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Las protestas del día de Nakba

La revolución árabe llega a las masas palestinas

Fuentes: Corriente Marxista Internacional

16 de mayo: La oleada revolucionaria que se extiende como un reguero de pólvora por Oriente Medio ha adquirido una nueva dimensión con la irrupción de las masas palestinas a lo largo de las fronteras de Israel el pasado fin de semana. Cada 15 de mayo, los palestinos conmemoran el Día de la Nakba (catástrofe) […]

16 de mayo: La oleada revolucionaria que se extiende como un reguero de pólvora por Oriente Medio ha adquirido una nueva dimensión con la irrupción de las masas palestinas a lo largo de las fronteras de Israel el pasado fin de semana. Cada 15 de mayo, los palestinos conmemoran el Día de la Nakba (catástrofe) de la declaración de independencia del Estado de Israel el 15 de mayo de 1948. En los últimos años, las protestas se han caracterizado por los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad israelíes y jóvenes palestinos lanzando piedras, pero ayer fue la primera vez que la conmemoración tuvo un carácter más generalizado y combativo.

 La creación del Estado de Israel estuvo acompañada por la violencia, el terror y la expulsión por la fuerza de un millón y medio de palestinos de sus hogares y tierras, transformando a aquellos palestinos que huyeron durante los combates en refugiados apátridas. Como el 63º aniversario de la Nakba ha demostrado al mundo entero, la violencia todavía continúa. Al menos nueve personas murieron y un número indeterminado resultaron heridas cuando el ejército israelí abrió fuego contra las manifestaciones.

En toda Cisjordania y Gaza, miles de personas salieron a las calles, sosteniendo llaves viejas para simbolizar sus sueños de recuperar las propiedades que perdieron cuando se creó Israel. Las manifestaciones fueron pacíficas, hasta que fueron atacadas cuando se acercaron a los puestos de control vigilados por las fuerzas israelíes. Los manifestantes palestinos marcharon en tres puestos fronterizos diferentes con el Líbano, Siria y Gaza. Dos personas murieron y más de 100 resultaron heridas después de que tropas israelíes abrieran fuego cuando 200 manifestantes atravesaron la valla de la frontera entre Siria y el territorio de los Altos del Golán ocupado por Israel, y marcharon hacia el centro del pueblo de Majdal Shams, que ha estado bajo control israelí desde la Guerra de los Seis Días de 1967.

Los manifestantes mostraron una gran valentía al cruzar una frontera fuertemente armada, que está flanqueada por campos de minas y patrullada por la ONU, Israel y las fuerzas sirias. Esta ha sido la primera vez que alguien haya atravesado la valla fronteriza. El New York Times informa que: «El mayor enfrentamiento tuvo lugar en los Altos del Golán, cuando cientos de palestinos que viven en Siria se saltaron un muro fronterizo y se dirigieron al pueblo de Majdal Shams, ondeando banderas palestinas. Las tropas dispararon contra la multitud, matando a cuatro de ellos».

Los residentes recibieron a los infiltrados como héroes, uniéndose a ellos según marchaban hacia la plaza principal cantando y ondeando banderas palestinas. La violación en masa de la frontera con Siria dejó a los jefes de seguridad de Israel en un estado de total confusión. Durante semanas anunciaron que estaban esperando problemas el domingo y que las Fuerzas de Defensa de Israel estaban listas. Sin embargo, testigos presenciales en Majdal Shams dijeron que el domingo sólo había un puñado de soldados israelíes de servicio y fueron tomados por sorpresa cuando más de 1.000 autobuses aparecieron en el lado sirio de la frontera.

Claramente, no esperaban una respuesta tan masiva y no estaban preparados para ello. La respuesta homicida tenía todas las características de una reacción de pánico. «Yo creo que no estaban preparados para que sucediera nada a este lado. Los refuerzos tardaron más de una hora en llegar», dijo Shefaa Abu Jabal, una residente de Majdal Shams. «Entraron en el pueblo y no explotó ni una sola mina terrestre, a pesar de que hemos aprendido durante toda nuestra vida que este lugar está lleno de minas terrestres».

