Recomiendo:
0

Un análisis desde Turquía

¡Salir de la OTAN!

Fuentes: Rebelión

La OTAN se ha presentado desde su creación como una «alianza defensiva». En realidad, ha actuado como una organización que promueve las intervenciones militares, alimenta la carrera armamentista y fortalece el militarismo a escala mundial. Hoy ya no solo representa una política de guerra, sino que también se ha convertido en uno de los principales pilares del ascenso del autoritarismo y de la extrema derecha.

Los acontecimientos de los últimos años muestran que la OTAN ya ni siquiera es capaz de defender los valores de la democracia liberal que alguna vez afirmó proteger en Europa. Una OTAN marcada por el liderazgo político del presidente estadounidense Donald Trump y del presidente turco Recep Tayyip Erdoğan no puede ofrecer paz ni democracia a los pueblos; solo puede generar más militarización, mayores tensiones internacionales y nuevas guerras. Sus planes para ampliar sus estructuras militares y abrir nuevas representaciones no preparan un mundo más seguro, sino un escenario de confrontación permanente.

El historial de la OTAN habla por sí solo. Su responsabilidad en la destrucción de Libia sigue siendo evidente. Su actitud frente a la catástrofe humanitaria que vive el pueblo palestino la ha convertido, de hecho, en parte del apoyo político y militar que hace posible la continuidad de las acciones de Israel. En estas condiciones, la afirmación de que la OTAN es una organización dedicada a preservar la paz ha perdido toda credibilidad.

Los acontecimientos ocurridos antes de la Cumbre de la OTAN celebrada en Ankara volvieron a demostrar esta realidad. Cientos de personas fueron detenidas simplemente por la posibilidad de participar en protestas; se restringieron derechos y libertades fundamentales, y la capital fue sometida a un extraordinario despliegue de seguridad. Suspender derechos democráticos para proteger una cumbre militar demuestra una vez más que la concepción de «seguridad» de la OTAN es incompatible con la democracia.

Las críticas formuladas por el presidente del CHP, Özgür Özel, frente a estas medidas represivas son acertadas. Su afirmación de que «ningún país que haya acogido anteriormente una cumbre de la OTAN ha mostrado semejante falta de confianza en sí mismo», así como su denuncia de las prácticas ilegales del gobierno contra la oposición, constituyen observaciones importantes. Sin embargo, limitarse a criticar la forma en que el gobierno gestiona la cumbre sin cuestionar la permanencia de Turquía en la OTAN representa una importante insuficiencia política. El problema no es únicamente cómo se organizó la cumbre, sino si Turquía debe seguir formando parte de una alianza militar de estas características.

Tampoco basta con afirmar que Turquía «no seguirá a la OTAN ciegamente». Hoy la OTAN incrementa continuamente el gasto militar, acelera la modernización de su arsenal nuclear y se prepara para nuevas confrontaciones globales. Permanecer dentro de esta alianza significa convertir también a Turquía en parte de esa peligrosa estrategia.

El verdadero interés nacional de Turquía no consiste en alinearse con bloques militares. Su interés reside en desarrollar una política exterior independiente, basada en la paz, la diplomacia, el derecho internacional y la igualdad entre los pueblos. En un mundo cada vez más multipolar, una política exterior verdaderamente independiente y democrática solo será posible liberándose de las alianzas militares.

Lo que Turquía necesita hoy no son más armas, sino más democracia; no más preparativos para la guerra, sino un compromiso mucho más firme con la paz.

Por ello, la permanencia de Turquía en la OTAN debe convertirse en un verdadero debate nacional.

Salir de la OTAN no sería únicamente una decisión de política exterior. Sería una decisión a favor de la paz, la democracia, la soberanía nacional y el futuro de los pueblos.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.