Recomiendo:
2

Entrevista a Abdulwahed Abu Ras, Ministro de Exteriores del Gobierno de Saná (Yemen)

«El derecho internacional ha sido enterrado bajo los escombros en Gaza»

Fuentes: Rebelión

Esta conversación con uno de los portavoces más relevantes del Yemen, un actor clave en la crisis del Mar Rojo y aliado del eje de la resistencia, se produce en un momento de tregua frágil en Gaza y de reconfiguración regional.

Abu Ras aborda los límites de ese alto al fuego, la responsabilidad de los regímenes árabes, la naturaleza de la confrontación con Israel y el futuro de Yemen tras años de guerra. También expone, por primera vez para un medio en español, la posición de Saná sobre el Sáhara Occidental, un tema en el que su postura difiere del marco jurídico defendido por Naciones Unidas.

Es importante señalar que esta entrevista se realizó mediante traducción simultánea del árabe al español, un proceso que, inevitablemente resta matices, tono y precisión conceptual a las respuestas. En algunos pasajes —especialmente aquellos referidos a conceptos políticos, jurídicos o teológicos— esa pérdida de “esencia lingüística” puede dificultar una comprensión plena. Hemos intentado preservar al máximo el sentido literal de sus palabras revisando múltiples veces la traducción, conscientes de que ciertos matices retóricos, culturales o doctrinales pueden haberse desdibujado en el cruce de idiomas.

A continuación, la entrevista.

Buenos días Sr. Ministro. Los ataques que ha realizado Yemen en las últimas fechas les han dado una relevancia internacional muy importante. ¿La confrontación con Israel es un elemento permanente y de principios en su estrategia?

Lo que pasó en el Mar Rojo es una postura de principios del Gobierno de Saná y es una postura firme que no ha cambiado ni va a cambiar. Mientras exista enemistad, asedio contra el pueblo palestino y continúen la comisión de crímenes y el genocidio, la postura de Saná es firme.

La postura de Saná es firme siempre que exista una voluntad por parte de los hermanos palestinos. Saná ha recibido en el período reciente señales de los hermanos palestinos de que tienen el deseo de avanzar con el último acuerdo. Por lo tanto, la tregua actual se basa en estas instrucciones.

La realidad es que, hasta ahora, la parte israelí no ha cumplido con la ejecución de la primera fase del acuerdo. El bloqueo sigue vigente en cierta medida y la entrada de materiales básicos continúa siendo limitada, especialmente en lo relacionado con el problema del frío. Hasta el momento, este aspecto no ha sido cumplido.

Asimismo, existen otros compromisos que no han sido cumplidos. En cuanto a las muertes, estas continúan; lo único que ha variado es el número. Se registran diariamente víctimas mortales, que oscilan entre uno o dos hasta cinco fallecidos cada día.

Saná observa los acontecimientos con un interés muy elevado y sigue de cerca el nivel de implementación del acuerdo. Saná está presente y preparada ante cualquier novedad.

¿No cree que Yemen está pagando un precio demasiado alto por su apoyo a la causa palestina, mientras otros países que se adjudican la medalla del arabismo evitan asumir ese costo?

Correcto; este es un punto muy importante que debe ser aclarado. Existen responsabilidades múltiples y diversas, y la responsabilidad de los países árabes en particular es muy grande, especialmente la de los países del entorno [de Palestina]. 

Sin embargo, creemos que existen importantes infiltraciones sionistas en estos países. Esto ha proyectado sombras negativas sobre el proceso de toma de decisiones en estos países.

La responsabilidad de todos es la misma que la de Saná, si no es incluso mayor que la de Saná. Aun así, observamos un notable grado de evasión de responsabilidades y, en ocasiones, este llega al nivel de complicidad.

La postura de Saná, como hemos reafirmado, es una postura de principios, una posición que no está sujeta a negociaciones ni a trueques. Algunos regímenes —especialmente regímenes árabes— consideran que su seguridad reside en mantener esta postura actual.

Sin embargo, la realidad es que esto no les servirá de nada, y lo que vemos en Siria es el mejor ejemplo de ello.

Los grupos que gobiernan actualmente Siria eligieron el camino de la rendición y, aun así, existe un ataque casi diario por parte de Israel a las tierras sirias y a la población siria.

Existen grandes ambiciones expansionistas sionistas en la zona.

Lo que está pasando en el Líbano, en Siria y en más de un estado de la zona lo confirma. Llegando a lo que ha pasado últimamente en la República Federal Somalí. 

Esto quiere decir que lo único que funciona con Israel es la confrontación, este es el idioma que entiende. Es el idioma que han dominado los yemeníes.

