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Palestina, sin ti el sol no saldrá

Fuentes: Rebelión

Taher tenía 11 años en 1991, su cuerpo marcado por cicatrices y su padre suicidado-forzado en las cárceles israelíes; Ismail tenía en 1991, 13 años, y los cartílagos de las manos rotos por la culata de un fusil israelí; Imán, tenía 9 años en 1991, la práctica totalidad de su familia presa. Yitzhak era israelí, […]

Taher tenía 11 años en 1991, su cuerpo marcado por cicatrices y su padre suicidado-forzado en las cárceles israelíes; Ismail tenía en 1991, 13 años, y los cartílagos de las manos rotos por la culata de un fusil israelí; Imán, tenía 9 años en 1991, la práctica totalidad de su familia presa. Yitzhak era israelí, no había visto nunca cicatrices ni cartílagos rotos ni sabia aún de suicidios provocados en las cárceles…

Las elecciones en el Estado de Israel no serán cuestionadas nunca por más que quien las haya ganado sea un criminal de guerra.

Las elecciones en el Estado de Israel no significarán absolutamente nada para las últimas víctimas habidas en Gaza aún cuando dicha ofensiva bélica haya sido el reaseguro de un triunfo electoral de cualquiera de los candidatos de la derecha.

El resultado de las elecciones en el Estado de Israel pivotea sobre la inclusión o no de la ultra derecha, la que con mayor agresividad (si se puede aún) propone e incita a avanzar en la anexión, en el aplastamiento, dominación y amenazas bélicas con bombas atómicas y ataques a Irán Egipto… y ambiciona retirar derechos ciudadanos a los árabes israelíes si no dan pruebas de «lealtad» al Estado de Israel.

Las imágenes de los cuatro candidatos de la derecha votando (por obvias razones hay que incluir al partido Laborista) y después festejando, pone el corolario a la cobertura permitida tanto sobre las elecciones en sí mismas como el dramático prólogo que fue obligado a escribir el pueblo palestino.

La inverosímil democracia del Estado de Israel huele a muerte. Mediante la reiteración de conocidos dispositivos inductores, se ha extendido que la inmensa mayoría de la población israelí apoya el genocidio desatado por los gobernantes criminales. Las imprecisiones que aún perduran en el análisis político y en el vocabulario confusionista, venga de donde venga, siempre termina favoreciendo al sionismo.

Aún cuando el derrotismo se abre paso y parecería instalarse en imaginario colectivo, los elementos de esperanza están, a pesar que la cerrazón y los fanatismos intenten difuminarlos. La convicción que la alianza forjada Edward Said y Daniel Barenboim, es más que un camino de justicia y paz.

El Estado de Israel no es la «patria» de la comunidad judía que es parte de las sociedades de todos los países del mundo, ni tampoco la representa. En el Estado de Israel viven y luchan judíos antisionistas. El sionismo es la concepción ideológica sobre la que se fundó el Estado de Israel, nació en la época del colonialismo europeo, y se propagó y consolidó después del genocidio nazi. Absorbió todos los elementos desgarradores que portaban los judíos europeos perseguidos, eliminó los factores reivindicativos y dispuso de la memoria para justificar la ocupación de un territorio y la opresión del pueblo palestino. El conflicto palestino-israelí puede concebirse como un característico conflicto colonial, donde se trata de controlar una región periférica altamente valiosa en recursos naturales, como lo es Oriente Próximo, y para la consecución del dominio en la zona, impone políticas de terror para someter a la población nativa. Esta caracterización es coincidente en la izquierda internacional y de la izquierda no sionista israelí. El terreno, además de la gran importancia estratégica, se magnifica y manipula por el simbolismo religioso compartido.

