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Teseo en el laberinto vasco

Fuentes: Deia/Rebelión

Vivimos una efervescencia inusitada de iniciativas, propuestas y organismos, propia de tiempos de expectativa de cambio, tanto para propiciarlo como para situarse en la pole y en carrera. Todos los agentes, al modo de Teseo, están haciendo sus deberes en una u otra dirección del laberinto, y el panorama se mueve, y mucho, y casi […]

Vivimos una efervescencia inusitada de iniciativas, propuestas y organismos, propia de tiempos de expectativa de cambio, tanto para propiciarlo como para situarse en la pole y en carrera. Todos los agentes, al modo de Teseo, están haciendo sus deberes en una u otra dirección del laberinto, y el panorama se mueve, y mucho, y casi de repente.

Los movimientos de los últimos meses han sido vertiginosos: la declaración de Altsasu (noviembre 2009) y, cuatro meses después, el «Zutik Euskal Herria» de la izquierda abertzale histórica (IA) apostando por las vías exclusivamente políticas; la acción de los mediadores internacionales y la declaración de Bruselas (29-3-10); el acuerdo sobre el Estatuto entre Zapatero-PNV (15-10-10); las dos distintas y recientes iniciativas del EBB (Ados) y del PNV de Gipuzkoa (Batu gaitezen); la multitudinaria manifestación unitaria de octubre; la tregua de acciones ofensivas de ETA (5-9-2010) y la esperada tregua permanente; el movimiento Adierazi EH (30-1-2010); la red Independentistak; el nuevo partido abertzale en ciernes de registro; el manifiesto de Gernika (IA, EA, Aralar, Alternatiba y AB) (26-89-20) precedido por el acuerdo más estratégico de IA y EA en el Euskalduna (20-6-10)…..

Para entender tanto movimiento hay que considerar que cada iniciativa responde a distintas preocupaciones y, aunque tengan relación, no son forzosamente convergentes. Cuatro de los vectores -a modo de hilos de Ariadna- de esos movimientos se derivan de la necesidad de canalizar los fracasos del pasado (el limitado autogobierno; la paz; la humanización de las secuelas del conflicto y la legalización de la IA) y dos miran al futuro (la confluencia de corrientes para construir agentes del cambio y los proyectos de país).

FACTURAS DEL PASADO

* EL ESTATUTO. Con el acuerdo Zapatero- Urkullu se ha producido un giro de tuerca sorpresivo por su calado del que salen ganando ambos, y salen perdiendo López y Egibar. Lo que podía ser una legislatura perdida para el autogobierno se encuentra con un desbloqueo de circunstancias del Estatuto, una alianza implícita para diversos temas -incluida la gestión de los pasos hacia la paz- y un rol coyuntural para el PNV en la política de Estado. La línea Urkullu muestra a la soberanista dentro del partido que se puede seguir viviendo todavía del cansino juego de los noviazgos interesados y temporales.

* PAZ. La declaración de ETA de un cese el fuego de «acciones armadas ofensivas» fue lograda por la presión pública de una IA que homogeneizó a sus bases en la idea de la normalización política. En la IA el proceso es irreversible; en ETA, ¡a saber! ETA ha transmitido a los mediadores internacionales que está dispuesta a aceptar la nueva estrategia de la IA y a anunciar un alto el fuego unilateral, verificable e incondicional.

No obstante, siguen poniendo condiciones que indican que supervisarán el proceso guardándose siquiera la amenaza de una vuelta atrás. Plantean algo parecido a una negociación política (sin ETA) en un encuentro interpartidario a organizar por los mediadores. ¿Lo condicionan también a que se legalice la nueva formación política?. Falta, por el momento, más convencimiento y más presión de la IA. A ver el siguiente comunicado.

Tras equivocarse con la crisis y vapulear después a los trabajadores, el Gobierno español lo tiene tan mal para ganar las siguientes elecciones generales que apurará toda iniciativa rentable. No es probable una negociación política ni un acuerdo técnico (no habrá dos mesas ni un Loiola), pero es pensable una cadena de gestos unilaterales y paralelos (Gobierno y ETA) con mensajes cruzados en la buena dirección que preparen una pacificación definitiva, pero difícil en pocos meses. Los mediadores pueden hacer una labor esencial de facilitadores.

* SECUELAS DE LA VIOLENCIA. Encauzada como está la cuestión de las víctimas y estando aun pendiente la reparación y consideración de las otras víctimas, se adivina un complicado y muy doloroso proceso de canalización de las otras secuelas de la violencia: presos y exiliados. Sin amnistías, con procesos graduales y por fases, la IA se quedará expuesta tanto a las decisiones de Estado como a las presiones internas de los más impacientes.

Y, sin embargo, tras una larga estrategia fracasada, es su única salida, acompañada de una acumulación de fuerzas y de procesos sociales colectivos que conviertan en digna y exitosa la nueva apuesta y su apoyo. Etxerat sigue siendo la interlocutora y, en un contexto de fin de la violencia, son movimientos a esperar -tras la confirmación del inicio del fin de la lucha armada- el acercamiento de presos hacia Euskal Herria, la revisión del cruel régimen carcelario actual y la revisión de la situación de los enfermos graves y de los derechos de quienes han cumplido sus penas.

* LEGALIZACION Y DERECHOS. Adierazi EH es un activo movimiento por los derechos civiles y políticos que también apoya que la IA se inscriba de cara a estar presente en las siguientes contiendas electorales. El derecho de manifestación y otros derechos fueron también la temática de la convocatoria de manifestación del 2 de octubre 2010 aunque, por su desarrollo, algunos se molestaron y molestaron en exceso (Urkullu y Onda Vasca) y otros no estuvieron a la altura de la pluralidad (una parte joven de Adierazi EH).

