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Siria

Los kurdos en el ojo del huracán

Fuentes: Rebelión

El 2 de octubre se produjo el primer enfrentamiento militar serio en la frontera entre Turquía y Siria. La información oficial turca señala que sus soldados dispararon sobre insurgentes del PKK cuando se disponían a cruzar la frontera para cometer actos terroristas en el interior de Turquía. Sin embargo, esta versión es rechazada por los […]

El 2 de octubre se produjo el primer enfrentamiento militar serio en la frontera entre Turquía y Siria. La información oficial turca señala que sus soldados dispararon sobre insurgentes del PKK cuando se disponían a cruzar la frontera para cometer actos terroristas en el interior de Turquía. Sin embargo, esta versión es rechazada por los kurdos de Siria quienes señalan que el ejército turco disparó sobre milicianos kurdos que patrullaban cerca de la frontera dentro del enclave kurdo que en los últimos meses ha ido incrementando sus niveles de autogobierno aprovechando el vacío de poder generado por el desarrollo de la revolución en Siria que ha trasladado sus principales actividades armadas a las regiones de Alepo y Damasco. El resultado del incidente fue de dos muertos en el bando kurdo, que pueden iniciar una confrontación que, dependiendo de cómo evolucionen los acontecimientos, podría agravarse y poner a los kurdos de Siria en el ojo del huracán revolucionario que sacude Siria desde hace casi dos años. Además de consolidar sus avances políticos tendrán que ir pensando en alternativas concretas para hacer frente a las maniobras de Turquía, el gran enemigo de las aspiraciones kurdas.

La realidad a la que se enfrenta el pueblo kurdo de Siria es compleja. Aunque cuentan con un espacio definido donde forman la mayoría de la población, dicho territorio está dividido en varios enclaves que carecen de continuidad territorial. Además, a diferencia de las otras partes de Kurdistán, en la zona siria predomina la llanura y apenas hay montañas que puedan servir de retaguardia o de refugio en caso de conflicto abierto. A esto hay que añadir un peso numérico que se podría considerar débil, ya que no llegan al quince por ciento del total de la población de Siria. Sin embargo, este hándicap no ha impedido a los kurdos jugar un papel significativo en los acontecimientos que vienen desarrollándose desde que Bachar al Assad llegó al poder en el año 2001, ya que las movilizaciones kurdas han obligado al resto de la oposición siria a posicionarse ante el problema nacional kurdo. Desde hace una década se habla de federalismo y de derechos constitucionales para el pueblo kurdo en la Siria que surgirá tras la caída de la dictadura del partido Baas. Aun así, las cosas no han sido fáciles ni lo van a ser en el futuro inmediato para la minoría kurda.

¿Kurdistán liberado o entregado?

Diversos medios de comunicación vienen haciéndose eco del creciente protagonismo kurdo en ciertas zonas del país (Canal de TV France 4, despachos de prensa del Instituto Kurdo de París, informes de Mediapart, noticias publicadas en castellano en el blog Actualidad Kurda). Se podría decir que los kurdos de Siria han encontrado su propio proceso revolucionario poniendo fin a un largo período anterior en el que eran simplemente la retaguardia de apoyo para otras revueltas kurdas que se desarrollaban en Turquía o en Irak. En las últimas semanas el puesto fronterizo con Turquía de Azaz/Kilis permanece en manos de la oposición del Congreso Nacional Sirio pero a pocos kilómetros del mismo se encuentra el valle de Afrin, Avrin en lengua kurda, donde quien ejerce el control de la situación es el Partido de la Unidad Democrática (PYD) a través de sus milicias armadas.

En las carreteras y caminos de la zona existen numerosos controles en los que jóvenes armados portan banderas kurdas y retratos de Abdulá Ocalan (líder encarcelado del PKK de Turquía). Estos jóvenes están organizados en el Comité de Coordinación de la Juventud Kurda, organismo creado en julio del 2011, impulsado por el PYD. Desde entonces han ido extendiendo su autoridad por la zona kurda creando un enclave que se encuentra bajo su propia administración y en el que no se observa la presencia del Ejército Libre de Siria (ELS), ni tampoco de los organismos oficiales del estado. Durante este tiempo las milicias han ido haciéndose con el control de los pueblos y aldeas hasta llegar a cercar Afrin y negociar con los responsables policiales y militares locales su retirada a cambio de recibir un trato respetuoso. De este modo se ha producido una situación un tanto paradójica ya que la zona kurda de Afrin ha escapado al vendaval de la guerra que se desarrolla en ciudades como Alepo que dista poco más de cincuenta quilómetros.

Aunque el PYD habla de un Kurdistán occidental liberado, los datos disponibles permiten intuir que tal liberación solo ha sido posible a través de una retirada negociada y voluntaria de las tropas sirias que se han concentrado en torno a las grandes ciudades del país donde se están desarrollando los acontecimientos principales de la revuelta. Algunas fuentes sirias como el Comité Nacional Sirio (apoyado por Turquía) han insistido en que las milicias del PYD son combatientes del PKK que han entrado en acción para defender a Bachar el Assad y evitar que los kurdos se unan a las filas de la insurgencia. Los datos disponibles hasta ahora vienen a señalar que, tras la retirada del aparato de estado sirio, lo que se está poniendo en marcha es una novedad en la experiencia histórica de los kurdos de Siria y sus implicaciones pueden ser transcendentales en el futuro inmediato. Esto cuestiona la versión de que se trata de una cesión voluntaria de Bachar el Assad para evitar que se refuercen las filas de la oposición y de paso crear problemas a Turquía.