El sionismo ha presentado siempre el escenario de dos pueblos que rivalizan por un mismo territorio. Pero así como los palestinos detentan una identidad étnica, son semitas y árabes, dicha homogeneidad no es religiosa aunque prime una amplísima mayoría musulmana, también hay cristianos, drusos, ortodoxos. Sin embargo, los israelíes tienen una identidad religiosa, más allá del grado de fervor o desentendimiento de la misma, y una multiplicidad étnica: hebreos, árabes (iraquíes, sirios, libaneses…), europeos (asquenazis), sefardíes descendientes de los judíos expulsados de España en 1492, que incluye asimismo a marroquíes, turcos…) los judíos negros(1), etíopes y yemeníes; también tailandeses, kurdos, hindués, rusos, uzbekos… todos ellos con peculiaridades idiosincráticas que incorporan en la interpretación y ritualidad religiosa. Hay que sumar a este vuelapluma demográfico, los inmigrantes que más allá de su condición religiosa, son captados por el Estado de Israel para confinar, más aún si cabe, a la población palestina y a los árabes israelíes (shefes).

La esencia colonialista del plan sionista, aumenta en su complejidad y en dramatismo, ya es innegable la situación de apartheid impuesto por parte de una comunidad occidental, con abundantes recursos económicos, militares y técnicos, que impone mediante el estado de excepción, la segregación de la población originaria, y la de los sectores desfavorecidos de la propia sociedad israelí. Y la extendida limpieza étnica de la población palestina por parte del proyecto sionista asentado, es un genocidio que se prolonga tan ignominiosa como intolerablemente, tanto, por que quienes lo perpetran invocan la memoria del Holocausto cometido por los nazis, cuál versión sangrienta y adaptada del «síndrome de Estocolmo».

Retomando la historia, el surgimiento del sionismo está unido a la aparición de los nacionalismos en el siglo XIX, que fijaron la idea de «un pueblo, un Estado», el soporte del concepto de Estado-nación. Los Estados europeos se constituyeron por una parte como consecuencia del desmembramiento de los imperios, y por otra, por la unificación de Estados con culturas y lenguas afines. El empuje nacionalista europeo arrinconaba a las minorías y potenciaba valores excluyentes, y avanzaba el antisemitismo. En paralelo se trazaba el proyecto sionista. El sionismo sustentaba que los judíos conformaban un grupo nacional tal como los franceses, alemanes, y no un grupo religioso, como los católicos o musulmanes; y que por dicha característica, nacional les asistía el derecho a crear su propio Estado. Theodor Herzl (1860/1904) postula en Der Judenstaat (1896) la constitución de un Estado judío moderno, respaldándose en la tradición religiosa de «reintegrar» al pueblo judío el status de nación y «finalizar la diáspora de años». Se analizaron otros posibles sitios para desarrollar el proyecto, se sopesaron la Patagonia argentina y un área en la África oriental inglesa, actual Kenia, denominado «proyecto Uganda». Pero los líderes sionistas decidieron finalmente el establecimiento en Palestina que por entonces formaba parte del Imperio Otomano, con un dato nada desdeñable: dicha región no se correspondía a ninguna división administrativa sin límites asignados. Desde ahí en más, el movimiento sionista organizó contingentes migratorios (aliyá) que huían del antisemitismo europeo.

Es importante señalar que con anterioridad al Holocausto nazi, existía una corriente extendida con fuerza en las colectividades judías establecidas en el mundo, que reivindicaba el papel de minoría religiosa y que propugnaba la igualdad de derechos en las sociedades en que vivían; más aún; dentro de esta idea había una tendencia que instaba a un laicismo radical. El nazismo destruyó esta línea de pensamiento integradora, y el sionismo eliminó incluso toda su referencia histórica.

