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Grado de Humanidades en la Universidad de Sevilla

Por qué, de dónde viene y qué implica

Fuentes: Rebelión

Antes de tratar el tema del Grado de Humanidades en la Hispalense tenemos que aclarar primero la cuestión de Filología y los grados. Hoy día, en Andalucía, la Hispalense es la única Universidad que posee facultades exentas dentro del área de Humanidades y, además, la única que oferta grados de Filología a nivel andaluz. Esto […]

Antes de tratar el tema del Grado de Humanidades en la Hispalense tenemos que aclarar primero la cuestión de Filología y los grados. Hoy día, en Andalucía, la Hispalense es la única Universidad que posee facultades exentas dentro del área de Humanidades y, además, la única que oferta grados de Filología a nivel andaluz. Esto último no es coincidencia, si acaso lo son ambas características.

El curso pasado, 2008/09, en la Facultad de Filología se aprobó implantar los grados en Filología para el curso próximo, 2010/11, tanto porque legalmente se podía hacer esa elección como para poder tener tiempo para hacer unos grados que -aunque todo el mundo sabía, y así se comunicaba públicamente a nivel interno, que eran un paso atrás en la calidad de nuestra materia- fueran, dentro de lo malo, lo mejor posible. Pero, por presión y chantajes del Excmo. Sr. Rector Magnífico de la Universidad de Sevilla D. Joaquín Luque, se cambió in extremis el año de implantación en una situación abiertamente autoritaria y tiránica. De no hacerse se corría el peligro de no poder presentar las memorias de verificación de las Filologías Alemanas, Árabe y Clásicas. La Filología Francesa se salvaba de la quema por superar en 5 alumnos el mínimo impuesto para considerar viable una especialidad. La Universidad como si fuera una fábrica y los estudiantes como si fuéramos tuercas. Si se hacen menos tuercas, la fábrica no es rentable y hay que cerrarla.

Aquí empieza realmente el Grado de Humanidades: mientras que en Sevilla ya se ofertan unos privilegiados grados en Filología desde el momento en que sólo en Sevilla se ha ido contra el acuerdo que tomó el Consejo Andaluz de Universidades (CAU) en torno a la implantación de las nuevas titulaciones de Grado mientras se marcaba como irreversible en el resto de instituciones andaluzas. No es casual que en Sevilla se tenga una oferta de 6 titulaciones en Filología pero que, en cambio, en Granada se pase de una oferta de 10 Filologías distintas a 3 grados en Filología. Mientras que las Filologías andaluzas se ven obligadas desde la Junta de Andalucía a fusionarse para sobrevivir, la misma Junta de Andalucía permite a Sevilla su existencia sin mayores problemas.

Los orígenes del Grado de Humanidades

Este Grado se sabe que existe únicamente por marujeo de pasillos y comentarios aislados del Rector. De hecho, antes que las Facultades -al menos la de Filología- tuvieran conocimiento efectivo de ese Grado ya se había presentado un grado transversal en Humanidades como proyecto estrella dentro de la candidatura de la Universidad de Sevilla para ser Campus de Excelencia Internacional. También llama la atención que únicamente la candidatura sevillana incluyera mención a las Humanidades, ya que ni en las candidaturas de Granada (bio-sanidad), Málaga (turismo) o la conjunta de Córdoba (agroalimentación) siquiera aparecía la palabra «Humanidades» o «Filología». Tampoco es coincidencia.

En esta candidatura sevillana, el Grado transversal en Humanidades surge para «potenciar» ese área. Parece irrelevante que de los 387 grupos de investigación que posee la Hispalense el 31% de ellos pertenezca precisamente a Humanidades. ¿No habría que potenciar las áreas de medioambientales y agroalimentación, que ocupan el menor porcentaje de grupos de investigación? No, sólo en Humanidades. ¿Por qué? Porque, como también dice la candidatura, la Hispalense debe mejorar su consecución de patentes empresariales. Las Humanidades no son útiles. La sociedad civil es irrelevante o anecdótica para la sociedad empresarial que potencia todo esto de Bolonia.

