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Entrevista a Rafa Burgos sobre "Crema catalana. Amiguismo, corrupción y otras miserias" (I)

«Nuestro deber como ciudadanos es poner todos los medios necesarios para atajar la corrupción y estigmatizar socialmente a sus protagonistas»

Fuentes: Rebelión

Nacido en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) en 1972, Rafael Burgos es historiador, periodista y, en la actualidad, guía oficial de Cataluña. Ha colaborado en La Vanguardia, RNE y Enciclopèdia catalana. Entre sus publiaciones cabe destacar: Cervantes en Barcelona (Marge Books, ediciones catalana y castellana). Recientemente ha publicado en Icaria, Crema catalana, un libro apasionante […]

Nacido en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona) en 1972, Rafael Burgos es historiador, periodista y, en la actualidad, guía oficial de Cataluña. Ha colaborado en La Vanguardia, RNE y Enciclopèdia catalana. Entre sus publiaciones cabe destacar: Cervantes en Barcelona (Marge Books, ediciones catalana y castellana).

Recientemente ha publicado en Icaria, Crema catalana, un libro apasionante sobre la corrupción, el amiguismo y los negocios turbios-más-que-turbios. Sobre esta publicación conversamos en esta serie de entrevistas.

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Después de felicitarte por el libro, más necesario que nunca en estos momentos, tengo tentación de empezar, como es razonable, por el clan familiar Pujol-Ferrusola al que dedicas unas páginas más que sustantivas, todo un capítulo propiamente. Pero lo dejo para más adelante si no te impora. Más ordenadamente: ¿por qué «Crema catalana», por qué has titulado así el libro?

Originalmente iba a llamarse La Barcelona indigna, título que finalmente hemos dado a una serie de vídeos-denuncia que se pueden consultar por youtube introduciendo dicho enunciado. Después vimos que la temática del libro sobrepasaba el ámbito de la capital catalana y decidimos ampliar el campo de acción. La mayoría de casos forman parte de una gran telaraña que, cuando empiezas a tirar del hilo, te llevan no sólo a otras casos de corrupción que se han destapado en España sino a paraísos fiscales repartidos por todo el mundo. Además, la idea de este postre tan típicamente catalán permetía alguna que otra metáfora. Por ejemplo, la de algunos gobernantes y grandes financieros que hacen las veces de cortafuegos ante las demandas ciudadanas; esto es, una espescie de crosta (costra) como la que forma el azúcar quemado con el que se presenta este plato.

¡Mejor imposible! Cuando hablas de amiguismo, la palabra aparece en el subtítulo, ¿a qué haces referencia exactamente?

A las connivencias que se han creado a la hora de otorgar obras, cargos públicos y otras prebendas entre quienes tienen la potestad de hacerlo. Todo ello con total impunidad y sin ningún disimulo. El nepotismo (colocar a familiares) sería una variante más endémica, si cabe. Ejemplos hay tantos que no acabaríamos. Ferrovial en el caso Palau, los gobiernos autonómicos de la Comunidad Valenciana o las Islas Baleares en la caso Urdangarin, por no hablar de los apellidos ilustres que se van repitiendo tanto en el mundo judicial como en el político, de generación en generación: los Pujol, Rato, Fraga, Fabra…

Amiguismo, corrupción y otras miserias… ¿Qué otras miserias son esas?

Cuando hablamos de corrupción solemos pensar solamente en políticos. No estaría mal preguntarse el porqué. Quiero decir con esto que a lo mejor es más fácil cargar contra ellos porque no tienen el poder. Aquí conviene recordar que una cosa es el poder y otra el gobierno. Como ejemplo de todo ello recomiendo el segundo capítulo del libro, con un título muy esclarecedor: Yo mando, tú gobiernas. No obstante, ha habido otras miserias que han quedado en un segundo plano de la agenda informativa y que no estaría mal que empezásemos a poner el foco sobre ellas. Esa ha sido mi intención. Ahí están, por ejemplo, el abusivo e injusto sistema de peajes que sufrimos en Cataluña, el papel de las grandes multinaciones españolas y su siempre impoluta hoja de servicios, el peso de la industria armamentística y la doble moral de los gobiernos, el peso cada vez más relevante de las empresas dedicadas al juego o varios casos en los que algunos miembros de los cuerpos policiales se han pasado al otro lado de la ley (Mossos d’Esquadra, Policia Nacional o Guardia Civil).

