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30 de marzo, Día de la Tierra Palestina

Fuentes: Rebelión

El 30 de marzo de 1976 la resistencia palestina al neocolonialismo sionista convocó una huelga general contra la ocupación, contra el robo de tierras continuado, contra el apartheid y contra la limpieza étnica. Ese día se paralizó todo y las calles se llenaron de manifestantes. La represión no se hizo esperar, el ejército israelí se […]

El 30 de marzo de 1976 la resistencia palestina al neocolonialismo sionista convocó una huelga general contra la ocupación, contra el robo de tierras continuado, contra el apartheid y contra la limpieza étnica. Ese día se paralizó todo y las calles se llenaron de manifestantes.

La represión no se hizo esperar, el ejército israelí se empleó de manera salvaje causando 7 muertos palestinos y centenares de heridos.

El Día de la Tierra Palestina es el día de un pueblo auténtico, es el día de sus olivos, de sus almendros y rosas, es un día de celebración del amor humano a un pasado y un presente siempre en lucha en todos los ámbitos, es el día de todo un calendario de héroes, hombres, mujeres, de cualquier edad para afirmar su amor por Palestina. Es el Día de la Tierra escrito con sangre y dolor casi permanentes porque los enemigos no paran, no cesan en quitar la vida al pueblo palestino.

Los ingleses entregaron sus planes a los sionistas, los genocidas, los racistas, los militaristas y expansionistas que hasta hoy no practican más que el robo de cada palmo de tierra, de cada olivo o de cada vida.

No obstante los días de amor a Palestina, a su libertad e independencia, a sus derechos, a un estado propio y a su capital Jerusalén, a vivir en paz, avanzan a pesar de los imperios, de quienes apoyan y miman al ente de terror sionista llamado Israel.

El adelanto del pueblo palestino es gracias a su conciencia y la de sus amigos, que luchan en muchos frentes, en lo cultural, social, sindical, político, o, el BDS y otros. Y gracias a héroes como Rima Jalaf, presidenta de la Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia Occidental, CESPAO, agencia de la ONU, que con total valentía ha gritado en la ONU a la cara de los hombres traidores, de los manipuladores y los complices del ente sionista, que éste, esa organización sionista, comete en Palestina el crimen del apartheid.  El 30 de noviembre   de 1973 la Asamblea General de las Naciones Unidas en la firma y ratificación de la Convención Internacional sobre la Represión y el Castigo del Crimen de Apartheid («ICSPCA», por sus siglas en inglés) lo definió como «actos inhumanos cometidos con el propósito de establecer y mantener la dominación de un grupo racial de personas sobre cualquier otro grupo racial de personas y de oprimirlo sistemáticamente».

Y el Estatuto de Roma   de la Corte Penal Internacional   de 2002 también lo definió como actos inhumanos de carácter similar a otros crímenes de lesa humanidad   «cometidos en el contexto de un régimen institucionalizado de opresión   y dominación sistemáticas de un grupo racial   sobre cualquier otro grupo o grupos raciales y realizados con la intención de mantener ese régimen».

Ante ese crimen Mahmud Darwis dijo en su poema «Carnet de identidad»:

«Escribe que soy árabe; / que robaste las viñas de mi abuelo / y una tierra que araba, / yo, con todos mis hijos. / Que solo nos dejaste / estas rocas. / ¿No va a quitármelas tu gobierno también, / como se dice? … / Escribe, pues … / Escribe / en el comienzo de la primera página / que no aborrezco a nadie, / ni a nadie robo nada. / Más, que si tengo hambre, / devoraré la carne de quien a mí me robe. / ¡Cuidado, pues / … Cuidado con mi hambre, / y con mi ira!.»