En este contexto, Washington mantiene a su movimiento bajo la calificación de «Organización Terrorista Extranjera». ¿Es posible un proceso de paz en Yemen mientras Estados Unidos mantiene esas sanciones y presencia militar?

El asunto es complejo y requiere una explicación más amplia. Existe una agresión continua desde el año 2014. Esta agresión fue anunciada desde Washington por el embajador saudí, para que quedara claro quién está detrás de esta guerra. Las herramientas regionales de esta agresión fueron el régimen saudí y el régimen emiratí, y existen también herramientas locales, representadas por mercenarios en el interior.

Esta agresión ha continuado en todas sus formas —militares, económicas y de otro tipo— durante ocho años. Posteriormente, cesaron los ataques aéreos por parte de Arabia Saudí y los Emiratos, pero el bloqueo continuó de manera asfixiante. La parte estadounidense ha estado presente en la escena de forma constante, y estuvimos a punto de firmar una hoja de ruta para poner fin a esta agresión prolongada.

Sin embargo, esto coincidió con el inicio de la agresión contra Gaza. Entonces, la parte estadounidense comenzó a presionarnos para que moderáramos nuestra postura respecto a Gaza.

Nos han hecho elegir entre seguir nuestro apoyo a Palestina o seguir la enemistad. Debido a eso, la parte de EEUU hizo que fallara este acuerdo de paz y que no siguiera adelante.

Por ello, la situación continuó siendo compleja hasta llegar a los acontecimientos recientes.

Ahora existen dos escenarios en Yemen: Las zonas bajo el control del Gobierno de Saná, que presentan una estabilidad de seguridad y política muy significativa, pero esto va acompañado de un severo bloqueo impuesto por todas las partes hostiles.

Las provincias ocupadas, que viven una gran inestabilidad política y de seguridad, que ha llegado incluso a los recientes enfrentamientos entre Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí en esas zonas, hasta el uso de todo tipo de bombardeos, incluido el bombardeo aéreo por parte de Arabia Saudí contra los Emiratos.

Actualmente, existe un intento de reagrupar a estos mercenarios en Riad. Con el intento de volver a crear el mismo escenario en otras zonas ocupadas. Estamos muy seguros del fracaso de todos esos proyectos.

Mientras que el proyecto de Saná se mantiene firme, continuo y estable, al mismo tiempo es activo e influyente, tanto a nivel local como regional.

Saná trabaja  en la construcción de las instituciones del Estado y presenta un modelo muy sólido en este ámbito, mientras que en las provincias ocupadas se observa un colapso total de las instituciones estatales.

En conclusión, actualmente en Yemen se enfrentan dos escenarios: Un proyecto interno liderado por Saná, y un proyecto externo encabezado por Riad en representación de Estados Unidos

¿Cree que la unificación de Yemen está cerca y bajo qué condiciones?

Sí, claro. La unión de Yemen no es una decisión política; representa un tejido social auténtico. Lo que se ve en los medios es el combate entre los dos proyectos que mencioné. Sin embargo, la unidad del pueblo yemení es firme y seguirá siéndolo.

¿Yemen es diverso religiosamente?

En Yemen existe únicamente la religión musulmana, sin embargo, existen libertades generales para todos. Y existe una diversidad de pensamiento dentro del islam presente en Yemen. Y hay una muy buena convivencia en ese sentido.

¿El Estado que proyectan es un estado islámico basado en su doctrina o un estado civil donde todas las escuelas (zaidíes, suníes, salafíes) tengan su espacio?

El pueblo Yemení es musulmán. La religión islámica es la religión del pueblo antes de ser un principio del Estado. Pero hablamos del islam en su verdadera esencia.

Sabemos que ha habido una gran distorsión del islam por parte de muchos grupos takfiríes; sin embargo, creemos que estos grupos son, en esencia, una creación sionista.

Tenemos una base con la que tratamos al otro, independientemente de su religión. Esta base establece que las personas son de dos tipos: o bien un hermano en la fe, o un semejante en la creación.  

Partimos de la palabra de Dios Todopoderoso: “Y ciertamente hemos honrado a los hijos de Adán” (Corán). Estos son los principios que rigen nuestra forma de relacionarnos con los demás.

Por ello, nos esforzamos en que los demás conozcan la verdadera esencia del islam que portamos y en el que creemos. 

Este Islam, es el Islam que nos impulsó a mantener la postura de principios que mantenemos con Gaza. Es el Islam que nos impulsó a enfrentarnos al imperialismo estadounidense.

[Nota: El Sr.Ministro aprovechó para felicitar la Navidad y el Año Nuevo].