Hubo más asesinatos en Gaza, donde miles de palestinos marcharon por un puesto de control de Hamas hacia el cruce fronterizo de Erez con Israel. El periódico The Independent declara que los guardias fronterizos israelíes «abrieron fuego con granadas de tanque y ametralladoras». Los «disparos de advertencia» de los israelíes incluyeron por lo menos dos proyectiles de tanques y fuego de ametralladoras a terrenos cercanos a los manifestantes. Algunos médicos en Gaza dijeron que una persona murió y más de 40 fueron heridos en este «incidente».

En el estilo hipócrita habitual, The Independent describe esto como «violentos enfrentamientos entre manifestantes palestinos y fuerzas de seguridad israelíes», como si se pudiera colocar en pie de igualdad a manifestantes desarmados y el ejército israelí. En el campamento de refugiados de Kalandia al norte de Jerusalén, cientos de jóvenes palestinos lanzaron piedras y cócteles molotov contra las fuerzas israelíes que dispararon gases lacrimógenos y pelotas de goma. Hubo enfrentamientos también en Hebrón, Wallajeh y Jerusalén Este.

El New York Times escribe:

«‘Esto es la guerra, estamos defendiendo a nuestro país’, afirmó Amjad Abu Taha, de 16 años de edad, de Belén, mientras que participaba al lado de miles de personas en la ciudad cisjordana de Ramala, cerca del principal puesto de control militar de camino a Israel. Tenía un cigarrillo en una mano y una roca en la otra. Cientos de soldados israelíes con armas paralizantes y gases lacrimógenos deambulaban por la zona.

«En Gaza, una marcha hacia Israel también se topó con las tropas israelíes que dispararon a la multitud y produjeron docenas de heridos. La policía de Hamas dio el alto a autobuses que transportaban manifestantes cerca del principal cruce hacia Israel, pero docenas de manifestantes siguieron a pie y consiguieron llegar al punto más cercano de la frontera con Israel de lo que habían alcanzado en años. (…) Más tarde, en un incidente separado, un joven de 18 años de edad, de Gaza, cerca de otra parte del muro fronterizo fue asesinado a tiros por soldados israelíes cuando, según el ejército israelí, estaba tratando de plantar un explosivo».

El panorama está muy claro: por un lado, los adolescentes palestinos armados únicamente con piedras, por el otro, soldados israelíes involucrados en una represión violenta con armas paralizantes, gases lacrimógenos y balas. En Gaza admitieron directamente que estaban «disparando al público e hiriendo a docenas». Aquí no hay la más mínima pretensión de «disparos al aire». Pero a fin de volver las muertes de los jóvenes palestinos un poco más aceptables, dicen que uno de ellos estaba «cerca de la valla fronteriza [¿cuán cercano?] y que estaba tratando de plantar un explosivo [¿qué explosivo?]». También es interesante que Hamas intentó (sin éxito) impedir que los manifestantes llegasen a la frontera.

Los gobernantes israelíes aterrorizados

Benjamín Netanyahu afirmó más tarde que el ejército israelí estaba actuando en «defensa propia»: «Di instrucciones a las Fuerzas de Defensa de Israel a actuar con la máxima moderación, pero que impidieran cualquier infiltración en nuestras fronteras», dijo el primer ministro israelí. «Todo el mundo debe saber que estamos decididos a proteger nuestras fronteras y nuestra soberanía».

De esta manera, los israelíes están tratando de describir los últimos acontecimientos como una «invasión» y una amenaza a la soberanía de Israel. Pero, ¿qué tipo de invasión es esta cuando la gente sin armas cruza las fronteras que se impusieron por la fuerza y son defendidas por la violencia? ¿Y qué tipo de amenaza pueden suponer hombres y mujeres desarmados a soldados fuertemente armados?

En algunos casos, los manifestantes lanzaron piedras. Sin embargo, las tropas israelíes respondieron con proyectiles desde los tanques. Se dice que sólo estaban «disparando al aire». En ese caso, deberían de ser severamente reprendidos por la pobre puntería, ya que las balas disparadas al aire consiguieron matar al menos a ocho personas, que no estaban en el aire, sino, sin lugar a dudas, en el suelo.

