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Los datos facilitados por la UE ponen a España en una muy complicada situación si quiere cumplir los acuerdos de Kyoto.

Amigos de la Tierra alerta sobre el aumento desmesurado de las emisiones de CO2 en España

Fuentes: Rebelión

Amigos de la Tierra hace un llamamiento a los países europeos para que aumenten de forma drástica sus esfuerzos para combatir el calentamiento global y reducir las emisiones de gases que producen el efecto invernadero. En el 2003 las emisiones de los 15 ha sido solamente del 1.7% por debajo de los niveles de 1990, […]

Amigos de la Tierra hace un llamamiento a los países europeos para que aumenten de forma drástica sus esfuerzos para combatir el calentamiento global y reducir las emisiones de gases que producen el efecto invernadero. En el 2003 las emisiones de los 15 ha sido solamente del 1.7% por debajo de los niveles de 1990, mientras que el acuerdo de Kyoto requiere de un descenso del 8%. Los peores situados son….. y España. Nuestro país se encuentra ante una delicada situación, los niveles de emisión de CO2 nos colocan a la cola de Europa, con un 40,6% en el 2003 y del 45% en el 2004 muy por encima del 15% acordado en el Protocolo de Kyoto.

Rafael López Pérez, coordinador de la campaña sobre cambio climático de Amigos de la Tierra España, dice:

«La situación en España es muy preocupante. Hasta hace un año, el gobierno no se había tomado en serio este grave problema ambiental y no había hecho absolutamente nada para intentar reducir emisiones. El gobierno actual está preocupado por el fenómeno, prueba de ello el compromiso expresado por el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el día de entrada en vigor del Protocolo, y algunas de las actuaciones del ministerio de Medio Ambiente. Sin embargo, es hora que el conjunto del gobierno tome cartas en el asunto y que cada uno de los ministerios implicados hagan esfuerzos. En este sentido, es imprescindible que el Ministerio de Fomento retire su

Plan Estratégico de Infraestructuras de Transporte».

Los nuevos datos publicados por la UE ponen en tela de juicio hasta qué punto los países de los 25 están tomándose en serio sus intentos de evitar las catástrofes del cambio climático, cuyas consecuencias son ya reales, tanto en la UE, como en el resto de los países, y más dramáticas si cabe en los países del tercer mundo.