¿Y de dónde ese abusivo e injusto sistema de peajes al que haces referencia?

No deja de ser otro ejemplo más de la connivencia existente entre las grandes constructoras y los partidos políticos. En el origen no fue el verbo, fue el ladrillo. Lo que pasa es que después se intensificaron las relaciones. Tanto los gobiernos de CiU como el Tripartit rindieron pleitesía a este monstruo que ha acabado siendo Abertis, siempre bajo la atenta mirada de La Caixa (ahora Caixabank). Además, la lista de políticos que han acabado de consejeros en la concesionaria debería sonrojar a más de uno. Nunca entenderé que se dé el negocio de las autopistas a una empresa privada para su enriquecimiento. Si es rentable debería explotarlo la Generalitat (o el Estado), quienes son al fin y al cabo los titulares de las vías. Así, los beneficios podrían destinarse a política social. Todo esto en caso de querer continuar con este sistema, claro. Lo mínimo que podrían haber hecho los respectivos gobiernos es construir de una vez por todas las vías alternativas a las autopistas de pago. Y, si no, liberalizarlas. En este caso las comparaciones entre diferentes comunidades sí que son odiosas.

 Volveremos más adelante sobre el tema si te parece. Cuando hablas de multinacionales españolas, ¿incluyes también las catalanas?

Abertis es un ejemplo de estas últimas. Lo que ocurre es que el centrifugado de empresas que han acabado trasladándose a la capital es muy elevado. Si tenemos en cuenta el accionista mayoritario de muchas de ellas llegaremos a la conclusión de que sólo hay una multinacional catalana: La Caixa. Una entidad que nunca ha destacado en su apuesta por el tejido industrial catalán. Más bien todo lo contrario. Mantiene la Obra Social, eso sí, aunque si queremos disfrutar de su colección de arte hay que abonar cuatro euros por ello, cuando antes era gratis. Y esto sin contar con que muchas de las grandes exposiciones se inauguran antes en el CaixaForum de Madrid que en el de Barcelona. Siempre recuerdo el comentario del economista Arcadi Oliveres cuando dice que la única Obra Social que lleva a cabo este banco es dejar a los sin techo guarecerse en sus cajeros.

Arcadi Oliveres suele decir cosas muy profundas de manera muy clara y con buenos ejemplos. Un apunte más sobre lo señalado. Has comentado: «Quiero decir con esto que a lo mejor es más fácil cargar contra ellos porque no tienen el poder.». Entonces, en tu opinión, ¿dónde se ubica el poder real?

El poder real tiene nombre y apellidos. Lo que pasa es que normalmente no los vemos reflejados en los medios de comunicación, entre otras cosas porque son ellos quienes los sustentan. Me refiero al poder económico y al financiero. Está muy bien cargar contra Pujol y Bárcenas, pero destrás de ellos están constructoras o grandes cadenas de distribución. Sin olvidarnos de los bancos o los despachos de abogados que facilitan esas transacciones multimillonarias. Se dice que es legal abrir una cuenta en un paraíso fiscal, lo cual es cierto. Pero, si disponemos de tres o cuatro oficinas bancarias en la esquina de casa, ¿qué necesidad hay de irse a lugares tan exóticos para abrir una? Por cierto, siempre se señala a los partidos o a los políticos como los únicos corruptos, y está muy bien, pero sin el dinero que los unte esto no sería posible. Es una relación a dos bandas.

Lo que acabas de indicar me parece esencial. Esa es la buena forma de aproximarse al gran tema de la casta y consideraciones afines. ¿Hay más corrupción en Cataluña que en otras nacionalidades o regiones de Sefarad? ¿Los sectores privilegiados de Cataluña son más comedidos en sus actuaciones?

La corrupción es algo, como se dice ahora, tangencial. Tiene más que ver con el comportamiento humano que no con las fronteras. Existirá siempre, pero nuestro deber como ciudadanos (así como nuestra exigencia a los poderes públicos) es poner todos los medios necesarios para atajarla y estigmatizar socialmente a sus protagonistas.

