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¿Por qué Israel negó la entrada a los izquierdistas judíos pero no a los miembros de grupos vinculados a los nazis?

Fuentes: 972mag

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

Israel ha prohibido a líderes y activistas claves de Jewish Voice for Peace, el American Friends Service Committee y de la Campaña de Solidaridad con Palestina, entre otros grupos que apoyan a BDS, ingresar al país. Entonces, ¿por qué no extiende las mismas restricciones a los miembros de los grupos afiliados a los nazis?

 

Los activistas israelíes de BDS participan en una manifestación contra la corrupción en la plaza Habima de Tel Aviv, el 9 de diciembre de 2017. (Hagar Shezaf)

El último paso de Israel en su autodefinida ofensiva contra el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) es incluir Voz judía para la paz, la Campaña de Solidaridad con Palestina y el Comité de Servicio de Amigos Estadounidenses en una lista de organizaciones cuyos principales miembros tienen prohibido entrar en el país. Aunque la ley de prohibir a los defensores del boicot fue aprobada en marzo del año pasado, las organizaciones incluidas en la lista negra salieron a la luz el sábado. Pero mientras que los judíos que apoyan el movimiento de boicot ahora tienen prohibido visitar el país, los miembros de organizaciones filonazis y los partidos políticos antisemitas continúan siendo permitidos en Israel, incluso por invitación de funcionarios del Gobierno.

Al parecer el Gobierno israelí considera que la prohibición a los activistas BDS es un comportamiento aceptable para una democracia y ha cultivado y promovido con mucha diligencia la mentira de que BDS es un movimiento antisemita destinado a destruir a Israel. Esta mentira ha resultado notablemente exitosa, a pesar de la inequívoca declaración en el sitio web oficial del movimiento BDS de que su objetivo es asegurar los mismos derechos humanos y civiles a los palestinos que los de todos los demás que viven en territorio controlado por Israel. Pero si otorgar los mismos derechos a todos los que viven en el territorio controlado por Israel hará que el Estado implosione, entonces seguramente quienes se opongan al BDS por ese motivo ignoran un problema fundamental: que un Estado no puede sobrevivir si todos sus residentes no tienen los mismos derechos y, por definición, no es una democracia.

También vale la pena ver qué opiniones políticas considera el Gobierno que no son motivo para prohibir la entrada al país. En septiembre del año pasado por ejemplo, Sebastian Gorka, que pertenece a un grupo aliado de los nazis húngaros y lleva una medalla que declara su afiliación, fue un orador principal en una conferencia antiterrorista en la ciudad costera israelí de Herzliya.

 

El asistente adjunto del presidente Sebastian Gorka portando una medalla de Vitzei Rend, un grupo húngaro que el Departamento de Estado catalogó como colaborador de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. (Captura de pantalla de Fox News)

Heinz-Christian Strache, jefe del ultraderechista Partido de la Libertad de Austria y vicecanciller del país ha sido recibido por miembros del partido gobernante Likud varias veces en los últimos años, a pesar de las raíces nazis del partido y del mismo Strache en la imaginería del antisemitismo. Mientras que en diciembre el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel tomó la medida de restringir temporalmente los contactos con los ministros del Gobierno del FPA después de las elecciones de Austria, no se les prohíbe visitar Israel. Y en el despacho de Netanyahu se dice que están a favor de aceptar el reclamo del partido acerca de que ha roto con sus raíces antisemitas.

En enero del año pasado el secretario general del Frente Nacional (FN) de extrema derecha de Francia -que tradicionalmente ha considerado el antisemitismo como una de sus principales ideologías a pesar de los intentos de Marine Le Pen de renovar la imagen del partido- visitó Israel para una serie de reuniones con funcionarios del Gobierno y el ejército. Al igual que con el Partido de la Libertad de Austria, Israel se abstiene oficialmente de tener contacto directo con el FN debido a su historia, pero no obstante permite a sus miembros ingresar al país.

En sus elecciones sobre quién sí y quién no entrará al país, el Gobierno israelí ha demostrado que su preocupación no es lo que los nazis y el resto de la extrema derecha piensan sobre los judíos, sino más bien lo que piensan sobre los musulmanes, los izquierdistas y la manera adecuada -es decir, la forma autoritaria- para gobernar un país. Gorka, Strache y otros reflejan la cultura política dominante en Israel hoy en día, una que es antidemocrática, racista, populista, virulentamente islamófoba e intolerante con la más mínima sugerencia de valores liberales de izquierda. Y aunque sus vínculos con los nazis pueden hacer que el Israel «oficial» frunza los labios y frunza el ceño, son claramente bienvenidos a visitar el país.