Un portavoz militar israelí, el capitán Barak Raz, dijo que las tropas israelíes en la frontera con Siria «dispararon sólo a los infiltrados que trataban de dañar la barrera y el equipo de seguridad». Así, pues, el delito por el cual la gente fue muerta a tiros no fue por amenazas a la vida de los soldados israelíes, sino sólo por tratar de dañar el alambre de navajas y barreras erigidas para mantenerlos fuera de su propio país. Por este crimen atroz pagaron con sus vidas. Por otra parte, se dice que unos 13 soldados israelíes han sido «levemente heridos» por las piedras.

La Biblia nos dice que David, el pastorcillo, se enfrentó al gigante filisteo Goliat con piedras arrojadas con su honda. Consiguió matar al gigante. Pero los Goliats de hoy en día están mejor armados que su equivalente bíblico, y responden a las piedras con armas automáticas. Plenamente conscientes de la historia de David y Goliat y sus consecuencias, las autoridades israelíes siempre están tratando de presentarse como las víctimas inocentes que no están sino defendiéndose de un enemigo malvado que está empeñado en su destrucción. Es por eso que los funcionarios israelíes han descrito estos acontecimientos como una «provocación» organizada por Irán.

El principal portavoz militar israelí, el brigadier general Yoav Mordechai, dijo en la radio de Israel que «vio las huellas dactilares de Irán» en los enfrentamientos coordinados aunque no ofreció pruebas. Otros portavoces israelíes culparon a Siria. Yoni Ben-Menachem, principal analista de asuntos árabes de Radio Israel, dijo que parecía probable que el presidente Bashar al-Assad de Siria estuviera permitiendo los enfrentamientos en los Altos del Golán por primera vez en décadas, en un intento de desviar la atención a sus propios problemas, causados por sublevaciones populares en las últimas semanas.

«De esta forma Siria hace su contribución a la causa del Día de la Nakba y Assad gana puntos al desviar la atención de los medios de comunicación de lo que está sucediendo dentro de Siria», añadió. Esto es una mentira. Ahmed, un refugiado palestino del campamento de Yarmouk, negó las afirmaciones del ejército israelí de que el evento fue planeado por Irán. «Nosotros realmente no programamos nada», dijo. «Nos emocionamos un poquito y decidimos venir, y… lo hicimos. No teníamos intención de cruzar. El ejército dijo que podíamos estar cerca de la frontera. El ejército no sabía. No creo que el ejército sirio nos hubiera dejado pasar si supiera».

Estas mentiras son un flagrante intento de ocultar el asesinato de manifestantes desarmados palestinos como «autodefensa» contra «enemigos extranjeros» (Irán y Siria). En realidad, este movimiento ha sido un reflejo del impacto de la Revolución Árabe entre los palestinos, que demostró que el poder de las masas puede hacer temblar a los más poderosos Estados y ejércitos. El paralelo correcto fue trazado por el New York Times:

«[…] Este es el primer año que los refugiados palestinos en Siria y Líbano trataron de cruzar la frontera militar israelí en marchas inspiradas por las recientes protestas populares en todo el mundo árabe. Aquí también, información acerca de las manifestaciones se difundió en los sitios de los medios de comunicación social». (El énfasis es mío.)

Con el fin de contrarrestar las imágenes de los soldados israelíes fuertemente armados disparando a manifestantes desarmados, la maquinaria de propaganda israelí emitió informes de un camionero árabe israelí supuestamente embistiendo su camión contra coches, un autobús y peatones en Tel Aviv, matando a un hombre e hiriendo a más de una docena. La policía se apresuró a describir este incidente como «un ataque terrorista».

No sabemos cuál fue la causa del incidente en Tel Aviv, pero sí sabemos que el asesinato a sangre fría de manifestantes desarmados es sin duda terrorismo, y observamos que los medios de comunicación a sueldo nunca usan esta palabra en relación con el ejército israelí. Este es otro ejemplo de la hipocresía y el doble rasero de la llamada prensa libre.

