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Entrevista a Julio Anguita, ex coordinador de Izquierda Unida, ex alcalde de Córdoba y profesor de Historia (I)

«Los esquemas clásicos de la izquierda ya no sirven: el partido y el sindicato han agotado un ciclo»

Fuentes: Diagonal

Julio Anguita visitó Asturies el 11 y 12 de Julio para presentar su libro «Conversaciones sobre la III República» (Editorial El Páramo), escrito junto a la periodista Carmen Reina, en un acto organizado por el Partido Comunista de Asturias. DIAGONAL ASTURIES aprovechó su visita para entrevistarle. Por su interés, publicaremos la entrevista en dos partes. […]

Julio Anguita visitó Asturies el 11 y 12 de Julio para presentar su libro «Conversaciones sobre la III República» (Editorial El Páramo), escrito junto a la periodista Carmen Reina, en un acto organizado por el Partido Comunista de Asturias. DIAGONAL ASTURIES aprovechó su visita para entrevistarle. Por su interés, publicaremos la entrevista en dos partes. En la primera, el impulsor del Frente Cívico aborda la situación de la izquierda, los últimos casos de corrupción política, la imputación del portavoz de IU en la Xunta Xeneral, Ángel González, o la relación con el PSOE.

Empecemos por la financiación ilegal del PP, del caso Bárcenas…

Del PP, del PSOE, de CiU… Ustedes preguntan sólo por la última noticia…

No, no, la pregunta es si los partidos que han gobernado y las instituciones españolas están en descomposición…

¿En descomposición? La sociedad española está descompuesta, el Estado de derecho está comido por la gangrena de la corrupción. Lo del PP, lo del PSOE antes con Filesa, Malesa y ahora con los EREs… lo de CiU, son síntomas de una descomposición generalizada. No es ninguna anécdota. Lo vemos en la calle: el chanchullo, el favor, el no pagar impuestos, la trapisonda, el dinero en negro [Se ríe]… en cualquier modesto ayuntamiento. El problema es que en España las virtudes cívicas no se han conquistado. Este país no ha tenido una revolución burguesa y le han dado las cosas, como la sanidad pública… Es verdad que ha habido gente que ha peleado, pero fue una minoría. ¿El pueblo español se ha echado en masa a la calle para conquistar cosas? No. Y soy profesor de historia. Por tanto, la corrupción no me extraña, está en la esencia misma del funcionamiento del Estado, la corrupción, los aeropuertos sin aviones, las obras faraónicas, los gastos en comidas tremendos… Cuando un concejal dice que para elevar la dignidad del cargo hay que llevar un coche magnífico, ya está. La dignidad de un político está en el ejemplo. Con los ERES en Andalucía, la Junta en un primer momento dijo que iba a pagar la defensa de los altos cargos imputados, aunque a última hora reculó. Quien, supuestamente, roba dinero público luego pretende ser defendido en el juicio con fondos públicos. ¿Qué es esto?

Un vodevil. Incluso los grandes pecadores tenían una cierta dignidad. Cuando la señora Tatcher envió a dos asesinos a matar a unas personas que estaban en Portugal, fue a la Cámara de los Comunes y dijo «Sí, lo he hecho, porque creo que era necesario para Inglaterra». Esa dignidad no existe aquí. Y hay un baile entre políticos y medios de comunicación: unos para sacar información, otros para intoxicar. No es serio. Todo el tiempo que estuve en política institucional -antes estuve en la clandestinidad- he visto como manaba el dinero por todas partes, con las tarjetas Visa. He sido alcalde y no tuve una en mi vida. Como nuevos ricos, han entrado en El Dorado de la democracia donde había dinero y no se han dado cuenta que el político tiene que predicar con el ejemplo y decir, a veces, cosas que no le gustan a la gente. No vale decir a todo sí porque te voten. Esa es la dignidad de la política.

Mientras pasa lo de Bárcenas, esta semana detenían a Cañamero.

Como con los carritos en los supermercados, que yo estaba de acuerdo. Tres ministros para los carritos y a un presidente de Estado no le permiten sobrevolar el espacio aéreo y no pasa nada; la CIA transporta en aviones a gente para torturarlos y nada; nos ha espiado Estados Unidos y Merkel dice «son nuestros amigos»… Aquí no hay ideas ni justicia. Cañamero es una leyenda, pero una leyenda de honradez como varios cientos de sus señorías no llegarán nunca a ser. Lucha por lo suyo. Ocupó una finca que no sirve para nada, podría servir, pero no quieren. Y hacen muy bien en ocupar tierras. Cuando aquí el trinque, el robo, el cohecho, la estafa se ven todos los días y se van de guapitos… ¿Por qué no está en la cárcel el presidente de Baleares? ¿Por qué el gobierno mandó parar las investigaciones de la Fiscalía sobre Botín? Este país está en esa situación por el bipartidismo y quienes les apoyan, los nacionalismos burgueses. Porque Convergència i Unió (CiU) ha apoyado a González, a Aznar… que fue presidente gracias a ellos. Hay que decirles: Váyanse, ese es el mejor servicio que pueden hacer, y ya arreglaremos esto.

