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El Foro Universitario de Izquierdas exige la devolución del dinero robado y la apertura de expedientes en la administración universitaria

Asuntos turbios en la Universidad Complutense de Madrid

Fuentes: Rebelión

La página de portada del diario El País del 27 de abril de 2006 incluía un titular que nos concierne a todos, y en especial a profesores, estudiantes y personal de administración y servicios de la Universidad Complutense de Madrid. El titular era el siguiente: Una auditoría revela que la Complutense realizó pagos opacos a […]

La página de portada del diario El País del 27 de abril de 2006 incluía un titular que nos concierne a todos, y en especial a profesores, estudiantes y personal de administración y servicios de la Universidad Complutense de Madrid. El titular era el siguiente: Una auditoría revela que la Complutense realizó pagos opacos a través de una ‘caja b’. La noticia llueve sobre mojado pues hace tan solo unos meses la prensa nos informaba también que con dinero salido de las arcas de la Complutense se pagó al vigilante privado José Antonio Expósito, quien protegió a los diputados tránsfugas del PSOE Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, los causantes del cambio de signo de las elecciones en la Comunidad de Madrid en la crisis del 2003. La relación de la Complutense con los tránsfugas permanecía hasta ahora sumida en el misterio, pero poco a poco la luz comienza a atravesar una cortina de niebla.

En el amplio reportaje de dos páginas que dedica el diario El País al turbio asunto de la caja b se nos informa que el ex Gerente General, Dionisio Ramos, nombrado por el entonces Rector de la Universidad Complutense Rafael Puyol Antolín, controlaba un sistema paralelo de financiación que se nutría de fondos no declarados procedentes de seis Colegios Mayores de la UCM. Con esos fondos de dinero negro se hicieron pagos y se repartieron gratificaciones entre 1999 y 2002 por valor de 894.000 euros, unos 150 millones de pesetas. Dionisio Ramos había sido nombrado por el exrector Gustavo Villapalos, Vicegerente de Obras en la Universidad Complutense entre 1987 y 1995. Cuando Villapalos fue Consejero de Educación en la Comunidad de Madrid, con un gobierno del Partido Popular, Dionisio Ramos trabajó también a sus órdenes como Secretario General Técnico.

La auditoria encomendada por el actual Rector, Carlos Berzosa, a la empresa Price Waterhouse Coopers revela que desde esa caja b no sólo pagaron al vigilante Expósito unos 4.800 euros, sino que se repartieron gratificaciones a directores/as de Colegios Mayores y a vicerrectores/as, entre otros. A pesar de los moderados cambios iniciados por el equipo Rectoral actual, de aquellos tiempos aún siguen en ejercicio tres de los seis directores/as de los Colegios Mayores de la UCM de fundación directa. Estos centros supuestamente académicos perpetúan las novatadas, la segregación por sexos y tradiciones colegiales propias de otras épocas y regímenes.

En el año 2000 las gratificaciones a vicerrectores/as procedentes de la misma caja que financió el espionaje ascendieron a 45.000 euros. Durante los años en los que se produjeron todos estos enjuagues delictivos se construyeron residencias para profesores de la Complutense, en Madrid y Somosaguas, para las que fue preciso comprar y recalificar terrenos, operaciones en las que mediaron algunas empresas que obtuvieron en un tiempo record pingües beneficios. Sobre el sorteo de los pisos también existen sospechas de irregularidades. No faltaron tampoco los trasvases de fondos desde la caja b a la Fundación de la Universidad Complutense, una entidad sin ánimo de lucro de la que Dionisio Ramos fue secretario. Una vez más el ladrillo y el cemento aparecen vinculados a las especulaciones inmobiliarias y urbanísticas.

A los intereses endogámicos y clientelísticos enraizados en la rancia tradición universitaria se sumaron los intereses de viejos poderes fácticos bajo los rectorados de Gustavo Villapalos y Rafael Puyol. Bancos, iglesias, sectas fundamentalistas como el Opus Dei, fundaciones y prelaturas hicieron su desembarco en los consejos sociales y pasaron a manejar puestos y presupuestos. La lista de los doctores horroris causa, incluyendo la investidura de Mario Conde, habla por si misma. También es significativo que aún no se haya producido la menor rectificación de estos atentados contra la ética y la inteligencia.

Profesores, estudiantes y PAS integrados en el Foro Universitario de Izquierdas reclamamos de los actuales órganos de gobierno de la UCM información, transparencia, investigación de las ilegalidades y sanciones disciplinarias con carácter ejemplar. A los tribunales les corresponden las sanciones penales. Exigimos la devolución del dinero robado, la apertura de expedientes, el saneamiento de la administración universitaria. Hay que fomentar la participación y hacer pública la relación de ingresos y gastos, es preciso que los saberes cumplan un fin social, como corresponde a una institución de propiedad social. Por todo ello pedimos a todos los profesores, estudiantes y PAS de la Complutense que en los Departamentos, en las Juntas de Facultad, en los Claustros, expresen abiertamente la reprobación de prácticas más propias de tahúres del Missisipi que de miembros de una Universidad que ha alcanzado un prestigio nacional e internacional gracias de un enorme esfuerzo colectivo realizado durante siglos. Exigimos que el actual equipo rectoral adopte decisiones justas, progresistas, valientes, que acaben con los viejos clientelismos. No es la hora de las gestiones pusilánimes, es la hora de democratizar la Universidad, de dignificar al máximo los centros universitarios de enseñanza para hacer de la Universidad Complutense un verdadero servicio público.

FORO UNIVERSITARIO DE IZQUIERDAS
Colectivo de profesores, estudiantes y PAS en defensa de la Universidad Pública