El Estado de Israel no surgió strictu sensu en la votación de 1948 en Naciones Unidas, le preexistió el asentamiento progresivo en los territorios de la Palestina histórica, estableciendo una sociedad con organizaciones propias y con planificaciones a corto, medio y largo plazo. El respaldo fundamental tanto político como diplomático de EEUU fue determinante para el desarrollo de todos los planes; sin desdeñar los apoyos de Gran Bretaña y Francia. En 1967, el Estado de Israel desata una guerra por la anexión y ocupación de la Franja de Gaza y la Península de Sinaí de Egipto, Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este, de Jordania, y los Altos de Golán de Siria. Desde esta fecha la concepción del «ser israelí» adquiere carácter militar. Se afianza la concepción que todos los conflictos bélicos fronterizos son siempre respuesta defensiva a los ataques de los vecinos hostiles. El Estado de Israel es el estado que no ha dejado de tener desde su constitución enfrentamientos armados y/o guerras abiertas con los países lindantes, más allá de cuál ha sido el partido o coalición de partidos en el gobierno. El ejército israelí junto a su preparación y capacidad, cuenta con armas nucleares, siendo éstas un elemento de peso en las relaciones políticas y diplomáticas, pero, es también uno de los ejércitos con mayor número de suicidios. (2)

La sociedad israelí es una sociedad militarizada, tres años obligatorios en los hombres, año y medio en las mujeres, y la condición de reservistas permanentes. El Estado de Israel ha impuesto en la cotidianeidad, la permanente situación de guerra en que viven para sobrevivir, y en consecuencia la naturalización civil de las múltiples fuerzas de seguridad: policía civil, policía fronteriza, militares, servicios secretos… y, asimismo, el poder disuasivo de las armas garantizan la protección, seguridad y desarrollo de la sociedad israelí, tanto por la ocupación militar como por la usurpación de territorios mediante asentamientos de colonias.

A través de diferentes resoluciones de NNUU, puede confeccionarse un esquema del tránsito bélico a la actual situación:

– Resolución 181 del 29/11/1947, Asamblea General de NNUU. Se establece la partición de Palestina, bajo el protectorado británico, en dos Estados, uno judío y uno árabe; la ciudad de Jerusalén y también la de Belén permanecerán bajo control internacional. – Resolución 242 del 22/11/1967, mediante la cuál el Consejo de Seguridad de NNUU ordena la retirada de israelí de los territorios de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, ocupados durante la Guerra de los Seis Días, y asimismo proclama el derecho a la soberanía, fronteras seguras y de los dos Estados. – Resolución 338 del 22/10/73 del Consejo de Seguridad. Exige la aplicación inmediata de la ya mencionada resolución 242; un alto el fuego inmediato en la guerra del Yomm Kippur, o Guerra del Ramadán o Guerra de Octubre; que había estallado con la ofensiva militar lanzada por Egipto y Siria, con el objetivo de recuperar los territorios conquistados por Israel en la Guerra de los Seis días; e insta a urgentes conversaciones de paz. – Resolución 1397 del 12/3/2002, del Consejo de Seguridad; apoya por primera vez la creación del un Estado palestino que viva al lado del israelí, con fronteras reconocidas y seguras. En la misma se exige el cese de la violencia y llama a negociaciones.

Desde 1967, las diversas organizaciones palestinas, reclaman la aplicación de la mencionada Resolución 242 de las NNUU de 1967, en la que se establece: a) Retiro de las fuerzas armadas israelíes de territorios que ocuparon durante el reciente conflicto; b) Terminación de todas las situaciones de beligerancia o alegaciones de su existencia, y respeto y reconocimiento de la soberanía, integridad territorial e independencia política de todos los Estados de la zona y su derecho a vivir en paz dentro de fronteras seguras y reconocidas y libres de amenazas o actos de fuerza; 2. Afirma además la necesidad de: a) Garantizar la libertad de navegación por las vías internacionales de navegación de la zona; b) Lograr una solución justa del problema de los refugiados; c) Garantizar la inviolabilidad territorial e independencia política de todos los Estados de la zona, adoptando medidas que incluyan la creación de zonas desmilitarizadas; 3. Pide al Secretario General que designe un Representante Especial que marche al Oriente Medio, para establecer y mantener contactos con los Estados interesados a fin de promover un acuerdo y de ayudar en los esfuerzos para lograr una solución pacífica y aceptada, de acuerdo con las disposiciones y principios de la presente resolución; 4. Pide al Secretario General que informe lo antes posible al Consejo de Seguridad sobre el progreso de los esfuerzos del Representante Especial. (Aprobada por unanimidad en la 1382a sesión).