Además, Felipe González tuvo la oportunidad de pactar con IU, cuando usted estaba de secretario general, para gobernar y al final acabó haciéndolo con Jordi Puyol…

Sí, efectivamente, en el año 1993. Esto yo lo he contado en varios sitios pero se lo voy a contar a ustedes también en plan abuelo cebolleta. [Se ríe]. IU obtuvo en esas elecciones 18 diputados y al PSOE le faltaban 15 para formar gobierno. Entonces me llamó Alfonso Guerra -yo estaba convaleciente de aquella- para ponernos de acuerdo con un programa conjunto. Y me dijo: «estos tíos (refiriéndose a sus compañeros de partido) quieren pactar con CiU». Como yo estaba enfermo quedé en enviarle a un compañero y mi secretaría les llevó una carta a la sede de Ferraz para que preparasen todo el tema de citar a los medios de comunicación y el inicio de unas negociaciones. Inmediatamente González pactó con CiU y Guerra se calló. De modo que toda la historia que hubo de que si nosotros no habíamos apoyado, nada. González nunca quiso y decidió pactar con los nacionalistas catalanes; además es su sitio ¿no? ¿Cómo iba a pactar con IU o con los cutres comunistas? Él estaba con los otros.

Nombres como el de Beiras, Gordillo, Cañamero o incluso usted mismo, ¿hay una vuelta en la búsqueda de referentes ideológicos entre los «viejos rockeros» de la izquierda? ¿Qué le paso a la generación posterior?

¿Que qué le pasó? Mire usted, yo estuve en política activa poco más de una década, una década en la que pasó de todo: cayó el Muro de Berlín, desapareció la Unión Soviética, Fukuyama escribió el final de la historia, la invasión de Yugoslavia, la creación de la nueva OTAN y además, la abducción de España. España fue abducida dos veces: una con la democracia y otra con Europa, el Timo de la estampita de Europa. Los que nos gusta estudiar, antes nos reuníamos con economistas como Francisco Martín Seco, Juan Torres, Salvador Jové, Pedro Montes… y vimos que todo aquello era un disparate. Pero sus señorías estaban totalmente encantados con aquella suposición de que Europa iba a funcionar estupendamente. Fue un fracaso.

El propio Felipe González, en 2012, publicaba un artículo en el diario El País donde decía que cuando se construyó la moneda única «nos equivocamos». E indica por qué se confundieron, o mejor dicho qué no tuvieron en cuenta. Y fue justamente lo que se le había dicho muchas veces en los debates parlamentarios. Los políticos están más pendientes de los medios de comunicación que de estudiar. Y es que el político tiene que tener horas para pensar, reunirse con gente que sabe de la materia, porque para eso le pagan. Hoy eso no se hace. Hoy se leen los periódicos que les trae el que hace los recortes de prensa por la mañana sobre lo que dijo fulanito o menganito…

¿Y eso también se extiende a la izquierda?

También, claro. No empezó por ella pero existe, aunque muchísimo menos, pero empieza a aparecer. Yo he vivido esos tiempos donde venía «la dulce izquierda» o «la izquierda encantada» -no sé de qué, pero bueno- que disolvió el Partido Comunista Italiano, que dijo que el mercado era estupendo, que la competitividad era una maravilla, que el crecimiento sostenido era lo mejor que podía pasar… En fin, una serie de sandeces como un pino. Y eso ahora se le ha caído.

De otra manera, hace un año aproximadamente usted contribuyó a formar el Frente Cívico. ¿Qué balance se puede hacer ahora?

Estuve en Madrid el 5, 6 y 7 de julio y se ha constituido ya. Tuve la oportunidad de saludar a los quince miembros de la directiva y me he puesto a su disposición, siempre y cuando no me lleven como a Concha Piquer, de la Ceca a la Meca [Se ríe]. Puedo ser el referente, pero ya está. Yo creo que ésta es mi última apuesta, porque la situación no tiene remedio si la gente no se mueve. Y les digo, no confíen ustedes en ningún partido político, y yo soy de uno ¿eh? Y no me pienso ir de él, pero reconozco que no hay fuerza ahora para eso porque las ideas tampoco están muy allá, los sindicatos tampoco… Sé que todo esto que estoy diciendo es muy difícil, pero no veo otra salida. O el pueblo y las organizaciones más lúcidas se unen, discuten, buscan un programa común o no tenemos solución, porque no la hay. Ya puede decir Mariano Rajoy que se ve el final del túnel, porque eso no se ve. Ese túnel es como veinte veces El Negrón.

