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Quis custodiet ipsos custodes?

Argia, los medios de comunicación alternativos y todas nosotras

Fuentes: Rebelión

Se preguntaba el poeta romano Juvenal hace casi 2.000 años: Quis custodiet ipsos custodes? ¿Quien vigila a los vigilantes? De lo que deducimos que el poeta tenía cierta preocupación acerca del control social y de los métodos para fijar la docilidad de las personas que desplegaba la administración de su tiempo. ¿Qué nos diría el […]

Se preguntaba el poeta romano Juvenal hace casi 2.000 años: Quis custodiet ipsos custodes? ¿Quien vigila a los vigilantes? De lo que deducimos que el poeta tenía cierta preocupación acerca del control social y de los métodos para fijar la docilidad de las personas que desplegaba la administración de su tiempo.

¿Qué nos diría el poeta, hoy en día, si encontrándonoslo de visita por tierras vascas le explicásemos lo de la multa impuesta al periodista de Argia Axier Lopez?

Quizás daría inicio a la conversación con un incrédulo – ¿Estáis seguras? Multa por difundir una foto de un funcionario público ejerciendo su trabajo en un espacio público? Entraríamos en el portal argia.eus, mostraríamos la multa al incrédulo Juvenal, y tendríamos que añadir una breve explicación: – La nuestra es una sociedad muy curiosa. En principio, el poder está en manos del pueblo. En principio, creamos unos puestos de trabajo que pagamos entre todas para responder a distintas necesidades. Uno de los puestos más delicados es de la policía, ya que dejamos el monopolio de la violencia en sus manos. Pero, curiosamente, apenas disponemos de medios para conocer, valorar o juzgar su labor. Esas estructuras que, en principio, están nuestro servicio, están blindadas no sólo a nuestra intervención sino a nuestra simple mirada. Y como le supondría un esfuerzo creernos -¡cómo no!- le aportaríamos unos cuantos ejemplos: cómo asesinaron a un tal Cabacas y cuatro años más tarde apenas ha habido avances; cómo, en esta era de la comunicación, les resulta imposible poner una simple cámara en las celdas donde mantienen incomunicadas por cinco días a personas detenidas; cómo con la Ley Mordaza, el mismo texto que busca impedir el tomar testimonio de las actuaciones policiales mediante grabación concede «valor probatorio» a la declaración policial. Puede que llegados a este punto al poeta se le escapase un nada poético –¡Joder!

Entonces le pasaríamos una copia de la Ley para que la leyera por sí mismo. Puede que nos dijese: – Pero aquí dice que es una ley que disminuye la represión, que traslada varios delitos del ámbito penal al administrativo.

-le responderíamos- lo que no dice es que en un juicio al menos formalmente tienes derecho a dar tu versión. Que será un juez y no la misma policía que te ha acusado quien resuelva sobre lo ocurrido, un juez imparcial (y en nombre de la corrección democrática contendríamos estoicamente nuestra carcajada al decir eso último). Tampoco se dice -continuaríamos- que esta ley aplica mediante multas castigos mayores que los que podrías recibir en un juicio por el mismo delito. De continuar leyendo, podría comentarnos: – Qué ley más curiosa, que cosas tan curiosas castiga: utilización de imágenes policiales, colgarse de edificios públicos, disfrazarse, obstaculizar la labor de funcionarios, difundir convocatorias por redes sociales, manifestarse enfrente de los parlamentos… Y tendríamos que explicarle que sí, que los últimos años esos curiosos comportamientos han ido extendiéndose en la sociedad: el de grabar a la policía para dar testimonio de su violencia, el de levantar muros populares enmascarados para dificultar detenciones, sentarse para impedir desahucios, manifestar enfado ante las instituciones públicas. Que quizás, acaso, tal vez, puede que, lo mismo son nuestros curiosos comportamientos los que explican su curiosa ley.

Has llegado un poco tarde -le explicaríamos- si hubieses llegado en el 2008 entenderías la secuencia en conjunto. Primero nos arrebataron derechos sociales como los de educación o salud con la excusa de un ataque organizado al que llamaron crisis. Seguidamente, nos robaron el derecho a luchar por esos derechos mediante leyes como la de la Mordaza.

A esas alturas el pobre Juvenal estaría triste y apesadumbrado. Pero queremos pensar que en ese momento dirigiría de nuevo su mirada al portal argia.eus, y tras leer «Ez dugu ordainduko. Mozal Legea borrokatuko dugu» (No vamos a pagar. Lucharemos contra la Ley Mordaza) nos clavaría una mirada vidriosa y nos lanzaría un contundente: – Quis custodiet ipsos custodes? Argium! Y le responderíamos con renovadas fuerzas: Y todos los medios alternativos y populares (y aquí no disponemos de espacio para teclear la interminable lista con que le avasallaríamos) y todas nosotras, personitas de a pie.

Y llegados a este punto nos emocionaríamos profundamente al contarle a Juvenal cuanta ayuda y compromiso hemos recibido de todos ellos, de todos vosotros. Especialmente cada vez que hemos optado por lo que nos parece justo por encima de lo que dicta la ley. Entre otras muchas maneras, dando testimonio de las actuaciones policiales a Euskal Herria y al mundo entero. En los muros populares o en las detenciones de las imputadas de la A8 que recoge la foto de marras. Allí estaban Axier y Argia, allí estaban Iraitz y Topatu, y Ahotsa, y Boro y La Haine (por mencionar expresamente a los directamente amenazados o imputadas). Y muchos más. Difundiendo información en base a la colaboración mutua y no a la mutua competencia. Cada cual poniendo su gigante semillita. Ahí os hemos tenido, imprescindibles.

En el muro popular de Loiola difundimos un lema entre todas: Nosotras somos vosotros, vosotras sois nosotros. Pues eso. Ahora que ley pretende castigaros, gracias por vuestro trabajo y felicidades por la clave desobediente en que habéis decidido dar respuesta a la agresión. Por optar, en este momento de necesaria decantación entre ley o justicia, por esta última. Y, sobre todo, aquí tenéis nuestras manos -y nuestras tripas, y corazones, y lo que haga falta- para lo que necesitéis.

Este miércoles nos vemos en Donostia, en la plaza Easo. Primero en la concentración que hemos convocado en apoyo a Axier. Seguido, en la mesa redonda sobre «medios de comunicación y libertad de expresión» en la que intervendrán periodistas de La Haine, Ahotsa y Argia junto a twiteros imputados.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.