Ya han pasado demasiados años desde 1967 al presente, y ni una sola línea de la citada resolución ha sido cumplida por el Estado de Israel, ni esta ni otras tantas que le sucedieron en sentido similar. Que la legalidad internacional no obliga al Estado de Israel ha sido asumido con la impunidad y por la complicidad del conjunto de la comunidad internacional, con el histórico y determinante rol de EEUU.

Claro que la vida de las gentes no se escribe ni se vive en resoluciones, sino en las calles, y es en ellas donde la muerte las rebasa.

De tal modo y para ubicar el espacio y el tiempo: – La Primera Intifada (3) estalló en 1987, la conocida «guerra de las piedras», en la que palestinos armados de piedras atacaban a las Fuerzas de Defensa israelíes. Este movimiento de resistencia colectiva en el año 1991, culminó con la firma de los Acuerdos de Oslo (1993) y con la creación de la Autoridad Nacional Palestina. – La Segunda Intifada, Intifada de Al-Aqsa(4), se desencadena cuando se suman, por una parte la ruptura de las negociaciones de Camp David en julio del 2000, y por otra, la provocación de Ariel Sharon (5) el 28 de septiembre de ese mismo año, a la Explanada de las Mezquitas.

En esta última ofensiva de diciembre 2008, la estrategia israelí vuelve a repetirse: provocar una escalada de violencia para transformarla en una lucha militar y tener carta libre para la represión generalizada. Ahora bien, más allá de simpatías, adhesiones, desacuerdos o rechazo, Hamas(6) ganó en Gaza por mayoría las elecciones realizadas en el 2006; y aceptó la propuesta impulsada por Arabia Saudí de compartir el poder con Al-Fatah (7) en un gobierno de unidad nacional. En el programa político del nuevo gobierno, por la vía de los hechos, se reconocía al Estado de Israel y se propugnaba negociaciones de paz basadas en los acuerdos de Oslo. (8)

En algunos medios de comunicación israelíes, se «informaba» que 1 millón y medio de personas encerradas en un pequeño territorio como Gaza, sin ningún posibilidad de tener una vida económica normal, pero también sin la posibilidad de escapar, están condenadas a matarse unas a otras… como ratones encerrados en una jaula.» Una simplificación ofensiva.

En este sentido es revelador un estudio de la universidad de Tel Aviv sobre libros de textos de primaria, de secundaria y de enseñanza superior, y de materias diversas: «Los libros de texto dedicados a los más pequeños tienden a describir los actos de los árabes como hostiles, desviados, crueles, inmorales, injustos, con la intención de herir a los judíos y de aniquilar el Estado de Israel». Se constata la perversa utilización del mecanismo negacionista con a ausencia de la identidad palestina en dichos libros de texto. «Estamos acostumbrados a oír lo mismo, sólo una parte de la historia. Nos enseñan que Israel se convirtió en un Estado en 1948 y que los árabes empezaron la guerra. No mencionan lo que les ocurrió a los árabes – nunca mencionan nada sobre los refugiados o los árabes que tuvieron que dejar sus casas y sus ciudades».

Sin embargo, con un esfuerzo ‘prometéico’, colectivos, organizaciones civiles, y ciudadanos que en forma individual se han declarado no sólo insumisos a las órdenes de asesinar, han estado, además, junto a las demandas palestinas exigiendo la paz, negándose a ser partícipes activa o pasivamente del genocidio.

