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Han provocado en lo que va transcurrido del año 26 accidentes graves, 7 de ellos fatales

Oceana denuncia las serias irregularidades laborales a las cuales están expuestos los buzos salmoneros

Fuentes:

Oceana denuncia las serias irregularidades laborales a las cuales están expuestos los buzos salmoneros, y que han provocado en lo que va transcurrido del año 26 accidentes graves, 7 de ellos fatales, siendo el último uno de los más emblemáticos porque involucra a la mayor multinacional que opera en el sector como lo es Marine […]

Oceana denuncia las serias irregularidades laborales a las cuales están expuestos los buzos salmoneros, y que han provocado en lo que va transcurrido del año 26 accidentes graves, 7 de ellos fatales, siendo el último uno de los más emblemáticos porque involucra a la mayor multinacional que opera en el sector como lo es Marine Harvest de propiedad de Nutreco.

Los buzos salmoneros son los encargados de limpiar las balsas jaulas para lo cual deben sumergirse entre 42 y 65 metros de profundidad, cuando éstos sólo están autorizados para descender 20 metros. Además bucean por más tiempo de lo permitido, sin los conocimientos ni el equipamiento técnico necesario para el trabajo salmonero y no están sindicalizados.

Según Cristián Gutiérrez, economista de OCEANA, «esta dramática realidad no es un dato aislado, sino que expresa claramente la difícil y precaria situación de los trabajadores de la industria salmonera, y entrega una nueva señal para develar la insustentabilidad de una actividad que no está generando desarrollo social en la zona donde se asienta».

Existen otras fallas estructurales en la industria, como que los centros de cultivo de salmón carecen de planes de contingencia para responder a estas emergencias y no existe coordinación con los servicios de salud. Además tienen bajos estándares laborales y de higiene y seguridad.

Patricio Brevis, de Mariscope Chilena, explicó que «tenemos registros gráficos y filmaciones donde certificamos que los buzos mariscadores que laboran en los centros de cultivo están bajando hasta los 42 metros de profundidad, y en las auditorias han admitido que llegan hasta los 65 mts».

Esto, «por una cuestión de necesidad – prosiguió el experto- por ejemplo si un centro de cultivo tiene una rotura de una red, los buzos deben repararla para los efectos de evitar la fuga de peces (…) se obligan a si mismos, o los obligan a bajar a esas profundidades, lo que está fuera de toda norma de seguridad, y acceden básicamente por temor a perder el trabajo».

Es más, según una declaración pública de la Autoridad Marítima de Quellón, se confirma que pese a los comunicados de prensa, notificaciones escritas y radiales entregados al ámbito marítimo, las empresas salmoneras hacen caso omiso de las normas de seguridad, detectándose en fiscalización realizada el día 9 de agosto de 2005, durante el desarrollo de un frente de mal tiempo, que los centros mantuvieron a su personal laborando lo que hizo necesario desplazar a la patrullera marítima «Queitao» para retirar a los trabajadores e insistir en las disposiciones emanadas por la Autoridad

Es por esto que Oceana denuncia públicamente la situación de maltrato y atropello sistemático hacia los trabajadores por parte de la industria y exige un pronunciamiento público, claro y transparente, por parte de Marine Harvest para explicar las irregularidades en la contratación y subcontratación de los servicios de buzos mariscadores para las faenas en las balsas jaulas, y que ha concluido en la lamentable pérdida humana ocurrida hace algunos días atrás.