Recomiendo:
0

¿Se puede ser judío y razonable?

Fuentes: UJFP

Traducido para Rebelión por Jorge Aldao y revisado por Caty R.

Una petición titulada Jcall (1) iniciada por varias personalidades europeas que se autoproclaman judías ha obtenido muchas firmas. Frente a la política del Gobierno de Netanyahu y al apoyo incondicional del que goza por parte de asociaciones como el CRIF, la llamada pretende ser una alternativa para una paz «razonable».

¿Cuál es la realidad de esta guerra?

Las personas que defienden los derechos del pueblo palestino explican sin descanso que la política israelí frente a los palestinos es criminal. Está el crimen fundacional: la expulsión de la mayoría de los palestinos de su propio país en 1948 (ya que parecía que era una tierra sin pueblo), la confiscación de las tierras, los pueblos arrasados y la prohibición a los refugiados de volver a sus casas. Están los crímenes que siguieron: las guerras, los asesinatos selectivos, la ocupación, las discriminaciones establecidas en la ley, las colonias, la construcción del muro, los puestos militares de control, los encarcelamientos masivos…

Los firmantes quieren defender al Estado de Israel calificado de democrático. Pero el 50% de los palestinos que viven entre el Mediterráneo y el Jordán no conocen ninguna democracia. Pueden «escoger» entre el bloqueo despiadado de Gaza, la ocupación y la colonización en Cisjordania, las destrucciones de casas y las expulsiones en Jerusalén Oriental o la «subciudadanía» en el Israel de antes de 1967.

Preconizando una paz «razonable» parece que los firmantes vuelven a poner en pie de igualdad a los «extremistas de ambos campos», como si el ocupante y el ocupado vivieran situaciones simétricas. Recuperan el complejo de Massada (2). Recuerdan la amenaza de convertirse en una minoría frente a los palestinos. Para ellos el punto central es la seguridad de Israel. Como si quienes viven en la inseguridad cotidiana y los que fueron arrojados al mar no hubieran sido los palestinos (a). La petición apenas habla de Palestina, como si esta guerra fuera un asunto interno judío. ¿Es posible una paz «razonable» ignorando «al otro» hasta ese punto?

Un punto de partida interesante pero muy limitado

Lo que diferencia a los firmantes de la petición de Jcall de los partidarios de Netanyahu es que los primeros por fin han comprendido que la política israelí es suicida para las personas a las que Israel pretende defender. Efectivamente, es completamente improbable que finalmente aplasten al pueblo palestino (como aplastaron a los pueblos indígenas de América del Norte y Australia) y por lo tanto que éste sea incapaz de reclamar sus derechos. Nadie puede pensar en serio que una política basada en la dominación, la violencia y la humillación puede ser eterna.

Lo que también los diferencia es que comprenden que la campaña BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) iniciada por la sociedad civil palestina y recogida en el mundo por asociaciones, sindicatos o Estados comienza a deteriorar seriamente la imagen de Israel y a provocar su aislamiento.

No repetir lo de Oslo

En 1988 la OLP hizo una concesión increíblemente generosa: aceptó limitar el futuro Estado palestino al 22% de la Palestina histórica. Los acuerdos de Oslo que siguieron fueron una engañifa desde el principio: se habló de la seguridad de Israel pero jamás de la realidad: la ocupación, las colonias, las discriminaciones, la desigualdad. Entre la firma de los acuerdos y el asesinato de Rabin se habían establecido 60.000 colonos más. Nunca se consideró a la Autoridad Palestina como el embrión  de un futuro Estado. Recibió como mandato esencial «hacer de policía».

Los firmantes de la petición Jcall deben comprender que volver a empezar un proceso semejante no tiene estrictamente ningún sentido. Lo razonable es regular la cuestión fundamental de los 500.000 israelíes instalados en Cisjordania y Jerusalén Oriental. Puesto que el texto propone una solución sobre la base de dos Estados, ¿cómo se puede silenciar la cuestión de las fronteras? ¿Por qué no dice, por ejemplo, que los israelíes instalados en los territorios conquistados en 1967 deben irse o aceptar la ciudadanía palestina?

¿Los firmantes de Jcall pueden explicar por qué fracasó pese a que los únicos que hicieron concesiones fueron los palestinos? ¿Son capaces de comprender todo lo que no se aborda en su texto: la cuestión del sionismo que no concede ningún sitio a los palestinos, la cuestión de la manipulación de la historia y la identidad judía, la incapacidad de la sociedad israelí de aceptar la igualdad?