En Occidente se les etiqueta como un actor subordinado a los intereses de Irán. ¿Qué pruebas de independencia podrían ofrecer? ¿Qué diferencias políticas y teológicas los distinguen?

[Nota editorial: Debido a las dificultades técnicas en la conexión y la complejidad de la traducción simultánea durante el encuentro en vivo, esta cuestión no fue transmitida correctamente en el momento. No obstante, dada la relevancia de la pregunta para la audiencia internacional, la Oficina del Ministro de Exteriores, en coordinación con el Asesor del Ministro, Embajador Ahmed Al-Emad, ha remitido a este medio la siguiente aclaración oficial: ]

Saná tiene su propio líder y es independiente, sin subordinación política ni militar a Irán. En el gobierno de Saná siempre valoramos las posturas éticas, humanitarias y de principios de la República Islámica de Irán en apoyo a la causa palestina. La armonía yemení y nuestras posturas compartidas con Irán en muchos temas no implican subordinación. Hay temas y posturas en los que la perspectiva de Saná difiere de la de Irán, y numerosos acontecimientos lo han confirmado. Recientemente, Saná informó a Riad que debe llegar a un entendimiento con ella, y cualquier acuerdo alcanzado fuera de Saná no le beneficiará en absoluto.

¿En qué pruebas se basa para afirmar que la comunidad internacional ignora la situación actual en Irán?

Irán ha estado expuesta a conspiraciones desde la década de 1980 hasta el día de hoy. Y no es la primera vez que pasa esto en Irán. Si Irán hubiese decidido abandonar la causa palestina, Occidente le hubiera dado la libertad de hacer lo que quiera.

La comunidad internacional conoce perfectamente la verdad de lo que ocurre en Irán, las élites y los políticos. Lo que han mostrado las escenas recientes de asesinatos, uso de armas y la destrucción de posesiones públicas y privadas demuestra que existe una intervención externa.

Irán está enfrentando presiones económicas muy asfixiantes y resultó de eso una situación vital complicada y pienso hubo una movilización masiva resultado de esta situación tan complicada Estas manifestaciones fueron infiltradas por manos sionistas, ya sean israelíes o estadounidenses. Esto es lo que pasa en Irán, en general.

Estamos seguros que los hermanos en Irán superarán este bache rápidamente. Hay una salida masiva pro-gobierno que se hará pasado mañana (12 de enero de 2026). 

Occidente utiliza los lemas de derechos humanos solo cuando coinciden con sus intereses, y los pisotea cuando entran en conflicto con sus intereses. Lo ocurrido en Venezuela es el mejor ejemplo de eso.

¿Qué opinión le merece el sufrimiento de otro pueblo invadido el pueblo saharaui a manos de Marruecos, un país que se declara musulmán?

En primer lugar, estamos a favor de las libertades públicas de los pueblos, y estamos  convencidos de que existen demandas legítimas por parte del pueblo saharaui. El problema surge únicamente cuando la política se entremezcla con las demandas legítimas de los pueblos. 

No estamos a favor de la fragmentación ni de la división; ya tenemos suficiente con la situación en la que nos encontramos. Sin embargo, el régimen en Marruecos debe escuchar, es decir, de manera sincera y genuina, y debe abordar estas demandas con seriedad y responsabilidad, independientemente del nivel de respuesta que se les dé, ya que este asunto puede estar sujeto a muchas consideraciones. 

Lo que queremos subrayar en este aspecto es que estamos en contra de la represión que sufren los pueblos por parte de estos regímenes corruptos, pero al mismo tiempo estamos en contra del principio de la división, esté donde esté. Estamos convencidos de que, si hubiera un sistema justo en Marruecos, podría resolver estos problemas. 

Sin embargo, aquí aparece también otro escenario que nos revela la verdadera naturaleza de la política exterior de Estados Unidos y de otros actores.

[Se produce un corte de conexión de 10 minutos]

Pedimos disculpas, muchas disculpas. Vivimos bajo un bloqueo económico que afecta a todos los servicios, incluido el suministro eléctrico, por lo que pedimos disculpas por esta interrupción.

¿Si dependiera de usted y su gobierno reconocería oficialmente a la República Árabe Saharaui Democrática (RASD)?

Existen muchas consideraciones que deben tenerse en cuenta en este ámbito. Muchas cuestiones y posturas no pueden adoptarse en este momento hasta que tengamos una lectura más precisa de la situación. 

Si nos convencemos de que el régimen en Marruecos escucha la voz del pueblo del Sáhara Occidental como escucha a otros regímenes, como el estadounidense y otros, entonces tendremos una decisión en su debido momento.

Reafirmamos que siempre estamos del lado de los pueblos más que de cualquier otra parte. Y, como postura política, tal como hemos dicho, existen numerosas consideraciones que deben cumplirse para que podamos adoptar una decisión.

