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Rubalcaba en Lavapiés

Fuentes: Rebelión

El domingo apareció este artículo de Juan José Millás en la contraportada de El País Semanal, en el que habla de los acontecimientos sucedidos en el barrio de Lavapiés durante las últimas semanas. En concreto, habla de cómo los vecinos expulsamos de nuestro barrio a los antidisturbios el pasado 5 de julio, después de que […]


El domingo apareció este artículo de Juan José Millás en la contraportada de El País Semanal, en el que habla de los acontecimientos sucedidos en el barrio de Lavapiés durante las últimas semanas. En concreto, habla de cómo los vecinos expulsamos de nuestro barrio a los antidisturbios el pasado 5 de julio, después de que la Policía Nacional hubiera desplegado un aparatoso dispositivo que, bajo la excusa de haber ido a detener a un africano que se había colado en el metro, se disponía a cosechar un buen manojo de moros, negros de mierda, o sudacas a los que tienen órdenes y además les tiene que dar cierto gusto perseguir, encarcelar y, en definitiva, no dejar vivir tranquilos.

http://www.elpais.com/articulo/portada/ser/humano/ilegal/elpepusoceps/20110731elpepspor_3/Tes

En ese caso, el señor Millás nos llama abiertamente «héroes», «superhéroes de barrio», vamos, como decía el otro.

Ayer, en cambio, apareció este otro artículo en ABC donde María Isabel Serrano se despacha a gusto con nosotros: nos llama amotinados, perroflautas y borrachos que nos ahogamos en nuestros propios orines.

http://www.abc.es/20110731/madrid/abcp-polvorin-llamado-lavapies-20110731.html

A mi modo de ver, tanto Millás como doña Isabel Serrano escriben igual para sus amos, y son igualmente tramposos. En el caso del primero, su relación con el grupo PRISA (El País, Alfaguara, etc.) viene de muy lejos, y su artículo se enmarca dentro de esa especie de acercamiento al 15-M que los medios afines al PSOE quieren escenificar con vistas a las elecciones.

Por ponerles un ejemplo que nos afecta directamente en el barrio, les diré que, después de las dos expulsiones de la policía por vecinos de Lavapiés, el Grupo de Trabajo de Migración y Convivencia de la Asamblea Popular de ese barrio y otros colectivos que llevan tiempo luchando contra el racismo y la violencia policial contra personas migrantes, tales como Ferrocarril Clandestino, SOS Racismo o las Brigadas Vecinales de Observación de los Derechos Humanos, han estado semanas recibiendo un auténtico bombardeo de mensajes cariñosos y peticiones afables por parte de redactores de la Ser, la Sexta, RNE, El País, etc., pidiéndoles que les dejen entrar a olisquear en sus asambleas, en sus talleres, en sus grupos, para, con la excusa de difundir su lucha, destriparlos, descorazonarlos.

Y es que hoy pueden hablar bien de nosotros, e incluso llamarnos héroes, igual que hace días nos llamaban insurrectos antisistema, e igual que después de las elecciones, gane quien gane, vendrán a molernos a palos. De momento, los medios cercanos al actual gobierno seguirán manteniendo esa tensión, dándonos palmadiitas en la espalda un día y pegándonos de porrazos la mañana en que ellos decidan que ya hemos empezado a ser un poco violentos.

La serie de «tweets» que fue publicando en el Eskup de El País Digital su reportero más dicharachero, Juan Diego Quesada, los pasados días 23 y 24 de julio durante las movilizaciones de recepción a las Marchas Indignadas, creo que puede ser sintomática de esa actitud demagógica que los medios afines al PSOE creo que reproducirán de aquí al fin de la legislatura. Fíjense en los subrayados. Juan Diego Quesada, ese jovencito afable y un poco guasón, fluctúa misteriosamente y demasiado rápido entre la personalidad del hermano simpático de Los Morancos y la del compañero acusica de la escuela que siempre acababa jodiéndonos la vida a todos. Juan Diego Quesada, a mí que estaba en esa marcha, me da auténtico pánico, más casi que los redactores trogloditas del ABC o El Mundo. He aquí sus palabras:

– Un hombre que dice ser policía se hace con el micrófono. «Pese a nuestro trabajo os apoyamos porque nosotros también estamos indignados». ¡Policía únete!, grita la gente. No es una declaración cualquiera: simpatizantes del 15-M han impedido detenciones a inmigrantes irregulares.

– 172 minutos de asamblea. Y sigue a pesar de que se ha anunciado su fin en varias ocasiones. Se hace mención a una Ana que cumple años. Amago de felicitaciones para todo el que tenga algo que celebrar. Ya todo vale a las 00:24 minutos. Una patrulla de indignados estará toda la noche pendiente de que no ocurra nada en Sol. Mediará en caso de conflicto. Durante el día se ha producido alguna que otra pelea. A las cuatro, en la Alimentación, un tipo lanzó una silla en una discusión. Le aplacaron entre varios.

La manifestación se desmadra. Un grupo numeroso rompe el trayecto programado y sube por Gran Vía. – Ahora hay dos protestas. Los que suben Gran Vía pretender llegar hasta Callao y bajar por calle Preciados. En la oficina del banco Sabadell están haciendo pintadas. La Policia corta la Gran Vía1 Los indignados bajan por Preciados, la calle más comercial de la ciudad. Pocas veces pasa por aquí una manifestación. Lo hacen sin autorización, saliendose del recorrido. Se encontrarán en Sol con el resto de gente. – Asamblea con megáfono a todo trapo en el Congreso, rodeado de hoteles. Plácida noche para sus clientes! Se debate si permanecer aquí o acampar en Neptuno y cortar el tráfico.