En efecto, los kurdos de Siria nunca lograron ningún tipo de reconocimiento oficial. El uso de la lengua kurda estuvo prohibido en lugares públicos así como la difusión de textos kurdos con el alfabeto latino. Los partidos nacionalistas kurdos fueron ilegalizados y sus reivindicaciones rechazadas con la acusación de que pretendían dividir el país. Todas esas prohibiciones oficiales están siendo eliminadas en la práctica por las decisiones que toman diariamente los comités levantados en cada localidad por el PYD. Así se han tomado decisiones para iniciar el curso escolar en septiembre, se ha dispuesto el inicio de cursos en lengua kurda tanto para el alumnado como para maestros y adultos; se han formado milicias para el mantenimiento del orden, se ha creado un juzgado que imparte justicia y oficia bodas… Simbólicamente, los retratos de Bachar han sido sustituidos por los de Ocalan y aparecen numerosas banderas kurdas. Aún más, frente a quienes insinúan que el Baas se ha retirado y ha cedido el territorio, las noticias señalan que la localidad de Derik fue tomada después de un combate entre milicianos kurdos y soldados.

La hegemonía del Partido de la Unión Democrática (PYD)

Así como en Afrin parece incuestionable la hegemonía del PYD, en otras zonas del Kurdistán sirio la situación es más ambigua. En Qamishli, la ciudad más importante de la región, están presentes otras fuerzas kurdas junto con núcleos drusos, árabes y cristianos. Tanto Siria como Turquía están intentando jugar la carta de la división interna de los kurdos para impedir que consoliden su dominio de la zona, al tiempo que alientan a las tribus árabes a hacerse con el control de la zona ante el peligro del separatismo. Para intentar evitar un enfrentamiento intrakurdo, Barzani (dirigente kurdo irakí) impuso el pasado verano la creación de un Alto Comité Kurdo formado por diez representantes, de los cuales la mitad pertenecen al PYD y el resto a las otras fuerzas políticas que se identifican con los partidos iraquíes de Barzani (PDK) y Talabani (UPK). Elemento importante, la composición del Alto Comité no responde a un proceso de elección popular sino que han sido designados por los respectivos partidos políticos. En el seno del mismo se observan puntos comunes (Siria debería dejar de ser una República Árabe, el nuevo estado deberá ser laico) y otros desacuerdos (el PYD plantea la necesidad de una región autónoma frente al resto que opta por un federalismo y reconocimiento de derechos constitucionales para toda la población).

Preocupación en Turquía

El gobierno turco está jugando un papel muy activo en la revuelta acogiendo a la oposición siria, buscando su reconocimiento internacional y presentándose ante el mundo islámico como el portador de un modelo de estado respetuoso con el islam y aceptado por occidente. Sin embargo, la aparición del factor kurdo comienza a poner nerviosa a la diplomacia de Ankara que no desea asistir al surgimiento de una nueva entidad autónoma kurda en su frontera meridional similar a la existente en Irak.

De momento Turquía ha impuesto a un kurdo, Abdul Basit Sieda, al frente del Congreso Nacional Sirio, lo que se interpreta como el deseo de imponer una vía de participación a los kurdos que no pasa por el establecimiento de una nueva entidad política sino por implicarse en los asuntos a escala del estado sirio. Por otro lado intenta influir en Barzani para que apoye una solución federal que descarte el establecimiento de una región autónoma.

La hegemonía del PYD es una mala noticia para Turquía ya que coincide con el relanzamiento de las actividades guerrilleras este verano en Kurdistán, con una ofensiva del PKK que ha señalado su deseo de liberar y administrar ciertas áreas del Kurdistán turco. Los informes oficiales hablan de más de doscientos combatientes del PKK muertos en acciones del ejército pero, esas mismas fuentes indican que el número de guerrilleros podría ascender a una cifra cercana al millar lo que significa una fuerza considerable a la que habrá que hacer frente antes de que llegue el invierno.

En medio de esta situación, Turquía aspira a intervenir en Siria por una cuestión de prestigio y ambición política a la vez. Sin embargo no está previsto un escenario en el que se consolide una autonomía kurda que pueda servir de retaguardia desde la que el PKK pueda lanzar nuevos ataques. Acciones como el incidente en la frontera anuncian la posibilidad de que Turquía termine interviniendo en Siria con un objetivo no previsto: en lugar de imponer su modelo de estado laico de carácter islámico puede acabar implicada en un nuevo frente de guerra contra el PKK violando la soberanía territorial del vecino al que pretendía ayudar. En todo caso cualquier avance kurdo en Siria será entendido como una creciente amenaza a su propia seguridad lo que puede llevar a la creación de un nuevo foco de inestabilidad política internacional.

Fuente original: http://www.vientosur.info/spip/spip.php?article7231