Nota sobre el Sáhara Occidental: Este territorio figura en la lista de la ONU de Territorios No Autónomos pendientes de descolonización desde 1963. Su estatus jurídico internacional se fundamenta en la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia de 1975, que estableció que no existían vínculos de soberanía territorial entre el Sáhara Occidental y el Reino de Marruecos (ni con Mauritania) en el momento previo a la colonización española.

Por ello, el núcleo del conflicto gira en torno al derecho inalienable a la autodeterminación del pueblo saharaui, reconocido por numerosas resoluciones de la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de la ONU, y definido por el censo elaborado por el MINURSO. El objetivo formal del proceso de paz de las Naciones Unidas, vigente desde 1991, es la celebración de un referéndum libre, justo e imparcial que permita ejercer ese derecho.

¿Cree que, con una nueva guerra en Oriente Medio, Yemen estaría preparado para entrar desde el principio en respuesta?

Depende de la naturaleza de esa guerra y de qué partes intervengan. Por ejemplo, ante cualquier ataque a nuestros hermanos palestinos, estamos con ellos. En otros casos, se estudiaría cada caso en concreto y lo consideraríamos.

En realidad, nosotros no llamamos a la guerra, pero somos un pueblo agredido y podemos empatizar con otros pueblos que puedan estar igualmente agredidos. Si hubiera un ataque desde fuera de Oriente Medio, tendremos que tener en cuenta muchas consideraciones. 

En cuanto a las tensiones que están ocurriendo dentro de la zona actualmente. Son tensiones que no van a parar por culpa de las intervenciones externas. La presencia de un enemigo como Israel en la zona, es la principal causante de todas las guerras en ella. Israel es una entidad que no pertenece a la zona. 

Señor Ministro, quiero agradecerle sinceramente su tiempo y la franqueza con la que ha respondido. Me gustaría darle un espacio para que cierre usted la entrevista lanzando tres breves mensajes: uno dirigido al pueblo yemení, otro a la nación árabe y, finalmente, uno a la comunidad internacional.

Al pueblo yemení: Somos parte del pueblo yemení en primer lugar, vivimos sus preocupaciones. Queremos recalcar que sus prioridades deben centrarse en los asuntos relacionados con los intereses internos. 

Debe prevalecer el proyecto nacional yemení. Los intereses externos entran en conflicto con el proyecto nacional yemení. Los intereses externos buscan convertir a Yemen en un campo de batalla internacional. Estamos muy convencidos de que el pueblo yemení tiene la madurez suficiente para darse cuenta de esta conspiración.

A la nación árabe: Es indispensable que los pueblos árabes mantengan un estado permanente de vigilancia y evalúen de forma continua a sus sistemas de gobierno.

Muchos regímenes han caído como resultado de la colaboración y de la dependencia, y lo ocurrido en Palestina —así como lo que sigue ocurriendo— es una prueba evidente de ello. Del mismo modo, lo que sucede actualmente en Líbano y en Siria, con agresiones casi diarias, confirma esta realidad.

Los pueblos árabes cargan con una gran responsabilidad y pagarán un precio muy alto si no revisan críticamente su situación actual. El proyecto del «Gran Israel» es una realidad muy clara. Los proyectos de separación y fragmentación de la zona árabe (como se ve en Somalia, Sudán, Siria, Irak) son realidades claras impulsadas por intenciones extranjeras. Existen intenciones extranjeras de separar y dividir la zona. Los pueblos lo pagarán antes que los gobiernos.

A la comunidad internacional: Todos los eslóganes que se difunden sobre libertades, derechos y demás han sido pisoteados por los Estados Unidos en más de una ocasión, en más de un lugar y en más de una región. Todos estos lemas se derrumbaron cuando entraron en conflicto con los intereses de las grandes potencias. El derecho internacional ha sido enterrado bajo los escombros en Gaza. 

El enorme estado de arrogancia estadounidense, que recientemente ha mostrado su verdadero rostro, exige una vigilancia total, no solo en Gaza, sino a escala mundial. Es imprescindible mantener una alerta extrema frente a ello.

De lo contrario, todos pagarán el precio. Lo que vemos ahora sobre intentos de posesión de la isla de Groenlandia y lo que vemos sobre robo claro de petróleo en Venezuela lo veremos en muchos de los países del mundo. 

Hay un plan para que solamente ciertos países tomen el control del mundo, y por eso los pueblos tienen la gran responsabilidad de enfrentar y rechazar el imperialismo. Estados Unidos trabaja para hundir la ONU, y hay muchos ejemplos más.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.