A mí me parece que, a partir de ahora, y hasta el día de las elecciones, la estrategia del PSOE, a través de su aparato mediático (PRISA, la Sexta, Mediapro, Miguel Sebastián) será la de mostrar cierta simpatía hacia la gente del 15-M, al tiempo que la represión policial será relativa y selectiva. Mientras tanto, el discurso del PP y CIU se irá endureciendo, pidiendo mano dura contra nosotros, los perroflautas. De esa forma Rubalcaba y sus secuaces intentarán conseguir los votos de esa parte de la gente que ve con buenos ojos el 15-M pero que todavía no ha salido a la calle, y que son muchos. El mensaje que pretenderán lanzar será muy claro: o gobernamos nosotros, o si no vendrá el fascismo y la represión más brutal. La idea de colocar las elecciones en esa fecha va por la misma línea. Es muy probable que los indignados estén acampados por doquier la víspera y el día de las elecciones. Es muy probable que los franquistas y los neonazis también quieran sumarse al festín, y reclamen su derecho de ir por ahí por las plazas y calles celebrando su día. Cuando salten las chispas, Rubalcaba y su perra policía podrán aparecer en público como el elemento pacificador, el garante de la estabilidad de este país: o nosotros o la guerra civil, o nosotros o la burra que vuelve a su trigo.

Además, esta estrategia se reforzaría con algún tipo de armisticio con ETA en el final de la legislatura, para que el PP pueda aparecer en su show echándosele al cuello a Rubalcaba por llegar a acuerdos con terroristas separatistas. En definitiva, el PSOE sabe que sólo de una forma traumática (como el 14 de marzo de 2004) podrá ganar las elecciones de 2011. Su baza es fingir que Rubalcaba representa la paz, y con Rajoy será la guerra.

Frente a eso, yo espero que la gente del 15-M, especialmente en Lavapiés, no se vaya a dejar engañar. Que seamos conscientes de este tipo de estrategias políticas, y que nos demos cuenta de que el fascismo y la represión del PSOE son iguales que la represión y el fascismo del PP, porque los que gobiernan son otros. La inteligencia política que nos da el haber estado dos meses largos en las calles y en las plazas sentándonos delante de tipos armados hasta los dientes, con las pupilas dilatadas por el racismo, el odio y la farlopa, no se consigue en ningún otro sitio.

Creo que estos artículos que estamos leyendo y estas marrullerias políticas en las que pretenden enfangarnos no deberían servir más que para reafirmarnos en nuestra postura en relación a los medios hegemónicos. No deberíamos subvencionar con nuestras propinas ni con nuestra carnaza a los dueños de El País o del diario Público, que trabajan para sus intereses igual que lo hacen los redactores de El Mundo, la Razón, el ABC o el rotativo quincenal de la Falange, si es que lo tiene. Creo que deberíamos seguir ignorándolos a todos. Y creo, sinceramente, que, llegados al punto de las elecciones, las estrategias barriobajeras que estamos viendo por parte de los partidos políticos, sólo se podrían desactivar de una manera desde el 15-M: consensuando una llamada explícita a la abstención activa en las próximas elecciones del 20-N, apelando a una ruptura drástica con ese sistema inquebrantable del que sólo se benefician los poderosos.

En el caso muy poco probable de que así se hiciera, yo creo que el éxito estaría asegurado: si sale un 37% de abstención como en las últimas municipales, no habrá nadie que no lo compare con el 25% de los votos y la mayoría absoluta obtenida por el PP, y ningún medio podrá hablar de que Rajoy «ha arrasado» en las elecciones. Lo que habrá arrasado será el 15-M, enfrentándose de cara con un sistema democrático que es dictadura.

Si la abstención supera más del 50%, entonces sí, debería ser el «game over», el acabóse. El sistema habrá entrado definitivamente en «crisis», en involución, y todo el mundo que haya votado podrá empezar a llamarse a sí mismo antisistema.

De momento, y para el caso concreto de lo que está pasando en Lavapiés, hay infinidad de medios independientes, que se gestionan de forma asamblearia y horizontal con los que podemos informarnos e informar maravillosamente. No debemos considerarnos a nosotros mismos ni héroes ni radicales violentos. Los de la foto que comentaba Juan José Millás somos José Luis, Natalia, Ernesto, Mamadou, Gonzalo, y otros muchos que se tuvieron que quedar en la plaza o en sus casas por miedo a perder los papeles.

La guerra con los vecinos más recalcitrantes, los que se creen lo que les dice El Mundo y Telemadrid, seguirá estando ahí, pero nosotros sabemos que las redadas racistas y los abusos policiales existen: tenemos la razón y podemos perfectamente convencerles con las palabras, con los gestos, mostrándoles de qué manera se equivocan y les hacen equivocar los medios.

La guerra contra las armas del Estado ya es otra historia. No se me ocurre la forma de enfrentarlas.

En realidad, ya son casi las 8 y me tengo que ir corriendo a la manifestación de protesta contra el desalojo del Punto de Información de Sol y de los acampados de Recoletos de esta mañana. Me dicen que la policía ya lleva más de una hora registrando a todo el mundo en las inmediaciones de la Plaza de Sol, preguntándonos que adónde vamos y que de dónde venimos. Han identificado ya a cientos de personas y no dejan pasar a nadie a nuestro antiguo fortín. Veremos a ver qué nos tiene Rubalcaba hoy preparado.

Larga vida al 15-M.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.