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Las escuelas también agonizan en Gaza

Fuentes: The Guardian

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Una palabra nueva ha brotado esta semana de la carnicería de Gaza, «escolasticidio»: la sistemática destrucción por las fuerzas israelíes de los centros de educación tan queridos para la sociedad palestina, bombardeando el ministerio de educación, destruyendo toda la infraestructura de la enseñanza y los colegios por toda la Franja de Gaza, devenidos en objetivo de las ofensivas por tierra, mar y aire.

«Aprende, baby, aprende», fue el eslogan de los movimientos por los derechos de los negros en los ghettos estadounidenses de hace una generación, pero también sirve para ejemplificar la idea de la educación como pilar central de la identidad palestina: un premium tradicional a la educación robado por la ocupación, y algo que los israelíes «no pueden soportar… y no cejan en tratar de destruir», según la Dra. Karma Nabulsi, que enseña ciencias políticas en Saint Edmund Hall, en Oxford. «Lo sabíamos ya, pero ahora lo vemos más claro que nunca, que Israel está buscando aniquilar a una Palestina educada», dice.

Los palestinos figuran entre los pueblos más a conciencia educados del mundo. Durante décadas, la sociedad palestina -tanto en la patria, en Cisjordania y Gaza, como la diseminada en la Diáspora- ha puesto un énfasis especial en la enseñanza. Tras las expulsiones de 1948 y la ocupación de 1967, oleadas de refugiados crearon una influyente intelligentsia palestina con una notable presencia en las disciplinas de medicina e ingeniería de todo el mundo árabe, Europa y las Américas.

«La educación es lo más importante: es parte de la vida familiar, parte de tu identidad y parte de la rebelión», dice Nabulsi. «Todo el mundo sabe esto, y en un campo de refugiados como es Gaza, todos los niños saben que en esos mismos pupitres se sentaron sus padres y sus abuelos, cuyas tradiciones ellos mantienen».

Los estudios escolares y universitarios son la fábrica de la vida, a pesar de -no debido a- las circunstancias: cada una de las universidades de los territorios ocupados ha sido cerrada en algún momento por las fuerzas israelíes, muchas de ellas con frecuencia. Sin embargo, los cierres y arrestos de estudiantes (más de 300 en la universidad de Birzeit en Ramala, dice Nabulsi) sólo sirven para fortalecer el deseo de seguir educándose.

En la ofensiva actual, Israel empezó inmediatamente a atacar las instituciones educativas de Gaza. En sólo el segundo y tercer día de los ataques aéreos de la pasada semana, los aviones israelíes causaron graves daños en ataques directos contra la Universidad Islámica de Gaza. Los edificios principales quedaron devastados, destruyendo los archivos administrativos y poniendo, desgraciadamente, fin a los estudios. El Ministerio de Educación ha sido atacado directamente en dos ocasiones desde el aire.

El sábado en que empezó la invasión por tierra era el día en el que gran parte de los estudiantes de Gaza realizan sus exámenes de fin de año. En la mayoría de los casos no pudieron llevarse a cabo y no se tiene ni idea sobre cuándo podrán convocarse de nuevo.

También se atacaron otros colegios, el más infame y notorio el del establecimiento de Naciones Unidas situado en el campo de Yabalia, donde murieron masacradas al menos 40 personas el pasado martes día 6.

El sábado, otro ataque aéreo israelí destruyó el pináculo de la enseñanza palestina, el American International School, privado y de elite, al que asistían los hijos de dirigentes y empresarios, entre ellos figuraban los becarios Fullbright que no pudieron reincorporarse a sus centros en los Estados Unidos debido al bloqueo israelí. Irónicamente, el mismo colegio fue atacado el pasado año por un grupo llamado las Brigadas de la Yihad Santa, y ha sido repetidamente dañado al asociársele con una educación de estilo occidental.

El colegio fue fundado en el año 2000 para ofrecer un currículo «progresista» al estilo estadounidense, en el que se enseñaba en inglés desde el parvulario hasta el sexto grado y, según dijeron los israelíes, había sido el lugar, o cerca del lugar, desde el que se había lanzado un cohete. Un vigilante nocturno murió en la destrucción del edificio.

El presidente de su consejo de administración, Iyad Saraj, dice: «Era el más distinguido y avanzado colegio en Gaza, no sólo en Gaza, también en Cisjordania. No puedo asegurar que no se disparara un cohete, pero si realmente se hizo, no puedes destruir todo un colegio». Añade: «Esta acción representa la destrucción de la civilización».

El colegio no tiene conexiones con el gobierno estadounidense, dice Saraj, y muchos de los 250 estudiantes que se gradúan cada año van a universidades de Estados Unidos. «Son estudiantes muy buenos, muy educados, de mente muy abierta que podrían realmente ser los futuros dirigentes de Palestina».

Los jóvenes palestinos que tocan en la famosa orquesta East-West Divan de Daniel Barenboim -que esta semana lleva de nuevo a los músicos israelíes y palestinos a tocar juntos un prestigioso concierto en Viena-, dicen que las escuelas de música de sus comunidades y campos de refugiados no «sólo están educando a los jóvenes, sino que les ayudan a conocer su identidad», como señala Nabil Abboud Ashakr, un violinista que vive en Nazaret, añadiendo: «Y los israelíes no se sienten precisamente muy felices con eso».

Ramzi Aburedwan, que dirige el colegio de música clásica Al-Kamandjati en Ramala, expone: «Lo que los israelíes están haciendo es matando la vida de la gente. Al llevar la música, llevas la vida. Los niños que tocaban aquí sentían mucho más interés por su futuro».

En una clase reciente, Nabulsi, en el Saint Edmund Hall, recordaba la tradición de la enseñanza en la historia palestina, y el recurrente personaje del profesor como icono en la literatura palestina. «El papel y poder de la educación en una sociedad ocupada es enorme. La educación aporta posibilidades, abre horizontes. La libertad de pensamiento contrasta agudamente con el muro del apartheid, los atenazadores controles, las asfixiantes prisiones», dice.

Esta semana, tras los bombardeos de los colegios de Gaza, la Sra. Nabulsi ha dicho: «La destrucción sistemática de la educación palestina por parte de Israel cuenta ya con una larga tradición desde la ocupación de 1967», citando «el calculado y sistemático saqueo del Centro Palestino de Investigación en Beirut durante la guerra de 1982 y la destrucción de todos los manuscritos e historia archivada que contenía».

«Ahora, en Gaza», dice, «vemos esa política más claramente que nunca: el actual ‘escolasticidio’. Los israelíes no saben nada sobre quien realmente somos, mientras nosotros estudiamos y les estudiamos. Pero lo que sí saben es cuán importante es la educación para la tradición palestina y para la revolución palestina. Eso es algo que no pueden soportar y tienen que destruirlo».

Enlace con texto original:

http://www.guardian.co.uk/world/2009/jan/10/gaza-schools