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La violencia en Adén pone de manifiesto el fracaso de los esfuerzos de paz

Fuentes: Middle East Eye

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.

Para alcanzar una solución política del conflicto en curso es necesario tener en cuenta las demandas de los separatistas del sur.

 

Separatistas sureños yemeníes en Adén, 10 de agosto de 2019. (AFP)

La guerra del Yemen, que ha causado ya la peor crisis humanitaria del mundo, ha dado recientemente un giro devastador al apoderarse los secesionistas del sur de posiciones claves gubernamentales y militares en Adén.

Como los esfuerzos internacionales para resolver la crisis no hacen sino dilatarse, los enfrentamientos de Adén subrayan cómo los deseos de los sureños independentistas no han sido tenidos en cuenta en las conversaciones de paz, centradas en el conflicto entre los rebeldes hutíes y el gobierno del Yemen respaldado por Arabia Saudí.

Gestando tensiones

Era bastante previsible que el Consejo de Transición del Sur (CTS), que declaró la independencia del sur de Yemen en 2017, lanzara un asalto sobre Adén. Las tensiones sobre la reunificación de 1990 entre el norte y el sur de Yemen alcanzaron su punto de ebullición en enero de 2018, cuando los separatistas del sur intentaron apoderarse de las instalaciones gubernamentales y bases militares en Adén.

Las conversaciones de paz dirigidas por la ONU, que comenzaron en diciembre de 2018, no solo omitieron las quejas subyacentes de corrupción que inicialmente desencadenaron la revuelta de los hutíes y dieron inicio a la destructiva campaña de bombardeos de Arabia Saudí, sino que ignoraron también por completo el creciente antagonismo entre los secesionistas.

Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos compiten por ejercer su poder en el Yemen mientras luchan en nombre de la misma coalición antihutí. Riad busca dominar el Yemen apoyando al gobierno de Hadi aunque, al mismo tiempo, trata de mantener la debilidad y dependencia de su vecino del sur respecto a su ayuda.

Por su parte, Abu Dabi desea un Estado independiente al sur que le facilite el control de los puertos, recursos y la isla de Socotra, en el sur del Yemen, para complementar sus bases en África Oriental y controlar el estrecho estratégico de Bab-el-Mandeb.

Los EAU han estado apoyando al Consejo de Transición del Sur (CTS) y al Cinturón de Seguridad, una milicia alineada con el primero que opera independientemente del gobierno de Hadi. Los recientes eventos sugieren que son más poderosos que ese debilitado gobierno, y sus divergentes objetivos dan a los hutíes más espacio para afianzarse en el norte, facilitando aún más la división norte-sur.

Fuerza y retórica

El CTS renovó recientemente los llamamientos para una solución política, señalando que «el sur ha soportado durante demasiado tiempo una campaña brutal de marginación» y que la situación actual en Adén «ofrece una nueva oportunidad para apoyar colectivamente un plan político creíble que sea genuinamente integral e inclusivo».

Los avances del CTS en Adén se festejaron en algunas zonas del sur de Yemen, lo que indica que su retórica y su fuerza le han hecho ganar apoyos. Al mismo tiempo, sus afirmaciones de que representan los deseos de independencia del sur son un claro intento de manipular los deseos de secesión existentes entre los civiles.

Tiendas dañadas durante los enfrentamientos en Adén (Reuters)

Como el CTS es un ferviente movimiento nacionalista del sur, los yemeníes del norte que viven en el sur sufren bastante discriminación. Los residentes y funcionarios de Adén informaron que muchos norteños fueron expulsados de la ciudad durante los recientes enfrentamientos y que varios cientos más habían sido expulsados con anterioridad. La retórica del CTS podría crear más divisiones y obstaculizar la oportunidad de una armonía política con el norte.

El CTS podría también hacer uso de mayor violencia. Pero trabajar con él es esencial para la paz: el año pasado, el CTS afirmó que defendería por la fuerza el sur si las conversaciones de paz ignoraban sus deseos, y el jefe del grupo advirtió recientemente sobre la necesidad de «liberar las regiones restantes del sur en el valle de Hadramout, Beihan y Mukiras, que sufren aún el terrorismo».

Apoyo internacional

La utilización de esas narrativas anticorrupción para conseguir apoyos , como antes hicieron los hutíes, podría beneficiar al CTS en un referéndum futuro, siempre que adquiera suficiente respaldo internacional.

Yemen está también dividido sobre el papel y esa división se refleja en los dos bancos centrales del país, pero no se percibe que el gobierno de Hadi disfrute de mucha legitimidad. Prestar más atención a los deseos de los sureños podría ayudar a poner fin a algunos de los enfrentamientos en curso. No haberlo hecho hasta ahora refleja la falta de voluntad de la comunidad internacional para comprender realmente el conflicto.

La comunidad global debe apoyar un acuerdo que beneficie a todos los yemeníes, dando voz a los civiles y a las diversas facciones, incluidas las voces independientes del sur de Yemen y las facciones secesionistas. Del mismo modo, las potencias mundiales y los responsables políticos deberían condenar las acciones divisivas de Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, que no han hecho sino agravar aún más las tensiones.

Pero, como ha pasado hasta ahora con la respuesta del mundo hacia el Yemen, dicha ayuda será escasa y llegará demasiado tarde.

Jonathan Fenton-Harvey es periodista e investigador. Centra sus trabajos en las cuestiones políticas y conflictos de Oriente Medio y el Norte de África. Twitter: @jfentonharvey

Fuente: https://www.middleeasteye.net/opinion/yemens-aden-violence-highlights-failure-peace-efforts

Esta traducción puede reproducirse libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelión.org como fuente de la misma.