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Crónica desde Gaza

Visita a palestinos heridos por armas no convencionales

Fuentes: Rebelión

Hoy este pueblo nos ha dado una vez más una lección de dignidad y solidaridad. Estando como están, sufriendo una crisis económica importante, toda la población árabe , tanto musulamna como cristiana, ha cerrado hoy sus negocios como señal de duelo y de protesta por el nuevo crimen de guerra cometido ayer por Israel contra […]

Hoy este pueblo nos ha dado una vez más una lección de dignidad y solidaridad.

Estando como están, sufriendo una crisis económica importante, toda la población árabe , tanto musulamna como cristiana, ha cerrado hoy sus negocios como señal de duelo y de protesta por el nuevo crimen de guerra cometido ayer por Israel contra la población libanesa.

Es increible y me gustaria resaltar la fuerza de esta gente, su convencimiento y determinación que les refuerza el sentimiento de pertenencia a su tierra y su derecho a defenderla. Es impresionante como mucha gente y sobre todo en Gaza, nos paraba por la calle para contarnos lo que les estaba haciendo Israel, para después acabar con una oda a la resistencia y una soflama sobre la victoria final, que tardará pero finalmente les llegará.

Es alucinante ese discurso, tan coherente, pero tan duro y difícil a la vez: «podrán masacrarnos con sus armas, pero nosotros nunca nos iremos. Nunca más otra Al Naqba» y es que realmente mantienen vivas y reales las palabras que Mahmoud Darwish escribe en uno de sus poemas: «Palestina, esta es nuestra tierra y en ella persistiremos».

La estancia en Gaza ha sido de lo mas intensa y la verdad es que hemos tenido dificultades para poder conectarnos a internet. Unas veces por falta de ordenadores, otras por falta de tiempo y otras veces por falta de electricidad.

Como medida de seguridad no pasamos las notas sobre la información que habiamos recibido allí, por lo que probablemente olvidaré algunos momentos de nuestra estancia alli. Lo que desde luego tengo claro es que ni aunque quisiera, podría transmitiros todo lo que allí sentí. La primera noche tras hacer la valoracion del día que todas definimos como muy intenso, impactante y duro, nos repartimos por los apartamentos donde nos había alojado la gente del centro de derechos humanos (y por los que, por cierto, finalmente no nos hicieron pagar nada). En ese momento se fue la luz.

AL cabo de unos minutos empezamos a oir el sonido inconfundible de los helicopteros apache. La noche estaba despejada, pero resultaba imposible ver nada, aunque el sonido nos indicara que estaban sobrevolando nuestro edificio. Dos compañeros y yo nos quedamos agazapados en la terraza con las luces del piso apagadas. AL cabo de unos minutos vimos una luz que como una bengala caia hacia el suelo y se iba apagando, al instante la detonación de una bomba rompió el silencio de la noche. Acto seguido una ráfaga de color rojo aparecía en la oscuridad de la noche y después le seguia el sonido pertinente. Después otra luz amarilla grande cayendo lento hasta desaparecer y otra explosión.

Estabamos alucinados, eran las típicas escenas de guerra «aséptica», como de ficcion, que nos muestran las pantallas de nuestros televisores mientras estamos acabando de comernos la manzana de la cena. Pero en esta ocasión teníamos la certeza de que era tan real como nuestra presencia allí y que de aséptica tenia lo mismo que la más inmunda de las cloacas, nada. Al rato las ambulancias.

Despuéws silencio.

Al día siguiente, fuimos a recorrer la parte central y sur de Gaza. Empezamos yendo a ver las instalaciones de la central eléctrica que había sido atacada y destruida por Israel dejándoles sin el 80% de su fluido electrico. Y es que ese es uno de los principales objetivos de estas guerras sucias contra los pueblos, la destrucción de las infraestructuras. Lo hicieron en Iraq, lo hacen en Palestina, lo vemos en Libano, una destrucción de las infraestructuras para dejar a su población sumida en el caos y dejarla durante meses y años en condiciones infrahumanas, sin luz, sin agua, sin combustible (hace dos días que cerraron el paso fronterizo por el que entra la gasolina, lo que en pocos dias puede suponer un caos total) Despues fuimos al campo de refugiados de Al Magasi,donde habían tenido lugar los ataques mortíferos de los ultimos dias.

Alli nos estuvieron explicando como tanto la población local, curtida en mil batallas (o, mejor dicho, ataques), como los médicos que les atienden en los hospitales, constataban que algo diferente y terrible tenian las nuevas bombas y que desde luego no se trataba de armas convencionales.