La impotencia de los líderes

Siria condenó los tiroteos como «actos criminales» por parte de Israel. Pero la gente en Oriente Medio se pregunta cómo es que hombres y mujeres desarmados fueran capaces de hacer lo que el ejército sirio no ha sido capaz de lograr en 40 años.

Se celebraron marchas en la capital jordana y en el valle del Jordán. Quinientas personas, muchas de origen palestino, se manifestaron en Ammán exigiendo la soberanía palestina y el derecho al retorno de los refugiados palestinos y sus descendientes al territorio que ahora está en Israel.

Cientos de libaneses a los que se unieron palestinos de más de nueve campos de refugiados en el Líbano se dirigieron hacia la frontera, cerca de la ciudad de Maroun al-Ras, Líbano, escenario de algunos de los peores combates en la guerra de 2006 entre Israel y Hezbolá. Pasaron junto a carteles que se habían colocado la semana pasada en las carreteras de Líbano. En ellos se lee: «La gente quiere regresar a Palestina», coreando en un juego de palabras el eslogan que se hizo famoso en Egipto y Túnez, «La gente quiere la caída del régimen».

En la frontera libanesa las tropas israelíes dispararon contra cientos de palestinos que trataban de cruzar, matando a cuatro manifestantes e hiriendo a docenas más, según funcionarios libaneses. Aunque el Ejército libanés trató de bloquear su llegada a la frontera, algunos lograron alcanzarla. Colocaron una bandera palestina en la valla y algunos lanzaron piedras, dijeron testigos. Los soldados israelíes abrieron fuego y al menos mataron a cuatro e hirieron a 30.

El informe de The Independent declara que:

«El peor incidente ocurrió cuando miles de manifestantes, transportados al pueblo del sur libanés de Maroun Al-Ras en autobús, amenazaron con romper la valla fronteriza después de colgar banderas en el alambre de púas. Las tropas israelíes y libanesas dispararon tiros de advertencia y mataron a cinco personas».

Hay que señalar dos puntos sobre este informe. En primer lugar, a la manifestación se opusieron tanto el ejército israelí como el libanés. Matthew Cassel, un testigo presencial, informó en Twitter: «El ejército libanés comenzó a disparar al aire sin parar. Hubo una estampida, los refugiados salieron huyendo». En segundo lugar, ¿cómo puede ser que «disparos de advertencia» matasen a cinco personas?

También se manifestaron palestinos por toda la Ribera Occidental y Gaza. El acto central se llevó a cabo en la ciudad cisjordana de Ramala, sede del llamado Gobierno de la Autoridad Palestina, el destartalado régimen que preside el patético bantustán creado por el Acuerdo de Oslo.

Mohammed Elayan, del Comité Nacional Superior de Conmemoración de la Nakba, dijo a miles de personas. «El pueblo palestino se ha vuelto hoy en día más resoluto para enfrentarse a la ocupación y a la política de limpieza étnica. La conspiración sionista contra nuestro pueblo será destruida en base a nuestra firmeza».

E Ismail Haniyeh, el saliente primer ministro de Hamas, dijo a miles de fieles en una mezquita de Gaza que los palestinos marcarían el Día de la Nakba de este año «con gran esperanza de poner fin al proyecto sionista en Palestina».

Pero estas son sólo palabras vacías para satisfacer a la multitud. La dura realidad es que 63 años más tarde, el Estado sionista sigue firmemente en control. Los líderes no tienen solución. Ni los cohetes de Hamas, ni las «negociaciones» de la OLP han dado ningún resultado positivo.

Las masas palestinas son muy conscientes de esto y el reciente «movimiento de la unidad», inspirado en la revolución árabe, era en realidad una crítica condenatoria de los dirigentes de Fatah y Hamas, que han llevado la lucha palestina a un callejón sin salida.

Netanyahu respondió al gobierno de unidad recién formado declarando que «está descartado… negar la existencia del Estado de Israel. Lamento que haya extremistas entre los árabes israelíes y en los países vecinos que han convertido el día en que se estableció el Estado de Israel, el día en que se estableció la democracia israelí, en un día para la incitación, la violencia y la furia», dijo a los ministros del gabinete en Jerusalén.

