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Sugerencias para la izquierda transformadora y no nacionalista en Cataluña (I)

Fuentes: Rebelión

Con brevedad. Las diez primeras sugerencias para la afirmación-construcción de una nueva izquierda en Cataluña que enlace sin exclusiones con lo mejor, es decir, con lo más rebelde, honesto, fraternal y documentado de las viejas y diversas tradiciones emancipadoras. 1. La izquierda catalana no debería llamarse «izquierda catalana» sino izquierda en o de Cataluña [IzedC: […]

Con brevedad. Las diez primeras sugerencias para la afirmación-construcción de una nueva izquierda en Cataluña que enlace sin exclusiones con lo mejor, es decir, con lo más rebelde, honesto, fraternal y documentado de las viejas y diversas tradiciones emancipadoras.

1. La izquierda catalana no debería llamarse «izquierda catalana» sino izquierda en o de Cataluña [IzedC: a partir de ahora].

2. La identidad territorial o nacional no debe ser, como no lo fue nunca o casi nunca en el pasado, una de las principales características de esa izquierda. El atributo «catalán» no la define como tampoco la define, por supuesto, el predicado español. No caben nombres como «X por Cataluña» o denominaciones afines.

3. La IzdC debe trabajar intensamente y con urgencia, como parte esencial de su proyecto, trazando o renovando puentes de aproximación y hermandad con los otros pueblos españoles y con organizaciones afines.

4. La IzedC debería usar la expresión «estado español» cuando se esté hablando del estado español y España cuando se hable de España. Usar la palabra «España» no equivale a ser fascista, uniformista, centralista o reaccionaria. España no es la «una, grande y libre» del general golpistes y criminal. Es el país (diverso) de Maria Teresa León, Aresti, Rosalía y Montserrat Roig… y de Dolores Ibárruri y Federica Montseny por supuesto.

5. La IzedC no admitirá que se afirme, se opondrá a ello con todo su coraje, indignación y documentación, como a veces ocurre en ámbitos nacionalistas-independentistas, que la incivil guerra causada por el alzamiento fascista de una parte del Ejército español fue una «guerra española contra Cataluña», una guerra de España que tuvo el objetivo de aplastar o liquidar la nación catalana.

6. Las expresiones «España contra Cataluña», «España explota Cataluña» y afirmaciones afines (España nos esclaviza, en el decir insustantivo de la actual presidenta del Parlamento catalán) serán objeto de la misma oposición crítica e informada. La verdad es revolucionaria y la mentira diseñada, cuidada y abonada es un insulto y una ignominia que no debe permitirse.

7. La IzdC será firme partidaria del conocimiento, goce y cuidado de las (diversas) lenguas catalanas, de las propias tradiciones (no de todas ellas por supuesto), entendidas todas ellas de forma real, no construidas para excluir, con mestizajes, con puntos en común con otras tradiciones, lenguas y culturas, destacando lo mucho que nos une, en nuestra diversidad, con nosotros mismos y también, como es evidente, con otras comunidades hermanas en sus finalidades, inquietudes y aspiraciones.

8. Lo social para esta izquierda no será humo ni mero marco publicitario para convencer a algunos de lo que realmente importa: la cuestión nacional y sus diversas prolongaciones. «Lo social», bien entendido, como equidad, fraternidad, justicia, lucha contra la explotación, antimilitarismo, feminismo, debe ser el eje central en todo momento y acción.

9. La IzdnC mostrará y vindicará la decisiva importancia de las luchas y sacrificios del movimiento obrero y popular (sin separación por lenguas o orígenes geográficos) en Cataluña, fuertemente enfrentado, incluso violentamente en ocasiones, a una patronal, la catalana y no catalana, que nunca ha sido paradigma de virtudes sociales, humanismo, pacto y conciliación..

10. La IzdnC, que sabe que el 47,8% no es más que el 50% y está muy lejos del 55%, trabajará para que entre todos logremos mirar y asumir la historia de Cataluña, enlazada con la historia de España, Europa y el mundo, de una forma más crítica y mucho menos complaciente y mitificada. Es inadmisible trazar líneas de «continuidad nacional» que superan los 1.000 años de antigüedad.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.