Nos mostraron orificios de bombas que tras explotar pentraban varios metros bajo la tierra, como el recorrido de un gusano. Nos decian que eso no lo habian visto nunca y que pensaban que igual las cabezas de esas bombas podian tener algun tipo de material radioactivo o químico prohibido.

Tambien nos comentaban que la parte posterior de las bombas en el momento de explotar soltaban una cantidad de piezas afiladas que actuaban como cuchillos cortando y despedazando todo lo que encontraran a su paso, actuando en forma de trituradora.

En otra casa en la que estuvimos el hijo del dueño de la casa salió a recibirnos. Nos contó que dos días antes estaban su padre sentado en una hamaca y su madre y su hermana sentadas en otra zona del jardin ceca de un olivo, cuando de repente se oyo un sonido terrible. Al levantarse la humareda que la bomba había provocado el hombre herido descubrió a su mujer y a su hija tumbadas boca abajo y totalmente destrozadas, con trozos de su cuerpo por todo el jardin,la mujer sin las piernas y algo sorprendente y para esta cultura doblemente doloroso, descubrió que las ropas de su mujer y su hija habian desaparecido, dejando los cuerpos despedazados al desnudo. Desde luego nosotros pudimos comprobar en el hospital Shifa como los heridos tenian sus cuerpos repletos de heridas que no acababan de cicatrizar, algo que tenia sorprendidos a los medicos.

Y tambien pudimos constatar la cantidad de personas a las que se les habia tenido que practicar una amputación o una doble amputación de sus miembros debido a la gravedad de las heridas que esas nuevas y desconocidas bombas causaban.

No soy una experta en heridas de guerra, pero para estas personas a las que desgraciadamente no les hace falta un master para saber mas que cualquiera de nuestros cientificos, tenian plena certeza de que Israel estaba utilizando armamento no convencional.

Volvimos al bus y seguimos bajando hacia Rafah, alli pudimos ver como la destruccion de casas sigue siendo una práctica habitual del ejercito israeli. Año tras año, cuando llego alli, soy incapaz de reconocer ninguna casa, ni de ubicarme y es que el escenario cambia completamente, es como si cada año Rafah fuera empequeñeciendo y es que de alguna forma asi es, por lo menos la cantidad de casas si es reducida.

En nuestro recorrido entramos tambien a la excolonia de Gush Qatif. Indignante comprobar como los colonos vivian en un paraiso al lado del mar, lleno de agua dulce y palmeras, con el 35% del territorio solo para 8.000 colonos, dejando el 65% de los 365 Km2 que tiene Gaza para 1.300.000 palestinos viviendo hacinados, sin el control de sus pozos de agua, con las carreteras cortadas, para que los colonos pudieran entrar y salir de la colonia cuando les pareciera, robándoles todos sus recursos, destrozandoles sus escasas infraestructuras y disparándoles cuando les apetecía. Y la gente, en occidente, todavia sentía lastima de estos monstruos cuando eran trasladados (que no expulsados) de sus casas. !Que asco de gente! Despues llegamos a Khan Younis, alli estuvimos visitando mas casas destruidas y estuvimos con el dueño de una fábrica textil al que le habían destruido completamente la fabrica, la maquinaria, la mercancía, absolutamente todo, miles y miles de dolares convertidos en basura, en escombros. Sin indemnización, sin ayudas, perderlo todo en un segundo. Por nada. O si, por ser palestino y estar en tu tierra….

Al acabar el recorrido subimos hacia el paso de Erez pues seis compañeros tenían que coger sus vuelos en uno y dos dias, asi que decidimos partir la brigada y quedarnos tres personas unos dias mas en Gaza y el resto salir ya. Por la mañana preguntamos al consulado cuando estaría abierto el paso y nos dijeron que hasta las 17;30h. Llegamos a las 16;50h y cual fue nuestra sorpresa al oir que ya no podíamos pasar que habían cerrado el paso. Estuvimos discutiendo por telefono con ellos, llamamos al consulado, estos a su vez llamaron a Erez, pero no sirvio de nada, asi que nos volvimos al apartamento a ver como podíamos arreglar aquello.

Tras multiples llamadas conseguimos que, por lo menos, nos dieran el horario del dia siguiente: 9 a 12h.

Al dia siguiente, los compañeros y compañeras salieron a las 8;30h, al llegar allí les dijeron que estaba cerrado, nos llamaron a los que nos habíamos quedado en Gaza city y empezamos a hacer llamadas y contactos desde la oficina de derechos humanos. Primero nos pedían el número de personas para pasar, despues nos dijeron que no. Otra llamada del consulado y entonces nos pedían los datos de la gente. Se los damos. Otra vez que no. Otra llamada al consulado y de estos a Erez, ahora que solo pueden pasar diplomáticos. Seguir esperando, llamando.

