Recomiendo:
0

Palestina resiste en Gaza, otra vez

Fuentes: Rebelión

«…El ejército colonial se vuelve feroz: cuadrillas, «cacerías de ratas», concentraciones, expediciones punitivas; se asesina a mujeres y niños. Él lo sabe: ese hombre nuevo comienza su vida de hombre por el final; se sabe muerto en potencia. Lo matarán: no sólo acepta el riesgo sino que tiene la certidumbre; ese muerto en potencia ha […]

«…El ejército colonial se vuelve feroz: cuadrillas, «cacerías de ratas», concentraciones, expediciones punitivas; se asesina a mujeres y niños. Él lo sabe: ese hombre nuevo comienza su vida de hombre por el final; se sabe muerto en potencia. Lo matarán: no sólo acepta el riesgo sino que tiene la certidumbre; ese muerto en potencia ha perdido a su mujer, a sus hijos, ha visto tantas agonías que prefiere vencer a sobrevivir; otros gozarán de la victoria, él no: está demasiado cansado. Pero esa fatiga del corazón es la fuente de un increíble valor. Encontramos nuestra humanidad más acá de la muerte y de la desesperación, él la encuentra más allá de los suplicios y de la muerte. Nosotros hemos sembrado el viento, él es la tempestad. Hijo de la violencia, en ella encuentra a cada instante su humanidad: éramos hombres a sus expensas, él se hace hombre a expensas nuestras. Otro hombre: de mejor calidad.»

 Jean-Paul Sartre, en el Prefacio a «Los Condenados de la Tierra»

 

La situación en Medio Oriente es catastrófica. La región hoy, desde Afganistán hasta Egipto, está sumergida en varias batallas que a lo lejos parecen diferentes, pero mientras más se acerca la lupa analítica, más se asemejan.

Israel utiliza la cobertura del mundial de fútbol para aniquilar a Hamas. Aprovecha el acuerdo tácito con los mercenarios que vienen de todo el mundo, acompañados de dinero saudí y armas estadounidenses.

Había que romper el acuerdo de unidad Fatah-Hamas. Entonces, a castigar a los bárbaros palestinos con lo mejor de la civilización occidental: armamento de última generación, no sea que las piedras y los cohetes caseros molesten a los buenos colonos que la prensa internacional pinta. De fundamentalistas, ellos, los buenos judíos, no tienen nada: esa palabra es para los sucios musulmanes. Además, Hamas se atreve a retomar sus relaciones con Irán. Con más razón, ya no alcanza con matarlos con sus aviones, mejor los prenden fuego antes de morir.

¿A quién le importan los palestinos? Si en plena matanza Israel recibe cartas mimosas de la dinastía As-Saud. Los sauditas ya quieren viajar de Riad a Jerusalem sin escala. Francisco, el Papa, todavía no se pronunció. El papelón que Israel suele darle a EE.UU. en las negociaciones, ahora Netanyahu, el mentiroso se lo da al Sumo Pontífice: avergüenza al Vaticano, se ríe de las oraciones de Bergoglio. Es que el sionismo entiende una forma de paz: cuando matemos a todos los palestinos, niños, mujeres, ancianos, vamos a vivir en Paz. Pobre Francisco, papelón internacional para él, regalo de Teodoro Herzl.

Total, la indiferencia de muchos, la traición de otros, las dificultades de los amigos de Palestina, permiten a Israel cometer su plan   racional de exterminar a los árabes palestinos. Pensaran los sionistas, la tercera en Gaza, es la vencida.

Por eso le pido, querido lector, que acompaña y sufre, que vuelva a la cita del comienzo con esperanza, que la relea, que la medite, así entenderemos juntos que, a pesar de la dureza criminal del sionismo, Palestina es bandera de los oprimidos del mundo, que es la causa que triunfa gracias a esos hombres, hoy palestinos, que son la mejor calidad de la humanidad.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.