«Israel tiene el derecho —y, de hecho, el deber— de defender a sus ciudadanos y su existencia frente a quienes niegan repetidamente el derecho a existir del Estado democrático judío». Con estas palabras, el canciller alemán Friedrich Merz inauguraba una rueda de prensa conjunta con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en Jerusalén en diciembre.
El lenguaje era familiar, parte de un léxico bien establecido de la diplomacia germano-israelí. En el contexto del genocidio que Israel está llevando a cabo en Gaza, esta formulación se lee ahora como una reafirmación contundente de la «relación especial» entre ambos países: una afirmación de la responsabilidad de Alemania por la seguridad de Israel y el respaldo a una creciente colaboración militar.
A ese simbolismo le han seguido desde entonces medidas más concretas. Hace poco más de una semana, Israel y Alemania firmaron un acuerdo de ciberseguridad para ampliar su cooperación actual. «Concedo una enorme importancia a la cooperación general entre Israel y Alemania», declaró Netanyahu durante la firma. «Los enemigos de Israel deben saberlo: los vigilamos en todo momento y en todas partes», reza una declaración sobre el acuerdo emitida por su oficina.
El ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, que viajó a Israel para firmar el acuerdo, afirmó que quería tomar a Israel como «modelo». «Confiamos en el intercambio sistemático más que en la cooperación ad hoc», declaró Dobrindt a la prensa alemana. «Israel es el socio más importante de Alemania fuera de la OTAN y la UE», proclamó su ministerio.
Según el periódico alemán Bild, el acuerdo incluye la cooperación entre la unidad policial de élite alemana GSG 9 y la unidad antiterrorista de la policía israelí, conocida coloquialmente como Yamam. Esta unidad ha llevado a cabo asesinatos extrajudiciales de palestinos en Cisjordania y también participó en la operación de rescate de rehenes de Israel en el campo de refugiados de Nuseirat, en el norte de Gaza, en junio de 2024, durante la cual fueron liberados cuatro israelíes y murieron más de 270 palestinos. Bild informó asimismo de los planes para crear un centro conjunto de investigación sobre inteligencia artificial y ciberseguridad entre Alemania e Israel.
El acuerdo incluye además la participación de Alemania en la Oficina del Coordinador de Seguridad para Israel y la Autoridad Palestina (OSC, por sus siglas en inglés), dirigida por Estados Unidos en Jerusalén, en la que, según se informa, Dobrindt dijo que Alemania «asumiría un papel de liderazgo». La oficina imparte formación a los agentes de policía palestinos y a las «fuerzas de seguridad» de Cisjordania, y tiene previsto ampliarla a Gaza. Alemania participa ya en la Misión de la UE de Apoyo a la Policía y al Estado de Derecho en Palestina, que se espera que amplíe su mandato para formar también a agentes de policía de Gaza (en total, se prevé que las fuerzas europeas formen a 3.000 unidades policiales).
En respuesta a una pregunta parlamentaria del Partido de Izquierda, el Gobierno alemán confirmó recientemente que participa, con personal del Ministerio de Asuntos Exteriores y del ejército, en el Centro de Coordinación Civil-Militar (CMCC, por sus siglas en inglés) que Estados Unidos dirige en la ciudad israelí de Kiryat Gat. El centro se creó para apoyar la aplicación del llamado plan de paz de 20 puntos de Trump para Gaza y, aunque excluye por completo a los palestinos, se ha revelado que colabora con empresas de seguridad estadounidenses como Palantir y Dataminr.

Pero la cooperación entre Alemania e Israel va mucho más allá del intercambio de información de inteligencia o la formación policial. Alemania es el segundo mayor proveedor de armas de Israel después de Estados Unidos y uno de sus clientes más importantes.
Entre 2020 y 2024, Alemania suministró más de un tercio de las importaciones de armas de Israel. Y durante aproximadamente ese mismo período, Israel ocupó el tercer lugar entre los receptores de armas alemanas, con un 11% del total de las exportaciones.
