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Nanoeuristas

Fuentes: Rebelión

Nanoeurista: n. Dícese de la persona cuya fuente de ingresos es menos de la mitad del mileurista. Los miembros de la Real Academia de la Lengua tendrán que reflexionar sobre la ideoneidad de este neologismo inventado por el asturiano Víctor Sariego. En la novela La Colmena, del Nobel español Camilo José Cela, aparece un personaje […]

Nanoeurista: n. Dícese de la persona cuya fuente de ingresos es menos de la mitad del mileurista. Los miembros de la Real Academia de la Lengua tendrán que reflexionar sobre la ideoneidad de este neologismo inventado por el asturiano Víctor Sariego.

En la novela La Colmena, del Nobel español Camilo José Cela, aparece un personaje que declara ser «inventor de palabras». Y como «La hambre agudiza el ingenio», según se dice en La Celestina [1] se ha avivado el magín de los inventores de palabras descriptivas de la tremenda precariedad laboral del mercado de trabajo español.

Mileuristas, es un neologismo inventado por Carolina Alguacil, de 27 años, que en carta dirigida en otoño de 2005 a un diario de gran tirada, daba la siguiente definición: «El mileurista es aquel joven licenciado, con idiomas, posgrados, másters y cursillos […] que no gana más de 1.000 euros. Gasta más de un tercio de su sueldo en alquiler, porque le gusta la ciudad. No ahorra, no tiene casa, no tiene coche, no tiene hijos, vive al día… A veces es divertido, pero ya cansa».

Ests treintañeros con formación universitaria y conocimiento de idiomas, que comienzan a madurar, son miembros de la generación más preparada de nuestra historia. Sin embargo, las políticas neoliberales de precarización del empleo que vienen haciendo mella en la sociedad desde hace precisamente alrededor de treinta años ha pulverizado sus expectativas. Los mileuristas han de conformarse con sueldos relativamente bajos para los niveles de consumo a los que aspiran. En muchos casos, mantener ese nivel de consumo les impide abandonar el hogar paterno. La escritora Espido Freire ha reflejado esta situación en su libro Mileuristas. Retrato de la generación de los mil euros.

La patronal pide abaratar el despido, como si con la elevadísima tasa de temporalidad que hay el mercado laboral español, no fuera suficiente para que el coste del despido sea igual a cero. En pocos países europeos hay tantos licenciados con sueldos mileuristas. En España, tener título universitario no es un gran negocio. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el 22,7% de los trabajadores indefinidos y el 40,27% de los eventuales de entre 16 y 30 años desarrolla un trabajo que requiere menos preparación de la que tiene. Según Comisiones Obreras, 1,3 millones de licenciados tiene un trabajo que no es acorde a su formación.

Ese panorama no es halagüeño para un país en que el desempleo es una constante estructural, sólo atenuada durante los años de la burbuja inmobiliara por la mano de obra de baja cualificación que ha trabajado en el ladrillo con elevados índices de accidentalidad laboral.

Y en ningún otro país -al menos de la OCDE- el poder adquisitivo de los trabajadores ha bajado tanto en plena década de bonanza. Porque, y sin que ello sirva de consuelo de tontos, hay muchos trabajadores que se darían con un canto en los dientes si pudieran ver a final de mes un sueldo de mil euros. Porque son frecuentes los contratos cuya precariedad es tal que ni siquiera dan para ganar los 624 euros mensuales del Salario Mínimo Profesional fijado para 2009. No es que se incumpla la ley, simplemente son contratos a tiempo parcialísimo, que pueden ser de días, incluso de horas.

Ahora, un asturiano, Víctor Sariego, ha inventado un término adecuado a esta subcategoría salarial: nanoeurista. Que es la persona cuya fuente de ingresos es menos de la mitad del mileurista.

Según Sariego, que a falta de registro de patentes de palabras ha documentado su invento en un artículo publicado en el periódico La nueva España, los nanoeuristas son personas mayores de 52 años que por razones de falta de trabajo se encuentran en el paro y el estado del «bienestar» de nuestro país les ayuda con 255 euros mensuales íntegros. Existen pequeñas excepciones, algunos se acercan a los 450. Sobran las explicaciones para demostrar lo «maravillosamente bien» que pueden vivir los nanoeuristas con dicha gratificación estatal.

Dentro del grupo de nanoeuristas, señala Sariego, «existen diversidad de profesionales incluso con muchos años de vida laboral. Un ejemplo real de nanoeurista es un técnico de grado medio, con 37 años de vida laboral, con demostrada experiencia y buena reputación personal y profesional. Por razones ajenas a su voluntad, debido a que el mundo laboral no está en sus mejores momentos, a tenor de su edad (por mucho que se diga que la veteranía es un grado?), y muchas otras fabulosas circunstancias, continúa en el paro. […] Los nanoeuristas no estamos ni en crisis. No existe definición alguna para esta circunstancia. Somos «nanos» por y para siempre por definición administrativa gubernamental. Además, ya estamos muy usados. […] Si el poder adquisitivo de los mileuristas de los que tanto se ha empezado a hablar esta bajo cero, el de los nanoeuristas, ni existe. Sus señorías no tienen problemas de poder adquisitivo, tienen varios sueldos o ingresos reconocidos y permitidos».

Nota:

[1] «La necessidad e pobreza, la hambre. Que no ay mejor maestra en el mundo, no ay mejor despertadora e aviuadora de ingenios«, se puede leer en La Celestina, que reproduce así un tópico frecuente en la literatura clásica española: la mención del viejo adagio necessitas magistra est.

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