Quienes están incitando a los palestinos a la violencia y a la furia son Netanyahu y su gobierno que han pisoteado los derechos democráticos y humanos más elementales de los palestinos, a quienes tratan de la misma manera que los déspotas coloniales del pasado trataron a todos los pueblos conquistados. La clase dominante israelí incluso ha aprobado una llamada «Ley Nakba» que vuelve la conmemoración ilegal. Si se lleva a la gente al punto de desesperación, esta responderá con medidas desesperadas.

Los círculos gobernantes israelíes son indiferentes a los terroristas suicidas y a los cohetes de Hamás. De hecho, los dan la bienvenida. Cada cohete que cae en un pueblo israelí y todo autobús que vuela por los aires en Jerusalén, les proporciona toda la munición que necesitan para galvanizar a la opinión pública israelí detrás del gobierno y del ejército. Pero esto es algo diferente. El gobierno derechista de Benjamín Netanyahu estaba tan aterrorizado de la Revolución egipcia, que emitió una orden a sus ministros de no hacer comentarios sobre los acontecimientos en Egipto. Por sus acciones el pasado fin de semana, las masas palestinas han demostrado que hay otro camino a seguir: el camino de la acción revolucionaria de masas. Estos también son los únicos métodos que pueden dividir la sociedad israelí en líneas de clase.

Egipto

En Egipto, miles se reunieron en El Cairo en una campaña organizada en Facebook con el objetivo de marchar hasta Gaza. En la segunda ciudad de Egipto, Alejandría, miles marcharon hacia el consulado de Israel después de las oraciones del amanecer en una de las principales mezquitas mientras coreaban: «Con nuestras almas, con nuestra sangre, te redimimos, Palestina».

Hosni Mubarak, un títere de EE UU, fue cómplice en los crímenes de la clase dominante israelí. En efecto, participó en el bloqueo israelí a Gaza con el cierre de la frontera. La gran mayoría de los egipcios consideran esto como una vergüenza nacional. Tras el derrocamiento de Mubarak, el pueblo egipcio está exigiendo que Egipto haga más para ayudar a los palestinos. Un cartel decía: «El pueblo quiere la apertura del paso fronterizo de Rafah totalmente y para siempre».

«Nos estamos manifestando para demostrar que la causa palestina está en el corazón de todos los musulmanes», dijo Sameh Abu Bakr, un ingeniero agrícola, en la plaza Tahrir de El Cairo, que estaba adornada con los colores de la bandera palestina: rojo, blanco, negro y verde. «Estamos hoy aquí para mostrar nuestro apoyo a la causa palestina», dijo Muhammad Abdel-Salam, un activista de 22 años de edad. «La victoria de nuestra revolución no será completa sin la liberación de Palestina», le dijo a AP.

Miles de egipcios tenían previsto marchar a la frontera entre Egipto y Gaza en solidaridad con los palestinos, pero las fuerzas egipcias de seguridad impidieron que los autobuses les trasladasen. El ejército estableció puestos de control a lo largo de la carretera principal que conduce al paso fronterizo de Rafah. Las autoridades egipcias prohibieron la marcha prevista en Gaza, argumentando que el momento era «inadecuado». Para estos señores el momento nunca será apropiado. El gobierno desplegó el ejército y las fuerzas policiales para impedir que los manifestantes cruzasen el Canal de Suez hasta el Sinaí, la ruta que tenían que tomar para llegar a la Franja de Gaza.

Egipcios y palestinos que viven en el Sinaí realizaron una protesta en la vecina ciudad de Al-Arish, tras las oraciones del viernes, coreando consignas en favor de Palestina y pidiendo al ejército egipcio que permitiera a los manifestantes continuar su marcha. Mustafa Reda Amin, el secretario general de una alianza juvenil que ayudó a derrocar a Mubarak, dijo que los organizadores contrataron 20 autobuses para llevar a los manifestantes al Sinaí. Sin embargo, una fuente de seguridad egipcia dijo que las autoridades habían decidido permitir la entrada al Sinaí solo a camiones comerciales y residentes de la península del Sinaí y aumentaron la seguridad en todos los puntos de acceso a Sinaí. «Queremos evitar que un gran número de gente entre en el Sinaí para el día de la Gran Marcha», dijo una fuente.