Un informe reciente del Instituto de Investigación para la Paz de Fráncfort estima que, desde el 7 de octubre de 2023, Alemania ha aprobado exportaciones de armas a Israel por un valor aproximado de 550 millones de euros. Sólo en 2023, las aprobaciones ascendieron a un total de 326,5 millones de euros. Entre ellas se incluían aproximadamente 500.000 cartuchos de munición para rifles y miles de armas antitanque portátiles conocidas como «matador», que las fuerzas israelíes utilizaron con frecuencia en Gaza para destruir infraestructuras civiles y que aparecen habitualmente en las imágenes subidas por los soldados israelíes a las redes sociales.
Esta relación parece especialmente crucial a la luz del deterioro de la posición internacional de Israel, sobre todo en Estados Unidos, y concretamente en algunos sectores de la derecha MAGA. La postura impredecible de Donald Trump hacia Israel no hace sino aumentar la necesidad de este país de asegurarse aliados fiables en otros lugares.
Aunque Alemania suspendió parcialmente sus autorizaciones de exportación de armas utilizadas en Gaza en agosto de 2025, las restableció apenas unas semanas después de que entrara en vigor el llamado alto el fuego en octubre de 2025. Y un examen más detallado de lo que realmente incluía esta «congelación» revela que Alemania nunca dejó realmente de armar el genocidio de Israel.
¿Un alto a las exportaciones de armas?
A finales del verano de 2025, ni siquiera los medios de comunicación alemanes, muy favorables a Israel, pudieron seguir ignorando por completo el flujo incesante de imágenes de niños hambrientos en Gaza. A medida que esas imágenes circulaban, la opinión pública en Alemania también comenzó a cambiar.

La necesidad de una reacción por parte del Gobierno era evidente, y esta se materializó en forma del anuncio de que Alemania iba a detener la exportación de armas a Israel que pudieran utilizarse en Gaza. (Merz incluso se distanció más tarde del lenguaje de la razón de Estado, un gesto que, aunque llamativo, sonó hueco dada su afirmación, sólo unos meses antes, de que Israel estaba haciendo «el trabajo sucio por nosotros» en su ataque no provocado contra Irán).
Pero para comprender lo que esto significaba en la práctica, es necesario analizar una serie de distinciones jurídicas y terminológicas relevantes para las políticas de exportación de armas de Alemania.
En primer lugar, está la diferencia entre las exportaciones de armas y la aprobación de dichas exportaciones. Cuando en agosto de 2025 se anunció que Alemania «suspendía» sus exportaciones de armas a Israel, la medida sólo se aplicaba a las nuevas aprobaciones de armas destinadas a Gaza; las entregas de aprobaciones anteriores podían continuar sin interrupción. Como para ilustrar este punto, el diario económico alemán Handelsblatt informó de que un submarino capaz de lanzar misiles de crucero con ojivas nucleares zarpó de la ciudad portuaria alemana de Kiel con destino a Israel el mismo mes en que se anunció la suspensión de las aprobaciones de exportación.
Las decisiones sobre estas aprobaciones las toma el Consejo Federal de Seguridad de Alemania, un organismo secreto que supervisa las transferencias de armas sensibles y cuyas deliberaciones están protegidas por ley del conocimiento del público.
Una segunda distinción se refiere a la separación legal que existe en Alemania entre «Kriegswaffen» (armas de guerra) y «Rüstungsgüter» (material militar). Esta última categoría incluye componentes y equipos, como motores, ojivas, cascos, pistolas, ciertos tipos de munición y materiales explosivos. Por lo tanto, los motores suministrados por Alemania que se utilizan en los tanques Merkava y Namer de Israel, desplegados en Gaza, se clasifican como Rüstungsgüter, y no como Kriegswaffen.

Aunque estos componentes suelen ser esenciales para el funcionamiento de un arma, estas dos categorías están reguladas por regímenes jurídicos diferentes. El umbral de exportación de las armas de guerra es mucho más alto, ya que están sujetas a la Ley de Control de Armas de Guerra. Las armas, por el contrario, están reguladas por la Ley de Comercio Exterior y, por lo tanto, no requieren una autorización especial del Gobierno. En la práctica, esta distinción jurídica facilita la exportación de armas y complica la supervisión.
