMI o la Organización Mundial de Comercio y a la firma de miles de tratados comerciales bilaterales o regionales. Todos ellos blindan los intereses corporativos en detrimento de los derechos humanos y la normativa ambiental buscando siempre reducir las regulaciones y abrir cada vez más mercados al capital transnacional. El objetivo es introducir cada vez más personas y actividades en la lógica del capitalismo global.

El Acuerdo comercial UE-Mercosur, pendiente de ratificación por la Unión Europea es un buen ejemplo de como un tratado comercial puede acelerar la deforestación en ecosistemas como la Amazonía. Este tratado fomenta la ganadería o los monocultivos de soja, incrementando el riesgo de aparición de nuevas zoonosis, además de profundizar en una relación comercial injusta de carácter neocolonial y agravar las desigualdades Norte-Sur.

Por último, pero de gran importancia en el contexto actual, las normas y tratados comerciales internacionales protegen fuertemente la propiedad intelectual, poniendo los intereses de las multinacionales farmacéuticas por encima del derecho a la salud de las poblaciones. Esto impide en muchas ocasiones el acceso a fármacos o vacunas a las poblaciones empobrecidas, especialmente en el Sur global, como está ocurriendo con las vacunas contra la COVID-19.

Para afrontar la crisis socioecológica y reducir el riesgo de nuevas pandemias es necesario reducir el comercio internacional en vez de aumentarlo, limitándose a los intercambios necesarios.

Ecologistas en Acción insiste en que la mejor vacuna es fomentar una economía de proximidad con circuitos cortos de comercialización, verdaderamente circular y orientada a la satisfacción de las necesidades básicas. Todo ello bajo los criterios de la economía social y solidaria, recuperando las soberanías económica, energética y alimentaria de los territorios.

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Fuente: https://www.ecologistasenaccion.org/167991/la-mejor-vacuna-es-relocalizar-la-economia/

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