Pero la mayor brutalidad tuvo lugar en El Cairo, donde la policía antidisturbios egipcia lanzó gases lacrimógenos y munición real para dispersar a miles de manifestantes pro-palestinos concentrados delante de la Embajada de Israel. Los manifestantes prendieron fuego a una bandera israelí, corearon consignas contra Israel y pidieron la expulsión del embajador de Israel y el cierre de la embajada. Según el testimonio de Mostafa Sheshtawy, la manifestación fue «muy pacífica con las consignas habituales» hasta que el ejército atacó con gases lacrimógenos y disparos. Hasta ese momento no había «ningún contacto entre los manifestantes y el ejército durante todo el día. Toda la sesión del día consistió de las mismas consignas y debates por todas partes».

Al caer la noche, las protestas siguieron siendo pacíficas, pero algunos manifestantes sacudieron la cerca y la golpearon para hacer un ruido fuerte.

«De pronto, el Ejército comenzó a disparar al aire, la gente se asustó y huyó durante un rato pero luego volvió a corear las consignas más fuertemente. Después de un tiempo las cosas se calmaron y los manifestantes comenzaron a vitorear de nuevo de una forma muy pacífica. Una hora más tarde, algunos individuos quitaron una pequeña valla de un pequeño punto de control de seguridad de la frontera (al lado de la entrada principal). La gente empezó a animarse y el volumen volvió a subir.

«Esas mismas personas que comenzaron a vitorear, levantaron los brazos como tratando de decir que son pacíficos y no quieren hacer ningún daño. Entonces otras personas comenzaron a retirar la valla principal -yo pensé que querían entrar- y comenzaron a quitar todo lo que se encontraba entre el ejército y ellos. Después de que lo hicieran, ¡simplemente se quedaron allí! NADIE atacó al ejército, y nadie trató de entrar por la fuerza».

En menos de 10 minutos, empezó el tiroteo. Las calles estaban llenas de gas lacrimógeno, que dejó a la gente casi ciega. La infame CSF (policía antidisturbios) disparó contra la multitud con perdigones, la misma táctica que se utilizó el 28 de enero en la Plaza Tahrir y que hizo que muchos de los manifestantes perdieran la vista. Según el Ministerio de Salud al menos 353 personas resultaron heridas frente a la embajada, en su mayoría por inhalación de humo. Un funcionario de seguridad dijo que algunos manifestantes sufrieron heridas de bala y que uno de los manifestantes se encontraba en estado crítico.

Egipto en 1979 se convirtió en el primer país árabe en firmar un tratado de paz con Israel. El consejo militar provisional que dirige ahora el país se ha comprometido a cumplir el tratado de paz. ¡Por supuesto! La política exterior es la continuación de la política interior. Era ingenuo esperar que los generales reaccionarios fueran a defender los intereses del pueblo palestino, ya que no defienden los intereses del pueblo egipcio.

Una organización juvenil que desempeñó un papel clave en el levantamiento que derrocó al ex presidente egipcio, Hosni Mubarak, dijo en su página de Facebook que la protesta frente a la embajada fue «civilizada», y cuestionó el uso de la fuerza de la policía antidisturbios para hacer frente a la los manifestantes. El pueblo de Egipto está recibiendo una valiosa lección de la verdadera naturaleza del ejército y el régimen «democrático» que se ha apoderado de las riendas del poder.

Un funcionario de seguridad dijo el lunes que al menos 20 manifestantes fueron detenidos. ¡Era igual que en los viejos tiempos! Esto demuestra que la revolución que se inició el 25 de enero está aún lejos de alcanzar sus objetivos más elementales. Los mismos generales que sirvieron a Mubarak ahora se hacen pasar por «demócratas» y «patriotas». Sin embargo, defienden los mismos intereses de clase que el hombre al que el pueblo rechazó y no podrá haber progreso real hasta que ellos también sean echados.

