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Avivando las llamas contra los sirios en Líbano

Fuentes: Middle East Eye

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández.


Niños refugiados sirios pidiendo limosna en Beirut, 29 de agosto de 2014 (Foto AFP)  

El 14 de octubre apareció un informe en la página de Internet del importante canal de televisión libanés MTV, que se titulaba así: «Querido HRW, ¡no quiero que nadie me asalte!»

Lo han eliminado pero todavía puede encontrarse en la opción caché de Google.

Escrito por Maria Fellas, el artículo cuestiona un reciente informe de Human Rights Watch (HRW) que critica los toques de queda impuestos a los refugiados sirios en al menos 45 municipios de todo el Líbano. La nación acoge oficialmente alrededor de 1,2 millones de refugiados de Siria, una cifra que no tiene en cuenta la gente que no está registrada.

Según HRW, los toques de queda «violan el derecho internacional de los derechos humanos y son asimismo ilegales bajo las leyes libanesas», con la incertidumbre que quizá se deriva del hecho de que la «ley» libanesa puede a menudo, y en el mejor de los casos, resultar ambigua. El informe señala que tales medidas restringen el movimiento humano en base a la nacionalidad y «contribuyen a un clima de prácticas discriminatorias y de represalia» contra los refugiados.

Las dudosas capacidades cognitivas de Fellas «quedan expuestas desde el primer momento». Después de aclarar que «esta es una materia muy delicada que algunos podrían encontrar un poco ofensiva» y que, por tanto, «va a intentar abordarla de la forma más delicada posible», Fellas anuncia que el informe de HRW «hizo que casi se cayera de la silla». Y procede a educar a la organización acerca de las «razones existentes tras» los rampantes toques de queda.

La razón principal, al parecer, es que un portero sirio de un monasterio mató a una joven libanesa en 2011, un hecho del que Fellas extrae la lección siguiente: «Esto no significa necesariamente que todos los sirios vayan a intentar matar y/o violar a niñas libanesas, pero es necesario adoptar precauciones».

Desde luego, la fachada de diplomacia no hace sino reforzar la imagen negativa en la mente del lector. Pongamos que estoy escribiendo un ensayo sobre África e incluyo la advertencia de que «No todos los africanos son unos bárbaros infestados de SIDA»; lo más probable es que mi audiencia saque una impresión negativa de esa declaración sobre los africanos en general y, en consecuencia, generará sentimientos discriminatorios.

Mientras tanto, el hecho de que exista una pujante tradición libanesa de homicidios con independencia de la población siria -se me viene a la cabeza la guerra civil libanesa-, plantea la pregunta de por qué no se ha considerado necesario un toque de queda universal.

«Puede que haya sirios merodeando por ahí»

Un programa de la televisión MTV que lleva el título «Privados de Libertad«, se centra en la población penal libanesa, proporcionando una prueba adicional de que en el país se cometen numerosos delitos de los que los sirios no han sido protagonistas.

Pero, desde la perspectiva de Fellas, deben sufrir privación de libertad para que ellos puedan ser libres. Al explicar que hace años se iba los viernes «de juerga por los alrededores» de Byblos, una ciudad cristiana al norte de Beirut, «hasta bien pasado el atardecer», Fellas está confesando que ya «no se atreve» a pasear después de la siete de la tarde. «Me muero de miedo de que haya sirios retozando por ahí».

Demasiado para sus pretensiones de sutileza, o para la visión que tiene la propia MTV de sí misma como «catalizador y vehículo a favor de la inclusión y del bienestar regional», la proveedora de contenidos que «desarrollan la mente y hace madurar a las personas, liberándolas de prejuicios».

Mientras tanto, justo cuando piensas que ya no puedes sentir más arcadas en tan rápida sucesión, Fellas sigue evocando aún más justificaciones para el castigo colectivo a los sirios: «Como libanesa, como futura madre y actual hija, temo por mi vida, por la de mi hermana y por la de mi madre».

