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Ya despegó de Madrid el avión de la vergüenza con cincuenta deportados a Senegal

¿Para qué fletar aviones?

Fuentes: Rebelión

El Estado Español expulsó a cincuenta senegaleses, en un avión fletado expresamente para ello, el pasado martes, seis de septiembre. El vuelo, calificado por las asociaciones de solidaridad con los trabajadores sin papeles como «avión de la vergüenza», llegó a Dakar desde Madrid el día siete de madrugada. Tanto la partida como la llegada del […]

El Estado Español expulsó a cincuenta senegaleses, en un avión fletado expresamente para ello, el pasado martes, seis de septiembre. El vuelo, calificado por las asociaciones de solidaridad con los trabajadores sin papeles como «avión de la vergüenza», llegó a Dakar desde Madrid el día siete de madrugada. Tanto la partida como la llegada del transporte han concitado movilizaciones de diversos grupos de activistas pro-derechos humanos y ha dado lugar a una fuerte oposición sobre todo en Madrid, Zaragoza y Dakar. La deportación de la cincuentena de ciudadanos se ha llevado a cabo, pero las movilizaciones han supuesto un salto adelante en la capacidad de acción y coordinación de grupos muy diferentes en Europa y África. Según informa el periódico Diagonal Aragón, la policía ha cubierto inmediatamente con nuevos detenidos los huecos dejados por los compañeros senegaleses expulsados en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche, en Madrid. Se espera que el gobierno español incremente en los próximos meses la práctica de detener como a delincuentes, encerrar en pésimas condiciones en los CIEs y sacar a la fuerza del país a gentes que han elegido venir ejerciendo el derecho humano de la libre circulación, que no han cometido delito alguno, sólo la falta administrativa de carecer de una documentación que les está vedada por criterios discriminatorios en razón de nacionalidad y posición económica. Seguirán organizando aviones de la vergüenza y expulsando a personas también en vuelos regulares.

Para eso sí hay dinero. Los recortes en los presupuestos públicos apuntan al gasto social y la solidaridad. Pero no hay restricciones económicas para fletar aviones de expulsión y mantener centros para la discriminación y el maltrato de quienes vienen del sur empobrecido y saqueado por los países europeos y se les niega cualquier posibilidad real de tener la documentación en regla.

En fechas recientes han regresado a casa los niños saharauis del programa «Vacaciones en Paz», que desde hace veinte años desarrollan las asociaciones de la solidaridad con la causa de los habitantes del antiguo Sahara español. La sociedad civil y las administraciones locales (y algunas regionales) llevan lustros compensando la iniquidad del Estado Español y su rey, que abandonó ilegalmente en 1976 sus responsabilidades con el pueblo saharaui en favor de la rapiña marroquí. Todavía hoy sufren cientos de miles de personas las consecuencias de la actuación servil e indignante de los gobernantes españoles de aquel tiempo, encabezados por un Juan Carlos I con poderes ejecutivos heredados de Franco. ¿Qué esfuerzos hace el Estado Español para por lo menos tratar de corregir, aunque sea levemente, las consecuencias de su comportamiento contrario a las leyes internacionales y catastrófico para todo un pueblo? No es capaz ni siquiera de fletar un avión para sacar en verano a los críos de los campamentos de refugiados de Tindouf (Argelia), en lo más duro del desierto de piedras conocido como la Hamada. Las asociaciones han visto como las subvenciones de ayuntamientos y diputaciones han disminuido drásticamente con la crisis económica y la política de restricción presupuestaria; los billetes que cobran las líneas aéreas argelinas se acercan a los setecientos euros por pasajero; muchas familias afrontan situaciones de reducción de ingresos o desempleo. ¿El resultado? Este verano han venido centenares de niños menos que el año pasado, pero no por falta de familias de acogida, sino por problemas para pagar el billete de avión. La solidaridad con el Sáhara se está convirtiendo en un compendio de rifas, galas benéficas, participaciones de lotería y todo lo que se les ocurra a los activistas para intentar conseguir el dinero que antes provenía de subvenciones. ¿Aviones para traer niños saharauis? Qué ideas. Se fletan para expulsar a ciudadanos sin papeles, no para hacer justicia y sacar a los niños del peor de los desiertos.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.