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Otro año más para Palestina

Fuentes: Al Ahram Weekly

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Como en años anteriores, 2011 fue más o menos otro año «normal» para los palestinos mientras que Israel, gobernado por una coalición racista de extrema derecha y varios partidos religiosos, continuaba estrechando los horizontes palestinos, poniendo fin con toda eficacia a cualquier esperanza realista de llegar a establecer un estado palestino viable con contigüidad territorial en Cisjordania.

Psicológicamente, la mayoría de los palestinos tuvieron un estado de ánimo ligeramente mejor en 2011 debido al estallido de la Primavera Árabe, que muchos palestinos consideran como un prometedor desarrollo de proporciones estratégicas y un activo potencialmente importante para la causa palestina.

No obstante, este sentimiento estuvo acompañado de cierta comprensión de que tendrían que pasar años antes de que las revoluciones árabes pudieran llegar a buen término y los nuevos regímenes árabes pudieran dedicar una verdadera atención a la cuestión palestina.

Además de las banalidades generales, 2011 fue testigo de la continuada expansión de los asentamientos judíos por todos los territorios ocupados. En efecto, no pasó ni una sola semana sin que el gobierno israelí desplegara un nuevo plan para apoderarse de nuevas franjas de territorio palestino para la expansión de sus asentamientos.

Según fuentes israelíes, en 2011 se construyeron en varias zonas de Cisjordania alrededor de 2.500 nuevas casas para colonos. También se construyeron o ampliaron asentamientos en Jerusalén Este, donde el actual gobierno israelí ha acelerado el «proceso de judaización» acosando sin descanso a las comunidades árabes.

El gobierno israelí aprobó planes para construir 5.000 casas más para colonos, lo que hará, según los expertos en demografía, totalmente inviable, fuera de toda realidad e imposible de llevar a cabo la solución de dos estados, la base misma del proceso de paz.

Israel se ha negado en redondo a congelar la expansión de los asentamientos en los territorios ocupados palestinos mientras EEUU demostraba no estar dispuesto o no ser capaz de ejercer presiones contundentes sobre el gobierno de Netanyahu para detener sus esquemas colonialistas.

La proximidad de la época de las elecciones presidenciales estadounidenses ha envalentonado aún más a Israel, permitiéndose Tel Aviv rechazar las objeciones de EEUU a la expansión de asentamientos con mayor confianza y atrevimiento. Esto sucedía mientras los candidatos a la presidencia en EEUU seguían rivalizando entre ellos para complacer y apaciguar a Israel. Un ejemplo especialmente vergonzoso se produjo cuando el candidato republicano Newt Gingrich dijo recientemente ante una audiencia judía que los palestinos eran un «pueblo inventado».

Enfrentado en casa a una población vigilante y altamente politizada, la Autoridad Palestina (AP) insistía todo el tiempo en su rechazo a reasumir las estancadas conversaciones de paz hasta que Israel congele la expansión de asentamientos. Sin embargo, además de eso, la AP pudo hacer bien poco -si es que hizo algo- en cuanto a obligar a Israel a reconsiderar su política.

Como alternativa, que refleja bien las dificultades palestinas, especialmente el sentido de frustración e indignación con una comunidad internacional que trata a Israel como si estuviera por encima de las normas y leyes internacionales, la AP buscó el reconocimiento en las Naciones Unidas de un estado putativo palestino.

El presidente de la AP Mahmud Abbas pronunció el 23 de septiembre un discurso ante la Asamblea General de la ONU que constituyó un hito y en el que expuso los sufrimientos palestinos, subrayando las medidas israelíes en contra de la paz, incluyendo la construcción de asentamientos y la limpieza étnica.

Poco después, la AP pudo conseguir ser miembro de pleno derecho en la UNESCO, un desarrollo que enfureció a Israel y al Congreso estadounidense, que corrieron a imponer duras sanciones contra el régimen de Ramallah. Israel decidió congelar la transferencia mensual de 100 millones de dólares de los pagos de impuestos de aduanas a la AP, mientras que el Congreso de EEUU, bajo la férula de la fuerte influencia judía, adoptó una resolución que cortaría la ayuda a la AP si ésta era reconocida en las Naciones Unidas sin el consentimiento de Israel.