Los pueblos de Europa tienen el deber político y moral de corregir las políticas erróneas que sus gobiernos llevan a cabo contra el pueblo palestino y los pueblos árabes, y sobretodo los partidos que condenan lo inhumano y lo inmoral, sobre todo los partidos de izquierda deben presionar a sus parlamentos y sus gobiernos para que reconozcan al Estado de Palestina con todos sus derechos, y castiguen al mal llamado Estado sionista por sus crímenes, tanto por su ocupación de la tierra palestina como por los que comete a diario contra las gentes de Palestina.

El llamado Estado de Israel, a la vez que engaña a los de religión judía, practica en la tierra de Palestina, la tierra de las civilizaciones y las religiones, un sistema de terror tanto contra los llamados judíos de muchas razas, como contra los pocos ciudadanos autóctonos palestinos que han quedado en sus casas y su tierra.

Por eso la resistencia se encuentra en primera línea, en la primera trinchera, a pesar del enorme sacrificio durante todas estas décadas, años, días de abnegación y de apego a los derechos y la razón contra lo manipulado y falso: La resistencia palestina siempre en combate, hasta conquistar su libertad y su independencia. Nosotros sí estaremos con ella.

En tierra de Palestina los sionistas se afincan en los asentamientos, calificados como crímenes de guerra, y allí levantan un muro para dividir a la población nativa, lo que igualmente es declarado ilegal por el Tribunal Internacional. Ahora cierran otro en torno a Gaza, hecho con gran profundidad, bajo tierra, e igualmente sobre tierra, todo esto responde al apartamiento del pueblo palestino, a la intención de someterle a un castigo infernal y el objetivo es que se marche o se muera.

La tierra robada, los asentamientos y sus consecuencias, la separación de la población palestina por muros, chek points, controles, las leyes racistas, el robo del agua palestina, los más de 800.000 olivos que los sionistas han arrancado para desertificar el territorio y que los palestinos no puedan vivir, el derribo contínuo de casas, el encarcelamiento de niños, niñas y mayores sin acusaciones, sin posibilidades de defensa, más del 25 % de la población palestina ha pasado por cárceles sionistas, los tribunales militares, los asesinatos contínuos por parte de los colonos y de las tropas ocupantes, la pobreza, el hambre, el paro causados, han llevado al pueblo palestino a una situación extrema.

Si el pueblo palestino, sin ejército de tierra, de mar, ni de aire se resiste a ser expulsado, si pide ayuda a los restantes pueblos, a los gobiernos, a los organismos internacionales, ¿álguien se lo puede negar?

El próximo paso es lograr un sólo frente palestino, un frente que una todas las fuerzas contra el sionismo, ese frente es el que puede hacer retroceder al sionismo. Pero también hay fuerzas más allá de Palestina que deben actuar unidas: los países árabes, las fuerzas soberanas populares y los gobiernos, así como los movimientos de solidaridad; una gran organización que movilice todas las fuerzas y haga cumplir la legalidad internacional es altamente necesaria.

El Derecho Internacional dice que la resistencia a la opresión colonial es un derecho de los oprimidos, y que lo puede emplear en organizarse y hacer frente al opresor con todos los medios posibles a su alcance. Luego poner en práctica la resistencia al ocupante y sus fuerzas, sean militares o colonos, es un derecho innegable.

La lucha del pueblo palestino en todas las formas y la lucha diplomática respaldándola, deben contrar con los movimientos de solidaridad mundial, con el BDS y con el Boicot Académico y Cultural a Israel.

30 de marzo, Día de la Tierra Palestina: que los sionistas y sus colaboracionistas no puedan encontrar más que la denuncia pública y la condena de sus actos criminales, hasta verse obligados a retirarse, hasta abandonar la ocupación, hasta que el pueblo palestino consiga su independencia, su soberanía, su propio Estado. ¡Viva Palestina Libre!

Ramón Pedregal Casanova, último libro: «Palestina. Crónicas de vida y Resistencia«. Presidente de la Asociación Europea de Cooperación Internacional y Estudios sociales AMANE.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.