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Lady Astor, importante personalidad

Fuentes: Rebelión

Es conocida por ser la primera mujer electa al Parlamento Británico, pero se puede afirmar que su importancia real es haber sido la anfitriona del Cliveden Set, grupo que propugnaba el apaciguamiento hacia Hitler. Lady Astor fue considerada una cabeza de puente del nazismo en Londres e, incluso, algunos la llamaban la mujer de Adolf […]

Es conocida por ser la primera mujer electa al Parlamento Británico, pero se puede afirmar que su importancia real es haber sido la anfitriona del Cliveden Set, grupo que propugnaba el apaciguamiento hacia Hitler. Lady Astor fue considerada una cabeza de puente del nazismo en Londres e, incluso, algunos la llamaban la mujer de Adolf Hitler en Gran Bretaña. Es cierto que Lady Astor admiraba a Hitler, pero esto era muy común en esa época y país en el que muchos nobles y plebeyos, incluso el mismo rey, lo admiraban por que vieron en él suficientes atributos de dureza, necesarios para controlar la efervescencia revolucionaria que se gestaba en Alemania y el mundo.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, en Cliveden, lujosa propiedad que ella poseía cerca del Támesis, se organizaron numerosos eventos y reuniones sociales que aglutinaron a las más importantes familias de Inglaterra y Francia, que decidieron sobre numerosos eventos políticos de una época, caracterizada por la preeminencia del nazismo en Europa.

Las aberrantes sanciones impuestas a Alemania por la potencias vencedoras, mediante el Tratado de Versalles, generaron las condiciones para que Hitler subiera al poder. Luego, los países de Occidente cerraron sus bocas, ojos y oídos, aunque no sus bolsillos, ante las barbaridades cometidas por el nazismo en Alemania y postularon la política de apaciguamiento, que le permitió a Hitler apoderarse de media Europa casi sin disparar un tiro. La razón la explica el historiador inglés Sir Wheeler Bennet: «Existía la oculta esperanza de que la agresión alemana, si se la podía encauzar hacia el Este, consumiría sus fuerzas en las estepas rusas, en una lucha que agotaría a ambas partes beligerantes».

Para la élite de Cliveden, Hitler debía conquistar el «espacio vital» en la Unión Soviética, evitarían así que Alemania recuperara las colonias que las potencias vencedoras le habían arrebatado al terminar la Primera Guerra Mundial; mientras tanto, ellos mismos permanecerían al margen de un conflicto que desangraría a Alemania y Rusia para, finalmente, cuando ambos contrincantes se hubieran agotado, imponerles las condiciones que más les convinieran.

Esta táctica peligrosa, que eludía la seguridad colectiva -propugnada por Stalin y aceptada por políticos sensatos como Churchil y Eden, en Inglaterra, y Barthou, en Francia- y estimulaba las conquistas nazis en el este, casi termina descuartizando a quienes la auspiciaban, ya que Hitler, antes de dar un paso hacia el Oriente, lo dio primero hacia Occidente.

Del Cliveden Set surgió el nombramiento del Primer Ministro de Gran Bretaña, Neville Chamberlain, famoso por su negligencia frente a Hitler y por ser el artífice del Pacto de Münich, que hizo exclamar a Churchill: » ¡ Idiota! ¡ Piensa que se puede cabalgar en un tigre!» El pacto fue un desastre histórico para la humanidad entera, porque entregó traicioneramente Checoslovaquia a Alemania Nazi y abrió las puertas de la guerra.

Lady Astor nació el 19 de mayo de 1879 en Danville, Estados Unidos, y se crió en un hogar de gran fortuna, que le permitió obtener una educación de primera categoría. Muy joven viajó a Inglaterra, país del que quedó prendada. Lady Astor tenía ideas muy controvertidas, pues era enemiga del divorcio, pese a ser divorciada. Se cuenta que una dama inglesa le reclamó airadamente: «¿Ha venido usted a llevarse a nuestros maridos?, a lo que respondió: «Si usted supiera los problemas que he tenido para librarme del mío.»

En Inglaterra contrajo matrimonio con Waldorf Astor, con quien tenía la misma edad, pues habían nacido el mismo día. Cuando su marido heredó el título de vizconde y ocupó su lugar en la Cámara de los Lores, Lady Astor se postuló al Parlamento de Gran Bretaña por el Partido Conservador y ganó la elección para ocupar un escaño, cargo que por primera vez era desempeñado por una mujer.