A una parte de la izquierda le costó asumir la llegada del 15M y en una entrevista que hicimos hace tiempo la gente de este movimiento nos decía que usted había sido una de las personas que había escuchado el grito desesperado que lanzaban…

Siempre he dicho que pertenezco al 15M, me siento totalmente identificado, aunque con crítica, por supuesto.

Este movimiento significó como cuando alguien llega, le da cuatro patadas al chiringuito y dice que está hecho de cartón.

¿Por qué a la izquierda transformadora le costó tanto asumir el 15M? ¿Lo de «transformadora» es de palabras o de hechos?

Porque el lenguaje… Mire usted, aquí hay un problema, lo que pasa que decírselo así a ustedes en una entrevista, lo ponen con pocas palabras y hay un escándalo, pero lo voy a decir igual porque estoy dispuesto a hablarlo. Vamos a ver, los esquemas clásicos de la izquierda hasta ahora, ya no sirven. El tema del partido de izquierda y el sindicato -supuestamente de izquierda, que es mucho suponer- tampoco sirve. Han agotado un ciclo. Los sindicatos hasta ahora han pedido más parte en el pastel y me parece bien para la suyo. Lo que pasa es que lo que está en cuestión es el pastel. Es imposible el crecimiento permanente y el crecimiento de la economía no crea empleo, es radicalmente mentira. Y el poco que crea es un empleo en precario, como los mini Jobs. Eso está ahí y se está viendo. Es como si fumásemos un canuto, donde la gente -y los políticos también- se lo fuman y se montan unas historias tremendas porque están huyendo de la realidad.

En la época en la que estaba de Coordinador General de IU, se popularizó el término del sorpasso y ahora parece que vuelve a estar de actualidad…

Sí, sí efectivamente… Pero es que con el PSOE no se puede cambiar nada y cuando digo esto, al día siguiente me van a poner verde. El inmenso error es creer que con el PSOE se pueden cambiar las cosas y no es así. Bueno, a no ser que el PSOE mañana abandone su concepción de Europa. ¿Saben ustedes por qué estamos así? Por Maastricht, por esa Europa del euro. Y vamos a estar peor en cuanto se firme el acuerdo con EE UU, porque eso ya es la defunción. El mercado que surja va a mandar y los EE UU a través de él, es decir, es otro suicidio.

Así que el error, con todo el respeto a los militantes del PSOE contra los que no tengo nada, es ese. Ellos tienen el dogma de que el mercado es el que manda y no es así, porque al mercado se le dan órdenes.

¿Y qué tiene que hacer la izquierda del PSOE?

Mire, yo soy de la izquierda del PSOE y he planteado lo del Frente Cívico, milito en IU y en el PCE, y allí donde he estado siempre he estado proponiendo este discurso. Pues que hagan lo mismo, que se unan… Yo que sé, yo ya soy muy mayor y tienen que decidir lo que tienen que hacer ¿no?

Saltando ahora a Asturies, el conocido como «Caso Riopedre» -un escándalo de corrupción que salpica al gobierno socialista- apenas ha tenido visibilidad en el resto del estado. Además, nuestra voz en el debate de la financiación autonómica ha sido nula. ¿Es insignificante Asturies en la vida política española?

¿Hay corrupción? Qué raro… Efectivamente desconozco todo esto, pero perdonen ustedes, la comunidad no es significante o insignificante. Los que lo son, son sus dirigentes políticos. No echen la culpa al pueblo asturiano de la responsabilidad de quien tenía que dar ejemplo. Aquí hay mineros que luchan, aquí hay gente muy bragada, aquí surgieron las Comisiones Obreras, hubo la insurrección de 1934 y aquí hay gente muy echada para adelante. Tal vez la gente está cansada, normal por otra parte, pero lo de insignificante de Asturies será que una parte de su clase dirigente lo es.

ANGUITA Y LA IMPUTACIÓN POR PREVARICACIÓN DE ÁNGEL GONZÁLEZ

En Asturias, el portavoz parlamentario de Izquierda Unida, Ángel González, está imputado por prevaricación, lo que fue criticado por Alberto Garzón, aunque Cayo Lara dijo que la prevaricación no era corrupción…

[Interrumpe] ¿Está imputado?

Sí. lo está

Mire, hace dos años, en la ante-precampaña de la precampaña del año 2011, en la sede de Izquierda Unida se llegó a un acuerdo -a bombo y platillo- en el sentido de que en IU cuando hubiera un imputado tenía que dimitir. Pues ya está. Ya no hay más que hablar de esto.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/asturies/esquemas-clasicos-la-izquierda-ya-no-sirven-partido-y-sindicato-izquierdas-han-agotado