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¿Acaso se trata de kale borroka?

Fuentes: Berria

Traducido para Rebelión por Borja Ariztimuño López

Nada es lo que parece. Es una de las frases preferidas de Elorrieta, ex secretario general de ELA, fundamentada en años experiencia. Esa filosofía exige, en cuestiones políticas, actuar con prudencia, sin prisas y sin caer en la espiral de valoraciones prematuras. No es la conducta más común, a juzgar por lo ocurrido con la quema de contenedores y demás ataques de los últimos días. De hecho, pese a las dudas en torno al origen e intenciones de dichas acciones, algunos políticos se han precipitado a considerarlas kale borroka y se han sumado a la cadena de condenas.

El Departamento de Interior del Gobierno Vasco ya advirtió el sábado pasado (14 de agosto) de que las valoraciones han de venir tras «confirmar las informaciones». Así mismo, en aquella nota del sábado, el Departamento de Interior dejó claro que, según el informe de la Ertzaintza, lo ocurrido en Zarautz fue a «consecuencia del gamberrismo y el consumo excesivo de alcohol». Pero el consejero Ares apareció el lunes, y el Departamento de Interior empezó a tomar por kale borroka todos los ataques, sin presentar información concreta alguna que lo justificara. La prudencia mostrada en el caso de Zarautz ha desaparecido.

La duda ante la quema de contenedores de Zarautz no es gratuita. En los últimos ocho meses, han sido excepcionales los casos que pueden ser considerados kale borroka. En todo julio no ha habido nada de nada. Desde ese punto de vista, estaba prevaleciendo la calma. Además de eso, con la intención de construir un nuevo ciclo, la apuesta de la izquierda abertzale se ha visto reforzada los últimos meses.

Dejando a un lado el contexto, una cuestión en torno a los ataques de estos días ha acentuado la duda: que el blanco de los ataques hayan sido mayoritariamente los contenedores. Los diez ataques habidos hasta agosto tenían algún objetivo claro: la comisaría de la Ertzaintza de Agurain (24 de junio), la oficina de Correos de Artziniega (4 de junio), un cajero automático del banco BSCH en Bilbo (22 de mayo), un cajero automático de la BBK en Bilbo (25 de abril), domicilio de un ertzaina en Bilbo (24 de abril), Telefónica en Laudio (17 de abril), Adif y la Red Ferroviaria Vasca (12 de abril), un repetidor telefónico de Soraluze (18 de marzo), dos excavadoras del TAV en Zaratamo (7 de marzo), tres bancos de Bilbo, y unos contenedores en Santutxu (22 de enero).

La quema de contenedores de Zarautz, Azkoitia, Gasteiz y Bilbo no coincide con las características de los demás ataques de este año, ni con los habituales ataques callejeros organizados, entre otras cosas por no tener un objetivo determinado. Sin embargo, la quema de dos camiones en Andoain podría presentar un mayor parecido, pero el Departamento de Interior no ha aclarado nada sobre el objetivo ni el origen del fuego.

No será fácil esclarecer esos dudosos sucesos. Y menos si la tesis se antepone a la investigación. De todos modos, estos hechos no tienen, en absoluto, ningún peso para poner en duda la apuesta a favor de un nuevo ciclo.

Fuente: http://www.berria.info/blogak/pello/?title=kale_borroka_ote&more=1&c=1&tb=1&pb=1