A las 11;30h les dicen que como cierran las 12 ya no da tiempo a hacer ninguna coordinación de paso. ¡Ahi queda eso! Sin embargo, les comentan que a la tarde probablemente lo volverán a abrir.

Mientras, nosotros tres, entre llamada y llamada estamos conversando animadamente con Raji, quien nos presta toda la ayuda que necesitamos y mas. A la tarde nos vamos con un compañero de los HWC (la contraparte) a visitar la zona Este de Gaza y la zona norte, nuevamente.

A la tarde los compañeros vuelven al checkpoint. Allí aparece un par de coches de la ONU y un par de periodistas, tras estar todo el dia «toreandoles» los soldados deciden disolver a los compañeros disparándoles unas cuantas ráfagas de disparos. Probablemente no tiraba a dar, pero el susto no se lo quitó nadie.

Mencionar que los primeros que salieron corriendo, como casi siempre, fueron los dos coches de la ONU y después y como pudieron salieron los demás. Mientras tanto nosotros seguíamos visitando casas y recorriendo campos de cultivos ubicados en la frontera con Israel, recientemente destruidos con bulldozers y tanques. En algunas ocasiones sonaban disparos y vimos la silueta de algun tanque, los vecinos nos dijeron que los soldados estaban al acecho asi que decidimos salir de la zona.

De alli nos fuimos a una reunion con compañeros del Frente Popular en Gaza y más tarde se reunieron con nosotros los compañeros que habían perdido su día, bajo un sol de justicia, en el checkpoint.

Y es que esa es la política de la «única democracia de Oriente Medio», la política de la mentira, del engaño, de la prepotencia, del control de tu vida o del intento de control de tu vida, la política del desgaste, la política de la asfixia sutil y permanente, para todo aquel que se oponga de una u otra forma a sus planes expansionistas e imperialistas. Volvimos a casa, en todo momento la gente nos paraba para contarnos cosas, para explicarnos como les obligaban a vivir, para que entendieramos que ellos no eran unos terroristas, que solo querian vivir en paz. Todo sin saber que nosotros ya sabemos, ya tenemos muy claro que aqui el unico que practica terrorismo es el fascista estado de Israel.

Al llegar al apartamento hubo otro corte de luz y mientras encendiamos las velas oimos un bombazo, no sonaban muy lejos, pero tampoco muy cerca, al rato otro. Y otro mas. Me puse a mirar el reloj; cada 3.30 min. sonaba un bombazo. De repente hubo uno muy fuerte, todos salimos de nuestras camas sin saber si debiamos vestirnos por lo que pudiera pasar, esperamos un rato en el comedor todas juntas, volvieron a oirse bombas pero esta vez mas lejos, asi que volvimos a la cama.

Al día siguiente nos despertaron diciendonos que habían abierto el chekpoint, asi que nos fuimos hacia alli.

Llegamos a las 9h conseguimos pasarlo a las 12;30h.

Ademas de todos los controles que ya conocía y que hacen de ese chekpoint un laberinto de tortura, en esta ocasion pude constatar lo que tantas veces había leido como denuncia de los centros de derechos humanos, la utilizacion de aparatos de rayos X para la población civil.

Efectivamente, después de sortear multiples pasillos, tormos rotatorios y vallas, nos metieron, uno a uno, en una especie de tubo transparente con doble capa, parecido a los de las películas de ciencia ficcion en los que teletransportan al protagonista a otra galaxia, con la diferencia que en esta ocasion recibimos una dosis de radiaciones ionizantes con todo el peligro que ello conlleva, algo totalmente prohibido por la legalidad internacional, legalidad internacional que Israel una vez mas constatamos que se pasa por donde le apetece, legalidad internmacional que una vez mas constatamos que la comunidad internaional no obliga a cumplir convirtiendose en complices y por tanto culpables de todos los crimenes contra la humanidad que Israel comete en Palestina y actualmente tambien en el Libano. Ayer y hoy hemos acudido a manifestaciones en Ramnallah y Jerusalen en protesta por lo que esta ocurriendo en Palestina y Libano y el grito mas coreado era «Hizbola!!!»

Y es que efectivamente son los únicos que le estan plantando cara al gran monstruo que es el dueto Israel-USA.

Asi que unimos nuestras voces a las del resto de palestinos y palestinas y gritamos:»Hizbola!!!!»