La hipocresía de la ONU

Durante décadas, la ONU ha estado aprobando resoluciones exigiendo la retirada de las tropas israelíes de los territorios ocupados, pero no ha hecho absolutamente nada para ponerlas en práctica. Ahora que los palestinos han tomado medidas directas para poner en práctica estas resoluciones, son matados a tiros sin piedad. Uno podría preguntarse: ¿adónde están los llamamientos a una «zona de exclusión aérea» y la necesidad de «proteger a la población civil»?

Las Naciones Unidas continúan con su papel hipócrita de aprobar resoluciones que no tienen intención alguna de ejecutar. Si tales hechos se hubieran producido en Libia, uno se puede imaginar el clamor de los medios de comunicación y las resoluciones del Consejo de Seguridad. Pero esto no es Libia, sino Israel, que es el principal aliado de los Estados Unidos en Oriente Medio. Con la caída de Mubarak, Washington está más firmemente atado a Israel que nunca, y está dispuesto a justificar todas sus atrocidades contra los palestinos, mientras que cínicamente habla de paz

La «comunidad internacional» reacciona al asesinato de civiles por parte de Israel con un silencio ensordecedor. Mientras tanto, el jefe de la OTAN exige incrementar el criminal bombardeo de Libia tomando como principal objetivo la infraestructura, porque «de lo contrario, Gaddafi podría permanecer en el poder». El hecho de que la resolución de la ONU no autoriza a la OTAN a bombardear objetivos no militares, ni tampoco tratar de derrocar a Gadafi es irrelevante para estos señores. Están decididos a un cambio de régimen en Libia, pero no están tan interesados en el cambio de régimen en países amigos como Arabia Saudita o Israel.

La fuerza de paz de la ONU en la región fronteriza pidió «la máxima moderación a ambas partes con el fin de evitar nuevas víctimas» e «inmediatas medidas concretas de seguridad sobre el terreno» para evitar más derramamiento de sangre. Siempre es la misma historia: la violencia de una potencia ocupadora se pone en el mismo nivel que la violencia utilizada por las víctimas de la ocupación; la violencia de adolescentes lanzando piedras se equipara con la violencia de tropas fuertemente armadas.

La causa palestina no puede salir victoriosa con apelaciones inútiles ante las Naciones Unidas. Tampoco puede avanzar con falsos «acuerdos de paz», como el monstruoso Acuerdo de Oslo entre Arafat y el imperialismo de EE UU. Y después de seis décadas, debe quedar claro a todos que los regímenes árabes burgueses siempre pondrán sus propios estrechos intereses nacionales antes que los de los palestinos y, por lo tanto, siempre los traicionará.

¿No hay fuerza en el mundo que pueda venir en ayuda de los palestinos? ¿No hay nadie que los palestinos puedan llamar un verdadero amigo? Los palestinos tienen muchos amigos de verdad en el mundo. Son los obreros y campesinos, la juventud revolucionaria y las mujeres, en primer lugar en las tierras árabes y, en segundo lugar, en todo el mundo. La revolución árabe ha despertado la simpatía de la clase obrera mundial. La revolución palestina ganará una simpatía aún mayor, que deberá traducirse en un apoyo activo a escala mundial.

La revolución árabe ha comenzado, pero no ha terminado. Y nunca puede acabar hasta que haya derrocado, no sólo a los dictadores individuales, sino al sistema económico y social sobre el que descansan las dictaduras: el sistema capitalista. La lucha del pueblo palestino por su liberación nacional sólo puede tener éxito si toma la forma de una lucha constante de las masas árabes por la democracia y la emancipación social. La Revolución Árabe triunfará como una revolución socialista o no triunfará en absoluto.

¡Thawra hatta’l nasr!

¡Revolución hasta la victoria!

Fuente: http://www.corrientemarxista.org/internacional/asia/541-las-protestas-del-dia-de-nakba-la-revolucion-arabe-llega-a-las-masas-palestinas.html