Curiosamente, este grado supone una «defensa radical» de las Humanidades y pretende, como dije antes, su «potenciación» pero en ningún momento se ha puesto en conocimiento de las tres facultades del área de Humanidades. ¿»Todo para el pueblo pero sin el pueblo»? Si esto es así, nuestro Monarca Absoluto, alias «Rector», en lugar de seguir las ideas de la Ilustración sigue las ideas de Endesa o cualquier otra empresa para la que la Ilustración es poco más que la factura de la luz. ¿Tenemos en nuestro Rector un dictador benevolente o un títere amaestrado? Si nuestro Rector, y el resto de Rectores andaluces, no son los tiranos dictatoriales, ¿quién lo es? ¿Griñán? ¿Zapatero? ¿La Unión Europea? ¿Obama? Porque el autoritarismo despótico que vivimos en las Universidades nacionales, estatales y europeas es innegable y alguien debe ser el responsable… y no precisamente ni los estudiantes ni la mayoría de los profesores. Sobre este Grado en concreto, el Rector responsabiliza a la Junta de Andalucía (la misma que hace distinciones entre Sevilla y el resto de Universidades andaluzas) y el gobierno autonómico responsabiliza a la Universidad apelando a su imaginada autonomía académica. Cuando nadie es responsable, lo son todos.

Qué implica este Grado de Humanidades

Este grado tiene repercusiones a nivel local y andaluz principalmente que se explican y entienden por el contexto del que sale la iniciativa de crearse: el Campus de Excelencia Internacional. Entendiendo este programa se entiende el porqué y las consecuencias, a nivel andaluz, de este Grado sevillano en Humanidades. El Campus de Excelencia Internacional (CEI) es el programa estrella del nuevo modelo de financiación del Ministerio español de Educación llamado » Estrategia Universidad 2015 » y el espíritu del Grado de Humanidades y de todas las reformas en las Humanidades que se den en estos años en Andalucía y el Estado será el espíritu de este plan estatal de financiación de las Universidades.

Porque es la financiación la clave de todo este embrollo. Tal como dice la candidatura de la Universidad de Sevilla al CEI: «Además, la Universidad de Sevilla se plantea la ampliación de su oferta en los distintos niveles, armonizando sus capacidades con la demanda social; cabe destacar (…) la creación de un Grado en Humanidades«. Tenemos que partir de este hecho como fundamental: la Universidad se rinde, plácida y voluntariamente, a satisfacer los intereses no de la educación en la sociedad sino de los intereses de las empresas que, mayoritariamente, componen sus Consejos Sociales. Pero no sólo la Universidad sino, lo más preocupante, el Gobierno autonómico y estatal también y en primera instancia. Estas reformas vienen de la usurpación de la representatividad del Gobierno de la sociedad civil apropiada por bancos y empresas: ¿quiénes controlan el Gobierno? Partidos políticos, sea cual sea su orientación política. ¿Quiénes han financiado a esos partidos en sus campañas electorales? Los bancos, en forma de préstamos, y empresas, la mayoría regida por los propios políticos. La degeneración académica es consecuencia de la degeneración política y de la democracia a manos de las empresas. En este contexto aparece Bolonia y sus concreciones españolas. Para confirmar este punto, en la misma introducción de la «Estrategia Universidad 2015» puede leerse «Aún así, estudios recientes y los ‘ránkings’ universitarios publicados periódicamente indican que el cambio realizado ya no es suficiente si la finalidad [del sistema universitario] es competir con garantías en la economía global del siglo XXI«. Si ustedes también pensaban que el sistema universitario, la «educación superior», tenía como finalidad la educación y la formación de personas adultas conscientes de su entorno y críticas en y con él este nuevo modelo empresarial del Ministerio en la Universidad nos corrige rápidamente.