Se cuenta que Churchill, también conservador, luego de la elección de Lady Astor, a la que profesaba una profunda antipatía, le dijo burlonamente que tener una mujer en el Parlamento era tan molesto como tener a una extraña fisgonéandole en el baño, y que Lady Astor le respondió: «Usted no es tan atractivo como para preocuparse por eso.» Pero Churchil encontró la oportunidad de desquitarse cuando al preguntarle sobre la máscara que debería llevar al baile de disfraces, Lady Astor le contestó: «¿Winston, por qué no viene sobrio? usted siempre está borracho,» a lo que Churchill comentó: «Usted, señora, es fea. Pero yo, mañana por la mañana estaré sobrio»; en otra ocasión, Lady Astor se burló mientras le servía una tasa de té: «Si usted fuese mi marido, se lo daría con veneno», a lo que Churchill respondió: «Señora, si usted fuera mi esposa, ¡gustoso me lo bebería!»

Lady Astor mantuvo una estrecha amistad con Joseph Kennedy, embajador en Inglaterra y padre del futuro presidente de EEUU. La correspondencia entre ambos está llena de expresiones antisemitas. Lady Astor consideraba a Adolf Hitler la solución bienvenida para los «problemas del mundo»; Joseph Kennedy le comentó que esperaba que la «prensa judía» de Estados Unidos se convirtiera en un problema, que los «expertos judíos de Nueva York y Los Ángeles» ya habían comenzado a hacer ruido para «prender la mecha del mundo.»

En ocasiones, de acuerdo con la política de Chamberlain, Lady Astor se reunía con oficiales nazis, y en cierta oportunidad le dijo a uno de ellos que apoyaba el rearme de Alemania porque ese país «estaba rodeado de católicos.» Después del Pacto de Múnich, que significó el fin de Checoslovaquia, sostuvo que los refugiados checos, que huían de la opresión nazi, eran comunistas que debían buscar asilo en la Unión Soviética y no en Gran Bretaña. Por esa razón, algunos contrincantes suyos la llamaban «La Honorable Parlamentaria por Berlín.» Su odio al comunismo era tal que durante la guerra criticó la alianza con Stalin. Sus discursos se volvieron inestables e incomprensibles, incluso enemigos suyos se lamentaban de que debatir con ella era como «jugar al squash con un plato de huevos revueltos.»

Durante su viaje a Estados Unidos aconsejó a un grupo de estudiantes afroamericanos que debían aspirar a ser como los sirvientes negros que ella recordaba de su juventud. En un viaje posterior dijo a otros afroamericanos de una iglesia protestante que debían estar agradecidos con la esclavitud, porque les había permitido conocer el cristianismo. En Rodesia recordó con orgullo a los líderes del gobierno de la minoría blanca que era la hija de un propietario de esclavos.

Lady Astor tuvo amistad con George Bernard Shaw, con el que tenía discrepancias ideológicas fuertes por tener ambos pensamientos políticos opuestos; pese a ello, a él le gustaba que ella fuera controversial, atrevida, interesante y que encandilara a los oyentes y, a ella, el estilo ingenioso, crítico y polemista de escritor. El dramaturgo Irlandés la invitó a acompañarlo en su gira por la Unión Soviética. Durante el viaje, Bernard Shaw hizo numerosas declaraciones elogiosas para el país de los Soviets, no así Lady Astor que en las pocas reuniones a las que asistía criticaba a menudo el comunismo. En una de ellas le preguntó directamente a Stalin, por qué había matado a tanto ruso; se refería a la persecución de los kulaks, campesinos ricos que sobrevivieron a la Revolución Bolchevique por no ser latifundistas nobles y que se enriquecieron gracias a los precios especulativos con que comerciaban los productos agrícolas que escaseaban en las ciudades. Stalin le había declarado a Emil Ludwig, el gran historiador alemán, que los kulaks iban a ser exterminados como clase social, no como individuos, lo que sirvió de base para dicha acusación.

Tal vez porque sus críticas nunca fueron profundas ni dignas de ser tomadas en cuenta, los conservadores la acusaron de haberse suavizado frente al comunismo, es que los elogios de Bernard Shaw hacia la Unión Soviética daban pábulo a que lo acusaran de hacer proselitismo en favor del comunismo, apoyado por la presencia de Lady Astor. Los conservadores la llegaron a considerar un estorbo para su partido, especialmente en los últimos años de la Segunda Guerra Mundial, y sus discrepancias con su esposo se hicieron patentes en la medida en que Lord Astor simpatizaba con la izquierda, aunque se reconciliaron antes de que él falleciera. Lady Astor le acompañó al más allá el 2 de mayo de 1964. 

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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