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Se pierden las batallas que no se dan

Fuentes: Rebelión

Juan-Ramón Capella, en el artículo titulado «IU en invierno«, da por finiquitados tanto al PCE como IU y propugna su disolución para, respectivamente, «proyectar a su militancia sobre iniciativas sociales con contenido emancipatorio» y «poner [sus locales] a disposición de lo que se mueve«, al tiempo que sentencia que «Para lo electoral, francamente, la suerte […]

Juan-Ramón Capella, en el artículo titulado «IU en invierno«, da por finiquitados tanto al PCE como IU y propugna su disolución para, respectivamente, «proyectar a su militancia sobre iniciativas sociales con contenido emancipatorio» y «poner [sus locales] a disposición de lo que se mueve«, al tiempo que sentencia que «Para lo electoral, francamente, la suerte ya está echada».

No voy a cuestionar que IU tiene graves problemas, ni que su trayectoria política ha sido errática. Pero despreciar, tal y como están las cosas no solamente en España sino en Europa, a una organización de izquierdas que cuenta con miles de miembros y aglutina a un millón de electores (alrededor del 5% de los votantes), parece de una notoria irresponsabilidad. Más singular todavía es que también quiera poner fin al PCE sin ninguna argumentación, cosa que hace patente su concepción de fondo, un «movimentismo» extremo que desprecia el papel de las organizaciones políticas de izquierdas haciendo suyoa lo que se ha venido denominando un «bersteinianismo de izquierdas» que asume el lema de «el movimiento es todo, el objetivo es nada, nada, nada«.

Pero si el Consejo Político Federal de IU del 20 de enero ha demostrado algo es que IU continúa viva: la gran mayoría de las organizaciones territoriales han reaccionado ante un intento de imposición de candidaturas y coalición contra los acuerdos asamblearios de EUPV, haciendo prevalecer la democracia interna y el federalismo de IU. Y desde esta base nos enfrentamos unidos a las próximas Elecciones Generales (más allá de defecciones locales que pueden ser vistas con simpatía por los coaligados de IU en Catalunya, que vienen apostando sistemáticamente por la desaparición del proyecto de IU como movimiento político y social plural y alternativo de izquierdas para sustituirlo por otro proyecto verde desteñido encabezado por ellos).

La próxima Asamblea Federal de IU será decisiva para el proyecto de su recuperación como tal movimiento político y social plural y alternativo de izquierdas. El cual, naturalmente, deberá centrar su actuación en el impulso de movimientos sociales alternativos, al servicio de los cuales ha de estar el trabajo en las instituciones. Pero las condiciones para desarrollar este proyecto no serán las mismas con o sin un grupo parlamentario en el Congreso de los Diputados. Y para conseguirlo, superando el 5% de los votos, todos los votos cuentan, y cuentan especialmente en tanto que las encuestas nos dan alrededor del 5%. Y siendo cierto que los escaños de IU, por las distorsiones del sistema electoral, «cuestan» globalmente más votos que los de los partidos mayoritarios, no nos deberemos dejar engañar por falacias estadísticas: los votos son especialmente decisivos en las circunscripciones donde es más fácil ganar o perder escaños, y además la composición del grupo parlamentario también es importante para reorientar la actuación de IU, y la presencia en su seno de Antonio Montalbán por València, Sebastián Martín Recio por Sevilla o Joan Josep Nuet por Barcelona puede ser decisiva.

Podría dar más razones, pero mejor me remito a mi artículo «La alternativa ficticia y la real» en http://www.uv.se/pla/altfirea.htm donde explico por qué la alternativa real es si el papel determinante lo juega la izquierda de IU o la derecha de CIU. Y al texto «Para un Manifiesto-Programa de transición al comunismo» en http://www.uv.se/pla/pce/mptracom.htm donde explico la relevancia hoy de los objetivos comunistas. Y a mi respuesta a Julio Díaz en http://www.uv.es/pla/IU/iudemplu.htm, donde explico que en IU ha ganado la democracia y la pluralidad.