«Desde la perspectiva del derecho internacional, la distinción entre «componentes de armas» y «armas de guerra» no es decisiva», declaró Alexander Schwarz, abogado del Centro Europeo para los Derechos Constitucionales y Humanos (ECCHR, por sus siglas en inglés), a +972 Magazine. «El Tratado Internacional sobre el Comercio de Armas se aplica por igual a ambos. Eso significa que Alemania está violando actualmente el derecho internacional. No hay margen de discrecionalidad».
Una tercera distinción se refiere a la separación entre armas defensivas y ofensivas. Las armas y el equipo para la defensa aérea y naval, presentados como fundamentales para la autodefensa de Israel, quedaron exentos de la congelación de aprobaciones de Merz en agosto. Una parte importante de la flota naval de Israel, incluidos los submarinos y las corbetas Saar 6, se construye en Alemania. ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS), la empresa que fabrica estos buques, ha confirmado que seguirá suministrando componentes para los mismos durante 2024 y 2025. Para TKMS, estos contratos tienen una gran importancia económica.
A pesar de estar clasificadas como «defensivas», las embarcaciones Saar 6 de fabricación alemana se han utilizado para bombardear la costa de Gaza durante las campañas militares de Israel desde el 7 de octubre. Los vídeos publicados por el ejército israelí muestran corbetas Saar 6 en acción utilizando un cañón automático Melara de 76 mm; según el ejército, el barco tenía como objetivo una instalación de producción de armas.
Israel opera actualmente cinco submarinos de fabricación alemana subvencionados por los contribuyentes; a finales de 2023, el Consejo de Seguridad alemán aprobó la adquisición de un sexto. Israel también opera cuatro corbetas Saar 6 fuertemente armadas, equipadas con cañones automáticos y una versión marítima del sistema Cúpula de Hierro israelí.
«Al comienzo de la guerra, nos dedicábamos principalmente a la defensa», declaró un comandante de una corbeta Saar 6 al diario israelí Maariv en noviembre de 2025. «Con el tiempo, a medida que los barcos maduraron operativamente, también pudimos pasar a desempeñar funciones ofensivas… Operamos en distintos escenarios de combate, lanzando fuego muy preciso y pesado desde los cañones del barco hacia zonas de Gaza».

«La distinción entre armas defensivas y ofensivas no tiene sentido en el marco del derecho internacional humanitario», explicó Schwarz, del ECCHR. «Muchos sistemas de armas pueden utilizarse de ambas maneras. Lo que importa en última instancia no es la etiqueta que se le atribuye a un arma, sino si su uso cumple con el derecho internacional». El Tratado sobre el Comercio de Armas, añadió, es vinculante en virtud de la Ley Fundamental de Alemania y debe tenerse en cuenta en todas las decisiones de exportación.
El mismo tratado de la ONU, que regula el comercio internacional de armas para evitar su uso indebido, exige evaluaciones continuas de los riesgos de violaciones de los derechos humanos. Bajo la creciente presión nacional e internacional y en medio del caso presentado por Nicaragua en 2024 ante la Corte Internacional de Justicia, en el que se acusa a Alemania de complicidad en genocidio, el Gobierno alemán comenzó a condicionar las exportaciones de armas a Israel a un compromiso formal por parte de los funcionarios israelíes en el que se afirmaba que las armas alemanas se utilizarían de conformidad con el derecho internacional.
Según el periódico alemán Die Zeit, Eyal Zamir —actualmente jefe del Estado Mayor del ejército israelí y entonces director general del Ministerio de Defensa— escribió al Gobierno alemán a finales de 2024: «Podemos garantizar que todas las armas u otro equipo militar suministrado por Alemania, o que contenga piezas de Alemania, se utilizan exclusivamente de conformidad con el derecho internacional humanitario». A la luz de las abundantes pruebas en vídeo que muestran cómo se utilizan armas de fabricación alemana para arrasar infraestructuras civiles en Gaza, tales garantías parecen absurdas.
