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Allí donde descansan los tres grandes de Cuba

Fuentes: Rebelión

En ese altar sublime de la Patria que es el cementerio de «Santa Ifigenia, descansan, y luchan con sus ejemplos indelebles en la historia, esos tres grandes -Céspedes, Martí y Fidel. La historia tiene sus misterios y las rutas de los pueblos en sus distintas etapas de sueños y luchas van tejiendo su grandeza y […]

En ese altar sublime de la Patria que es el cementerio de «Santa Ifigenia, descansan, y luchan con sus ejemplos indelebles en la historia, esos tres grandes -Céspedes, Martí y Fidel.

La historia tiene sus misterios y las rutas de los pueblos en sus distintas etapas de sueños y luchas van tejiendo su grandeza y gloria.

Un primer hito de esta larga lucha que se simboliza en la vida y obra de los máximos líderes de la Revolución Cubana, lo representa la caída en combate el 27 de febrero de 1874 de Carlos Manuel de Céspedes, quien levantara en armas al país para librarla del coloniaje de España el 10 de octubre de 1868 y fuera el primer presidente de la República de Cuba en Armas.

El cementerio de «Santa Ifigenia» fue el destino final del también reconocido como Padre de la Patria. En la certificación del enterramiento quedó expresado que en el libro 6to. de Registros de Enterramientos de pobres del Cementerio de «Santa Ifigenia» de la ciudad de Santiago de Cuba, aparece el siguiente asiento: «1874.-Marzo 1. -Carlos Manuel de Céspedes del Castillo, blanco, como de 50 años, procedente del Hospital Civil y remitido por el Jefe Superior de Policía. -Falleció a consecuencia de heridas de bala. Sepultado en la fosa No. 7 de la hilera 2 del tramo «G». Fosa común.»

El segundo hito tuvo lugar el 19 de mayo de 1895, representado por la caída en combate de José Martí, quien fuera el delegado del Partido Revolucionario por la Independencia y que ha sido reconocido como el Apóstol de la Independencia, el Maestro y el Héroe Nacional de Cuba. Fue el máximo líder de la lucha armada reiniciada el 24 de febrero de 1895.

El día 23 de mayo se produjo su reconocimiento después de exhumado, y se señaló que dicho cadáver parecía ser el de hombre entre los 45 y 50 años. Presentaba además en la pierna derecha y en su tercio superior, una hendidura especial de la piel correspon­diendo a dicha hendidura un color algo más oscuro que el resto del cuerpo, pruebas evidentes de haber sufrido en aquella parte durante algún tiempo una presión con la contusión consiguiente, producida por un anillo de hierro colocado en dicho punto. Que presentaba las siguientes heridas: Una herida de bala penetrante en el pecho, cuyo orificio de entrada parecía corresponder a la parte anterior del pecho al nivel del puño del esternón, el cual había sido fracturado, presentando al parecer dicha herida su orificio de salida por la parte posterior del tórax, en el cuarto espacio intercostal derecho como a diez centímetros de la colum­na vertebral. Otra herida de bala en el cuello, cuyo orificio de entrada estaba debajo de la barba como a unos quince centímetros de la misma y a cuatro de la rama derecha del maxilar inferior y cuyo orificio de salida se encontraba por encima del maxilar superior, lado derecho, cuyo labio se hallaba destrozado. Otra herida igualmente de bala en el tercio inferior del muslo derecho y hacia su parte interna. Además presentaba algunas contusiones en el resto del cuerpo.

Los restos mortales fueron enviados a Santiago de Cuba, y después de su llegada el 27 de mayo, fue enterrado en el Nicho 134 Galería Sur, del cementerio de «Santa Ifigenia».

El tercer hito ocurrió 121 años después cuando las cenizas de Fidel Castro fueron trasladas desde La Habana hasta Santiago de Cuba en alas del cariño de todo el pueblo. Se trató esta vez de los restos de quien fuera el máximo líder de la Revolución Cubana en la Cuba contemporánea, reconocido como Comandante en Jefe en la guerra de liberación, y quien fuera después del triunfo revolucionario Primer Ministro en una primera etapa, y luego Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba hasta el 2006.

Sus cenizas fueron depositadas el 4 de diciembre del 2016 en el seno de una enorme piedra que será su tumba eterna.

En ese altar sublime de la Patria que es el cementerio de «Santa Ifigenia», descansan, y luchan con sus ejemplos indelebles en la historia, esos tres grandes -Céspedes, Martí y Fidel- muy cerca uno de otro, junto con una pléyade numerosa de mártires y héroes, compañeros de combates e ideales. Parte de estos reposan en este sitio, y otros muchos en los numerosos cementerios y otros parajes de la geografía insular, e incluso en el mar, como es el caso del Comandante Camilo Cienfuegos. Todos ellos son semillas del pasado, presente y futuro de la nación, que lo dieron todo por adelantar y conquistar la felicidad de un pueblo heroico y generoso que se llama Cuba.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.