Los medios de comunicación, tanto israelíes como occidentales, no dieron cuenta de la intensa actividad en condiciones adversas de los movimientos antisionistas que repudiaron los ataques en Gaza, a pesar del mensaje gubernamental y de sus fanáticos seguidores, de «tolerancia cero con los manifestantes».

Durante la campaña electoral, los estudiantes de la Universidad de Tel Aviv, impidieron que Ehud Barak, artífice de la masacre de Gaza, diera una conferencia.

En Tel Aviv, tuvo lugar una numerosa manifestación que recorrió todo el centro de la ciudad; fue convocada por «Gush Shalom»«Coalición de Mujeres por la Paz», «Anarquistas contra el Muro» y el «Centro de Información Alternativa». En la cabecera una gran pancarta decía en hebreo, árabe e inglés «¡Stop asesinatos!» – «¡Stop al cerco!»- «¡Stop a la ocupación!». Otros lemas evidenciaron el inequívoco sentimiento antigubernamental: «No se construye una campaña electoral sobre cadáveres de niños», «Judíos y árabes no queremos ser enemigos», «Olmert, Livni y Barak, la guerra no es un juego», «Todos los ministros del gobierno son criminales de guerra», «Basta, basta, hablen con Hamas» y «Barak, Barak, no te preocupes, nos encontraremos en La Haya». Una maniobra de la policía con la ultraderecha, impidieron los discursos finales, pero igualmente se distribuyó el texto de Uri Avnery (9): «Acuso a Ehud Barak de aprovechar a los soldados del ejército para obtener más escaños; acuso a Tzipi Livni de abogar por la matanza para llegar a ser primera ministra; acuso a Ehud Olmert de intentar tapar la putrefacción y la corrupción de su gobierno con esta desastrosa guerra». «Compañeras, compañeros: vosotros que estáis aquí, mujeres y hombres, jóvenes y viejos, judíos y árabes, vosotros que habéis protestado contra esta horrible guerra desde el primer día, desde el primer minuto, aislados y malditos, vosotros sois héroes de verdad. Podéis estar orgullosos, muy orgullosos, porque estáis en el medio de un huracán de histeria e ignorancia y no habéis sido barridos por él. Mantenéis vuestra salud no sólo en casa, sino aquí, en la calle». (Bloque de Paz),

A pesar de la prohibición de concentrarse durante la guerra se sucedieron cientos movilizaciones en otras tantas ciudades del Estado de Israe; así en la ciudad de Beer Sheva fueron reprimidos y detenidos numerosos judíos y árabes que se habían congregado en una protesta silenciosa, portando carteles en los que se leía: «Queremos diálogo, no violencia» y «Judíos y árabes se niegan a ser carne de cañón». Hubo actos en Taybe, en Haifa; en Sakhnin hubo una marcha de 100.000 personas; en Nazareth se dieron concentraciones masivas, pese a la represión policial. Asimismo la asociación Médicos Israelíes por los Derechos HumanosHadash, (9)(Frente Democrático por la Paz y la Igualdad – Partido Comunista de Israel), se movilizó permanentemente durante la ofensiva y fueron detenidos 700 de sus militantes. Breaking the Silence (Rompiendo el silencio) que reúne jóvenes, mayoritariamente insumisos, tuvo asimismo una actividad constante contra los ataques a Gaza; como activos fueron también el Foro Israelí-Palestino de Familias de caídos en pro de la reconciliación y la paz, el sindicato Worker’s Advice Center (WAC) antisionista, laico y no confesional… etc. recolectó medicinas y alimentos que fueron enviados a Gaza.