Así es, la AP ha podido conseguir que la inmensa mayoría de los estados-nación del mundo reconozcan a un estado independiente palestino dentro de las fronteras anteriores a 1967, con Jerusalén Este como capital. Sin embargo, el efecto práctico de este éxito sobre el terreno sigue siendo dudoso ya que Israel y EEUU continúan insistiendo en que las conversaciones de paz sin condiciones previas siguen siendo el único camino para asegurar la paz.

Muchos palestinos se burlan de tal lógica argumentando que eso es como si un juez le dijera a un violador y a su víctima que resolvieran el asunto entre ellos. Mientras tanto, el gobierno ha apoyado que los colonos judíos intensificaran su campaña de terror contra indefensas comunidades palestinas, especialmente en pueblos y aldeas situados en la vecindad de los asentamientos judíos. A menudo, los colonos arrasan los olivares árabes, inflingiendo pérdidas que ascienden a millones de dólares. Los colonos suelen dedicarse también a incendiar y los campos de trigo y los coches de los palestinos.

Sin embargo, la forma más descarada y expresamente criminal del terror de los colonos ha sido la escalada terrorista contra las mezquitas y, en menos extensión, contra las iglesias de Cisjordania. Conocidos como «ataques de alto coste», los criminales actos de terror tratan de castigar a los palestinos por el traslado ocasional que el ejército israelí está haciendo de puestos de avanzada de colonos aislados en el corazón mismo de Palestina. Los ataques, que hasta ahora se han dirigido contra más de veinte mezquitas y seis iglesias, intentan también provocar a los palestinos para que ellos a su vez ataquen a los colonos y así estos justificar sus ataques y la quema de mezquitas.

Los observadores en la ocupada Palestina postulan que los ataques de los colonos contra los lugares sagrados no podían haberse perpetrado sin la luz verde, o al menos la luz ámbar, del establishment del ejército israelí. Hasta ahora, el ejército israelí, que despliega sus fuerzas por todas partes, no ha conseguido detener a los autores de esos recientes ataques. Y los terroristas parecen tener un insólito aliado en el sistema judicial israelí, que trata a los judíos que atacan a los palestinos con increíble lenidad.

Las últimas dos semanas de 2011 han traído buenas noticias a los palestinos que habían estado esperando con impaciencia que se consolidara la reconciliación nacional entre Fatah y Hamas. Delegaciones de los dos grupos, encabezadas por Mahmud Abbas y Jalid Meshaal, se reunieron en El Cairo el 22 de diciembre y acordaron consolidar un anterior acuerdo de reconciliación alcanzado hace varios meses. Según el acuerdo, Hamas se unirá a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), como paso clave para la unificación del liderazgo palestino. Las dos partes se pusieron también de acuerdo en una serie de cuestiones polémicas, incluyendo la celebración de elecciones, la liberación de prisioneros políticos y la formación de un gobierno de unidad nacional.

La OLP es el grupo paraguas del movimiento por la independencia. Incluye principalmente a grupos laicos. Hamas y la Yihad Islámica (que también se unirá a la OLP) no lo son y no es probable que reconozcan a Israel. Israel no reconoce un estado putativo palestino que se base en las fronteras de 1967. En efecto, el gobierno de coalición israelí incluye partidos políticos que no reconocen la existencia del pueblo palestino.

Muchos palestinos se muestran optimistas acerca de este último acuerdo en El Cairo. Sin embargo, otros muchos defienden que la prueba de fuego será el ponerlo en práctica sobre el terreno. «Gracias a Dios, las cosas van en la buena dirección, pero la prueba real es su puesta en marcha sobre el terreno, como por ejemplo, liberando a los presos políticos, especialmente en Cisjordania», dijo Ismail Haniyeh, primer ministro del gobierno en Gaza dirigido por Hamas.

Nos incorporamos a la OLP con nuestros planteamientos y estrategia intactos, pero buscamos un terreno común con nuestros hermanos», añadió.

Fuente:

http://weekly.ahram.org.eg/2011/1078/re11.htm