A raíz del apunte que haces, Salvador, en relación a otras regiones de Sefarad y ya que nos ponemos bíblicos, no puedo evitar pensar en las diez plagas de Egipto (úlceras, langostas, sangre…). Claro que en este caso, y haciendo un paralelismo, las que deberían recaer sobre los corruptos serían más del tipo judicial y económico (o con un clara función de correctivo). Con respecto a si en Cataluña los sectores privilegiados son más o menos comedidos, sí es cierto que se cuidan mucho más las formas, el continente, aunque el contenido-objeto de deseo sea el mismo. Creo que fue Unamuno quien dijo aquello de que a los levantinos (en referencia a los catalanes) nos pierde la estética.

¿Y se ha conseguido, en tu opinión, eso que señalas, estigmatizar a los protagonistas de la corrupción?

A muchos de ellos sí. Empiezo a pensar que muchos políticos se lo pensarán a partir de ahora antes de entrar en este tipo de corruptelas, aunque hacen falta unas buenas leyes de transparencia y una ciudadanía que acabe con comentarios del tipo: «Yo en su lugar haría lo mismo». Otros veces, en cambio, no soy tan optimista. Como cuando supimos que, tras ser imputado por el caso Bankia y nombrado el peor directivo del año, Rodrigo Rato fichó como asesor de Telefónica y consejero de Servihabitat (La Caixa). Quien actúa así es porque se cree o se sabe impune.

¿Cuándo tiempo te ha llevado la investigación y escritura del libro?

Es un trabajo de síntesis y documentación. Empecé hace ya casi cuatro años. Ha sido duro. Un tejer y destejer constante. Muchos casos aún están investigándose y, sobre otros, no es fácil obtener la información que uno desearía. Hay muchos silencios informativos. Es una lástima que quienes disponen de los medios para hacerlo no quieran o no puedan llevar a cabo un periodismo de investigación que es ahora más necesario que nunca. Afortunadamente hay excepciones. Medios alternativos que no dependen ni económica ni políticamente de quienes gustan de entorpecer la labor periodística. Vamos, que no se limitan a difundir la voz de su amo. Eso sí, hay que apoyarlos. También económicamente.

Y esos silencios informativos a los que aludes, ¿están diseñados, orientados, dirigidos, esconden conscientemente debajo de algunas alfombras la porquería que es necesario esconder?

Lo peor de todo es que muchos de estos silencios informativos derivan de la propia autocensura de los profesionales. Otros, en cambio, no es necesario verbalizarlos. Y mucho menos reunirse para explicitarlos. Los grandes propietarios de los medios (también es válido para cualquier gran empresa) saben de qué cargos medios rodearse. El resto ya está bastante preocupado en llegar a fin de mes. Si a un periodista con cargos de responsabilidad en la Cope o en el Punt Avui le preguntas si se considera libre para decir lo que quiera te responderá que sí. Lógico. Por eso está ahí. Es afín a la línea editorial del medio. Y eso sin olvidar la crítica situación económica que están atravesando la mayoría de medios de comunicación. Digamos que no ayuda.

¿Se ha denunciado suficientemente la corrupción en Cataluña? ¿Los medios de información inciden en el tema?

Ha habido honrosas excepciones, aunque muchos de ellos han pagado las consecuencias. En estos casos el ostracismo es lo más común. De unos años a esta parte da la sencación de que se ha destapado la caja de Pandora. Sin embargo, tal alud de casos de corrupción puede provocar un empacho en el lector o televidente. De ahí que me plantease el libro como un trabajo de síntesis con el objetivo de ayudar al ciudadano. Esto es, evitar que se pierda ante tanto ruido. Si bien es cierto que tenemos un gran abanico de opciones no lo es menos que a veces las informaciones más delicadas se relegan a un segundo plano, son tratadas de manera tendenciosa o, directamente, no aparecen. Estar bien informado es difícil y requiere tiempo, además de una capacidad de análisis suficiente como para leer entre líneas y detectar quién quiere hacerme llegar esa información o por qué lo hace ahora. No podemos exigirle al ciudadano que se lea cada día el DOGC (Diari Oficial de la Generalitat de Cataluya), el BOE (Boletín Oficial del Estado) o varios diarios generalistas y económicos, así como otras tantas revistas. Una pregunta que me vengo formulando desde que empecé este trabajo es: ¿No decir toda la verdad es mentir? Aún no tengo clara la respuesta.