«Estamos constantemente a ciegas»
Las modificaciones de las cifras de exportación por parte de los funcionarios del Gobierno alemán complican aún más la supervisión, como han demostrado recientemente dos procedimientos ante un tribunal administrativo de Berlín.
En uno de los casos, cuatro palestinos de Gaza demandaron al Gobierno alemán (a través del ECCHR), impugnando una licencia de exportación expedida el 30 de octubre de 2023, que autorizaba al fabricante de armas alemán Dynamit Nobel Defence GmbH a entregar 3.000 armas Matador a Israel (un quinto demandante, Nayef Rayyan, murió en un ataque con drones israelíes en julio de 2025, según consta, en un ataque contra un puesto de falafel cerca del hospital Al-Awda, en el campo de Nuseirat, en Gaza). Los cuatro demandantes supervivientes perdieron a familiares cercanos en los ataques israelíes.

En un segundo caso, un palestino residente en Gaza solicitó la suspensión de las licencias alemanas de exportación de armas de guerra a Israel hasta la retirada de las tropas israelíes de Gaza.
Según Schwarz, que apoyó a los demandantes del primer caso, la falta de transparencia del Gobierno alemán hizo que la revisión judicial fuera casi imposible. «No se nos informó de cuándo se concedieron las autorizaciones, ni se nos informó sobre su alcance», declaró a +972. «Estamos constantemente a ciegas y tenemos que depender de los periodistas para saber siquiera que existen esas autorizaciones».
Remo Klinger, abogado del primer caso, sostiene que el Gobierno no demostró que las autorizaciones de exportación estuvieran sujetas a revisión legal, a pesar de que la Ley de Control de Armas de Guerra lo exige. «¿Dónde está esa revisión? ¿Dónde está el documento? No hay nada», declaró Klinger a +972. «Tenemos serias dudas de que tal evaluación haya tenido lugar».
El equipo jurídico del Estado argumentó que Alemania no había emitido ninguna nueva autorización para la exportación de armas de guerra en virtud de la Ley de Control de Armas de Guerra desde febrero de 2024. También afirmó que solo el 1,8% de las exportaciones militares aprobadas después del 7 de octubre eran armas de guerra; más del 98% se refería a productos militares, supuestamente destinados a uso defensivo. Cualquier posible violación de derechos, argumentaron, no se derivaría de las exportaciones alemanas, sino de «decisiones independientes» del ejército israelí sobre cómo se utilizaban las armas.
El tribunal desestimó finalmente ambos casos, sosteniendo que la protección jurídica preventiva era inadmisible sin un «riesgo de repetición» demostrable, citando el anuncio del Gobierno en ese momento de que no se expedirían nuevas licencias de exportación para armas utilizadas en Gaza. También argumentó que la situación en Gaza había «cambiado fundamentalmente» debido al alto el fuego.
«La afirmación de que no había riesgo de repetición quedó desmentida casi de inmediato», declaró Schwarz a +972. Sólo cinco días después de la decisión del tribunal, el Gobierno alemán levantó la congelación parcial de las autorizaciones de exportación de armas de guerra a Israel.

Aunque desestimó los casos, el tribunal dejó abierta la cuestión jurídica más amplia de si los palestinos de Gaza pueden impugnar las licencias de exportación de Alemania. Klinger señaló una reciente sentencia del Tribunal Constitucional alemán —la denominada «sentencia Ramstein»— relativa al papel de Alemania en la guerra liderada por Arabia Saudí en el Yemen. Esa sentencia reconocía que los extranjeros afectados pueden, en determinados casos, reclamar protección jurídica frente a Alemania. «Eso se aplica aún más claramente en este caso, en el que la propia Alemania emitió una autorización y dicha autorización era ilegal», explicó Klinger.
En su sentencia escrita, el tribunal reconoció que la reanudación de las entregas de armas y armamento bélico a Israel significa que «la situación fáctica puede presentarse de manera diferente», pero que estos acontecimientos ya no podían tenerse en cuenta. Klinger tiene ahora la intención de presentar un recurso. «Se trata de cuestiones fundamentales de derecho, de si es siquiera posible revisar el cumplimiento del derecho internacional por parte de Alemania».