A nivel internacional las movilizaciones han sido numerosas y constantes durante toda la ofensiva, incluyendo las habidas en los países árabes duramente reprimidas por los gobiernos, como fuera el caso de Marruecos. Quizás las que más irriten al sionismo son las manifestaciones provenientes de las colectividades judías pertenecientes a diferentes países. Es de destacar la Red Judía Antisionista Internacional, que sumó incontables adhesiones en todo el mundo. Un documento firmado por judíos ingleses, denunciaba que «El verdadero motivo del ataque a Gaza es que Israel sólo desea tratar con los colaboracionistas. El principal crimen de Hamas no es el terrorismo, sino su negativa a convertirse en un pelele en manos del régimen de ocupación. Los abajo firmantes somos todos de origen judío. Cuando vemos los muertos y los ensangrentados cuerpos de niños pequeños, los cortes de agua, de electricidad y de comida, recordamos el asedio del ghetto de Varsovia». Tampoco fueron indiferentes ni permanecieron impasibles: APEMIA, Asociación por el esclarecimiento de la masacre impune de la Amia; American Jews for a Just PeaceJudíos antisionistas en España; Neturei-Karta internacional; En nuestro nombre NO… entre tantas otras. (Asociación Judíos Estadounidenses por una Paz Justa);

Llegados a este tramo, y consciente que el punto de unificación sin discusión es la creación del Estado Palestino, objetivo en que confluirán las fuerzas palestinas e israelíes en interacción por la paz y la justicia; desde las propias entrañas del Estado de Israel se engendra un certero camino de tolerancia.

Resulta insoportable a toda conciencia la islamofobia desatada, como lo fuera y lo es toda manifestación antisemita y racista… Resulta inadmisible ya, que se desde el poder de las armas, desde la ineficacia de las superestructuras, desde la indiferencia de unos y desde la complicidad de otros, se cometa un genocidio más.

…Taher tenía una sonrisa apurada; Iman buscaba los abrazos, Ismail no se quejaba nunca de sus manos esmirriadas… En la despedida, Yitzhak les musitó la letra del himno del Gheto de Varsovia que su abuelo le cantaba:

Nunca digas que esta senda es la final, Porque el cielo gris cubrió la luz del sol. El momento tan ansiado llegará…

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Notas:

(*) Del poeta palestino Samih Al Qasim

(1) Llamados despectivamente falashas, del amárico, «exiliados» o»extranjeros».

(2) Según informes elaborados por la División de Rehabilitación del Ministerio de Defensa israelí.

(3) Entefadah o Intifadah, del árabe «agitación; levantamiento», ‘levantar la cabeza’; puede también traducirse como sobresalto, despertar sobresaltado. Edward Said, transcribía el término de intifada como despertar de una pesadilla

(4) La Mezquita de Al-Aqsa, literalmente «la mezquita lejana», es parte del complejo religioso de la Explanada de las Mezquitas de Al-Qouds (Jerusalén).

(5) Ariel Sharon militar y político israelí; ministro de defensa con el Likud y primer ministro en el 2001. Tuvo un papel destacado en todas las acciones bélicas israelíes, siendo célebre por haber liderado a la unidad 101 de paracaidistas en la masacre perpetrada en la aldea de Qibya la noche del 14 de octubre de 1953: las tropas lideradas por Sharon asesinaron a 69 civiles, detonando explosivos y derribando las casas en las cuales se refugiaban los aldeanos.

(6) Hamas, en árabe fervor; acrónimo de Harakat al-Muqáwama al-Islamiya, Movimiento de Resistencia Islámico. Organización nacionalista islamista sunní palestina. Su representación en las instituciones democráticas palestinas es mediante la lista Cambio y Reforma

(7) Al-Fatah: organización política y militar palestina, fundada en 1957 en Kuwait por Yasser Arafat. Constituye un componente principal de la Organización para la Liberación de Palestina (1964).

(8)Acuerdos de Oslo: Oficialmente llamados Declaración de Principios. Firmados en 1993 entre el gobierno israelí y la OLP.

(9) Uri Avnery, (1923) escritor y periodista. Formó parte del Parlamento israelí (Knesset) durante tres periodos legislativos (1965-1969, 1969-1973, 1979-1981), con un total de diez años como diputado. En 1993 fue miembro fundador de Gush Shalom (Bloque Israelí por la Paz).