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Referéndum en Euskadi

¡Qué gente más rara!

Fuentes: El Mundo

He estado repasando la legislación vigente y está claro que la ley no permite al Gobierno vasco convocar por su cuenta, sin la aprobación de las Cortes, un referéndum sobre el Estatuto de Autonomía del género de los que prevén los artículos 151 y 152 de la Constitución. Lo que no veo por ningún lado […]

He estado repasando la legislación vigente y está claro que la ley no permite al Gobierno vasco convocar por su cuenta, sin la aprobación de las Cortes, un referéndum sobre el Estatuto de Autonomía del género de los que prevén los artículos 151 y 152 de la Constitución.

Lo que no veo por ningún lado es que la ley prohíba al Gobierno vasco la realización de una consulta sin ningún poder vinculante que permita conocer la opinión que tienen los vascos y las vascas -quienes quieran opinar, por supuesto- sobre lo que sea. Si la memoria no me falla, algunas alcaldías españolas han convocado en los últimos años referendos informales para sondear la opinión del vecindario sobre asuntos que no tenían claros, y ninguna fue conminada por las autoridades del Estado para que renunciara a la realización de la consulta.

Y es que no hace falta que ningún código nos diga qué es lo que podemos hacer. Ilegal es sólo aquello que la ley determina que está prohibido. Así nos enseñaron que funcionaba el Derecho desde los tiempos de la vieja Roma: se supone que a la autoridad le corresponde tasar lo que uno no ha de hacer si quiere eludir que le impongan el castigo correspondiente. Todo lo demás, en principio, se puede.

Es extraña la perra que les ha entrado a los partidos que se dicen constitucionalistas con esto de la consulta que pretende Ibarretxe. Resulta extraña, quiero decir, si damos por supuesto que están realmente convencidos de que la realidad de Euskadi es como ellos la pintan. Por ejemplo: sostienen que la mayoría de la población vasca rechaza el plan aprobado por el Parlamento de Vitoria el 30 de diciembre. Incluso han encargado y publicado sondeos que refuerzan esa tesis categórica. Pues bien: ¿qué mejor modo de cerrar la boca a quienes pretenden lo contrario que demostrarles palmariamente, urnas mediantes, su tremenda equivocación? ¡La cantidad de larguísimas y aburridísimas discusiones que nos ahorraríamos si se demostrara de una vez por todas que el pueblo vasco no quiere ser soberano sino en la medida porcentual que le corresponde como parte integrante del pueblo español!

Dejaríamos de paso también en el olvido las recurrentes elucubraciones sobre las tan controvertidas dos mitades en las que supuestamente se divide la ciudadanía vasca. Podríamos establecer la cosa con matemática certeza: de tal criterio, este tanto por ciento; del criterio opuesto, este cuanto; de criterios diferentes a ambos, indiferentes a ambos o mediopensionistas, los demás. Y a otra cosa, que ya va siendo hora.

Pero no. No quieren que su verdad resplandezca. ¡Qué gente más rara!

Aunque quizá el raro sea yo que, cuando me equivoco, prefiero saberlo cuanto antes.

Claro que no cobro a tanto por error.

Rodríguez Zapatero comunicó anteayer a Ibarretxe su firme intención de no permitir que se realice ningún referéndum en Euskadi.