«Israel trabaja para la defensa de Alemania»
Un aspecto que distingue las últimas visitas de Merz y Dobrindt de la política general de Alemania hacia Israel es un giro más explícito hacia los intereses propios de Alemania. Si bien Alemania sigue presentándose como la guardiana de Israel —en consonancia con su tradicional Staatsräson, que enmarca la seguridad de Israel como una obligación moral derivada del Holocausto y que, posiblemente, contribuyó a facilitar las condiciones en las que se desarrolló el genocidio de Gaza—, su propia seguridad se basa ahora explícitamente en la alianza y se legitima a través de la memoria del Holocausto.
Por ejemplo, en 2023, Alemania compró el sistema de defensa antimisiles Arrow 3 de Israel por 3.600 millones de euros. Comercializado como piedra angular de la defensa de Alemania frente a Rusia (aunque su eficacia en este sentido ha sido cuestionada), el sistema entró recientemente en funcionamiento. Desde entonces, el contrato se ha ampliado en 3.100 millones de euros adicionales, lo que lo convierte en el mayor acuerdo armamentístico de la historia de Israel.
En su rueda de prensa de diciembre con Netanyahu en Jerusalén, Merz comenzó haciendo referencia a su visita a Yad Vashem ese mismo día. «Por lo tanto, Alemania siempre defenderá la existencia y la seguridad de Israel», declaró. «Esto forma parte del núcleo esencial e inmutable de nuestra relación. Se aplica hoy, se aplica mañana y se aplicará siempre».
Netanyahu afirmó: «Alemania no sólo trabaja en la defensa de Israel, sino que Israel, el Estado judío, 80 años después del Holocausto, trabaja en la defensa de Alemania». Al explicar por qué Hamás no puede tener ningún papel en el futuro de Gaza, tanto Merz como Netanyahu vincularon explícitamente los atentados del 7 de octubre con el Holocausto.

Que la memoria del Holocausto se instrumentalice para proteger la violencia estatal israelí del escrutinio —y desviar la atención de la complicidad alemana en dicha violencia— no es nada nuevo. Pero ahora que numerosos expertos de la ONU y grupos de derechos humanos describen las acciones de Israel en Gaza como genocidio, esto adquiere una dimensión mucho más inquietante.
En Alemania, algunos se centraron en el hecho de que Merz reiteró el compromiso de Alemania con una solución de dos Estados. Sin embargo, a diferencia de Francia, España o el Reino Unido, Alemania sigue negándose incluso a dar el mínimo paso simbólico de reconocer a Palestina.
Además, aunque Merz pareció en su discurso poner algunos límites a la alianza —prometiendo el apoyo de Alemania a la reconstrucción de Gaza y expresando una leve crítica a las ambiciones anexionistas de Israel en Cisjordania—, lo hizo al tiempo que afirmaba la estrecha cooperación con el Gobierno que está cometiendo estas violaciones del derecho internacional. La magnitud de la matanza en Gaza y la destrucción de casi toda su infraestructura no se abordaron.
Cualquier ilusión que pudiera quedar sobre el peso político de esas declaraciones moderadas se desvaneció cuando Netanyahu afirmó explícitamente la soberanía de Israel «desde el río hasta el mar». La ironía era difícil de pasar por alto: pocos días después, un tribunal de Berlín dictaminó que esa misma frase es un símbolo de Hamás y, por lo tanto, constituye un delito. En Berlín, corearla o publicarla en un contexto propalestino ha servido habitualmente para justificar detenciones, violencia policial extrema y, en algunos casos, órdenes de deportación contra ciudadanos de la UE.
Hacia el final, se le preguntó a Merz si invitaría a Netanyahu a Alemania a pesar de la orden de detención emitida contra el primer ministro israelí por la Corte Penal Internacional (CPI). El canciller pareció eludir la pregunta: dijo que actualmente no había ninguna invitación prevista, pero que se podría plantear «si el tiempo lo permite».