En el CEI mismo no hay que leer demasiado para ver la lógica financiera sobre la que se sustenta. En su introducción y exposición de motivos, el tercer punto, dice: «La visibilidad de las universidades españolas en el ranking internacional es hoy baja debido a una serie de factores entre los que se encuentran la gran atomización de instituciones, con independencia jurídica, que se han incorporado a nuestro universo científico«. En otras palabras: hay demasiados centros y eso ¿cómo se soluciona? Fácil: quitándolos o, si existen, que no tengan independencia jurídica.

¿Por qué mantener, en Sevilla, tres centros del área de Humanidades cuando se puede mantener una única Facultad de Humanidades? ¿Por qué mantener, en Andalucía, diez centros (siete más los tres de Sevilla) cuando se puede mantener una única Facultad de Humanidades?

Bajo esta mentalidad aparece en Sevilla un Grado en Humanidades y se castra la oferta en este área fuera de la Universidad de Sevilla. De hecho no hace falta especular sobre este posible hecho: en Oviedo ya está ocurriendo en unas pautas idénticas a las de Sevilla. Según recoge «El comercio digital» el pasado 5 de noviembre , el decano de Historia de la Universidad de Oviedo protestó debido a que «estas no son las formas de hacer las cosas» respecto a la fusión de las Humanidades. Fusión que, como se lee en el mismo medio el 4 de noviembre , es directa: «La Universidad [de Oviedo] plantea la fusión de las tres facultades de Humanidades». Como en Sevilla, esta decisión viene tomada por el Rectorado y las facultades afectadas no tienen capacidad ninguna ni de opinión ni, mucho menos, de veto.

Por fortuna, o por desgracia, Andalucía es mayor que Asturias y también su oferta en el área de Humanidades. Aquí han de hilar más fino porque entran más sensibilidades en juego. Mientras que en Asturias se permiten presentar sin tapujos hoy día la fusión de las facultades de Humanidades, en Andalucía este hecho ocurrirá cuando se vayan revisando los grados que se oferten. Dentro de cuatro años, cuando se vea que incluso los pocos grados que sobrevivan en los centros andaluces no-sevillanos apenas reciben el mínimo de alumnos o que reciban un número superior pero aún así bajo, entonces será cuando vayan desapareciendo los actuales centros de Humanidades y Filosofía y Letras dispersos por el mapa andaluz. Quedará Sevilla, que además de tener un año (éste) más de experiencia en ofrecer los grados tendrá una oferta más atractiva en cuanto a ser más concreta se refiere.

De esta manera, los estudiantes anti-Bolonia volveremos a tener razón sobre las consecuencias de la implantación del «Espacio Europeo de Educación Superior» (un oxímoron en estado puro) respecto a las Filologías: Bolonia, para nosotros los filólogos y las Humanidades en general, supone la muerte. De momento seguimos con la espada de Damocles pendiendo sobre nuestras cabezas, y lo peor es que los alumnos pasan gracias a la tiranía de los Rectorados y su falta de capacidad de hacer un debate que saben que perderán y los profesores o bien se callan por estar cerca del poder y querer trepar hasta llegar a ser el dictador benevolente o bien saben -aunque no sean conscientes- de vivir en un absolutismo autoritario y que no les queda, como a los alumnos, más que el derecho a la pataleta. O eso o derribar la dictadura académica…

Sirva este artículo para que, quienes lo lean, especialmente los andaluces que lo lean y en concreto los profesores de las Universidades andaluzas, sepan que la desaparición de su Facultad no será una coincidencia sino una anunciada y evidente con un mínimo de capacidad de análisis social (que debería ser inherente a nuestras titulaciones) muerte de las Humanidades y que, de cierta forma, bien pasiva bien activa, fue apoyada por ellos en su momento: ahora. Si quieren evitarlo están todavía a tiempo. Aún se puede, como poco, salvar las ramas de las Humanidades en Andalucía. Más tarde… será demasiado tarde.

Ángel Velasco Gómez. Delegado de Alumnos de la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla y miembro del Grupo de Trabajo de Filología ‘No a Bolonia’.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.