No es fácil la respuesta en general pero en algunos casos es más que evidente que sí en mi opinión. Has puesto en marcha una página web que has titulado «La Barcelona indigna». ¿Qué Barcelona es esa? ¿Nos puedes dar la referencia de la página?

Es la Barcelona que no suele aparecer en las guías de viaje. Y lo digo con conocimiento de causa puesto que me dedico al sector turístico. Es la que toma decisiones desde grandes despachos sin tener en cuenta la opinión de los ciudadanos y, mucho menos, las consecuencias. Dentro de mis limitadas posibilidades voy colgando artículos en mi página web (www.rafaburgos.com) sobre todos estos poderes fácticos (Abertis, el Grupo Prisa o la escuela de negocios ESADE). Y, como comentábamos antes, a través de cualquier buscador se puede acceder a una serie de vídeos escribiendo La Barcelona Indigna. Son siete y en ellos explicamos algunos casos de evasores fiscales catalanes y españoles (con nombres y apellidos), la manera de actuar de La Caixa o todo aquello que nadie se atreve a contar sobre El Corte Inglés.

La escuela de negocios ESADE como un poder fáctico… ¿Por qué?

Es un ejemplo de escuela elitista que forma a sus alumnos en la idea de que sólamente existe un único modelo económico. El resto de alternativas, ni se contemplan. Por lo tanto, se da una visión monocorde. Aunque he de reconocer que se han ido introduciendo algunas asignaturas de corte más humanista, e incluso el debate sobre la ética empresarial (algo que a algunos les puede sonar a contradicción u oxímoron). Si respasamos los curriculos de los dirigentes políticos o empresarios más destacados, la mayoría ha pasado por ellas. Eso sin hablar de varios imputados en el caso Urdangarin, otro de los silencios informativos. Me refiero a que se ha hablado mucho del yerno del Rey y de sus negocios, pero menos de la cocina, los cocineros o los invitados al banquete. ¿Por qué no se han querellado contra el marido de la Infanta las grandes empresas que donaron miles de euros para llevar a cabo sus aventuras empresariales? Yo me sentiría estafado.

Una excelente pregunta que yo nunca me había formulado hasta ahora. La destacado. Gracias. ¿Y qué es eso de la primera ruta guiada sobre la corrupción en Cataluña? ¿Qué enseña, qué se explica en esta ruta guiada? ¿Cómo se puede participar en ella?

Es muy divertido. Ya con mi anterior libro, Cervantes en Barcelona (Marge Books), hicimos algo parecido. Entonces el libro fue consecuencia de la ruta. Ahora ha sido alrevés. En este caso se han sumado al proyecto los amigos de Via Barcelona (www.viabarcelona.cat), quienes la comercializan bajo el nombre de La ruta de la corrupción: el poder bajo sospecha. Es un paseo por el centro de la ciudad en el que nos detenemos frente a, digamos, otros puntos turísticos. En vez de hacerlo ante la fachada de un edificio de Gaudí lo hacemos ante la sede de CDC, la del bufete de abogado Cuatrecasas, el despacho que defiende a Urdangarin, la Diputació de Barcelona, Zara o algún que otro banco y joyería. Es otra más de las patas en las que se sustenta todo este proyecto (libro, guía, vídeos, presentaciones, conferencias y artículos).

Y los ciudadanos de a pie, como el que te pregunta, ¿cómo podemos hacer para acompañaros en el recorrido?

Simplemente visitando la web www.viabarcelona.cat y consultando las fechas disponibles. Arrancamos a finales de septiembre. En todas las presentaciones del libro que tenemos programas estarán los compañeros de la ruta para darla a conocer. También estoy muy agradecido de contar con la presencia de Albert Sanfeliu. Está a punto de presentar el documental Corrupció: l’organisme nociu, en el que participan Jiménez Villarejo e Itziar González, entre otros. De momento, pasamos el tráiler y hacemos una mesa redonda sobre la corrupción. Estamos muy ilusionados. La pedagogía y la persistencia son muy necesarias.