Izquierda / derecha

La petición Jcall pretende encarnar en el mundo judío europeo una corriente de izquierda, humanista. Es muy importante, es necesario referirse a los derechos fundamentales. Sin embargo en la historia de Israel las personas que dicen representar a la izquierda han participado en todos los golpes bajos contra Palestina: Ben Gurion estaba en el poder en 1948 cuando se limpiaron étnicamente el país y confiscaron los bienes de los refugiados. La izquierda laborista estaba en el poder durante la guerra de 1967 y fue la que decidió la colonización. Un ministro laborista (Ben Eliezar) fue quien decidió la construcción del muro que corta Cisjordania. Los laboristas Peretz (3) y Barak desempeñaron un papel importante en la guerra contra Líbano y en la masacre de Gaza. Por otra parte, varios signatarios del manifiesto Jcall aprobaron ambas guerras.

Por supuesto es fundamental que dentro de Israel haya una «ruptura del frente interno», y los judíos del resto del mundo tienen un papel importante que desempeñar. Pero es necesario que se trate de una ruptura. En Israel existe una valiente minoría que lucha por la igualdad de derechos y contra la ocupación. Pero la izquierda y la derecha sionistas están de acuerdo en lo esencial y comparten los mismos valores. Por otra parte los gobiernos de Unión Nacional se multiplican. Barak gobierna con Lieberman y Peres con Netanyahu, ¿Se puede pensar en una solución «razonable» que no aborde esta cuestión y que no reconsidere la base ideológica de esta guerra? La paz en Argelia, en Vietnam o en Sudáfrica sólo fue posible por un importante giro ideológico. ¿Los firmantes de Jcall piensan que es posible una paz «razonable» sin poner en cuestión los propios fundamentos e incluso de la ideología que ha llevado a Israel de guerra en guerra? Estos firmantes se declaran vinculados a un Estado judío y democrático. ¿No creen, como escribió Shlomo Sand, que se trata de una contradicción total y que un Estado judío es totalmente contrario al derecho internacional que no discrimina a los ciudadanos según sus orígenes?

Boicot e imagen

La iniciativa Jcall se produce mientras el gobierno israelí se burla abiertamente de sus desacuerdos con Obama y sigue gozando, a veces con algunas críticas vagas, del apoyo de la Unión Europea. Pero la imagen de Israel está empañada. Las opiniones públicas cambian. La campaña BDS está teniendo éxito. Los signatarios de Jcall no critican a Netanyahu porque estén en desacuerdo con la violencia y la ocupación, sino porque su política pone en peligro a Israel y ellos quieren salvar al país.

Hay que ir más lejos. Como el profesor universitario israelí Neve Gordon, quien ha declarado que está a favor del boicot «porque es el único modo de salvar mi país».

A partir de sus preocupaciones y sus miedos, los firmantes deben plantearse las cuestiones fundamentales. En tanto que judíos deberán repasar el proceso que ha transformado a los descendientes de parias en verdugos de un pueblo. No una rendija o una recuperación de la legitimidad de Israel lo que necesita la paz, sino una auténtica ruptura.

La paz pasa por el derecho internacional, por los derechos fundamentales, por la igualdad de derechos. No habrá paz si no se cuestionan el colonialismo, la ocupación y el apartheid. No habrá paz si se ignora a los palestinos.

¡Otro esfuerzo, compañeros!

Pierre Stambul es profesor de Matemáticas en Marsella (Francia), vicepresidente de la Unión Judía Francesa por la Paz (UJFP) y de la IJAN (Red Judía Internacional Antisionista.

Nota del autor: 

(a) En su película «la Mécanique de l’Orange», Eyal Sivan mostró como arrojaron al mar a la población de Jaffa en 1948.

Notas del traductor:

(1) Jcall (European jewish call for reason): el autor se refiere a un reciente comunicado («Un llamamiento a la razón») firmado por judíos europeos en el que se llama a Israel a negociar no en nombre de los derechos del pueblo palestino sino de la seguridad de Israel y su carácter judío inalienable, que habría que defender por encima de cualquier otro criterio.

(2) El «complejo de Massada» se refiere la derrota inevitable de los defensores de la fortaleza hebrea del mismo nombre que fueron sitiados por tropas de Roma en la Primera Guerra Judeo Romana (o Gran Revuelta Judía). Los defensores judíos se suicidaron en masa para no rendirse a los soldados romanos.

(3) Amir Peretz, sindicalista, político y parlamentario israelí. En 2006 ocupó el cargo de Ministro de Defensa en el gobierno de Israel hasta que fue reemplazado por Ehud Barak en 2007. Durante su gestión en la cartera de Defensa se inició la Segunda Guerra del Líbano.

(4) Neve Gordon, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Ben Gurion-Beer Sheva, Israel.

Fuente: http://www.ujfp.org/modules/news/article.php?storyid=734

0