Una nueva fase de la militarización alemana
Alemania se encuentra ahora inmersa en una fase de rearme nacional. Hasta 2030, Berlín tiene previsto gastar aproximadamente 650.000 millones de euros en defensa, un compromiso que ha requerido una ruptura decisiva con años de dogmatismo en materia de freno al endeudamiento. Este cambio también está contribuyendo a una mayor alineación con Israel.
En una reciente conferencia sobre armamento celebrada en la Universidad de Tel Aviv y organizada por el Ministerio de Defensa de Israel, una de las delegaciones más numerosas fue la de Alemania. Según informa el Wall Street Journal, el exministro de Defensa israelí Yoav Gallant, cuya detención también solicita la CPI, se encontraba entre los participantes. Entre los ponentes alemanes se encontraban Ulf Häussler, director de operaciones y planificación de la OTAN; Simon Brünjes, vicepresidente de la empresa alemana de tecnología de defensa Helsing; y Christian Steinborn, director de desarrollo empresarial de Rheinmetall, el mayor fabricante de armas de Alemania.

Un vídeo promocional del evento muestra a participantes con uniformes militares alemanes junto al inversor de capital riesgo Shaun Maguire. «No creo que Israel esté tan lejos de crear gigantes tecnológicos valorados entre 500.000 y un billón de dólares que cambien el mundo», afirma, mientras el vídeo muestra los logotipos de empresas armamentísticas israelíes como Elbit, Rafael e Israel Aerospace Industries (IAI), junto con el de la empresa estadounidense Palantir.
Según se ha informado, la conferencia también incluyó imágenes de ataques con drones contra edificios en Gaza, presentadas como prueba de su eficacia. La cobertura del evento por parte de la cadena pública india DD India muestra a Rafael exhibiendo imágenes de combate. Como señaló Nir Weingold, recientemente nombrado jefe del departamento de presupuesto del Ministerio de Defensa de Israel, en las redes sociales en referencia al evento: «La credibilidad probada en la batalla gana».
La misma lógica, descrita en profundidad por el periodista Anthony Lowenstein, fue confirmada posteriormente por Drop Site News, que publicó grabaciones de audio de la conferencia. En una de ellas, Boaz Levy, director de IAI, afirma: «La guerra a la que nos hemos enfrentado en los últimos dos años permite que la mayoría de nuestros productos sean válidos para el resto del mundo… empezando por Gaza y pasando a Irán y Yemen».
Mientras tanto, los medios israelíes informaron de un año récord para el sector tecnológico de defensa del país, con una inversión aproximada de 1.000 millones de dólares en startups militares. El diario financiero israelí Globes citó recientemente a un coronel del ejército que describía cómo los inversores exploran las startups militares israelíes y buscan garantías del ejército israelí antes de firmar acuerdos. «Nuestra respuesta aporta credibilidad», afirmó el coronel Yishai Cohen, refiriéndose a una reunión con inversores alemanes.
El informe del Wall Street Journal describió también un evento paralelo a la conferencia que conectó a las empresas emergentes israelíes con inversores europeos, incluidos alemanes, y ofreció consejos sobre cómo superar la burocracia europea.
Desde el 7 de octubre, más de 130 empresas emergentes israelíes se han integrado en la guerra de Israel contra Gaza: aproximadamente la mitad se centra en la inteligencia artificial, alrededor de una cuarta parte en tecnología de sensores y detección, como sistemas antidrones, y el resto en navegación y guerra electrónica. Las exportaciones de armas israelíes se dispararon tras el genocidio, alcanzando un récord de 14.800 millones de dólares en 2024. Europa se convirtió en el mayor comprador, con un 54% del total de las exportaciones. Y ahora que Israel ha reducido la intensidad de su ataque contra Gaza, muchos Estados parecen cada vez más dispuestos a volver a la normalidad con la entidad sionista.
Hanno Hauenstein es un escritor y periodista independiente afincado en Berlín. Sus trabajos han aparecido en publicaciones como The Guardian, The Intercept y Berliner Zeitung.
Texto en inglés: +972.com Magazine, Traducido por Sinfo Fernández.
Fuente: https://vocesdelmundoes.com/2026/01/21/alemania-nunca-ha-dejado-de-armar-el-genocidio-de-israel/


