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Mi Nakba

Fuentes: Electronic Intifada

Traducido del inglés por Beatriz Morales Bastos

Dentro de unas pocas semanas** los palestinos de todo el mundo conmemorarán su Nakba (catástrofe), la pérdida de su tierra natal, de su identidad, de su dignidad y de su vida.

Muchos países y organizaciones interesados por el dilema palestino ayudarán en esta conmemoración. Para ellos la Nakba significa hablar de sufrimiento y de la pérdida de una nación, contar las realtos de quienes fueron testigos del acontecimiento y huyeron de su tierra natal con una esperanza, la de que un día retornarían.

Como perteneciente a la tercera generación de refugiados palestinos, para mí la Nakba es diferente en términos de lo que contiene de dolor y de sufrimiento. Soy totalmente consciente de la gran perdida que experimentaron mis padres y mis abuelos cuando huyeron de su tierra en 1948. Sé lo devastador que es perder el lugar que te da todo el sentimiento de seguridad y la identidad que te dice quién eres realmente. El dolor que sintieron mis abuelos durante los años de su vida que vivieron en el campo [de refugiados] hasta que murieron con el único deseo de volver a ver su casa es desgarrador. Los sueños que mi padre conservó en nombre de sus padres y sus propios sueños de volver a casa son también desgarradores.

Pero para mí la Nabka es más que huir de la tierra natal y perder la propia identidad. Es no tener ni un solo recuerdo de la tierra que un día fue la de mis abuelos y de mis padres. Es no tener nada que contar a mis hijos, como el sabor de los frutos de mi tierra, el olor de su arena, las historias y las experiencias con mi pueblo.

Mis abuelos y su generación, y también mis padres y su generación son afortunados, simplemente porque cada uno de ellos tiene una historia que contar, una historia propia, incluso su historia del viaje de su huida con todas sus experiencias dolorosas. Sus recuerdos compartidos del lugar que un día fue suyo les ayudaron a continuar con su vida y les dieron el valor para luchar contra las terribles condiciones en las que se ven obligados a vivir.

Todavía recuerdo los relatos de mis abuelos acerca de su tierra, de sus tradiciones, de sus vecinos, las bodas, los nacimientos, incluso acerca de la muerte. Con cada palabra de sus relatos, un torrente de sentimientos rompe el dolor y la pérdida, les devuelve otra vez su tierra, fresca y viva, como si nunca la hubieran abandonado un día.

Estos relatos eran la chispa de esperanza que fortalecía su convicción y su deseo, y les daban una razón para vivir, para continuar. Compartir estos relatos con sus hijos y sus nietos era revivir su tierra.

Yo soy una refugiada que ha vivido toda su vida en un campo, preguntándome qué relatos iba a contar a mis hijos, qué relatos iba a conservar. Los relatos que yo tengo se limitan al campo, a los callejones estrechos, a los canales de desagüe que rebosan en invierno, a las aulas abarrotadas.

En mis relatos no hay un olivar, no puedo describir sus frutos y su sabor. En mis relatos no hay espacios naturales, simplemente personas que viven el día a día. Unos relatos que mis hijos nunca vivirán porque también ellos vivirán la misma vida que sus padres, la vida del campo. Andarán por los mismos callejones estrechos, saltarán esquivando los mismos canales de desagüe para cruzar la calle y experimentarán la misma dolorosa vida abarrotada de gente que vivieron sus padres.

La experiencia de tener que huir fue terrible para mis padres y para mis abuelos, pero los recuerdos que conservan a través de los años alivia el sabor de su pérdida y de su dolor. Cuando se sienten perdidos en su tristeza los recuerdos les ayudan a devolver algo dulce a sus vidas, un privilegio que ni mis hijos ni yo, quizá ni siquiera mis nietos, tendremos.

*Najwa Sheikh es una refugiada palestina que vive en el campo de refugiados de al-Majdal situado al norte de Gaza. Ha vivido toda su vida en campos de refugiados de Gaza. Está casada y tiene tres hijos. Este artículo se publicó originalmente en Palestine Chronicle y se reproduce con su autorización.

Enlace con el original: http://electronicintifada.net/v2/article9466.shtml

*El artículo se escribió el 17 de abril de 2008. El aniversario de la Nakba es el 15 de mayo (n. de la t.)

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