A la primera de cambio me apunto yo mismo y se lo digo a mis alumnos. Igual organizamos, con tu ayuda, una «salida de instituto». ¿Se practica lo que tiene que practicarse en el periodismo de investigación en Cataluña?

Aquí y allá el problema es el mismo. La falta de unos medios independientes que no tengan ningún tipo de hipotecas con respecto al poder, sea este político o económico. Afortunadamente están surgiendo ahora propuestas muy interesantes que permiten ser moderadamente optimistas. Quiero pensar que son la consecuencia de un síntoma: el de una ciudadanía que está harta de un tipo de información superficial y carente de análisis y contextualización. Ojalá sea así, aunque en su momento ya se dijo que el pueblo sería más culto con la llegada de la radio, luego con la llegada de la televisión y, hace poco, con la de internet. Da la sensación de que siempre ha quedado todo reducido a una minoría.

Te pregunto a continuación por la introducción y el primer capítulo. En todo caso, abres la introducción con una cita de Noel Clarasó: «La política es el arte de obtener dinero de los ricos y votos de los pobres, con el fin de proteger a los unos de los otros». ¿Es así en nuestro país? ¿Así ha sido la política institucional en Cataluña y en el resto de Sefarad?

Lamentablemente así lo parece. Sin embargo, algo está cambiando. En este caso, gracias a la lucha ciudadana y a la presión de diferentes movimientos sociales. Un paso para el que es necesaria una toma de conciencia que, en parte, derive de una oferta informativa de calidad. Si bien Clarasó hablaba de ricos y pobres, creo que en la actualidad tiene un papel determinante la empobrezida clase media. De su apuesta dependerá que la balanza se decante hacia uno u otro lado.

Un comentario de texto para finalizar. Es un escrito de Jordi Pujol de principios de los sesenta, que he conocido gracias a Andreu Mayayo, antes de una visita del dictador golpista a Barcelona: «El general Franco, el hombre que pronto vendrá a Barcelona, ha elegido como instrumento de gobierno la corrupción. Sabe que un país podrido es fácil de dominar, que un hombre comprometido por hechos de corrupción económica o administrativa es un hombre servil. Por esta razón el Régimen ha fomentado la inmoralidad en la vida pública y económica. Como sucede en ciertas profesiones indignas, el Régimen procura que todo el mundo se ensucie las manos y esté comprometido. El hombre que pronto vendrá a Barcelona, además de un opresor, es un corruptor.» ¿Qué te perece visto lo que estamos viendo?

Es un texto interesante y que adquiere otro significado a raíz de todo lo que estamos conociendo en relación al caso Pujol. Aparecía escrito en las hojas que se lanzaron en el Palau de la Música en 1960 contra Franco (los conocidos como Fets del Palau) y que llevaron a la detención del President y a su posterior ingreso en la cárcel, aunque él no estuvo presente en el auditorio. Curioso también que tuviera lugar en el Palau, ¿no? En cualquier caso, el texto es obra de Pujol y fue mecanografiado por su mujer, Marta Ferrusola, quien utilizó guantes para no dejar huella.

Sea como sea, y teniendo en cuenta las diferencias, no puedo evitar pensar en otros muchos líderes políticos que no han sabido encontrar su sitio una vez abandonan sus funciones públicas. O, mejor dicho, lo han sabido encontrar muy bien: ahí están Felipe González y Gas Natural, José María Aznar y la News Corporation del magnate Rupert Murdoch o el alemán Gerhard Shröeder y la petrolera Gazprom de Putin. Por no hablar de Silvio Berlusconi en Italia. La lista es larga. Quizás sea ya hora de desconfiar en este tipo de líderes y apostar por proyectos más participativos y con una estructura más horizontal. Sin olvidarnos de practicar algo tan sano como es la autocrítica. Al fin y al cabo, si ellos han podido hacer es porque nosotros hemos hecho dejación de nuestra función como ciudadanos políticos, con todo lo que ello comporta.

Pasamos a la introducción y al primer capítulo. ¿Te parece?

Me parece.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.