La derechona, por boca de Basagoiti no quiere una IA legal. Tan aficionada a las cuarentenas (nos tuvieron 40 años en dictadura), quieren otra cuarentena de 4 años contra la ciudadanía vasca que quiere ya la paz. Lo suyo son las victorias con derrota como en 1937 y 1939.. Efectivamente esta derecha es «lo peor de lo peor» que tenemos. Simplemente miserable porque pone un precio imposible a la paz: la laminación de una corriente social. Vaya demócratas!

HACIA EL FUTURO

* CONFLUENCIAS Y/O RECOMPOSICION. EA y la Izquierda Abertzale histórica firmaron unas «bases de un acuerdo estratégico» de largo alcance, mientras que el Acuerdo de Gernika, que une a cinco fuerzas políticas y 23 agentes más, es más táctico. Aralar no está cómoda y la IA querrá pasarle por las urnas. Ese acuerdo pide a ETA un alto el fuego permanente, unilateral y verificable; y al Gobierno la derogación de la Ley de Partidos, la desaparición de la tortura o el cese de la política carcelaria y se propugna un proceso de diálogo y negociación basado en los principios Mitchell, de cara al reconocimiento de la nación vasca y del derecho a decidir.

La red Independentistak (27-2-10) es un caso aparte. Red de adhesiones individuales, independientemente del partido de referencia de cada cual, es hoy una red fresca, articulada en forma de comunidad 2.0. Quiere ni más ni menos que la independencia, a lograr por medios pacíficos y democráticos para toda Euskal Herria. De extrema sencillez doctrinal -recuerda a la campaña catalana de referendos y de iniciativas de desobediencia civil- es activadora de ideología base del mundo nacionalista, y se articula sobre los conceptos pueblo (no sociedades ni marcos jurídicos) e independencia (no el soberanismo).

* PROYECTOS. Es raro que un mismo partido tenga dos iniciativas. Urkullu lanzaba a sus bases la iniciativa «Ados» (febrero de 2010) muy en clave interna con ideas poco concretas como exigir el fin de ETA, el pluralismo, el diálogo entre partidos y el respeto a las decisiones vascas. Paralelamente, y con un punto de réplica surgió «Ados Gaitezen» (octubre 2010) lanzado por el PNV de Gipuzkoa que, asumiendo lo anterior, puntualiza desde su alma soberanista las ideas del derecho a decidir, el compromiso por la paz, la derogación de la ley de partidos y la palabra para la sociedad. Son las dos caras de un mismo proyecto partidario y un guiño electoral. Su clientela, sólo la afín.

En otro lado, el partido que quiere inscribir la IA se dirige en principio a su base tradicional. Se quedan mirando su hipotética evolución a corto plazo: EA (opción reserva en caso de que aquella no pueda presentarse a las elecciones municipales e, incluso, una opción aliada), Aralar y Alternatiba quienes propugnan una alianza general de izquierda y abertzale. La Ezker Batua- Izquierda Unida de Mikel Arana está missing y fuera de juego.

TRES TEMAS DE FONDO

En primer lugar estos movimientos se enmarcan en el proceso de recomposición del espacio abertzale hacia dos espacios centrales (nacionalismo histórico y nacionalismo de izquierda) con menos siglas y mayor definición adaptada a un mundo sin lucha armada y compitiendo con derecha e izquierda vasco-españolas. También hay un eco de la revisión del rol de la función de las izquierdas y que no seguirá los cauces clásicos de España.

Esas recomposiciones no se producirán sin grandes dificultades. Las dos almas del PNV no han definido el territorio futuro, lo que les obligará a ser reactivos, con pretensión de centralidad sí, pero sin la iniciativa del proceso.

En cambio las izquierdas abertzales pueden tomar muchas iniciativas para recuperar el tiempo perdido pero una parte tiene demasiadas asignaturas pendientes que requieren años: desmilitarizar su pensamiento mediante un reformulado ideario, incluso ético; gestionar los tiempos -canalizar al sector juvenil interno educado en el todo vale- y las alianzas de forma no instrumental sino de proyecto compartido; un proyecto plausible que no se llene solo de patria sino de ciudadanía y sociedad, dando respuestas sociales en una crisis hostil; la atracción sobre las gentes que no vienen de los nacionalismos; el buen hacer… Todo ello será, durante bastante tiempo, más importante que el riesgo de ser asimilados por el «sistema».

En segundo lugar, tras del fracaso del Estado plurinacional integrador español, tendrán que reelaborarse los nacionalismos para ser proyectos completos. La referencia para ello sería menos el independentismo clásico como el soberanismo, que no es lo mismo. Este es un radicalismo democrático, con valores de identidad y de igualdad casados con la diversidad y que, obviamente, al final del recorrido también puede terminar por optar por la independencia.

En tercer lugar, en la era postindustrial y del conocimiento, y de una crisis económica y civilizatoria que se endosa a las mayorías, pasa a un primer plano canalizar las capacidades sociales de respuesta desde un modelo de sociedad distinto al de este capitalismo en franca degeneración, de incertidumbres y sin bienestar.

Ramón Zallo. Catedrático de EHU-UPV

Fuente: http://www.deia.com/2010/11/07/opinion/tribuna-abierta/teseo-en-el-laberinto-vasco

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.