Al parecer en referencia, respectivamente, a las mencionadas hermana y madre, va y continúa: «¿Por qué debería abstenerse de llevar su bolso favorito? ¿Por qué tendría que decirme que no salga a ciertas horas? ¿Acaso no es este nuestro país, donde somos libres para hacer lo que nos guste?»

Yo misma estuve recientemente en Byblos después de la siete de la tarde y no detecté a ningún sirio de juerga, pero quizá fue porque yo no llevaba el bolso adecuado.

Aunque Fellas sostiene que es erróneo e injusto retratar a los refugiados sirios como víctimas («No lo son»), parece que la mayoría de ellos tienen más cosas legítimas de las que quejarse que las restricciones que las libanesas se autoimponen en sus accesorios favoritos. Además de tener que huir de sus hogares y todo lo demás, los sirios están siendo ahora revictimizados en el país que está aparentemente sirviéndoles de refugio.

A los sirios les han incendiado las tiendas de campaña y los refugios y están intensificándose las consecuencias del régimen de toque de queda. HRW cita informes de refugiados a quienes se les impide procurarse medicinas de la farmacia por la noche en situaciones con niños enfermos y que están siendo apuñalados cuando pasean al caer la tarde.

Seguro que podríamos asumir que a los refugiados, condenados a vivir en vertederos y en condiciones infrahumanas -por no mencionar a los niños sirios que se ven obligados a mendigar por las calles-, les gustaría también mucho «irse de juerga por los alrededores».

Foto incluida en el artículo de María Fellas en MTV (No se facilita fuente)

A partir de aquí, en caída libre

Ya casi al final de su diatriba, Fellas ofrece una lección magistral: «Por tanto, querido HRW [sic], deja de intentar hacernos pasar por mala gente o que nos sintamos culpables por tratar de protegernos contra un peligro cada vez mayor».

No, Fellas no necesita pedir ayuda alguna en el arte de quedar mal. Pero su actitud sería mucho menos inquietante si se limitara a una única persona trastornada y no representativa de una parte considerable de la población libanesa.

Un reciente estudio dirigido por los Dres. Charles Harb y Reem Saab, de la Universidad Americana de Beirut, halló que más del 90% de los nacionales libaneses de tres áreas con concentraciones de refugiados apoyaban los toques de queda y otras políticas discriminatorias, mientras que más del 10% apoyaban firmemente la violencia contra los refugiados.

Para las autoridades libanesas, es innegable que resulta muy útil echar mano del hombre del saco sirio que le permite distraer a su ciudadanía, cuyas necesidades económicas y de infraestructuras son perpetuamente descuidadas a favor del lucro de las elites, de sus propias transgresiones como Estado.

Pero el fantasma pergeñado afecta a las vidas de los sirios reales y, como señala el HRW, los toques de queda han generado grupos vigilantes de libaneses que se refuerzan con la policía municipal, como si el Líbano necesitara aún de más entidades armadas. La vicedirectora de HRW para Oriente Medio, Nadim Houry, señala que «las autoridades no han presentado pruebas de que los toques de queda para los refugiados sirios sean necesarios para el orden público o la seguridad en el Líbano».

En algunas áreas, los toques de queda para «extranjeros» (léase: sirios) se anuncian en carteles o señales más pequeñas, y el otro día, en una visita a una aldea de montaña, vi un aviso clavado en el tablón de anuncios de una iglesia en el que se pedía que los sirios llevaran, en todo momento, un documento de identificación.

No cabe duda de que la situación no es aún tan mala como puede llegar a ser, pero, como ya sabemos por las experiencias históricas, la persecución sistemática de determinadas comunidades puede provocar delitos muy graves.

Y si bien no puede negarse el aumento actual del delito en el Líbano -como sólo cabía esperar cuando la población de un país aumenta en más de un 25%-, la criminalización de facto de los sirios es un crimen muy grave también.

Belén Fernández es autora de «Imperial Messenger: Thomas Friedman at Work», publicado por Verso. Es editora-colaboradora de la revista Jacobin.

Fuente: http://www.middleeasteye.net/columns/fanning-anti-syrian-flames-lebanon-1292127526

 

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